Diario Sur
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El deporte malagueño vive su Semana Fantástica con los triunfos del Málaga y el título del Unicaja
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José Miguel Aguilar | 17-04-2017 | 18:36| 0

 

Rotonda publicada el viernes 14 de abril de 2017

Felicidad compartida

En los últimos días se ha visto en Málaga otra faceta de la felicidad, esa que se puede compartir y cuya intensidad varía según la edad, de elevada a enaltecida. Esta ciudad, esta provincia, ha sido históricamente más sufridora que gozadora de emociones con el balón de por medio. Tradicionalmente ha habido poco que celebrar: algún ascenso aislado, alguna final perdida o algún título que caía en la red… Fútbol y baloncesto han tenido protagonismo distinto a lo largo de los años, y parecía imposible que los aficionados de uno y otro coincidieran en la alegría: cuando uno ganaba, el otro perdía; cuando uno sufría, el otro festejaba un éxito. Parecían antónimos en una frase con figuras retóricas por doquier. Pero eso cambió la semana pasada: el Málaga CF y el Unicaja compartieron por momentos su angustia en el aeropuerto camino de sus destinos, Gijón y Valencia, en un miércoles de tensión previo a la pasión. Mientras el equipo que entrena Michel iba a disputar un partido más, aunque considerado una de las cuatro finales que tenía que ganar para asegurarse la permanencia en Primera, el conjunto que entrena Plaza iba a disputar una final europea cuyo título era tan importante como el premio añadido de regresar a la élite continental, de la que se ausentó solo un año atrás. Esa tarde se unieron los deseos de esos aficionados ávidos de sueños placenteros. Y esa noche se durmió de un tirón porque Málaga triunfó en los dos deportes. El conjunto de La Rosaleda lograba tres puntos que eran los de la tranquilidad y el club de Los Guindos obtenía un triunfo épico. Tres días después volvieron a coincidir en el tiempo sus respectivos partidos, y de nuevo la victoria se inclinó del mismo lado: el fútbol vivió uno de sus días más grandes con un rotundo triunfo frente a un Barcelona que se está jugando la Liga y el baloncesto prolongaba su estado de euforia con un importante triunfo en Santiago de Compostela. No se tardó en decir que era la semana fantástica del deporte malagueño, pues pocos habían conocido cuatro triunfos consecutivos de ambos clubes. Igual que la primavera en abril, la felicidad brotó a raudales por las calles de la ciudad.
En el caso del Unicaja, solo hay que recordar que toda una generación no conoció éxito alguno. Jugó finales de toda índole, ganó casi todos los títulos posibles (Korac, Liga, Copa del Rey), pero del último gran triunfo ha pasado tanto tiempo que ha consumido la juventud de muchas personas. Esos veinteañeros que entonan la alegría en cada partido en el Palacio de los Deportes disfrutaron por fin de aquello que le contaron sus mayores. El pasado miércoles todos celebraron el campeonato de la Eurocup. Por eso hubo tanta felicidad, por eso fue tan compartida.

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Omic, la defensa y la mentalización: así ganó el Unicaja al Valencia una Eurocup épica
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José Miguel Aguilar | 07-04-2017 | 19:39| 0

 

 

Crónica del día después del título de la Eurocup conquistado por el Unicaja

 

El valor del miedo pudo con el miedo al fracaso

 

Plaza convenció a los jugadores de que el Unicaja podía superar al Valencia pese a las derrotas previas

 

El día de una final se vive de forma diferente porque la tensión impide el descanso y la noche se hace larga, demasiado. Pero el miércoles no parecía una jornada trascendental. Joan Plaza se levantó pronto, bajó a desayunar y repasó en un bloc de notas y en unos cuantos folios sueltos los últimos detalles de un partido que podía marcar el proyecto deportivo del Unicaja. El técnico barcelonés reflejaba serenidad en un rostro castigado por el cansancio, mientras Antonio Herrera a su lado apuntaba algunas cosas. Es más que un ayudante. Pronto se unió Ángel Sánchez Cañete, que representa mucho más que un entrenador asistente; después también se sentaron en la mesa varios miembros del club que acompañaron al Unicaja hasta Valencia (Ndong prefirió departir con los jugadores). Más allá de detalles, del increíble final del encuentro, de los condicionantes de una semana de pasión o del rendimiento individual de algún jugador, existe unanimidad en que el éxito en la final de la Eurocup ha sido un triunfo del cuerpo técnico al completo, con el entrenador catalán a la cabeza.
El nombre del hotel era premonitorio, el NH Las Artes y Las Ciencias, ubicado en la misma avenida de la Fonteta, escenario de varias de las gestas más importantes del equipo malagueño. Hubo mucho de ambas, de arte y de ciencia, en esta eliminatoria que ha entrado en la historia. Era tanta la tranquilidad que mostraba Plaza que cuando degustó el último sorbo de café pasadas las nueve y pico de la mañana se levantó y se sentó en otra mesa junto a los pocos aficionados que viajaron en chárter junto al equipo. Era visible su cordialidad. Abrió su portátil y, misterioso, les mostró un vídeo, el mismo que luego les enseñaría a los jugadores como práctica habitual de motivación antes de una gran cita.
Acto de supervivencia
Las imágenes no tenían sonido, ya que el mensaje era tan explícito que sobraban las palabras. Una iguana en mitad del páramo escapa de una trampa que le tienden decenas de serpientes en una persecución sin tregua. De hecho, el reptil llega incluso a ser atrapado, pero se escabulle y corre que se las pela hasta una cima desde la que, orgullosa de su gesta, contempla su victoria: entre la vida y la muerte pudo el acto de supervivencia que siempre se mantiene intacto en todo ser vivo.
Así se ha sentido Plaza en este último año y medio. Un superviviente. Incomprendido en sus numerosas decisiones, perseguido por las críticas por el juego del equipo. Muchas veces solo, aunque no le faltara compañía. La ausencia en la Copa del Rey de La Coruña terminó de desquiciar la situación. Tras dos temporadas en las que no hubo títulos pero sí la comunión de antaño entre plantilla y afición, el empeño máximo por ganar la Supercopa en Málaga desvarió todos los planes. La derrota terminó en tal frustración que se pagó el resto de temporada.
En verano, se decide variar la fórmula para reconducir la situación. Podía ser su último año en Málaga y no quería irse de vacío. La composición de la plantilla levantó polvaredas por alejarse del estilo que Plaza había impuesto hasta entonces en todos sus equipos. Como entrenador vive bajo un lema: el ataque te puede proporcionar victorias, pero la defensa es la que posibilita el triunfo final. Muy pocos creyeron que este equipo de tiradores compulsivos en el perímetro pudiera candar su propio aro con fiabilidad. Las semanas pasaban demasiado deprisa, el problema físico y posterior corte de Mbawke complicó el juego interior, el fichaje de Ndiaye resultó un fiasco y la desilusión de hacer historia en la Copa de Vitoria ante el Barcelona terminó por desbaratar el puzle que se intentaba componer.
Pero apareció la pieza que podía hacer encajar todo, Omic, un jugador que aporta cualidades de las que carecía el equipo, pese a que su conducta refleje aspectos infantiles. «Necesitábamos su punto de locura», cuentan para definir su impacto en el plantel. Además, aportaba dureza en la labor más ingrata, la defensiva. Hasta su llegada, solo Alberto Díaz reflejaba ese espíritu que pretendía el entrenador, porque hasta Suárez sufría un bache de juego demasiado profundo (desde luego se desquitó con creces en el último cuarto de la final en su ingrata labor frente a Dubljevic).
Coincidió el momento de la incorporación de Omic con un trabajo específico en el aspecto mental cuando llegaron las eliminatorias de la Eurocup, que con el factor cancha en contra suponían una prueba importante para un equipo que no había respondido a las exigencias. Comenzó a cobrar protagonismo el esfuerzo defensivo, se empezaron a ensayar algunas defensas zonales y empezó a instalarse en el vestuario la sensación de que podían hacer algo grande porque había la suficiente química entre los jugadores como para compensar ciertas adversidades (las imágenes del corro formado por jugadores celebrando algún triunfo son elocuentes). Y la lesión de Musli evidenció que el equipo estaba muy unido, como los continuos percances de Nedovic que le impedían rendir al cien por cien.
Momento clave
Los protagonistas coinciden en que los cuatro minutos previos al descanso en el segundo partido de cuartos de final frente al Bayern lo cambiaron todo. Con Alberto Díaz como precursor de la filosofía de que nada se consigue sin esfuerzo, volteó la dinámica del partido, de la serie y del torneo gracias a una defensa que amilanó al rival. Se ganó ese encuentro y en Alemania se culminó la remontada. Luego llegó el gran partido en Krasnodar y el remate en Málaga para alcanzar la final europea tras superar al Lokomotiv. Se esperaba rival, y todos querían al Valencia.
Pese a la racha de cinco derrotas consecutivas frente al conjunto taronja, había razones poderosas para creer que se le podía vencer. En el argot común, «se sabía cómo se le podía meter mano». Poco a poco el Unicaja le fue comiendo terreno al cuadro que entrena Pedro Martínez y tácticamente empezaron a aparecer los aspectos trabajados. Se instaló una teoría que alguien denominó ‘la del valor del miedo’. Infundir en el rival la sensación de que su superioridad no era tal. El temor al fracaso se disipó a costa de elevar el aspecto mental, como se comprobó en la remontada de 13 puntos en nueve minutos. De ahí la imagen de Plaza, un técnico que delega y que necesita seguridad en su entorno, abrazado al trofeo en la soledad de su vestuario tras el alborozo de la celebración. Es un gesto que resume el sufrimiento pasado y la satisfacción de haber superado tantas circunstancias negativas en la travesía de una Eurocup culminada por un título inesperado, pero justo.

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El Unicaja gana la Eurocup: Las gestas tienen nombres de princesas y las derrotas suenan a madrastras
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José Miguel Aguilar | 07-04-2017 | 19:35| 0

 

 

 

La contracrónica de una final increíble

 

Derroche de pasión

 

El Unicaja salda con su cuarto título, segundo europeo en dos torneos distintos, la octava final de su historia en los últimos veintidós años

Hasta 12 entrenadores tienen en su trayectoria algún partido continental con el equipo malagueño

 
Las gestas tienen nombres de princesas y las derrotas suenan a madrastras, narra el trovador. Por eso el paladar de los aficionados del Unicaja se relame cuando se escuchan Vrsac, Zaragoza y Vitoria. Y desde ayer Valencia también parecerá música celestial. Cuatro títulos con el denominador común de celebraciones fuera de casa. Y eso que Málaga sabe a belleza, al rocío de una flor, a salitre, y además se disfruta del baloncesto, pero nunca se levantan Copas. Será parte de nuestra idiosincracia.
Hay quien dice que así se goza el doble, el día de la victoria y en el posterior partido cuando el título se dedica a una afición ávida de agradecer a su equipo el éxito. Cuando el palmarés no presume de exuberancia se recuerda mejor cada logro y el año de la alegría. Como un mantra. Es como un himno que se recita en tertulias de verano o en mañanas de partido mientras se espera que el balón se ponga en juego. Y su recuerdo perdura indeleble porque son cuatro galardones diferentes en distintas épocas del club. En 2001 llegó la Copa Korac en la patria de su entrenador, un Bozidar Maljkovic que era adorado tanto en Croacia, donde nació, como en Serbia, donde se labró una carrera única en el baloncesto europeo.
Muy cerquita de Belgrado, en una localidad conocida por la farmacéutica que patrocinaba el equipo, jugaba el Hemofarm, un modesto que hace 16 años alcanzó el cielo, aunque no holló la cima. Se quedó lejos porque el cuadro malagueño venció por 30 en la ida y volvió a ganar en el partido de vuelta, en una eliminatoria que se decidía a los puntos, no por victorias como esta Eurocup que culmina una travesía del desierto de tres lustros sin subir a lo más alto del podio.
Un premio gordo
Este premio en forma de trofeo retorcido para que una vez alzado al aire permanezca para siempre inhiesto reconforta una trayectoria que por momentos llegó a ser pésima. El cuarto título de la entidad va acompañado de una pedrea que proporciona más placer, o el mismo al menos, como es el regreso a la Euroliga, la máxima competición, solo un año después de abandonarla.
Este 2017 será recordado como cuando en 2005 el equipo de Scariolo acudió a Zaragoza como octavo clasificado y ganó la Copa del Rey sorprendiendo a propios y extraños, sobre todo a Maljkovic y a Bullock, que formaban parte del conjunto rival cuando poco antes proporcionaron mucha felicidad al club de Los Guindos. Así es el destino de caprichoso.
O como cuando en 2006 se levantó en Vitoria una Liga que culminó un ciclo glorioso, ampliado a 2007 cuando la ‘Final Four’ de Atenas se convirtió en el sueño europeo más placentero para esa Andalucía que ama el baloncesto. No es de extrañar la devoción que despierta Sergio Scariolo por estos lares.
Este es el cuarto título del Unicaja en ocho finales disputadas, lo que deja una impronta de un equipo ganador pese a sus comienzos, ya que desde 2005 ha ganado todas las finales que ha disputado excepto la de la Copa del Rey de Madrid 2009.
Este gran éxito de Joan Plaza, que antes alcanzó Scariolo y Maljkovic, tiene mucho de ese plantel de entrenadores que han permitido el crecimiento del conjunto malagueño, como Javier Imbroda, Pedro Ramírez, Paco Alonso, Chus Mateo, Mario Pesquera, Aíto García Reneses, Jasmin Repesa, Curro Segura o Chechu Mulero. Todos ellos pusieron una pica en Flandes. Hoy toca disfrutar de este derroche de pasión. No siempre es fiesta. Ha habido que esperar once años para levantar un nuevo trofeo.

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La gloria espera al Unicaja en las calles de Málaga
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José Miguel Aguilar | 07-04-2017 | 19:33| 0

Previa del acto de celebración por el título

Fiesta en la plaza de La Marina para celebrar el título

El Unicaja recorrerá la ciudad en autobús descapotable esta tarde con parada en la sede del banco y en el Ayuntamiento
Faltan los últimos pormenores, pero el Unicaja tiene más o menos organizada la fiesta de celebración por el título de la Eurocup. A lo largo del día se conocerán todos los detalles. Esta tarde, al cierre de esta edición faltaba concretar la hora, un autobús descapotable recorrerá todo el centro de Málaga para que la afición pueda rendir honores a los campeones. Once años después el equipo que entrena Joan Plaza vuelve a subirse a lo más alto del podio. Por cuarta vez en su historia tras la Copa Korac de 2001, la Copa del Rey de 2005 y la Liga ACB de 2006.
El ritual protocolario recoge que antes de que la ciudad ovacione al ganador del torneo europeo el Unicaja al completo se hará una foto histórica en Los Guindos con todos los equipos de la cantera, un guiño al lugar de donde salió el MVP de la final, Alberto Díaz. Un ejemplo, además, para aquellos que se aferran a la esperanza de triunfar en el equipo de su tierra. Ya tenemos un nuevo profeta del que presumir. Y además es humilde y lleva la modestia por bandera.
A partir de ahí, el autobús tomará rumbo a la sede de Unicaja, en la avenida Andalucía, donde realizarán la primera parada de la tarde. Es de recibo el protagonismo de la entidad financiera que es uno de los patrocinadores más importantes del deporte europeo y santo y seña del baloncesto en Málaga. Luego volverán a montarse en el autobús para dirigirse al Ayuntamiento, desde donde se dirigirán de nuevo a la afición como es de rigor.
La sorpresa final se producirá en la plaza de la Marina, donde está prevista la gran fiesta que culminará con la comunión entre equipo y afición. Una pantalla gigante recogerá todo el recorrido del equipo y luego montados en la pasarela celebrarán junto a la ciudad un título histórico por la forma en la que se consiguió y por lo inesperado del éxito.
El Unicaja tiene previsto celebrar el título al estilo de cómo la selección española de fútbol celebró el Europeo y el Mundial en Madrid. La noche acabará con una cena de todo el equipo para festejar el título ya de forma íntima y culminar una celebración que comenzó en la Fuente de San Luis, ya para siempre un pabellón de grato recuerdo para la marea verde, continuó anoche en el centro de la ciudad y en el aeropuerto, adonde también tenían previsto acudir los aficionados, porque el equipo al completo regresó anoche.

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El Unicaja gana un título y la cantera encumbra a una leyenda: Alberto Díaz
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José Miguel Aguilar | 07-04-2017 | 19:31| 0

 

 

Mis notas del Valencia-Unicaja (5 de abril de 2017, tercer partido de la final de la Eurocup)

 

Traca final

 

El panteón de los dioses tiene desde ayer nuevos inquilinos. Ese lugar donde residen los elegidos visten de verde y proceden de Málaga. El Unicaja obró anoche la mayor gesta de su historia. Y eso que le persiguen hazañas a lo ancho y largo de su trayectoria, algunas frente al Valencia, como ayer. Pero esta final de la Eurocup será recordada para siempre al ganar tres eliminatorias consecutivas con el factor cancha en contra y por una final con un desenlace de película tras ganar dos encuentros seguidos frente a un rival que le había vencido las siete ocasiones anteriores. Épica en estado puro. Baloncesto como sinónimo de pasión.
Sin Musli, con Nedovic diezmado y con Omic descalificado en el minuto 28 al cometer un error infantil -saltó a la pista desde el banquillo para evitar un rifirrafe entre Martínez y Nedovic-, el Unicaja se vio trece puntos abajo en el minuto 31. Entonces Plaza sentó a Fogg y Nedovic y optó por Alberto Díaz y Smith y este equipo que en febrero apenas oponía resistencia -sólo unos pocos creyeron que se podía revertir la situación- se vistió de héroe para ejecutar una remontada histórica con un increíble parcial de 0-18 con Dani Díez y Smith desatados en ataque y todo el quinteto aferrado a la esperanza de victoria ante la descomposición local y la incredulidad de la afición ‘taronja’.
Once años después el Unicaja volvió a derramar lágrimas de alegría. Cuarto título para el club de Los Guindos. Nadie dirá que este equipo no es justo merecedor de la Eurocup y del premio añadido de volver a la Euroliga solo un año después. En Valencia llegó la traca final.
El mejor
La portada de SUR de este histórico 5 de abril de 2017 recogía una foto de Alberto Díaz con el puño apretado en alto simbolizando el orgullo malagueño que representa su ascenso a la élite. Ese era el título. Su premio de MVP de la final es la recompensa a su enorme sacrificio y a su portentosa evolución en una cancha de baloncesto. Alguna que otra vez suceden los milagros.

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El Unicaja juega hoy en Valencia el partido más importante de la última década
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José Miguel Aguilar | 05-04-2017 | 11:29| 0

 

Previa del Valencia-Unicaja (tercer partido de la final de la Europ, 5 de abril de 2017)

 

Dice un integrante del club, de lo más antiguos, que cuando ve en el hotel de concentración del equipo a un periodista veterano es que el Unicaja se juega algo grande. No le falta razón. La cita de esta noche es la más importante de la última década. El encuentro de hoy en la Fonteta es de los que marcan la trayectoria de un club. Sobre todo si se enfrentan dos equipos que pugnan por el mismo objetivo. O mejor dicho, si el rival es el que durante tres lustros ha luchado por desalojarte del privilegiado lugar que ocupas. Durante 15 años el Valencia ha esperado la oportunidad de esta noche. El ganador de la Eurocup se asegura la próxima Euroliga, el objeto del deseo del segundo pelotón del baloncesto español tras cerrarse el torneo con la invitación fija a Real Madrid, Barcelona y Baskonia.
La final de esta noche, el tercer partido de una serie estirada al límite en el plano deportivo y mental, tiene todos los condicionantes para dejar muy tocado al derrotado, sobre todo si ese es el conjunto de la ciudad del Turia, eterno aspirante al cuarteto que parte la pana en la Liga ACB. Pero este Valencia -que juega su segunda final en dos meses tras la de la Copa del Rey y es colider en la Liga Endesa- se ha postulado de manera elegante a ser la cola del león del baloncesto español, ese que se come el pastel más grande de la tarta económica (la Euroliga reparte suculentos dividendos entre los 16 participantes). El Unicaja afronta el choque como premio a dos meses de superación colectiva, trabajo defensivo y juego de conjunto; el Valencia llega al partido con la obligación de demostrar que es el mejor equipo de la historia de la Eurocup, ya que de conseguirlo sería su cuarto título, y la vía hacia el éxito la tuvo clara con el fichaje de españoles de carácter y extranjeros comprometidos. Un bloque compacto con el que derribar cualquier muro, sobre todo si es el malagueño.
Para el Unicaja será la octava final de su historia -la novena si como tal entendemos clasificarse para la ‘Final Four’- en veintidós años, desde que en 1995 se estrenara en la lucha por los títulos con aquella mítica eliminatoria frente al Barcelona con el triple fallado de Ansley. Aunque se perdió fue el asalto a la élite, el comienzo de un cuento que siempre parece tener final feliz, pues aún no se ha escrito la última palabra.
La consumación del éxito llegó allende los Pirineos, con dos citas decisivas en Europa en pos de su primer título. Si al primer intento de Limoges no pudo, al segundo en Vrsac llegó sobrado y demostró ser el mejor equipo esa temporada de la extinta Copa Korac.
Tras 2000 y 2001 llegó un nuevo asalto a la Liga en 2002, con idéntica suerte a la anterior, aunque incluso con menos opciones pues cayó por un rotundo 3-0 frente al hoy Baskonia. La siguiente cita con la historia fue la más entrañable de todas, por inesperada, por cómo se consiguió, por cómo se celebró, por todo lo que supuso y por lo que se ganó. La Copa del Rey de 2005 es el sueño más bonito jamás vivido en invierno.
El éxito llamó al éxito y un año después la primera Liga colmó las aspiraciones del Unicaja al tercer intento, además devolviéndole al cuadro vitoriano el 3-0 de la anterior final. Y el trienio glorioso se completó con una ‘Final Four’ inolvidable, la de 2007, por ser en Atenas y por llegar hasta allí eliminando al que sigue siendo la bestia negra en competición nacional, el Barcelona.
Estos años con Sergio Scariolo al frente del equipo seguramente serán irrepetibles. Dos años después, 2009, Aíto García Reneses intentó levantar la Copa del Rey en Madrid, pero cayó en la prórroga.
Han tenido que pasar ocho años para volver a ver al Unicaja en una final, en esta ocasión en un torneo en el que se estrena, una Eurocup con muchos alicientes y muchos acicates.
Lo dicho. Posiblemente hoy es el día más importante para el club de Los Guindos en la última década

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Una noche para el recuerdo, un triunfo para la historia: el Unicaja vence al Valencia
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José Miguel Aguilar | 03-04-2017 | 19:21| 0

 

Mis notas del Unicaja-Valencia (31 de marzo de 2017, segundo partido de la final de la Eurocup)

¡Qué gran noche!

 

Una noche para el recuerdo –Raphael atronó en un Palacio de los Deportes a rebosar que gozó de lo lindo con su metáfora de la vida en una canción mítica–. Otra noche más. Otro sueño por cumplir, otra ilusión que mantener, otra esperanza que alimentar. En un ambiente indescriptible, con una actitud increíble, un comportamiento inconmensurable y un rendimiento impresionante, el Unicaja pareció un equipo invencible capaz de una gesta que sería inenarrable: igualó la final de la Eurocup y el miércoles gozará de una oportunidad histórica para lograr un título europeo, en lo que sería una remontada para la posteridad. A la sexta fue la vencida y el Valencia cayó derrotado por fin esta temporada por un rival que se mostró intratable al dominar todas las facetas del juego: rebote, tiro, ritmo, lucha, defensa, acierto… El equipo visitante se vio superado del minuto uno al cuarenta porque la mejor versión del equipo malagueño llegó a ser insuperable por su incondicional creencia de que la gesta es posible. Ya ha hecho lo que resultaba más insoportable: vencer después de demostrar ser mejor, como lo fue el pasado sábado en Liga y el martes en la apertura de la final. El equilibrio necesario lo proporcionaron Smith por fuera y Omic por dentro. El primero resurgió tras varias semanas desaparecido (20 puntos, 5 triples y buenos porcentajes en los lanzamientos), y el pívot se hizo amo y señor de ambas zonas y terminó con dobles dígitos (12 puntos y 10 rebotes, seis de ellos en ataque). La clave estadística llegó con Dubljevic, determinante hasta ayer, que se vio superado: con él en pista su equipo cedió por 17 puntos, en ese aspecto el peor del conjunto de Pedro Martínez; con Omic el equipo local llegó a dominar por hasta veinte puntos. Significativo. Decisivo.
Por partida triple
No solo Plaza entró ayer en la historia al convertirse en el técnico del Unicaja con más partidos europeos, sino que Carlos Suárez superó a Bullock y ya está entre los 15 máximos anotadores, y Alberto Díaz superó a Garbajosa y escaló hasta los 20 primeros con más encuentros en la trayectorica continental del cuadro malagueño.

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A ritmo de Amaral, el Unicaja echó de menos a Musli y a Nedovic en la final de la Eurocup (1ª parte)
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José Miguel Aguilar | 29-03-2017 | 16:21| 0

 

Mis notas del Valencia-Unicaja (28 de marzo de 2017, primer partido de la final de la Eurocup)

SIN TI NO SOY NADA

Sin ti no soy nada, una gota de lluvia mojando mi cara, mi mundo es pequeño y mi corazón pedacitos de hielo. La letra de Amaral penetra en el alma del Unicaja para explicar la situación con la que afronta una final europea tres lustros después, sin el mejor jugador interior lesionado y con el líder espiritual diezmado por un inoportuno percance en un entrenamiento. Sin ti no soy nada, le decían sus compañeros con la mirada a Musli, primero, y a Nedovic, después, en un vestuario abatido por la grandeza que exhibió en la Fonteta pero que no le bastó para superar a un Valencia que toma ventaja en la lucha por el título. Con estas importantes ausencias, el conjunto malagueño tiró de estrategia para desequilibrar un choque que terminó siendo dominado por el mejor jugador que pisó la cancha, Dubljevic. Tardó ocho minutos en anotar, pero en el último cuarto fue decisivo con sus triples, recurso que añade a su imponente juego cerca del aro, y eso que Omic firmó unos números extraordinarios.

Pese a no ganar ningún cuarto, el equipo que entrena Plaza cerró mejor el rebote en la segunda parte y tuvo opciones de victoria: desaprovechó dos rechaces ofensivos, un tiro exterior lanzado sin oposición y una gran defensa que culminó en falta personal. Son pequeños detalles, igual que el sábado, que dictan conclusiones: el Valencia lleva 5 victorias consecutivas esta temporada frente a un Unicaja que cada vez está más cerca de su rival pese que le resulta insuficiente para consumar el triunfo.

 

BANQUILLO RIVAL

El rictus de Pedro Martínez durante todo el partido delataba la sensación que tenía de la superioridad del rival. De ahí su gesto final con la victoria en el bolsillo, ya que el mejor entrenador de la Eurocup este año era consciente de la presión del primer partido de la eliminatoria. Siempre es el más difícil.

TRIPLES DECISIVOS

Hasta ocho jugadores del Unicaja anotaron algún triple, dos más que en el Valencia: la diferencia estuvo en que al descanso sólo había acertado Sastre por los locales y luego se le unieron cinco compañeros más.

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El Unicaja le planta cara al Valencia, pero desperdicia una gran oportunidad de ganar
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José Miguel Aguilar | 27-03-2017 | 16:24| 0

 

 

Mis notas del Valencia-Unicaja (25 de marzo de 2017)

Buena señal

Pocas veces unos cuantos pequeños detalles –un par de pérdidas, un rebote, un tiro precipitado– decidieron tanto un partido tan igualado. El Unicaja sólo cedió un cuarto, el fatídico tercero, el que siempre le costó la derrota frente al Valencia en los cuatro enfrentamientos de la temporada, pero le faltó decisión para afrontar un choque que, aunque parece en medio de la nada cuando se avista una final europea, tiene mucha trascendencia cara a la clasificación.
La preparación del partido, además, marcó el desarrollo del mismo, ya que con el resultado aún abierto, pues sólo había cuatro puntos de diferencia, Plaza reservó a Omic y Nedovic en los momentos transcendentales. Resultó demasiado evidente que la mente giraba hacia el martes, hacia el comienzo de lo más bonito que va a vivir el Unicaja en una década. El partido deparó varias sorpresas y todas fueron protagonizadas por los visitantes, empezando por el factor Lafayette, que volvió a jugar y lo hizo a un nivel excelso, anotando 11 puntos sin fallo en menos de ocho minutos, y luego por la contundencia de Omic, que por momentos hizo olvidar la ausencia de Musli, aunque a la postre resulte vital para la suerte de su equipo.
El Valencia, que no capturó su primer rebote ofensivo hasta el minuto 25, entre otras cosas porque acumulaba un 73% de acierto en tiros de dos, no jugó nunca cómodo, y ese será el mejor aval para la próxima semana de un Unicaja que se mostró muy competitivo durante los cuarenta minutos. Por primera vez este año, el cuadro malagueño dio la impresión de que podía ganarle al rival con el que se va a jugar el título de la Eurocup, y eso es una buena señal.
Futuro
Okouo volvió a demostrar que será una baza importante para el Unicaja a la vuelta de la esquina. Le queda mucho por aprender, pero mientras se le enseña puede aportar cosas.
Decepción
El partido de Suárez y de Waczynski fue para olvidar, el primero por sus pérdidas y su falta de tino y el segundo por su ineficacia en el triple.

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El Unicaja disputa hoy en Valencia el partido más importante de la década
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José Miguel Aguilar | 25-03-2017 | 17:47| 0

Reservar fuerzas, guardar recursos tácticos o ir a por todas. Bendita tesitura, difícil decisión. Los equipos grandes tienen eso, que su devenir en la élite es la continua toma de opciones a cual más complicada. El azar, el destino, la suerte, la fortuna, o lo que sea, ha querido que el Unicaja y el Valencia se encuentren en la Liga a cuatro días de dirimir una final europea. Además se da la paradoja de que en una semana se enfrentarán tres veces, que durante la temporada se han visto las caras otras tantas y que el miércoles 5 de abril pueden volver a jugar en el partido definitivo por el título de la Eurocup. Y, por supuesto, hay muchas posibilidades de que el ‘play-off’ vuelva a reunirlos en una eliminatoria, bien de cuartos o de semifinales, porque en la final se antoja una utopía.

Esta tarde el encuentro de Liga es tan importante para el Unicaja como para el Valencia. El equipo malagueño no puede permitirse el lujo de dejarse llevar en la clasificación y caer hasta el séptimo puesto porque su andadura en la fase por el título de Liga sería una vereda de espinas sin flor alguna que engalane su camino; el cuadro ‘taronja’ tiene serias opciones de terminar la fase regular como líder, con todo lo que supone cara a la competición nacional y a las posibilidades cuantiosas de volver a la Euroliga la próxima temporada (se puede acceder a la misma ganando la Eurocup o siendo el mejor equipo de la Liga tras Real Madrid, Barcelona y Baskonia).

Y la tesitura se plantea irremediablemente: el Unicaja acumula tres derrotas frente al Valencia esta temporada y cinco en total; si pierde hoy afrontaría la final en unas condiciones que afectarían a la moral del equipo, porque en la mente se acumularían sensaciones negativas difíciles de borrar. Hay quien piensa que si gana hoy es más difícil volver a ganar el martes en el primer partido de la final de la Eurocup, pero es una teoría sin argumentos deportivos sólidos porque el rival presenta un balance demoledor frente al conjunto que entrena Plaza. Y amenaza con prolongar su racha de victorias frente al club de Los Guindos.

Más allá de los resultados de esta semana, el destino de ambos equipos vuelve a cruzarse en un momento trascendental para ambos. Hay que recordar que el Unicaja ganador de títulos gravitó a costa del Valencia, cuando en la temporada en la que aterrizó Scariolo en Málaga fue capaz de ganar la eliminatoria de cuartos de final sin importarle que el equipo de la ciudad del Turia tuviera el factor campo a favor. Esa victoria (16 de mayo de 2004) dio paso a un ciclo exitoso que duró hasta 2007 e incluso 2008.

Una década después, Unicaja y Valencia pugnan por ser el cuarto en discordia de la élite del baloncesto español para asaltar la plaza que pone en juego la Euroliga junto a los mejores del continente en una competición que este año ha sorprendido a propios y extraños por su competitividad y su atracción para el espectador, atónito ante la igualdad, las sorpresas y el talento que exporta esta renovada Euroliga.

Diez años después, la suerte de Unicaja y Valencia puede cambiar a mejor en un enfrentamiento directo que puede dejar graves secuelas para el perdedor. Por eso, quizás el de esta tarde sea el partido más importante de una década. Para mí, incluso más importante que el del martes, porque el de hoy puede ser un encuentro definitivo –achucharía la clasificación liguera, rompería la tónica vencedora del Valencia, daría un golpe en la mesa, acallaría la Fonteta y dejaría muchas dudas en el equipo que entrena Pedro Martínez- y el de la próxima semana es el primero de una serie de tres en el que si pierdes el primero puedes ganar los dos siguientes y llevarte el título y la gloria. Fue lo que hizo el Unicaja de Scariolo (ganó el cuarto y el quinto definitivo de aquellos cuartos de final del ‘play-off’) antes de contemplar en todo su esplendor la belleza de la gloria que representaron la conquista de la Copa del Rey, de la Liga y de la presencia en la ‘Final Four’ de Atenas. Ojo, no olviden que soñar es lo único que es gratis en esta vida. Y, además, reconfortante y recomendable.

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