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Giro inesperado
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Héctor Barbotta | 13-08-2017 | 12:25

Como si se tratara de la obra de un guionista empeñado en que la vida política no entrara en el letargo estival, las dos últimas semanas han sido tan intensas en acontecimientos que la memoria parece situar varios meses atrás aquella madrugada en la que el consejo consultivo de OSP decidió por una ajustada mayoría seguir adelante con el pacto de gobierno firmado hace dos años. Sin embargo, apenas han transcurrido una docena de días desde entonces y todo lo que ha sucedido mientras un aluvión de turistas volvía a dejar en evidencia la fragilidad de las infraestructuras de la ciudad parece salido de una serie cuidadosamente planificada.
Primero, la decisión de Opción Sampedreña, tomada por un margen ajustado de 16 votos a 12, de refrendar la continuidad del tripartito, que aunque parecía que marcaba el epílogo del curso político no era otra cosa que el capítulo inicial de una serie que sería corta en el tiempo pero intensa en emociones. A continuación, el estallido del conflicto entre el Ayuntamiento y Starlite que conmocionó a la ciudad en mitad del verano al hacer pública la dirección del festival su decisión de buscar otros posibles emplazamientos y conocerse la precariedad normativa en la que todo el evento se había sustentado desde entonces. A continuación, la renovación del contrato entre el Ayuntamiento y la empresa que gestiona la zona azul, que provocó un fuerte enfrentamiento entre el grupo municipal de Podemos y el tripartito –y particularmente con Izquierda Unida– y volvió a recordar la fragilidad de la mayoría en la que se sustenta el gobierno municipal. Finalmente, la sorpresiva decisión de Opción Sampedreña de revisar la decisión tomada diez días antes y someter su posición para los próximos dos años a una nueva votación en la que el 16-12 de la madrugada del 1 de agosto se convertiría, en la noche del 11 de ese mismo mes, en un 20-6 a favor de la ruptura y la presentación de una moción de censura.
Cuando en la tarde del viernes OSP envió la convocatoria a una rueda de prensa para ese mismo día a las once de la noche –una hora intempestiva para las costumbres del periodismo, en pleno mes de agosto y en vísperas del puente más vacacional del año– saltaron todas las alarmas en medio de la máxima incertidumbre. A esas horas muy pocas personas sabían el motivo de la convocatoria. Entre ellas no se encontraba el alcalde y socio de OSP, José Bernal, que no obstante convocó a su equipo ante la certeza de que se preparaba una sorpresa de dimensiones. Quien sí sabía de qué se trataba era Ángeles Muñoz, a quien el día anterior el presidente de OSP y principal valedor en esa formación de presentar una moción de censura, Manuel Osorio, había informado el jueves de que esa opción volvía a ponerse sobre la mesa. Su intención era conocer si la presidenta del PP seguía en disposición de encabezarla.
Muñoz actuó con la máxima discreción y ni siquiera informó a sus colaboradores más directos. Sabía que la más mínima filtración podía echar por tierra toda la operación. De hecho, algunos de sus concejales se mostraban el viernes tan sorprendidos como el que más.
La iniciativa fue toda de OSP, y según aseguran sus dirigentes, no tuvo otra inspiración que la de haber comprobado, una vez más, que la fórmula del gobierno tripartito requería de una negociación con Podemos que no estaban en disposición de seguir asumiendo, sobre todo porque a medida que se acercaran las elecciones la voluntad del partido morado de diferenciarse del equipo de gobierno iba a ser mayor.
La postura mantenida en relación a la renovación de la zona azul tocó a OSP en primera persona. Pese a que quien dio las explicaciones fue el concejal de Movilidad, Miguel Díaz (IU), gran parte de la gestión del asunto se tramitó en el área de Patrimonio, bajo la competencia de Manuel Osorio.
Como la historia reciente de la ciudad es la que es, con seguridad en los próximos días se dispararán especulaciones de lo más diversas, pero a simple vista la explicación parece simple. Tanto el PP como el tripartito habían prometido a los sampedreños que la Tenencia de Alcaldía gestionaría el 30 por ciento del presupuesto de manera autónoma. Y en OSP llegaron a la conclusión de que, ante la belicosidad de Podemos sólo el PP le garantiza la aprobación de los presupuestos. Con las elecciones ya en el horizonte, los sampedreños necesitan exhibir gestión.
Ahora OSP cuenta con esa garantía. Tendrán presupuesto y conservarán la Tenencia de Alcaldía. Sólo resta por saber si durante los próximos dos años el Partido Popular –formación más votada en San Pedro– le dejará todo el terreno libre tal y como los socialistas hicieron durante los dos anteriores.

Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella