Diario Sur

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Horror
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José Miguel Aguilar | 08-06-2015 | 11:48| 0

Nadie pone en duda que este Unicaja es un equipo con hambre, con orgullo, con pasión, con ilusión, con recursos, con sentimientos, con baloncesto hasta el tuétano. Pero lo visto ayer en el Palau fue la peor versión del conjunto que entrena Plaza y supera con creces cualquier película de terror de bajo presupuesto. ¡Qué decepción!
La pésima puesta en escena, sin tiro, sin rebote, sin defensa, sin actitud y hastas con fallos en los tiros libres, llevó al cuadro malagueño a sufrir un varapalo, por momentos, histórico. Más allá de la paliza en la cancha –en el ‘play-off ’ da igual perder por uno que por treinta y uno, aunque la de ayer sea la segunda peor derrota de su trayectoria en la élite en la fase por el título–, la incertidumbre radica en si la imagen ofrecida frente a un Barcelona que quiso machacar a su rival le pesará en el segundo partido, que se disputa mañana por la mañana, también en el escenario que causa horror.
Quizás lo mejor es que el Unicaja tendrá pocas horas de sufrimiento para analizar un choque que fue de todo menos de competición. En un partido así, donde la culpa se debe repartir casi a partes iguales, llamó la atención que Green acaparara tanto el juego en los compases iniciales –llenó rápidamente todas las casillas de la estadística y sirvió para poco– y resultó desesperante la actuación de Golubovic, casi a un punto negativo por minuto jugado al descanso, donde se fraguó lo que después fue una humillación.
Plaza lo vio tan feo que en un abrir y cerrar de ojos había utilizado ya a diez jugadores, pues su equipo exhibió pocos recursos ofensivos y escasa concentración defensiva. Con los hombres altos locales haciendo daño, los malos porcentajes en el lanzamiento hundieron la moral colectiva. Fue, por momentos, un juguete roto en manos de un Barcelona infinitamente superior en todas las facetas. Por eso, también causa rubor las airadas protestas de Xavi Pascual en una falta en ataque de Pleiss o las formas de Navarro cuando discute con un árbitro. En fin, cosas menores a tenor de la tunda que recibió un Unicaja que debe reaccionar y sobreponerse a su mal encuentro, al extraordinario momento del Barça y a la historia. Mañana más. Espero que mejor, porque de lo contrario…

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 6 de junio

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Plaza y la flor
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José Miguel Aguilar | 05-06-2015 | 15:56| 0

Un fenómeno extraño convulsiona el Palacio de los Deportes cada vez que juega el Unicaja. Sucede tras la presentación del último de los doce jugadores del equipo. El público se pone en pie al oír el nombre del entrenador y la cerrada ovación que se le tributa se escucha hasta en El Palo. Apoteosis total antes de que el balón se ponga en juego. Hay quien incrédulo busca a su alrededor una mirada cómplice para comprender  la situación, anómala por completo. Al menos en Málaga jamás se vio algo parecido.
Hoy quizás se puede entender la devoción de la afición malagueña hacia Joan Plaza, inspirador del espíritu que envuelve al club de recuperación de orgullo y superación de crisis deportiva. Los resultados avalan su trabajo. Pero es que es así desde el primer día, y dos años después se conserva intacta esa mística que crea un ambiente único en torno a un técnico al que se le reconoce su calidad en el banquillo, pero también la flor que persigue a los hombres con suerte. Aunque él niegue la mayor, no son incompatibles ambas definiciones. El conocimiento nunca está reñido con la estrella que guía los pasos de cada uno.
Si son muchos los que piensan que este año sí puede eliminar al Barcelona en las semifinales de la Liga Endesa es debido a la fe que se le profesa a un Plaza que bordó la reacción del Unicaja en la segunda parte del partido del lunes frente al Laboral Kutxa. La defensa en zona planteada volteó el destino de un equipo abocado al fracaso frente al más encarnizado rival.
Adorado por la mayoría e incomprendido por un sector que lidera la teoría de que lo mejor está por venir, Plaza necesita poner rúbrica a su obra, de sobresaliente para algunos, de suficiente para otros. Como buen escritor, aún le falta el epílogo a su proyecto en Málaga. No es que se le pida un título –destinado a los clubes de mayor presupuesto, Real Madrid y Barça–, pero sí una gesta que agigante su leyenda teñida de verde, como por ejemplo disputar una final a costa del cuadro azulgrana, que nunca fue eliminado por el Unicaja en competición nacional. Ese es el reto. Confío en su sabiduría… y en su flor.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 5 de junio

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Ya toca
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José Miguel Aguilar | 04-06-2015 | 20:35| 0

Si osas comentar a algún miembro del Unicaja que este año toca eliminar al Barça –aunque el tango dice que veinte años no es nada a algunos nos parecen una eternidad–, te llaman loco, parafraseando a Pablo Alborán. No podríamos titular esta crónica como hizo Carlos Gardel con Volver, aunque uno siente en carne propia que «con la frente marchita las nieves del tiempo platearon mi sien». Y es que cada uno de los aficionados malagueños tiene una historia de frustración frente al Barcelona, pues en competición nacional siempre salió victorioso –en Europa se logró disputar la ‘Final Four’ de Atenas a costa del cuadro azulgrana, con el triple de Pepe Sánchez como recuerdo entrañable de una noche mágica–.
Veinte años después del triple de Ansley ya toca escribir una letra de balada con final feliz, como las historias de amor de juventud, que se quedan grabadas hasta cuando la memoria se enmaraña en la vejez. Si se observan los números de estos veinte años las lágrimas de decepción no permiten ver el horizonte; si se ojea el balance de la temporada, con tres derrotas en otros tantos partidos, es para perder la cordura. Pero la prudencia choca con la sensación que desprende el equipo que entrena Joan Plaza y el juego desplegado en dos de los tres antecedentes de los meses anteriores.
En el Palau, el Unicaja tuvo la victoria en la mano, pero un triple inverosímil de Abrines forzó la prórroga y ahí fue superior el cuadro local; en la Copa, la igualdad presidió el partido hasta el último cuarto, donde tres minutos fatídicos decantaron la balanza a favor del posterior subcampeón, y en Málaga el Barcelona se aprovechó del mal momento de su rival para arrebatarle la segunda plaza, la que ahora le proporciona al equipo que entrena Xavi Pascual el factor cancha.
Ahí es donde el Unicaja tiene que tirar de experiencia: un mes malo de una larga temporada le privó del liderato y lo llevó al tercer puesto; en un abrir y cerrar de ojos se vio fuera de la final de la Copa del Rey. Aunque sea muy complicado, mantener la misma línea durante los 40 minutos es el único camino hacia el éxito frente a un rival con más talento y plantilla. Sin contar las sorpresas tácticas que se puedan tener preparadas… Ya toca.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 4 de junio

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Inflexión
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José Miguel Aguilar | 03-06-2015 | 18:10| 0

El día después toca reflexionar, y en este caso, paladear una victoria con gran significado. La trascendencia supera la clasificación para semifinales. De la importancia del choque sobresale la presencia de Josean Querejeta en el palco del Palacio. El presidente del Baskonia no viaja nunca con el equipo y en contadas ocasiones se le puede ver lejos de Vitoria. El lunes era un día especial, el lunes fue el día que el Unicaja derribó un muro, el que le enfrentaba al Laboral Kutxa a lo largo de los años.
En Málaga siempre se tuvo al cuadro vasco como el espejo en el que mirarse si quería hacer las cosas de una determinada manera, alejada de cómo se trabaja en Los Guindos. Mientras en el norte solo importa el resultado, en el sur cuenta y mucho la forma de llegar a lo máximo. El de arriba ni tiene cantera ni se lo ha planteado; el de abajo se afana por enseñar a niños que un día puedan vestir la camiseta verde e incluso la roja. Se rozó la perfección cuando tres malagueños formaron parte de la selección española. Pero el rival no necesitaba jugadores nacionales para codearse con los mejores del continente en la ‘Final Four’, a la que acudió en varias ocasiones; ni precisaba de canteranos para ganar la Copa del Rey o la Liga.
Envidia sentían muchos por esa forma de trabajar que daba tantos réditos. Y cuando la crisis se apoderó del Unicaja en forma de pésimos resultados se llegó incluso a pensar en cambiar todo el planteamiento para adaptar el club a los tiempos modernos. Por momentos se miró más a África o a los Balcanes que a Huelin o Marbella. Surgieron dudas que producían escozor en el alma… Hasta este lunes, cuando la victoria en el tercer partido de cuartos de final supone un triunfo íntimo para una entidad que ha enterrado todos los fantasmas. Si el 9 de abril, sin jugarse nada, el Unicaja echó al Laboral Kutxa de Europa –si ganaba se metía en el ‘Top 8’–, el 1 de junio supuso el punto de inflexión en la trayectoria de ambos equipos. Ahora sí se puede categorizar el momento de ambos: el otrora inaccesible Baskonia lleva tres temporadas sin alcanzar las semifinales; el ‘débil’ Unicaja se ha alejado de su incierto destino y está de nuevo entre los cuatro mejores en la Copa y en la Liga. Y Querejeta fue testigo de la comunión entre un equipo y una afición que celebran juntos el regreso a la élite.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 3 de junio

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Germán
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José Miguel Aguilar | 02-06-2015 | 16:06| 0

Hay victorias que proporcionan más satisfacción que otras. Se alcanzan éxitos que se paladean de una forma especial, alegrías que compensan decepciones anteriores, triunfos que saben a gloria. El del Unicaja frente al Laboral Kutxa es uno de esos. La rivalidad entre ambos clubes siempre ha traspasado el terreno deportivo, no en vano son los dos grandes equipos de baloncesto dejando a un lado los de fútbol y el pique se sentía siempre a flor de piel. En los despachos y en la cancha, derrotar al conjunto de Vitoria daba un plus de complacencia. Se dormía más a gusto, en pocas palabras.
Eso explica el ambiente que se vivió ayer en el Palacio de los Deportes Martín Carpena, pese a que no se llenó. La afición de Málaga, entendida y veterana, experta en estas lides, como dice el tópico deportivo, llevó en volandas al conjunto que entrena Joan Plaza. Han sido muchas frustraciones y había que celebrar el pase a semifinales. Y lo hizo a lo grande, hasta casi una hora después de terminado el partido.
La clasificación llegó desde la defensa, seña de identidad del equipo que entrena Joan Plaza, que optó por una zona que resultó determinante. Fue un segundo tiempo soberbio, en el que el rival solo pudo sumar 15 puntos de valoración, anotar 26 puntos –en el tercer cuarto se fue hasta los 30 puntos–, y capturar trece rebotes, dos únicamente en ataque.
Hubo varios protagonistas en el partido, empezando por Markovic, que cambió el ritmo del choque tras el descanso; Fran Vázquez terminó con dobles figuras y estuvo colosal en el rebote ofensivo, o Stefansson y su encomiable esfuerzo atrás, premiado con una ovación por el público. Pero la aficion eligió a su particular ‘MVP’, a su mejor hombre, al más valioso, que no es otro que Germán Gabriel.
Apenas jugó nueve minutos, pero resultaron claves. Se merecía el malagueño el cariño de su gente, después de tantas idas y venidas a lo largo de su carrera, demasiados sinsabores; parecía que nunca iba a ser profeta en su tierra. Al fin, este bonachón que levantó a los aficionados de sus asientos con varias acciones espectaculares, tuvo recompensa en el corazón de la afición, que despidió a su equipo con un grito de guerra lleno de esperanza. Toca ahora el Barça y todos al unísono gritaron: ‘Sí se puede’.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 2 de junio

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No era el día
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José Miguel Aguilar | 01-06-2015 | 16:03| 0

La intensidad es una cualidad muy apreciada por los entrenadores porque no se entrena, ya que es una aportación individual al equipo, que sí ejercita sistemas para compensar fortalezas y debilidades. A la hora de saltar por un rebote o de dar un paso extra en ataque o de esforzarte algo más en defensa, la actitud es fundamental para alcanzar el éxito en esas acciones. Desde el primer momento se vio que el Unicaja de ayer no era el del jueves, y no solo porque empezara con un 8-0, que ya dice bastante. Y lo peor es que tu falta de ganas o ansiedad se transmite y el rival se crece en la misma medida en que tú fallas: acierto en el tiro y hasta fantasía en el pase.
Fueron dos partidos muy similares, pero con protagonistas opuestos. Hasta hubo cuartos que se cerraron con triple, como en el Palacio, pero ayer fueron Causeur o San Emeterio los que elevaron la moral de su equipo (de su aportación depende el rendimiento del rival y seguramente el resultado de mañana).
Cómo no vería el panorama de negro Plaza –en los primeros 15 minutos utilizó hasta cuatro jugadores como ala-pívot– que refugió a su equipo en una zona tras el descanso, lo que le permitió albergar alguna esperanza tras reducir la diferencia de 16 a seis puntos. Pero no era el día: Golubovic anotó sus primeros puntos en el minuto 25, Green se estrenó en el 33, y Suárez, dos minutos más tarde. Y Toolson acabó con -5 de valoración.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 31 de mayo

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Dedicado a John Nash
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José Miguel Aguilar | 01-06-2015 | 16:01| 0

Superado en la pista, barrido en el juego, el Laboral Kutxa ofreció una penosa imagen en el primer partido de la lucha por el título frente a un impresionante, prodigioso y excelso Unicaja, que quiso rendir su particular homenaje al recientemente fallecido John Nash, una mente maravillosa que inspiró una película sublime sobre la superación personal. El equipo malagueño quizás se inspiró en el famoso matemático que ganó el Nobel de Economía para vencer su particular esquizofrenia, esa que le llevó del liderato al tercer puesto de la clasificación tras cinco derrotas consecutivas.
Ayer, con la máxima ambición desde el salto inicial, pero con mayor ímpetu que acierto, el equipo que entrena Plaza dominó a placer a su rival de cuartos gracias a su defensa y a su aplastante superioridad en el rebote (más mérito si cabe porque el cuadro vitoriano ha sido el mejor de la fase regular en esta faceta, tanto en el global como a la hora de candar su aro en defensa), con Golubovic como el jugador más destacado, con diez capturas antes del descanso.
Sorprendió que el Unicaja arrancara el ‘play-off’ con la brillantez exhibida, la que le faltó en el último tramo de la competición. Fue tanta la superioridad (cerró el tercer cuarto 26 puntos arriba) que se pudo permitir los horrorosos últimos diez minutos, en los que el ambiente se enfrió también con el percance sufrido por Markovic.
Cuando usted lea estas líneas, el Unicaja posiblemente ya esté concentrado en Vitoria, pues viajó a las siete de la mañana vía Bilbao. Así de duro es el ‘play-off’, puro desgaste, y se empieza de cero en el siguiente partido, con la ventaja de que el primer triunfo se quedó en casa.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 29 de mayo

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Llegó la hora de la verdad
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José Miguel Aguilar | 27-05-2015 | 16:34| 0

Ha llegado el momento de no mirar atrás. Ni para coger impulso. Ya da igual lo hecho hasta ahora. En la hora de la verdad, afición y equipo solo deben pensar en el ‘play-off’. El Unicaja afronta la fase decisiva lejos de su mejor momento, pero eso no importa. Ahora todos a una. El conjunto que entrena Plaza tiene argumentos para esbozar un paisaje costumbrista, que refleje con colores alegres la ambición y la ilusión mostradas hasta el fatídico 25 de abril. Ha pasado justo un mes, y por lo vivido se ha hecho como un trienio negro, tal ha sido la dureza de las derrotas, la acidez de la decepción. La victoria ayer en Bilbao alivia la sensación derrotista que envolvía el ambiente.
Este Unicaja tiene motivos para la alegría. Si recupera sensaciones aspira a lo máximo. Durante muchas jornadas fue líder y en muchos encuentros su juego encendió las gradas del Palacio. Más allá de los resultados –que en el deporte van asociados indefectiblemente al éxito o al fracaso–, haber recuperado la pasión de los aficionados, haber incrementado la asistencia al recinto, será la herencia que deje en el tiempo. Y eso es motivo de orgullo.
En cuanto al juego, hombres como Markovic, Stefansson o Thomas (como se vio ayer en Bilbao) pueden ser clave para calibrar el nivel del conjunto, pues suelen ser los secundarios los que marcan el nivel de exigencia de un equipo en el ‘play-off’, pues todos deben ser necesarios, todos deben sentirse importantes. Ahí Plaza se juega su labor de gestor de emociones, de hacedor de sueños imposibles tornados en realidades sugestivas. El hombre que escribe para olvidar debe recordar su gran obra: rubricar en la fase por el título todo lo bueno mostrado hasta ese 25 de abril.

P.D.: Artículo publicado en SUR el 25 de mayo

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Pesadilla
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José Miguel Aguilar | 25-05-2015 | 18:31| 0

Veinte años menos un día después de aprender a soñar, el Unicaja vive una pesadilla. El club homenajeó al equipo subcampeón del 95 y el que aspiraba a repetir la historia le hizo un flaco favor al pasado más brillante con un partido decepcionante. Hace dos décadas, por estas fechas, no se dormía pensando en la belleza singular del deporte, que te permite lograr lo máximo aun disponiendo de lo mínimo. Hoy no se concilia el sueño porque el juego del equipo ofrece cualquier cosa menos seguridad en el futuro.

Cinco derrotas consecutivas han cambiado el estado de ánimo de equipo y afición: de la ilusión a la incertidumbre a diez días del ‘play-off’, que encarará, casi con seguridad, desde la tercera posición, lo que no es baladí. Ya quisieran muchos. El problema es el trastorno sufrido en las últimas semanas, y de la ambición mostrada que le llevó a luchar por el liderato, se ha pasado a caer en casa frente a un rival directo y sin opción alguna de victoria desde el minuto 15.

Mentalmente el equipo está confuso. Quizás el trabajo de Plaza en estos momentos sea más anímico que el de incidir en la estrategia. Los numerosos fallos en los tiros libres indican falta de confianza y de concentración. Y por ahí se van los partidos y la ilusión colectiva.

Además, ayer Plaza se equivocó. La puesta en escena del cuadro malagueño estuvo acorde a la altura del encuentro y con lo que había en juego, la segunda plaza. Pero luego apostó por la defensa y el equipo se hundió en ataque; no supo frenar la capacidad anotadora de su rival, que olió pronto sangre y acudió a la yugular raudo. Con Stefansson y Suárez en vez de Toolson y Kuzminskas el Unicaja solo logró 12 puntos en el segundo cuarto. Y se produjo la tormenta perfecta en el Palacio de los Deportes: los locales se frustraron y los visitantes situaron un quinteto muy alto (Pleiss, Lampe, Thomas, Satoransky) que además consiguió una eficacia exterior demoledora, con Navarro derrochando calidad a raudales. Lo más triste es que sobró la segunda parte, porque el Barcelona tomó una renta de veinte puntos y el mundo se vino abajo.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 18 de mayo

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Hacer sangre
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José Miguel Aguilar | 12-05-2015 | 11:54| 0

Somos muy dados a hacer sangre, digo leña, del árbol caído. Sangre hubo a borbotones en el Multiusos Fontes Do Sar –con Corbacho, Waczynski y Markovic teniendo que ser atendidos por los médicos deprisa y corriendo en la pista tras colisiones fortuitas en un choque más propio de combate de boxeo que de un partido de baloncesto de guante blanco–, pero la pregunta es: ¿el frondoso árbol desde el que se oteaba al resto del bosque de la Liga Endesa sufre de alguna enfermedad y se ha marchitado de repente amarilleando un final de temporada desastroso? ¿Este Unicaja de tronco grueso y copa ancha hasta hace dos semanas ha sido atacado por un hongo que le debilita hasta ofrecer una imagen penosa con hojas mustias y ramas desvencijadas? ¿Este equipo que luchaba por el liderato y ahora no tiene ni asegurada la segunda plaza está afectado por un virus o una bacteria que ha podrido sus raíces otrora repletas de ilusión?
La afición necesita respuestas a estas y otras preguntas, como que Toolson empiece ‘enchufado’ con tres triples sin fallo y termine sumido en un mar de dudas sin querer mirar el aro cuando su equipo más necesita de su acierto y de su liderazgo.
Habría que saber también por qué Kuzminskas ha desaparecido de las rotaciones. Frente al Río Natura Monbus jugó apenas cinco minutos, el que menos pisó la cancha. De no mediar problema físico, el problema sería otro, y grave, porque el lituano se hace necesario en muchos momentos de la mayoría de los partidos.
La situación de Golubovic es diferente, porque parece sumergido en un mundo cuyo interior parece inescrutable. No solo aporta poco sino que su equipo flojea con él en la cancha.
Y, por último, cada día tengo más dudas de que volvamos a ver al Vasileiadis que todos esperamos. Fue significativo el apoyo de sus compañeros cuando acertó con su primer triple, ya que salieron todos del banquillo a felicitarlo. Pero resulta incomprensible que por segundo partido consecutivo un tirador tan fiable falle un tiro libre nada más entrar en juego. Le ocurrió tras la lesión de Toolson frente al Real Madrid y ocurrió ayer. No sé. Hay enigmas sin resolver, y eso en mayo resulta peligroso.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 11 de mayo

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