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Héctor Barbotta

Marbella blog

Olvido mezquino

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Si se hiciera una encuesta en la que se preguntara a los ciudadanos qué es lo que más les molesta de los políticos, posiblemente la opción más votada no sería que en muchas ocasiones crean problemas en lugar de resolverlos, que han incorporado la mentira como una parte de su normalidad cotidiana, que habitualmente dedican demasiado tiempo a planear a qué compañero le van a pegar el próximo navajazo, que suelen prometer más de lo que pueden cumplir, que cuando llegan a un cargo de relevancia demoran muy poco en aislarse en una burbuja en la que sólo habitan otros con su misma ocupación o que disponen del dinero público más con criterio de utilidad partidaria que de utilidad social. Es probable que ninguna de estas actitudes, que se puede decir que son habituales aún corriendo el riesgo de caer en una generalización injusta, sea la que más moleste al personal. Lo que realmente fastidia es que lo tomen a uno por bobo, que lo traten como si fuera menor de edad.

Esta semana comienza una de las pruebas del World Padel Tour, el circuito internacional de padel en el que participan los mejores jugadores del mundo de ese deporte. Los partidos se celebrarán en dos sedes diferentes, una en Nueva Andalucía para los partidos menos relevantes y la otra, donde se jugarán las finales, en el pabellón municipal Elena Benítez, de San Pedro Alcántara.

La organización ha decidido que en la cartelería del evento el nombre de esa deportista fuese eliminado, de modo que en la promoción del evento se indica que la sede es el Palacio de los Deportes San Pedro Alcántara. Más que como anécdota, el acontecimiento merece ser citado como categoría, como ejemplo de cómo se resuelven algunas cuestiones en el Ayuntamiento de un tiempo a esta parte.

El pabellón lleva el nombre de la taekwondista sampedreña, primera deportista de la localidad que consiguió una medalla olímpica, desde el año 2013, cuando el equipo de gobierno encabezado por Ángeles Muñoz decidió homenajearla de esa manera como reconocimiento a su trayectoria. Se da la circunstancia de que dos años después, en un reconocimiento similar a una trayectoria de mérito, el mismo equipo de gobierno bautizó con el nombre de Javier Mérida a la piscina municipal, aunque de gestión privada, situada a pocos metros del pabellón Elena Benítez. El destino quiso que ese mismo año Mérida fichara por el Partido Popular -es el actual concejal de Deportes- y que Benítez lo hiciera más recientemente por el PSOE, partido con el que acudirá a las elecciones municipales como número dos de la lista.

Resulta difícil imaginarse a Javier Mérida -entre cuyos defectos no figura el de haber hechos suyos los peores vicios de la política que mencionábamos al principio- tomando una decisión tan mezquina como la de borrar a una colega, aunque circunstancialmente adversaria política, de un cartel que promociona un evento de cierta entidad que se celebra en el pabellón que lleva su nombre.

Por el contrario, a poco que se ha indagado en este asunto se ha podido concluir que la decisión se ha tomado en la Tenencia de Alcaldía y que las explicaciones que se han dado -«no hay mala intención», «queríamos que el nombre de San Pedro saliera más grande»- pueden resultar convincentes sólo para quien quiera creérselas, sobre todo porque al día siguiente se recurrió a un argumento diferente que decía que el torneo no se juega solamente en el pabellón Elena Benítez. Todo muy chusco.

Se puede llegar, por ello, a dos conclusiones. La primera confirma la reflexión con la que comenzaba este artículo: hay políticos decididos a tratar a los ciudadanos como menores de edad.

La segunda conclusión, aunque ya se sabía, tiene igual trascendencia. Todo lo que pasa en San Pedro se cocina en la Tenencia de Alcaldía. No hay decisión política, de mayor o menor calado, en ese distrito en la que el Partido Popular intervenga. El pacto de gobierno, como ya sucedía en el tripartito encabezado por el PSOE, establece de facto una autonomía completa: el PP, como antes el PSOE e Izquierda Unida, gobierna en Marbella, Las Chapas y Nueva Andalucía; OSP gobierna en San Pedro. El PP tiene 13 concejales; Opción Sampedreña, dos.

El escenario no sorprende, porque es el mismo que se estableció desde el inicio del actual mandato municipal. Tanto al pactar con PSOE e Izquierda Unida primero como al hacerlo con el Partido Popular después para presentar la moción de censura, OSP, con el peso que le daban su dos concejales de 27 para volcar la balanza a izquierda o a derecha, consiguió que ambas formaciones le dieran sucesivamente la llave, el picaporte, la puerta y la Tenencia de Alcaldía de San Pedro completa. Sin control y sin contrapesos.

Durante estos cuatro años, los dos primeros el PSOE, los dos siguientes el Partido Popular, mostraron una única preocupación en San Pedro Alcántara: que Rafael Piña y los suyos no se enfadaran. El desvelo fue más por cuidar a Piña que por controlar lo que Piña hacía con el poder que le habían dado.

Para el PSOE, tanto afán en no irritar a su socio no tuvo recompensa ninguna. Lo que queda por saber es si lo tendrá para el PP. En poco tiempo llegan las elecciones, San Pedro sigue siendo un distrito relevante en el que reside cerca del 30 por ciento del electorado y todos los partidos tienen que ir ahí a pedir el voto. Y la verdad es que tienen un problema.

Habrá vecinos que estén conformes con lo que se ha hecho desde la Tenencia de Alcaldía. Esos los tienen fácil, sabrán a quién votar. El problema lo tendrán quienes mantengan una posición crítica. Lo lógico es que no voten a OSP. ¿Pero encontrarán argumentos para darle su confianza a quienes le concedieron a esa formación un poder exento de todo control y que además excedió largamente la proporcionalidad del mandato de las urnas?

El problema mayor, sin embargo, no lo tienen los votantes, sino los partidos. Para el PSOE puede parecer sencillo denunciar haber sido víctima de una traición a mitad del mandato municipal, pero no será seguramente tan fácil explicar en qué se diferencia la actual gestión de OSP en la Tenencia de Alcaldía de la que realizó durante los dos primeros años, cuando el alcalde era José Bernal. Su estrategia para San Pedro, no obstante, ha quedado clara con la incorporación de la sampedreña Elena Benítez como número dos de la lista. Lo acertado de esta elección se ha señalado desde la propia Tenencia de Alcaldía, al eliminar burdamente del cartel promocional del evento deportivo el nombre de la deportista ahora candidata.

El Partido Popular también suele hacer énfasis en San Pedro situando en el segundo lugar de la lista a un candidato de ese distrito. Lo viene haciendo desde 2007, pero hasta ahora el resultado ha sido desparejo. Desde el punto de vista electoral le ha ido bien, ya que ha ganado todas las elecciones municipales en ese distrito. Desde el punto de vista político el resultado ha sido menos afortunado: los ediles situados en esa posición, Miguel Troyano primero y Cristóbal Garre después, no han tenido un paso por la gestión municipal que se pueda calificar de brillante.

Sin embargo, en esta ocasión no se trata sólo de candidatos, sino de discurso político. Será interesante saber con qué argumentos se presenta el PP ante los electores de San Pedro, si de aquí a las elecciones se atreve a lanzar alguna crítica contra su socio y, sobre todo, si se muestra dispuesto a repetir en el próximo mandato el esquema de reino de taifas.

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Sobre el autor

Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella


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