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Germán Gabriel
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José Miguel Aguilar | 03-02-2015 | 12:34| 0

Amaneció en Los Guindos una mañana fea de viento insoportable y fastidiosa lluvia que amargó la jornada de baloncesto a centenares de niños que cumplían con la devoción de fin de semana de practicar su deporte favorito. Había contraste entre los nubarrones del cielo taciturno y el resplandeciente suelo abatido por el agua, y la hojarasca revoloteando entre cancha y cancha ofrecía una imagen invernal más propia del Norte a la que nunca nos acostumbraremos en el Sur.

Y me recordó al momento que vive el Unicaja, brillante en la Liga, intolerable en la Euroliga. Es el sino de un club que parece estar privado de un momento de felicidad plena. Sin embargo, me llamó la atención que en las conversaciones por una vez predominaba lo positivo ante lo negativo, y los padres de los niños que esperaban la confirmación de la suspensión de los partidos y los jóvenes que esperaban con expectación a que el temporal de viento amainara para lanzar el balón al aire recordaban el fichaje de Germán Gabriel y olvidaban la derrota frente al Fenerbahce. Había ilusión en los ojos al pronunciar el nombre del refuerzo para el juego interior que deja poco hueco a la recuperación de Green.

Luego en la tienda del club, que atiende la eficiente María Luisa, observé que el club continúa haciendo abonados para una segunda vuelta que promete mucha diversión. El Palacio de los Deportes parece que recupera de forma lenta, pero inexorable, el aspecto de su época gloriosa. Y fueron muchos los que adquirieron alguna prenda o artículo con el logo del equipo representativo de la ciudad en el mundo de la canasta. Desde luego, la incorporación de Gabriel es un claro síntoma de que algo está cambiando en el club. Refuerzo de lujo para el líder.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 1 de febrero

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Cancha caliente
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José Miguel Aguilar | 02-02-2015 | 13:06| 0

Casi repuestos de la conmoción de volver a ver vestido de verde a Germán Gabriel –nada me gustaría más que su tercera etapa en el club en el que se formó sea fructífera–, la desazón se instaló en el alma del aficionado malagueño apenas horas después de conocer su sorprendente fichaje. La enésima derrota europea produjo hielo en el corazón pese a la calurosa noche a orillas del Mediterráneo. Un aire caliente que, expirando enero, no presagiaba nada bueno.

El Unicaja acudía completo a la cita más angustiosa de la temporada por la necesidad de victorias con la que afrontó el partido frente al Fenerbahce, que como bien definió Juanma Rodríguez tiene más nombre que equipo, aunque la figura de su entrenador agiganta la imagen del cuadro turco. Pero la presión le pudo, de ahí la explicación a su enorme desacierto en el tiro –Granger anotó sus primeros puntos en el minuto 33 y Toolson en el minuto 39 y desde el tiro libre–.

Tampoco es que los árbitros respeten mucho al líder de la Liga Endesa. Cuando empezaba a remontar a base de un descomunal esfuerzo (con Fran Vázquez dominando las alturas en un choque en el que superó a dos mitos como Garbajosa y Freenland en el ‘ranking’ histórico de anotación europea) para frenar al letal trío visitante compuesto por Goudelock, Vesely y Bjelica, volvieron las técnicas y los errores arbitrales. Quizás el Palacio esté etiquetado ya como una cancha ‘caliente’ para los colegiados, que cortan de raíz cualquier protesta. Desde luego, muchas de ellas con razón, aunque con poca cabeza, pues no produce beneficio alguno.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 31 de enero

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Primavera en Málaga
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José Miguel Aguilar | 27-01-2015 | 18:26| 0

Una lectura somera del sorteo de la Copa del Rey que se disputará en Las Palmas depara la siguiente conclusión por parte de avezados especialistas nacionales: Real Madrid y Barcelona se disputarán el título, algo que no extrañaría a tenor de las últimas finales. Esa idea, no obstante, choca con la trayectoria de uno y de otro, pues no han sido los mejores en la primera vuelta de la Liga Endesa que determina el cuadro final del torneo del k.o.
Resulta, aunque algunos lo obvien, que el líder es el Unicaja, además por méritos propios después de vencer en la pista del Laboral Kutxa, del Gran Canaria –anfitrión de la competición– y del Valencia, haber superado al Real Madrid y al Bilbao en Málaga y haber forzado una prórroga en el Palau en un partido histórico que se llevó el Barcelona, por poco, con un marcador de leyenda. Nos estamos acostumbrando a análisis superficiales para explicar cuestiones que requerirían más profundidad para su perfecto entendimiento.
Desde aquí puede parecer, incluso, que se desprecian o devalúan las virtudes que han llevado al equipo que entrena Joan Plaza a realizar la mejor media Liga desde que el club de Los Guindos irrumpió en la élite. Un equipo que ha saboreado títulos de Liga y Copa nunca había estado tan bien a estas alturas de la competición. Y en vez de escudriñar las razones del éxito de este Unicaja resulta que enarbolamos la bandera de la simpleza y auguramos la final más veces repetida. Quizás ese sea el mayor reto del club de Los Guindos: tapar la boca a esos que vocean que este equipo es flor de un día. Son los mismos que ignoran que ya es primavera en Málaga.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 25 de enero

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La peor racha de la historia
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José Miguel Aguilar | 26-01-2015 | 12:06| 0

Todas las grandes gestas llegaron precedidas de tropiezos sonrojantes, de derrotas que añadieron inquietud al alma serena del aficionado malagueño, por norma contemplativo con la trayectoria de su equipo. El Unicaja sufrió ayer uno de esos episodios que colman la estadística negativa, a la que se recurre de vez en cuando para explicar cómo un triste pasado puede transformar el negro presente en un futuro ilusionante.
La imagen que ofreció ayer el conjunto que entrena Joan Plaza dista mucho de la del pletórico campeón de invierno de la Liga Endesa.

Quizás moverse en esos extremos en solo cinco días es lo que aprisiona el razonamiento lógico cuando enfrente está un rival de la talla del CSKA y se baja los brazos de forma inexplicable.Aunque el final fue dramático por la repercusión que puede tener para la plantilla en el plano moral, ya al principio se vislumbraron detalles que llevaron al desasosiego.
No es la mejor forma de buscar la victoria encajar 31 puntos en los primeros diez minutos. Desde luego, no pareció que el Unicaja mostrara esa necesidad imperiosa de triunfos que le mantiene en el alambre del fracaso en este ‘Top 16’ ciertamente decepcionante. Ni siquiera se tomó un respiro en el marcador para celebrar su punto 25.000 en Europa. Ni la más mínima alegría concedió un adversario que perturba por el momento de forma que atraviesa. La sorprendente debilidad del cuadro malagueño tampoco resultó decisiva para calibrar el cómodo triunfo moscovita. Y es que el Unicaja consumó ayer en Rusia la peor racha de su historia europea al acumular ocho derrotas consecutivas.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 23 de enero

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Felicidad
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José Miguel Aguilar | 21-01-2015 | 11:10| 0

En la ilustre nómina de entrenadores que se han sentado en el banquillo del Unicaja, y la de sus ayudantes que también han contribuido a engrandecer la historia de este equipo, Joan Plaza se ha hecho un hueco, por ahora solo en la estadística, como campeón de invierno por primera vez en la historia del baloncesto andaluz, un título honorífico al que le falta el refrendo del éxito definitivo, el del trofeo en mano. Por lo demostrado en este año y medio de su estancia en Málaga, va encaminado a hacernos feliz, lo que se agradece especialmente en tiempos de penuria como los que vive esta tierra últimamente. Consolidado el proyecto –ha vuelto a disputar el play-off y la Copa del Rey, con buen juego además, y la afición empieza a regresar al Palacio de los Deportes–, en Los Guindos se respira confianza de nuevo. Me alegro.
Como también es para sentirse satisfecho de este equipo en la confirmación del liderato, frente a un Bilbao rocoso que cedió ante un rival que dominó todas las facetas del juego. No se descompusieron los locales ante la avalancha de triples al comienzo, y afianzaron su apuesta por dentro, donde fueron muy superiores. Es significativo los 28 tiros libres anotados sin fallo por parte de los dos equipos, lo que avala la concentración de ambos y la importancia del encuentro (primero contra tercero).
La pena en un día histórico fue no ver en acción a Germán Gabriel por los problemas económicos de su club cuando al malagueño aún le queda mucho baloncesto en sus piernas de bailarín y en sus muñecas de prestidigitador de la canasta.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 19 de enero

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El color de la vida
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José Miguel Aguilar | 20-01-2015 | 17:33| 0

Málaga puede dormir esta noche henchida de orgullo porque sus dos principales equipos han escrito una página para la historia en el libro que semana a semana ilustra las gestas locales. Ese que de vez en cuando se repasa para alegrarnos la vida, sobre todo en días como hoy en el que la previsible falta de sol hará sombra a la felicidad que proporciona vivir en esta tierra. Ha coincidido en el tiempo, caprichos del destino, que el Málaga y el Unicaja terminen la primera vuelta de sus respectivos campeonatos en la misma jornada, en un día en el que el esfuerzo de los últimos cuatro meses se compendia en un resultado reflejado en la clasificación.
Ese es el éxito, la recompensa al trabajo bien hecho, el resumen de un logro con mayúsculas, más allá de lo que muestre la estadística: si el conjunto que entrena Javi Gracia puntúa esta noche frente al Sevilla completará la mejor Liga de su trayectoria en la élite a la mitad del camino –y de paso seguir soñando con un puesto en la próxima Champions–; si el equipo que prepara Joan Plaza vence esta tarde al Bilbao en el Palacio de los Deportes Martín Carpena acabará por primera vez líder de la Liga Endesa tras 17 jornadas disputadas. Uno juega al amparo de su afición, el otro en casa de su máximo rival. Fútbol y baloncesto no tienen nada que ver, pero les une la pasión que rezuma las gradas después de un gol o de un mate, y aunque la portería es muy grande y la canasta es ciertamente pequeña la alegría es la misma al narrar un triunfo o al vibrar con una buena jugada. Porque aunque la vida es una paleta de tonalidades, los colores los pinta el corazón y en el plano deportivo se llenan de sentimientos.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 18 de enero

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Sin traje a medida
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José Miguel Aguilar | 18-01-2015 | 13:37| 0

Era un partido para ponerse el mono de trabajo. Escaso de fuerzas (las lesiones han aparecido en un momennto delicado), debilitado en la dirección (Markovic fue baja y Stefansson no puede cubrir su ausencia por mucho que lo intente) y presionado por su inquietante situación en el ‘Top 16’ (no conoce la victoria aún tras disputar dos partidos en casa y ahora viajará a Moscú), los jugadores del Unicaja sabían que no era día para los abalorios o las florituras, aunque enfrente estuviera el elegante EA7 Emporio Armani Milan, todo lujo en el vestir –incluidos los brillantes números bordados en la camiseta que le dan un toque de glamour en una competición que le viene que ni anillo al dedo– y en la confección de la plantilla, aunque luego durante el encuentro demostrara que no es oro todo lo que reluce. Que se lo pregunten a Sergio Scariolo, presente en el palco del Palacio para ver a sus dos exequipos.
Siempre a remolque, el Unicaja aguantó 38 minutos gracias a una zona que le permitió en el último cuarto casi enjugar la máxima diferencia de 9 puntos hasta ponerse a uno (el conjunto italiano estuvo 5:20 sin anotar). Pero cuando Brooks y Kleiza se disfrazaron con modelos de eficacia desde el triple –antes Gentile y Hackett se mostraron superiores a sus pares exteriores–, el Unicaja se descosió definitivamente, porque por mucho uniforme de faena que exhibiera –aplauso largo a su esfuerzo y a su lucha como corrobora en la estadística su superioridad reboteadora–, le faltaron retales para confeccionar un traje a medida para competir con el rival.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 17 de enero

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Oda al baloncesto
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José Miguel Aguilar | 13-01-2015 | 23:32| 0

Me hubiera gustado que la historia le hubiera sonreído al Unicaja en un partido de leyenda en el que hizo un ejercicio de liderazgo maravilloso convertido en una oda al baloncesto que quedará para la eternidad. Un poema con final triste por la derrota pero con estrofas de felicidad plena. Palabras que rimaban con ilusión y versos sueltos de hondura hasta el alma como los de un Toolson luchando contra todos (incluso contra sí mismo, de ahí sus pérdidas, pena, penita, pena). Una balada de trovador.

Un clamoroso error defensivo a falta de tres segundos que permitió el triple inverosímil de Abrines que condujo a la prórroga y tres pérdidas consecutivas en el tiempo extra que motivaron encajar un 10-0 fueron quizás los únicos reproches a un equipo que reforzó su confianza gracias a un fondo de armario que consolida su proyecto. Si hasta ahora era el traje de domingo del que presumía el Unicaja, en el Palau aparecieron unos secundarios de primera, unos reservas de lujo que mitigaron el dolor por la ausencia de Granger. Markovic, Golubovic y Green sostuvieron a un equipo incapaz de frenar el huracán exterior rival, tan impresionante que le llevó a igualar el récord de triples (20, incluido el del mallorquín que heló el corazón de los aficionados malagueños).
Con eso estaría dicho todo si no fuera por la rabia que da perder un partido ganado en 40 minutos (96-99 a falta de tres segundos) y en los cinco adicionales (104-108 a dos minutos del final). Pese a todo, inolvidable, precioso, porque hay muchas formas de perder y derrotas que dulcifican el camino hacia la posteridad.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 12 de enero

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Una especie de amnesia
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José Miguel Aguilar | 12-01-2015 | 12:29| 0

Lo peor es la cara de tonto que se te queda después de contemplar impertérrito el resultado de un partido con desenlace inesperado. La belleza desplegada por el Unicaja en veinte minutos primorosos –gran defensa basada en la anticipación que permitía canastas fáciles, dominio insultante del rebote y acierto exterior– torna en barullo, fealdad y despropósitos tras el descanso. Jugadores que entonan un canto al espectáculo al inicio luego fallan solos ante el aro cuando la necesidad aprieta. Para olvidar. Sería lo deseable –este equipo se ha hecho acreedor a un voto de confianza– si no fuera porque tanto desatino se repite con asiduidad en partidos europeos en los que calca su desastroso rendimiento en las segundas partes.

Es una especie de amnesia, hasta el punto de que algunos facultativos quieren cambiar su significado en el vademécum y asociarlo a la experiencia del Unicaja en la Euroliga: enfermedad que aparece después de minutos buenos y un lapsus mental permite remontar al rival, llámese como se llame e independientemente de la categoría y calidad del contrario. La verdad es que es una pena esa transformación tan dañina para la ilusión. Supura impotencia.

Y lo peor es que nada más salir del vestuario, en los dos primeros ataques visitantes, con 34-49 que invitaba al optimismo, ya se presagió lo peor sin tener carnet de visionario. Porque fue la misma cantinela de anteriores choques. Sin explicación alguna en el apartado táctico, más allá de la fragilidad mental de un equipo que aún debe crecer en el apartado mental y creerse capacitado para ganar partidos en los que se deja remontar de forma inexplicable. Habrá que inventar una vacuna para esta enfermedad de nuevo cuño.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 10 de enero

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Cosa de meigas
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José Miguel Aguilar | 08-01-2015 | 19:47| 0

Fue un partido raro, raro, raro que el sólido líder de la competición saldó con mérito. Que en la Liga Endesa, con un hombre en el conjunto rival de apellido Luz que milita en un equipo gallego se produzca un apagón es para pensar que las meigas sobrevolaron el Palacio. Además fue esperpéntico por la duración del incidente –casi hora y media se retrasó el partido– y por la falta de información a los espectadores, resignados en sus asientos sin saber qué hacer. Las imágenes deben provocar sonrojo a más de uno, con esa oscuridad que no presagiaba nada bueno. Desde luego al partido no le faltaron las exhibiciones de jugadores que un día vistieron de verde, como el mallorquín Corbacho y el hispanobrasileño Freire (también jugó en las filas contrarias el malagueño Pepe Pozas).
Fue un encuentro raro porque el dominio correspondió al Unicaja –pese a no controlar el rebote– hasta que sus jugadores se picaron con los del rival a ver quién metía más triples, algo rocambolesco cuando enfrente están consumados especialistas, como Corbacho, que anotó 6 de 11 intentos, y Freire, que consiguió 3 de 4. Fue un choque raro porque Granger llevaba 19 de valoración a los 13 minutos en una exhibición a la que ya nos tiene acostumbrados y luego se diluyó, y porque Green quería resarcirse de nefastas actuaciones anteriores y salió enfuchado, pero terminó frustrado. Y fue tan raro como el tercer cuarto del conjunto que entrena Plaza, donde solo logró diez puntos de valoración; causó perplejidad también los números de Triguero, que por momentos amargó a los pívots locales. Será cosa de meigas.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 5 de enero

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