Diario Sur
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Héctor Barbotta | 22-02-2017 | 21:16

El Ayuntamiento de Marbella ha abierto el plazo de presentación de documentación para apuntarse a la bolsa de trabajo municipal y la realidad se presentó de golpe y sin avisar en la Plaza de los Naranjos. Con toda su crudeza. A veces el debate político, y también la atención mediática, discurre por caminos equívocos pero de tanto en tanto lo realmente importante aparece, golpea y obliga a despertar y a ajustar el enfoque.
Por si a alguien se le había olvidado, Marbella tiene 13.282 parados y muchos de ellos llevan en esa situación mucho más tiempo del que resulta admisible. También hay muchos que no han tenido nunca la oportunidad de trabajar, lo que resulta menos admisible aún.
El alcalde anunció el martes que al día siguiente se abriría el plazo para optar a entrar en la bolsa de la que saldrán los trabajadores que ocuparán los puestos temporales que eventualmente puedan surgir en el Ayuntamiento y aunque hay tres semanas por delante para presentar los papeles y son muchas las dependencias municipales habilitadas para ello, las colas se concentraron desde el primer día en la Plaza de los Naranjos como punto neurálgico. También en la Tenencia de Alcaldía de San Pedro se formaron largas filas.
A la intemperie, porque las dependencias municipales no son suficientemente grandes para albergar toda la dimensión del drama, las colas valían como radiografía del problema: personas de más de 50 años a las que se le acaba el tiempo para cotizar años suficientes para llegar a una pensión digna de ese nombre; jóvenes sin experiencia que no pueden empezar a trabajar porque en todos lados les piden una experiencia que al mismo tiempo les niegan; padres y madres de familia más preocupados por los suyos que por sí mismos; gente sin estudios porque no tuvo oportunidad de estudiar y gente con estudios dispuesta a aceptar trabajos para los que su cualificación parece sobrar. Una dramática radiografía de la realidad a las puertas del Ayuntamiento.
La puesta en marcha de la bolsa de empleo no sólo ha sido oportuna porque posiblemente no exista un sistema más justo y transparente para cubrir los puestos de trabajo temporales que van haciendo falta crear en el Ayuntamiento, sino sobre todo porque ha dado la oportunidad de recordar cuáles son los dramas y los problemas reales de la ciudad. Que durante estos días los políticos se crucen con las caras del sufrimiento cada mañana al entrar y salir del Ayuntamiento no deja de ser un ejercicio saludable que debería tener alguna repercusión en formas y también en fondos.
Esperar, sin embargo, que todos los representantes públicos estuvieran a la altura podía ser un ejercicio de optimismo difícil de justificar. Hay situaciones en las que habría que desterrar el partidismo, al menos el partidismo más desvergonzado, pero no hubo caso.
El mismo miércoles, día en que se abrió el plazo y cuando ya se habían registrado largas colas, Opción Sampedreña colgó en su perfil de Facebook una oferta de asesoramiento para las personas que quisiesen optar a entrar en la bolsa y tuviesen dificultades para cumplimentar los impresos. El partido político invitaba a los interesados a acudir a su sede, donde los ayudarían con abnegación y desinterés. Resulta difícil encontrar un ejercicio más burdo de oportunismo político. Si los responsables de OSP, que son quienes están al frente de la Tenencia de Alcaldía de San Pedro, entienden que el servicio que se presta a los ciudadanos en las dependencias municipales que ellos mismos gestionan es insuficiente, deberían primero pedir disculpas y después esforzarse por mejorarla. Aprovechar su propia ineficacia para obtener rédito supone una actitud a la que no cabe buscarle adjetivos.
El viernes, la exalcaldesa Ángeles Muñoz ofreció una rueda de prensa con la cola de parados como telón de fondo. Con esa escenografía devolvió al PSOE los mismos calificativos que recibía de los socialistas cuando estaba al frente del Ayuntamiento y se encontraba con las limitaciones legales que impiden evitar que vecinos de otros municipios acudan en igualdad de condiciones a cualquier oferta de empleo público del Ayuntamiento de Marbella. Se supone que haber tenido responsabilidades de gobierno da un bagaje que permite ejercer la oposición con otra perspectiva. Demasiado suponer.

Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella