Diario Sur
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Autor: HectorBarbotta
Fin de semana intenso e inquietante
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Héctor Barbotta | 26-05-2017 | 7:49| 0

Los dos principales partidos políticos de Marbella tendrán que recuperarse esta semana de un fin de semana que ha sido intenso y que les ha causado sendos disgustos y alguna inquietud de cara al futuro.
El Partido Popular celebró su congreso provincial, en el que Elías Bendodo ha sido reelegido sin oposición. Al menos, sin tener que competir con otra lista.
Bendodo, que días atrás había recibido el respaldo simbólico de la agrupación de Marbella simbolizadas en dos cajas con 1.100 avales a su candidatura, ha impulsado una notable renovación de su ejecutiva. Parte de esta renovación se ha traducido en la desaparición del PP de Marbella de los lugares de relevancia. Ningún representante de la agrupación más numerosa de la provincia se sentará en el equipo de trabajo de Bendodo y las especulaciones sobre el significado de esta ausencia han comenzado a dispararse.
Hay quien lo atribuye a que el equipo que Bendodo ha conformado tiene una clara vertiente enfocada a sus aspiraciones capitalinas y a que tampoco desde el Partido Popular de Marbella se ha puesto especial énfasis en retener la vicesecretaría de Política Municipal ni en pelear por conseguir alguna otra que lo situara en en núcleo duro donde se toman decisiones importantes.
Sin embargo, hay una cuestión que no pasa inadvertida. El presidente provincial tenía, y es posible que siga teniendo, la intención de que la renovación que quiere impulsar alcance a la candidatura del Partido Popular a las próximas elecciones municipales en Marbella. La hoja de ruta, nunca explicitada, preveía un relevo tranquilo y sin prisas que no se iba a precipitar antes del próximo congreso local de la formación, que seguramente se celebrará antes del verano y donde Ángeles Muñoz repetirá como presidenta.
Pero después del último congreso nacional, en el que el histórico valedor de Muñoz, Javier Arenas, salió reforzado ante el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, se comenzaron a recibir señales de la intención de la exalcaldesa de intentar recuperar su cetro si consigue superar con éxito los obstáculos judiciales que tiene por delante. Posiblemente en este tira y afloja pueda leerse la ausencia de dirigentes del PP de Marbella en el núcleo duro del equipo que dirigirá al partido en la provincia durante los próximos cuatro años.
También en el PSOE se ha vivido un fin de semana intenso y ciertamente inquietante. Los miembros del partido socialista de Marbella, que con el alcalde, José Bernal, a la cabeza y con la participación de todos los concejales respaldaron disciplinadamente el frustrado asalto de Susana Díaz a la secretaría general del PSOE, eran conocedores del desgaste que el enfrentamiento estaba causando en la formación y no ocultaban su deseo de que el proceso acabara cuando antes. De hecho, ha sido la campaña de apoyo a Pedro Sánchez la que ha dado visibilidad a los socialistas críticos con la gestión de Bernal al frente del PSOE de Marbella, sumergidos hasta entonces en un total anonimato.
No hubo sorpresas en el resultado que se produjo en la agrupación de Marbella, donde Susana Díaz se impuso, según lo previsto, por 182 votos frente a los 78 de Sánchez y los tres de Patxi López. En San Pedro el reparto de votos fue 42-18-7. El dato más inquietante proviene de la comparación con el de la recogida de avales en Marbella, donde Díaz había obtenido 235 firmas y Pedro Sánchez, 70.
El grupo de apoyo a Sánchez pidió en su momento que no se difundiera ese número por temor, aseguraban, a que los suyos recibieran presiones. Ahora, una vez que las urnas han hablado, las cuentas son sencillas: uno de cada cuatro afiliados socialistas que firmaron en Marbella el aval a Susana Díaz no encontraron el domingo motivos suficientes para acudir a votarla.

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Ciudad del deporte
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Héctor Barbotta | 26-05-2017 | 7:46| 0

El Ayuntamiento ha puesto en marcha el procedimiento para reconocer como hijos adoptivos a tres destacadas figuras del deporte con un importante vínculo con la ciudad: el extenista Manolo Santana, asentado en Marbella durante más de 30 años; el exentrenador de la selección española de fútbol Vicente del Bosque, que suele pasar largas temporadas de descanso en su casa de San Pedro, y el entrenador de la selección de baloncesto Sergio Scariolo, también residente en Marbella cuando sus obligaciones se lo permiten. Se trata de tres personas con méritos incontestables en el mundo del deporte y además con una vinculación contrastada y estrecha con la ciudad. Su declaración como hijos adoptivos de Marbella va a tener el triple efecto de reconocer y homenajear sus trayectorias, de consolidar y fortalecer esa vinculación con la ciudad y seguramente también de proyectar la imagen de Marbella como la de una ciudad vinculada al deporte y a unos valores encarnados en estos tres personajes, alejados de la equívoca y parcial reputación de ciudad frívola, insustancial y superficial que tanto daño ha hecho y sigue haciendo a Marbella.
Se trata de una consecuencia que no debe desdeñarse, porque la pátina de trivialidad con la que insistentemente se cubre a Marbella, ante la indiferencia y cuando no el beneplácito de muchos de sus vecinos y de sus representantes, supone una loza de la que es necesario desprenderse, no sólo por injusta, equivocada e irreal sino también porque tiene efectos perniciosos que muchas veces se subestiman.
No se trata solamente de que la distinción sea justa por el perfil y la trayectoria de los tres deportistas; su reputación tiene un alcance que puede permitir que el hecho mismo de homenajearlos sitúe a la ciudad en un peldaño de prestigio.
El actual equipo de gobierno tiene la intención indisimulada de vincular la imagen de la ciudad con el deporte, conocedor de que se trata de un terreno que puede traer beneficios promocionales y de creación de riqueza. En esa dirección se inscribe el contrato firmado con la organización internacional del IronMan, la disciplina de deporte extremo que va a fijar en Marbella la sede de una de sus competiciones anuales a partir de 2018 y para los próximos cuatro años. El Ayuntamiento destinará a esta actividad 700.000 euros, la cuantía del contrato firmado con los organizadores, y estaría bien que dispusiera de algunos fondos adicionales para promocionar el evento y asegurarse de esa manera que la inversión tenga un retorno palpable.
La declaración de hijos adoptivos de Santana, Del Bosque y Scariolo tendrá que superar algún obstáculo administrativo, según advirtió el secretario municipal esta misma semana en la comisión en la que se acordó llevar al pleno la apertura del expediente. El reglamento que rige la declaración de hijos adoptivos e hijos predilectos de Marbella establece un límite en el número de hijos adoptivos vivos que puede tener la ciudad que se superaría con estas tres declaraciones, ya que el cupo está casi completo con los dos Hijos Adoptivos vivos, María Luisa de Prusia y Mario Vargas Llosa. Saltarse esa norma obligará al equipo de gobierno a justificar fundamentadamente la excepcionalidad de los nombramientos para que el expediente salga adelanta.
No está previsto que se repita el fiasco de la concesión de las medallas de la ciudad, cuando la propuesta del alcalde de homenajear al primer alcalde democrático de Marbella tras la dictadura, Alfonso Cañas, se frustró en el pleno ante la falta de apoyo de los grupos municipales del PP y Podemos, que no comparte la manera en que se proponen estos nombramientos.
Ahora, el grupo popular, pese a que ha reservado el sentido del voto para el momento de la celebración del pleno, apoyará la propuesta cuando llegue el momento en atención a la trayectoria y el prestigio de los tres candidatos propuestos. De hecho, ya en 2009, durante el mandato de Ángeles Muñoz, el Ayuntamiento inició un expediente para nombrar Hijo Adoptivo a Manolo Santana que nunca se llegó a concluir.
No habrá, seguramente, cuestionamientos serios a que se concedan estos tres nombramientos. El peligro, sin embargo, va más allá del acto simbólico y reside en que la vinculación de la ciudad con el deporte se quede limitada a una cuestión de imagen.
No sería la primera vez que sucede. Durante el periodo del Partido Popular al frente del Ayuntamiento, el equipo de gobierno obtuvo la designación de Marbella como Ciudad Europa del Deporte y consiguió convertirla también en sede de una eliminatoria de la Copa Davis. Por aquella época, y por gestión de la Junta de Andalucía, las pistas del hotel Puente Romano acogieron en dos años sucesivos un torneo del circuito femenino de tenis (WTA), con la presencia de algunas de las principales raquetas del mundo, entre ellas Serena Williams. Pero ninguno de estos eventos tuvo continuidad y tampoco se llegó a saber nunca a ciencia cierta para qué sirvió aquella pomposa declaración de Ciudad Europea del Deporte.
Esta experiencia permite saber cuáles son los riesgos de creer que se ha conseguido un gran avance cuando apenas se ha iniciado el camino y, sobre todo, cuando no se conoce con claridad cuál es el destino que se quiere alcanzar. Basta reemplazar el nombramiento de los hijos adoptivos por la declaración de Ciudad Europea del Deporte y la celebración del IronMan por cualquiera de los grandes eventos de tenis de finales de la década anterior para tener una visión exacta de cuáles son los riesgos.
Sobre todo, porque por más acontecimientos que se traigan Marbella no es una ciudad del deporte. Las carencias de infraestructuras son una traba para quienes lo practican y constituyen cualquier cosa menos una invitación para quienes aún no lo hacen o no han incluido una actividad deportiva en la rutina semanal de sus hijos.
Marbella podrá pugnar por traerse grandes acontecimientos, y está muy bien que así se haga, podrá homenajear a grandes deportistas y será una iniciativa digna de aplauso, pero su imagen externa de ciudad del deporte será apenas una cáscara mientras el club de waterpolo siga sin una piscina donde jugar, mientras no se ofrezca una solución real y viable al grave problema administrativo que amenaza la continuidad del club de rugby o mientras los equipos de baloncesto no tengan unas instalaciones dignas.
Ya se sabe que la ciudad puede ser la mejor opción del mundo para que las viejas glorias del deporte encuentren un lugar donde retirarse. Pero estaría bien que, además, fuese una ciudad donde practicar deportes no fuese una continua carrera de obstáculos.

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Sustos de muerte
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Héctor Barbotta | 26-05-2017 | 7:43| 0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace una década se supo de una situación propia de un relato enmarcado en el realismo mágico o en la tradición más vernácula del esperpento pero que formaba parte de la actualidad más rabiosa. El Ayuntamiento recibió la notificación de un embargo que la Liga de Fútbol Profesional había trabado sobre el cementerio Virgen del Carmen por una deuda generada por Jesús Gil en su época de alcalde. Un acuerdo con la entidad que aglutina a los equipo de fútbol permitió seis años después destrabar esta situación, que quedó como uno de los ejemplos más grotescos de la herencia de aquellos años oscuros.

Aquel episodio sorprendió menos de lo normal porque el depósito de la capacidad de sorpresa de la herencia del GIL estaba agotando sus últimas gotas de reserva, pero esta semana se ha conocido otra situación que vuelve a alterar la paz de los muertos y parece instalar a la ciudad en un sobresalto permanente que posiblemente contribuya a animar el siempre revuelto debate entre las fuerzas políticas pero que genera en la ciudadanía una diversidad de sentimientos todos ellos alejados del de la tranquilidad.

El Ayuntamiento ha recibido la notificación de que un juzgado de Málaga ha anulado la licencia de obras que amparó la construcción del tanatorio de San Pedro, que podría verse obligado a cerrar cuando la decisión adquiera carácter firme. El equipo de gobierno ha adelantado que aún no ha decidido si presentará recurso, y en las explicaciones municipales, que atribuyen toda la responsabilidad al anterior equipo de gobierno, se ha echado de menos cierta continuidad institucional. El equipo de gobierno da por hecho que el Ayuntamiento no tiene razón en ese contencioso que lo enfrenta con un vecino simplemente porque la decisión de construir el tanatorio en su actual emplazamiento fue adoptada por el equipo de gobierno anterior ante el rechazo de las fuerzas que entonces estaban en la oposición y ahora gobiernan.

Es más, en su comparecencia los miembros del equipo de gobierno criticaron sin disimulo la defensa jurídica que el Ayuntamiento hizo en ese proceso, arremetiendo también con ese argumento contra sus antecesores. Lo hicieron sin tomar en cuenta que de la lectura de la sentencia se deduce que aunque fue durante el gobierno de Ángeles Muñoz cuando se decidió la ubicación del tanatorio que dio lugar a la demanda de un vecino, la defensa de los intereses municipales se hizo cuando ya se había producido el relevo en la Alcaldía y el director de los servicios jurídicos nombrado por Muñoz, Enrique Sánchez, a quien el portavoz municipal mencionó de manera explícita en su comparecencia del pasado martes, ya no estaba en el Ayuntamiento. Sánchez dimitió de su cargo el 13 de junio del año pasado y en la sentencia se cita como fecha de entrada de la demanda cuatro días después, el 17 de junio. Los servicios jurídicos municipales formularon su contestación a la demanda el 10 de septiembre. Por aquellos días el nuevo equipo de gobierno había confiado toda la dirección de este tipo de cuestiones al secretario municipal, que meses después y ante una carga de trabajo inasumible acabaría por dejarla.

Este episodio no dejaría de ser una anécdota si no pusiera de manifiesto dos cuestiones que dos años después de la llegada del tripartito aún chirrían. Una es que el tiempo y el esfuerzo que algunos ediles del equipo de gobierno destinan a criticar a la gestión anterior parece a estas alturas ciertamente excesivo. La tesis de la herencia recibida puede valer al comienzo, durante el aterrizaje, pero no debería convertirse en una dedicación obsesiva. Centrar casi toda la energía en hacer oposición a la oposición, además de ser inconducente, puede llevar a errores de bulto, como calificar de chapucera una defensa legal que en realidad se ha realizado bajo la propia responsabilidad.

La segunda, y derivada de ésta, es la sensación que se percibe de falta de continuidad institucional en algunos asuntos. Es claro que no se puede esperar, y tampoco es en absoluto deseable, que dos opciones ideológicas diferentes piloten el Ayuntamiento de la misma manera y mucho menos con objetivos idénticos. Pero otra muy distinta es que no se asuma que los intereses públicos deben estar por encima de las diferencias y de las disputas. El equipo de gobierno está obligado a hacer todo el esfuerzo posible para evitar el cierre del tanatorio de San Pedro, aunque ello lo obligue a ahorrarse alguna crítica a sus antecesores.

La asociación DOM3, que aglutina a empresas y profesionales ligados al sector de las viviendas de alta gama, celebró el viernes la segunda edición de su foro, al que consiguió convocar a dos centenares de asistentes. La reunión estuvo plagada de referencias y críticas más o menos veladas a la complicada situación urbanística de Marbella.

Aunque seguramente está lejos de la intención de su junta directiva, hubo quien leyó el encuentro como el contrapunto al apoyo que la Asociación de Empresarios CIT Marbella ha dado a la hoja de ruta trazada por el equipo de gobierno municipal. La asistencia masiva de cargos del Partido Popular -encabezados por el presidente de la Diputación Provincial, Elías Bendodo-, el patrocinio del evento por parte de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol y la ausencia significativa del alcalde de Marbella, que sobresalió no sólo en la foto inaugural sino también en la mesa redonda de alcaldes que se limitó un debate a dos entre los mandatarios de Estepona y Benahavís, no hicieron más que acentuar esta imagen.

Los colectivos ciudadanos, y en especial las asociaciones empresariales, suelen ser reacias a decantarse en las trifulcas políticas porque saben que eso conspira contra sus intereses. Pero a veces, cuando los partidos comienzan a cavar trincheras, tienen muy difícil evitar que se los perciba a uno u otro lado de la línea de fuego.

A estas alturas quedan ya pocas dudas acerca del veto que Opción Sampedreña le impuso a Ángeles Muñoz en sus negociaciones hace dos años que terminaron con el apoyo de ese partido a la investidura de José Bernal. Desde aquellos días ya se tuvo una convicción de que así habían sido las cosas, pero Elías Bendodo ha laminado las dudas que aún podían quedar. El presidente provincial del PP, que en aquella ocasión y en otras posteriores se ha reunido con el portavoz de OSP, Rafael Piña, lo reveló recientemente en un acto celebrado en Marbella con dirigentes comarcales de su partido.

Bendodo aseguró por primera vez de manera explícita, lo que en aquel momento era un secreto a voces: los sampedreños no descartaban un pacto con el PP siempre que fuera con un candidato diferente a Ángeles Muñoz. Y aseguró que fue el PP el que decidió no entregar en bandeja de plata la cabeza de la entonces alcaldesa aunque ésta se ofreció a dar un paso al costado. Bendodo no lo dijo, pero el veto de OSP alcanzaba también a otros ediles del PP, entre ellos Manuel Cardeña y María José Figueira. Queda por saber qué ha cambiado, si es que algo ha cambiado, en estos dos años.

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Ir por arriba o por abajo
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Héctor Barbotta | 26-05-2017 | 7:36| 0

Si no fuese porque tamaña irresponsabilidad podría haber causado una tragedia de proporciones, la noticia sobre el conductor que circuló más de cuatro kilómetros por la autopista en dirección contraria para evitar pagar el peaje bien podría dar lugar a más de una reflexión en tono jocoso. Seguramente el suceso tenga más relación con la salud mental del protagonista que con el precio del peaje de la AP-7 entre Fuengirola y Manilva, pero un incidente de esta envergadura estaba tardando en suceder en una autopista que en algunos tramos, y sobre todo en los meses de verano, se convierte en la más cara de España si se toma en cuenta el parámetro de precio por distancia.

Los gestores de la AP-7 tienen una política tarifaria singular, autorizada, no hay que olvidarlo, por el mismo Ministerio de Fomento que considera que cuando una infraestructura de este tipo pierde rentabilidad toda la sociedad debe sufragar con sus impuestos el rescate de los concesionarios.

La autopista que recorre el litoral occidental no ha sido rescatada de momento por el Estado porque son los conductores quienes la rescatan cada verano y cada Semana Santa. En esos periodos, el Ministerio autoriza aumentos que explican con claridad matemática cuánto hay de ley de mercado y cuánto de criterio de servicio público en la gestión de esta infraestructura. En esos momentos de máxima densidad de tráfico, cuando más se colapsa la carretera antigua y por lo tanto, más peligrosa se vuelve, en lugar de incentivar el uso de la autopista se implantan tarifas disuasorias. Los autobuses pagan un 34 por ciento más y los conductores de turismos y microbuses, un 65 por ciento más. La seguridad en la carretera, para el que se la pueda permitir.

Resulta llamativo que cuando mayor afluencia de vehículos podría haber, y por lo tanto mayores ingresos para los concesionarios, la política que se adopta es la de reducir el uso a los pocos que pueden pagar esas tarifas. Así se da lugar al colapso de la ya colapsada autovía, donde la velocidad de circulación está reducida a 80 kilómetros por hora y a la que las entradas y salidas de las urbanizaciones convierten en una generadora permanente de atascos, cuando no en un peligro latente para los conductores.

Mientras tanto, la autopista sólo aumenta mínimamente su densidad del tráfico aunque los ingresos de la concesionaria se disparan. Así también se dispara la brecha entre quienes se pueden permitir circular por arriba y quienes se ven obligados a ir por abajo. Un desastre desde el punto de vista de la seguridad del tráfico, pero una metáfora inmejorable sobre el horizonte social hacia el que nos dirigimos.

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Despotismo ilustrado
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Héctor Barbotta | 16-05-2017 | 12:28| 0

La Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras de España ( Seopan) ha dado a conocer un estudio que llama la atención sobre lo rentable que podría resultar construir el tren de la Costa, que uniría Málaga con Marbella. Habrá quien pueda pensar que se trata de un informe interesado, ya que lógicamente a la empresas que se dedican a construir infraestructuras les conviene que las inversiones públicas contribuyan a aumentar su facturación. Pero lo realmente llamativo es que de entre todas las obras públicas pendientes que hay en España, la asociación señalara al tren de Marbella como la más rentable y la de mayor beneficio social, por delante de otras actuaciones en los entornos metropolitanos de Madrid y Barcelona.
Hace ya más de 20 años que se viene hablando de la necesidad de que el litoral occidental de la provincia de Málaga quede conectado por tren y periódicamente aparecen datos en los que sustentar lo pertinente de la obra. Hay valoraciones más o menos subjetivas o proyecciones fáciles de intuir pero imposibles de confirmar, pero otras objetivas e irrebatibles, como que Marbella es la única ciudad con más de 100.000 habitantes sin tren. Se trata, este último, de un dato incompleto, porque el peso de Marbella va mucho más allá de sus 140.000 habitantes en invierno, del mismo modo que el número de visitantes es insuficiente para explicar su importancia turística. Ahora, los constructores aportan un nuevo dato, los 295 millones de euros anuales en los que se calcula el valor del tiempo que los usuarios del tren podrían ahorrarse si se contara con esta infraestructura.
Aún así, el tren sigue sin hacerse y también es necesario encontrar los motivos para ello. Que Marbella siga sin tren puede atribuirse a diversos factores. Hasta ahora se contaba con la gigante inversión necesaria, con la saturación urbanística de algunos de los posibles trazados, con la desvergüenza de los políticos de diferente signo que lo vienen prometiendo desde hace años y también con el históricamente escaso peso político de la ciudad, muy por debajo de su importancia demográfica y económica.
Pero quizás haya que empezar a considerar como un factor la torpeza de los actores vernáculos. La semana pasada Ahecos organizó un foro en Málaga para reivindicar el tren hasta Marbella y promover una acción unitaria. A la reunión asistieron cargos políticos y representantes de diferentes colectivos de Málaga y ninguno de Marbella, incluidos su alcalde y sus organizaciones empresariales, que no fueron invitados.
Todo por Marbella, pero sin Marbella. Una especie de despotismo ilustrado de la iniciativa ciudadana.

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella