Diario Sur

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Las malas decisiones de Plaza en Sevilla
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José Miguel Aguilar | 13-01-2017 | 12:12| 0

 

Mis notas del Betis-Unicaja (8 de enero de 2017)

 

Horror. El Unicaja celebró la clasificación para la Copa  –lo que debería ser una obligación se ha convertido en la actualidad en un objetivo y así le va en los últimos años– con un pésimo partido en Sevilla ante un Betis que desnudó todas sus carencias y puso de manifiesto su horrorosa planificación de plantilla. Sin defensa, sin Musli y sin acierto en el lanzamiento lejano (tiró 11 once veces más de tres que de dos), no tuvo argumentos para optar a la victoria.
Bases. Ha llegado el momento de pedirle explicaciones a Plaza por su desnortada dirección de partidos. Es imposible digerir que Lafayette sólo juegue 7 minutos del último cuarto en Berlín y sea titular en Sevilla. Y la clave ayer: ¿por qué sentó a Alberto Díaz tras remontar 11 puntos y empatar el partido a 61 a 3:46 para el final?. Fue salir Smith –del que se olvidó tras ser el único acertado en ataque– y encajar un decisivo 11-3 que cercenó las esperanzas de triunfo.
Pívot. El Unicaja, que precisó de 28 minutos para que su banquillo aportara más que el del Betis, se miró al espejo y este se rompió: un pívot como Triguero fue determinante en los últimos minutos y acabó con 8 puntos, 7 rebotes y 14 de valoración en 16 minutos. Compararlo con Ndiaye causa rubor.
Rival. Acento malagueño en Sevilla: eficaz Alfonso Sánchez en la pista; acertado Berni en los despachos con el fichaje de Mahalbasic (con él empezó a fraguar el Betis el triunfo), y brillante Tabak en el banquillo: el alumno le dio una gran lección al maestro (así define él a Plaza).

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Juego de nombres en Berlín
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José Miguel Aguilar | 13-01-2017 | 12:10| 0

 

 

Mis notas del Alba Berlín-Unicaja (4 de enero de 2017)

Superioridad. El Unicaja se llevó una victoria muy importante en la apertura del Top-16 de la Eurocup en un partido que podría definirse como el de la ausencia de juego interior a causa de las bajas de los hombres altos de ambos equipos. Plaza puede gritar a los cuatro vientos que su equipo es capaz de ganar sin Musli, aunque siempre será más equilibrado su juego si cuenta con el pívot serbio.

 

Ataque. Al descanso, el Unicaja había doblado su producción reboteadora y su eficacia en el triple respecto al cuarto inicial, anotando más de tres que de dos y en tiros libres juntos. Si a los dos minutos había cometido ya sus cinco faltas, que hicieron que el Alba lanzara un tiro libre por minuto, solo dos pérdidas le daban consistencia a su juego. Fueron lo peor y lo mejor del cuarto decisivo, el que permitió al Unicaja adquirir la ventaja que supo administrar hasta el final, aunque pudo ganar por mayor diferencia.

 

Individualidades. Fue un partido de nombres, empezando por Wacynski, el mejor hasta que dos pérdidas seguidas le llevaron al banquillo, de ahí que jugara tan poco; Dani Díez, certero en el triple, fue el más valorado pese a ser el quinto en minutos y destacó en el rebote; Brooks completó un gran partido, fue el máximo anotador y reboteador del Unicaja, y el que más jugó; Nedovic y Smith se turnaron en la anotación, mientras Lafayette sólo jugó 7 minutos del último cuarto (7 puntos) y fueron determinantes para la suerte del choque. Quién lo iba a decir.

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Un año clave para el Unicaja
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José Miguel Aguilar | 13-01-2017 | 12:05| 0

Reanudo mis entradas a esta casa del baloncesto en forma de blog en el que volcaré mis artículos publicados en SUR e intentaré añadir opiniones acerca de la actualidad.

Gracias por seguirlo

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Otra cicatriz
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José Miguel Aguilar | 16-06-2015 | 16:47| 0

El dolor es tan intenso que nubla la razón. Tantas preguntas sin contestación posible aumentan la angustia. Ese vacío interior corroe el alma cuando la felicidad se te escapa de entre las yemas de los dedos. Un detalle, una acción, un instante de duda, un momento de inseguridad, un balón perdido, un tiro errado… impidieron al Unicaja hacer historia y clasificarse para la final de la Liga Endesa.
Otra vez se escapó vivo un Barcelona que estuvo contra las cuerdas los cuarenta minutos de un quinto encuentro para la leyenda. La memoria del aficionado debe hacer hueco para almacenar otro partido memorable. Con reposo solo puede haber parabienes para un equipo valiente que luchó con ahínco por su objetivo aun sabiendo que era casi imposible (máxime tras perder el dominio del rebote, una de las señas de identidad del conjunto malagueño). En frío quizás encuentre respuesta al por qué una extraordinaria temporada se tiró por la borda en tres semanas fadíticas lo que impidió que este quinto partido se hubiera disputado en Málaga. ¡Ay! Ahí no se escapa la victoria con un Palacio de los Deportes a reventar gozando de este maravilloso deporte.
Me gustaría saber también porqué el equipo malagueño volvió a cometer en el Palau el mismo error que en la fase regular. Entonces un triple de Abrines llevó el partido a la prórroga, cuando una falta hubiera impedido ese tiro inverosímil. Ayer, con dos faltas por hacer aún, es decir, que no suponían tiros libres, se permitió a Navarro lanzar solo ese triple que fue un puñal clavado en el corazón de los malagueños. Entonces brotó mucho dolor, mucha rabia. Pero cuando se restañe la herida quedará la cicatriz de otra batalla perdida frente al Barcelona. Y con el paso de los días la piel recuperará su tersura para volver a sentir el pulso de un Unicaja que se ha merecido mejor suerte. Si la sigue buscando terminará encontrándola.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 15 de junio

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Bendita locura
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José Miguel Aguilar | 14-06-2015 | 11:42| 0

El diccionario de la Lengua Española define locura como la privación del juicio o del uso de la razón. Bendita locura cuando es en pos de un sueño, como el que toda Málaga vivirá hoy a partir de las cinco de la tarde. Añade la RAE que locura puede ser la acción inconsiderada o gran desacierto, lo que viene a ser el baloncesto: esa enajenación transitoria cuando se vive un partido en el Palacio de los Deportes y ves al rival sometido a la torpeza en su juego, al continuo fallo en sus tiros. Si seguimos indagando, locura también es la acción que, por su carácter anómalo, causa sorpresa. Eso explica que el Barcelona perdiera el sentido competitivo en el cuarto partido de la semifinal, al no entender cómo el Unicaja pasara de la derrota más dolorosa a la victoria más rotunda en menos de una semana. Pero de entre todas las acepciones, me quedo con la última, la que describe la locura como la exaltación del ánimo, producida por algún afecto u otro incentivo. Eso es precisamente lo que mantiene la ilusión del aficionado malagueño. La locura en la que se ha desenvuelto la eliminatoria es lo que proporciona cordura a la hora de hacer un pronóstico y se llega a pensar en el triunfo en el Palau y el pase a la final.
Solo desde la locura puede pensarse que el Unicaja es capaz de derribar el último muro que sostiene la ACB, ese que dicta que nunca se remontó una eliminatoria de semifinales tras perder los dos primeros partidos.
Solo desde la locura se puede tener la sensación de que por primera vez en su historia el Unicaja va a ser capaz de eliminar al Barcelona en competición nacional. En ‘play-off’, en concreto, son ocho veces las que se han enfrentado y en todas se impusieron los azulgrana.
Solo desde la locura se puede pensar que el conjunto catalán esté sumido en la duda por los altibajos en el juego en esta serie. Lo que no es de locos es el dato de que jamás el Unicaja llegó a un quinto partido frente al Barcelona tan en racha. Nunca había ganado los dos partidos anteriores a presentarse en la ciudad condal para jugárselo todo en 40 minutos. Todo esto es de locos, viva la locura.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 14 de junio

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Sí se puede
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José Miguel Aguilar | 14-06-2015 | 10:20| 0

El Unicaja ha perforado la capa de amianto de la que parecía estar revestido el Barcelona tras los últimos enfrentamientos entre ambos equipos. Este mineral es propio para hacer tejidos incombustibles, de ahí la imagen que ofrecía el cuadro azulgrana en este ‘play-off’, invicto y avasallador. Hasta que llegó al Palacio de los Deportes y se derritió como un flan. Dos victorias en casa, empate en la eliminatoria y quinto partido en el Palau. A 40 minutos de la final. La pesadilla del comienzo de la semifinal torna en sueño, en un reto jamás superado en la ACB. Voltear la historia, nada menos. La leyenda espera.
Arropado por una afición incansable que abarrotó el recinto y se divirtió con su equipo durante dos horas inolvidables, el Unicaja se dejó el alma, servida en bandeja a unos espectadores que hicieron volver de los vestuarios a unos jugadores que derrocharon esfuerzo hasta la extenuación. Talento y trabajo a partes iguales, una combinación perfecta. Y es que el conjunto local afrontó el choque con tal mentalidad que empequeñeció a su rival, que de salida se vio superado por un 9-0 del que jamás se sobrepuso. Más bien al contrario, el Unicaja fue ampliando su diferencia gracias a una defensa de campeonato, tapando todas las líneas de pase, bloqueando cualquier tiro… hasta alcanzar 20 puntos de ventaja. El éxtasis cobra el color de la esperanza.
Dos detalles marcaron el contraste de la noche. Xavi Pascual, más que corregir y dar órdenes, se echaba las manos a la cabeza, sin encontrar una explicación a lo que ocurría en la pista. Quizás le falló la memoria y no se acordaba de que el ‘efecto Carpena’ es temible. Mientras, a Plaza se le veía henchido de orgullo al comprobar que sus 12 jugadores habían anotado a los 30 minutos… Pese a la zona con la que Barça intentó remontar, la fiesta fue grande, con todo el público de pie al final cantando «¡Sí se puede!».

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 13 de junio

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Equipo
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José Miguel Aguilar | 12-06-2015 | 16:07| 0

El Unicaja fue fiel a sí mismo en el momento en el cual más se dudaba de su creencia en un estilo de juego. Enemigo de los ‘jugones’ como alternativa en una Liga de tan marcadas diferencias entre los clubes, Plaza se salió con la suya en el tercer partido de una semifinal que se pone apasionante. Mantuvo su fe en el sistema y, al final, la victoria frente al Barcelona llegó por el poder del colectivo –once de los doce jugadores anotaron más de una canasta, por ocho del rival–, representado por Carlos Suárez, el hombre pegamento, sostén de la moral del equipo, fajador incombustible, peón indispensable en el tablero baloncestístico. Las aspiraciones hoy del Unicaja pasan por calcar la actuación del miércoles. Y en un choque igualado tendrá mucho que decir Fran Vázquez, el hombre récord, décimo jugador en puntos y partidos en el ‘play-off’ tras adelantar a mitos como Nacho Rodríguez, Gabi Ruiz y Ansley.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 12 de junio

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Banderas de emoción
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José Miguel Aguilar | 11-06-2015 | 16:29| 0

Este Unicaja, el de ayer, el que se comportó y actuó como el equipo que más jornadas ha sido líder de la competición de la que todavía aspira a lograr el título, hace vibrar hasta a Antonio Banderas en Los Ángeles. Las palabras en Twitter del actor malagueño desde su casa estadounidense emocionan porque aún en la distancia el equipo que entrena Joan Plaza es capaz de transmitir sensaciones que a veces resultan indescriptibles, máxime tras lo visto en el Palau.
Inescrutable es el camino seguido por el Unicaja en una semifinal que continuará mañana gracias a un partido donde la estadística es incapaz de descifrar las razones de una victoria que los locales asentaron en el rebote, en el triple y en su capacidad de superación. Más allá de las evidencias, hubo datos ciertamente confusos, entre otras cosas porque las sensaciones pudieron con las certezas.
En un partido donde la igualdad provocaba ansiedad en un Palacio de los Deportes con ambiente maravilloso –que contó con ilustres exjugadores como Berni Rodríguez, Alfonso Sánchez, Dani Romero o Ricardo Guillén–, la apuesta de Plaza por Will Thomas resultó determinante pese a su valoración negativa, con tres acciones consecutivas que decantaron el choque. De -4 a héroe del partido en una prórroga inolvidable. O que el Barcelona domine con claridad, siete puntos, y cuatro de sus jugadores, Hezonja, Abrines, Navarro y Pleiss, resten valoración al conjunto. Son los «pequeños detalles», en palabras de Xavi Pascual, los que definen el encuentro, aunque fueron grandes esfuerzos los que necesitaron los locales para ganar. Por fin. Así da gusto.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 11 de junio

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Ganas de playa
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José Miguel Aguilar | 10-06-2015 | 17:51| 0

Sufrimos días nublados en lo climatológico y en lo deportivo en una ciudad habitualmente alegre que mira al sol con regocijo y que se ilusiona con muy poco cuando un balón, una canasta o una portería está de por medio. Será que los astros están hartos de tanto desatino. Este final de primavera ha traído otros tipos de alergias que han causado trastornos incluso a aquellos con salud de hierro, que están deseando cambiar de estación a tenor de lo vivido. Empezando por los aficionados del Unicaja, atribulados en los últimos días, que hoy acudirán en masa al Palacio de los Deportes Martín Carpena sin discernir si regresarán a casa con una sonrisa o cabizbajos, no tanto por el resultado frente al Barcelona, que también, como por el juego del conjunto que entrena Joan Plaza en una eliminatoria ciertamente frustrante, con sendas derrotas por 31 y 21 puntos, respectivamente.
A los forofos solo les vale la victoria de su equipo, sin importarle las circunstancias y la forma de llegar a ella; los amantes del baloncesto, mientras, están vibrando con la otra semifinal porque el Real Madrid y el Valencia se están alternando en el marcador con remontadas propias de la montaña rusa de Tívoli, o de la noria que puede instalarse en el puerto como atractivo para el verano, cuya recreación en la portada de hoy de SUR es alegría para la vista. El conjunto ‘taronja’, con lesionados de importancia, está sabiendo jugarle al campeón de Europa, a veces con sus armas, con un juego fluido, divertido, en el que la osadía forma parte esencial del ataque y potenciando las debilidades del rival. ¡Qué diferencia de partidos, prórroga incluida!
Aquí, el cuerpo técnico del Unicaja y los jugadores mismos dan la impresión de que no saben cómo parar a Satoransky –y eso que Plaza nos ilustró el otro día con la teoría de que vino a Sevilla como ‘3’ y terminó reconvirtiéndose en uno de los grandes bases del continente– o a Huertas; cómo hacer valer frente a las torres azulgrana los centímetros propios para capturar el rebote como han hecho toda la temporada. En fin, que se ve tanta superioridad que unos parecen gigantes y otros infantiles. A ver si crecen y se quitan los nubarrones, que en Málaga ya tenemos ganas de playa.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 10 de junio

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Merecer
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José Miguel Aguilar | 10-06-2015 | 16:08| 0

Todos creemos que nos merecemos más de lo que tenemos: un coche más potente, una casa más grande, mayor sueldo, más reconocimiento social. Es humano querer siempre más, pero de ahí a hacerlo público va un abismo, de ahí a convertirlo en mérito deportivo… Tras encajar el Unicaja un 2-0 rotundo por culpa de dos partidos decepcionantes, Joan Plaza y Carlos Jiménez se despidieron de Barcelona con unas declaraciones en las que razonaban que el equipo merecía ganar un partido en semifinales. ¿El argumento? La trayectoria de esta temporada. Yo no sé si se merece ganar un partido, lo que sí estoy convencido es de que la afición se merece una actuación acorde al que fue líder durante 21 jornadas, como el club se encarga de recordar constantemente.
A mí me gustaría ver mañana el Palacio de los Deportes lleno, con una afición entregada, como es costumbre vaya, y con un equipo que se deja la piel por lograr el más difícil todavía. Está todo en contra, hasta la historia. A estas alturas de junio se ha visto a un Unicaja cuesta abajo y a un Barcelona crecido. La estadística dice que jamás hubo una remontada como la que precisa el cuadro malagueño. Pero tampoco se puede olvidar que los datos se reescriben en función de los méritos en la pista de juego. Y ahí es donde entran los jugadores, los mismos que durante tantos meses crearon tanta ilusión en esta ciudad. Esos mismos jugadores que ofrecieron una pésima imagen en  el Palau son los que tienen que demostrar que son capaces de voltear la historia. Al menos, que lo van a intentar. Por ahí empiezan los merecimientos, no con las palabras, no en función de un pasado reciente más o menos brillante, sino con hechos.

 

P.D.: Artículo publicado en SUR el 9 de junio

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