Diario Sur
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Hoja de ruta sin unanimidad
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Héctor Barbotta | 04-05-2017 | 11:01

El pleno aprobó este viernes la hoja de ruta del gobierno municipal para salir del atolladero urbanístico en el que se encuentra la ciudad desde que hace un año y medio el Tribunal Supremo anulara el PGOU de 2010. En realidad el bloqueo viene de antes y nadie debería esperar una mejora sustancial e inmediata después de la aprobación del texto refundido del PGOU de 1986 y de haberse obtenido el visto bueno del pleno para iniciar su proceso de adaptación a la LOUA, una tramitación que nadie se atreve a adelantar cuánto durará.
Después de haber mantenido la incertidumbre durante los días previos y de recibir presiones bastante explícitas por parte de las principales asociaciones empresariales, el PP optó por la abstención y por ceder a Podemos el papel de árbitro en un asunto sustancial.
Si bien no ha sorprendido la postura final que adoptó el PP, sí ha llamado la atención la manera en la que afrontó el debate. A nadie escapa que el urbanismo es una cuestión compleja donde reinan la confusión y problemas que se entrecruzan. Toda la economía de la ciudad –no solamente los empresarios o los inversores, como suele erróneamente apuntarse– sufre el retraso de las licencias, el síntoma más evidente de que las cosas no funcionan como es debido. Pero atribuir esa circunstancia solamente a que se ha anulado el PGOU de 2010 supone una simplificación. Los problemas en el área vienen de mucho antes.
No cabe reprocharle al Partido Popular que no comparta la estrategia adoptada por el tripartito para afrontar esta situación –cuya responsabilidad es de ambos partidos mayoritarios en porcentajes seguramente muy cercanos al 50 por ciento– pero sí que no haya explicado con claridad cuál es su alternativa. A lo largo de cada semana el grupo popular suele convocar entre dos y tres ruedas de prensa para marcar su postura sobre asuntos de lo más diversos. Que no lo haya hecho para explicar su abstención en este tema y la alternativa que propone, que haya mantenido la incertidumbre hasta último momento, que haya reducido sus explicaciones a las acotadas intervenciones en el pleno, que la postura la hayan comunicado dos portavoces diferentes, que Ángeles Muñoz no haya abierto la boca en el pleno, pone en evidencia, además de las consideraciones que se puedan hacer sobre la situación de la exalcaldesa, que el grupo popular prefiere eludir cualquier responsabilidad en este asunto.
Su estrategia parece ser esperar a que el equipo de gobierno se estrelle en soledad. Cabe esperar más de la primera fuerza política de Marbella.

Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella