Diario Sur
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Autor: HectorBarbotta
El heredero
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Héctor Barbotta | 02-12-2016 | 8:09| 0

El jeque Al-Thani se sigue comportando como el perro del hortelano con el puerto de La Bajadilla y a estas alturas resulta difícil encontrar a alguien que aspire a explicarse desde una óptica más o menos racional ese comportamiento. Desde que ganó la concesión para la ampliación del recinto, ayudado por el Ayuntamiento de Marbella gobernado por el PP y con el aliento de la Junta de Andalucía después de que un expresidente autonómico le abriera la puertas de los más altos despachos de Sevilla, no hizo más que dejar pasar el tiempo, hacer languidecer las ilusiones que despertó su llegada y convertir lo que hace apenas un lustro aparecía como la gran oportunidad para una transformación histórica de Marbella en una gran frustración colectiva y en una referencia obligada para cuando en el futuro haya que buscarle explicaciones al pesimismo ciudadano.
La inacción inicial del jeque se intentó justificar primero en que los conflictos de Siria y Libia, donde se supone que tenía intereses inmobiliarios, le habían secado la cartera y después, en que sus expectativas de construir un hotel se habían visto frustradas. Será difícil saber si había algo de verdad en lo primero, pero lo segundo no encuentra justificación. El hotel nunca fue rechazado de plano. Simplemente se le explicó que eso requería de permisos de administraciones diferentes de aquellas con las que había tratado y que el compromiso de ejecutar la ampliación del puerto que había adquirido debía cumplirse en los plazos previstos.
Si Al-Thani hubiese entendido que a partir de esa situación no le apetecía intentar conseguir el permiso y el proyecto ya no le interesaba tenía dos caminos. Uno era denunciar que alguien había incumplido un compromiso y ponerle nombre y apellido. Otro era marcharse y dejar su lugar a quien quisiera tomar el relevo. Desde el principio, con el anterior gobierno municipal de Marbella y con el actual, las oficinas municipales han sido un desfile de inversores y representantes de inversores que aspiraban a quedarse con el proyecto.
Para ello era necesario que Al-Thani accediera a vender sus acciones, pero el jeque no se comportó como un empresario que vio frustradas sus expectativas, sino como un rico heredero acostumbrado a ver satisfechos sus caprichos.
Tan pronto como se ejecute la decisión de la Junta de resolver la concesión, el proyecto habrá muerto y Marbella deberá esperar a que se convoque un nuevo concurso. El contador volverá a cero y la ciudad perderá años preciosos.
Sólo se podría evitar esa situación si Al-Thani decidiera comportarse como una persona adulta. Pero no quiere. Patalea como un niño malcriado.

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Debatir sobre matemáticas
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Héctor Barbotta | 09-11-2016 | 8:20| 0

Hay infinidad de asuntos que pueden ser sometidas a la lógica del debate político. Incluso lo que se conoce como sentido común no es otra cosa que una forma de interpretar el mundo a la luz de una determinada manera de entenderlo. La lógica de una persona no tiene por qué coincidir con la de otra. Pero hay cuestiones que no son susceptibles de debate, como las matemáticas. Cuatro es cuatro para todo el mundo y ocho, también.
Esta semana se ha suscitado cierta controversia por la situación que atraviesa el urbanismo en la ciudad, reflejada en una información publicada el pasado miércoles en este periódico sobre la demora en la concesión de licencias y la preocupación de empresarios y profesionales sobre la repercusión que esa tardanza está teniendo sobre sus negocios y sobre la economía de la ciudad. Se puede discutir acerca del origen de esta situación, incluso sobre si hay o no hay responsables. Se puede debatir acerca de si la palabra que mejor explica la situación es parálisis, ralentización o demora. Se puede, y se debería, confrontar diferentes propuestas sobre las posibles soluciones. Lo que es más discutible es si merece la pena negar que las demoras en la obtención de una licencia superan holgadamente el margen de lo razonable.
Días atrás, una asociación que agrupa a profesionales y empresarios dedicados al sector de las viviendas de alta gama (DOM3) mantuvo una reunión con la concejala de Urbanismo para expresar su inquietud por esta situación, pero en honor a la verdad no es la única voz que se escucha con esta preocupación. Hay quienes lo hacen con mayor discreción, porque en esta ciudad sigue habiendo miedo a expresar según que opiniones que puedan incomodar al poder político (cualquiera sea éste) o al funcionario que puede decidir cuál expediente se atiende con presteza y cuál queda algún tiempo en el cajón, o incluso porque considera que este tipo de críticas perjudican la imagen de la ciudad y espantan inversiones. Pero cualquiera que pregunte a promotores, a abogados o a arquitectos qué tal funciona Urbanismo le dirá más o menos lo mismo: la lentitud es exasperante y en más de una ocasión acaba aburriendo al inversor.
Desde que un ciudadano presenta en la Delegación de Urbanismo la documentación para conseguir una licencia de obra nueva o una licencia de reforma de cierto volumen transcurre un tiempo más que prudencial antes de que el expediente se le asigne a un funcionario. Según la edil de Urbanismo, actualmente se están asignando la documentación ingresada por registro de entrada en junio, es decir que la demora sería de algo más de cuatro meses. Según DOM3, esa demora es de ocho meses. No se trata de entrar en un debate de cuál de los dos es el dato más preciso. Cuatro meses sin que un ciudadano sepa a dónde llamar para saber cómo van sus papeles son más que suficientes. Un año y medio esperando una licencia también es demasiado se mire como se mire.
Se puede debatir si dar a conocer esta situación es mala o peor para la imagen de la ciudad, si reconocer que se ha celebrado una determinada reunión favorece a tal o cual partido político, si los miembros de una asociación tienen una afinidad o la otra, si situar este problema en el debate político favorece a tal o cual partido o si las asociaciones que se arrogan mayor representatividad deberían levantar la voz sobre este asunto o callarse, como hacen, en aras de la buena imagen de la ciudad. Son todos ellos, con toda seguridad, debates más que interesantes. También se puede, como hizo el Partido Popular esta semana, ofrecer una rueda de prensa en la que se dan datos equivocados, a la baja por supuesto, sobre el número de viviendas visadas en los tres primeros trimestres. Otra vez las matemáticas como cuestión opinable.
Pero mucho más útil para la ciudad, para su economía y para los derechos de sus vecinos es intentar entender por qué suceden las cosas e intentar solucionarlas.
Y para entender lo que sucede lo primero que se debe reconocer es que esto viene de largo. Que su origen no está en la anulación del PGOU de 2010 ni tampoco es un problema que haya nacido con la llegada del tripartito. El problema viene de lejos y es en gran medida parte de la herencia que esta ciudad aún sufre de los años del GIL. Ya se dijo muchas veces y no sobra decirlo una vez más: Marbella no hizo ni balance, ni autocrítica, ni catarsis de lo que experimentó durante 15 años. Pasó por alto el trauma mientras se rendían cuentas en los juzgados. Los partidos, en lugar de reflexionar sobre lo que deberían tener en común, pasaron página rápidamente para acomodarse en el escenario de la confrontación en el que tan cómodos parecen sentirse. Y los problemas siguieron ahí.
Es evidente que la anulación del Plan General de 2010 supuso un contratiempo de dimensión sideral, que obligó a dedicar recursos a solucionar un problema inesperado y que informar sobre el PGOU de 1986 es más complejo que hacerlo sobre el de 2010. Pero también es cierto que el problema viene de más atrás y está más relacionado con la estructura de Urbanismo y la experiencia reciente de sus funcionarios.
Basta con preguntar a expertos que se mueven en ese sector para tener algunas certezas. La primera es que la demora que se experimenta en Marbella no tiene parangón posible en ningún municipio del entorno. La segunda es que prácticamente no hay funcionario de Urbanismo que no haya sido llamado a declarar, en la mayor parte de los casos como testigo, en alguna de las cientos de causas urbanísticas que se han seguido y se siguen en los juzgados de Marbella y que tienen su origen en aquella época en la que las licencias salían con tanta agilidad como ligereza. Ahora –aseguran los damnificados- se mira todo con lupa, se piden más papeles de los necesarios y los expedientes se ralentizan hasta la exasperación. A nadie le gusta ir ante el juez por una firma mal puesta.
Ante esta situación, el gobierno municipal, que tuvo que dar marcha atrás en una reestructuración que no pudo sacar adelante, está atado de pies manos por una norma que le impide contratar más personal e incluso fijar en su plantilla a trabajadores eventuales que, ya aprendidos, se tienen que marchar a su casa.
Está claro que se trata de un asunto complejo. Pero también que no se resolverá si se cede a la tentación de actuar como si el problema no existiera.

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Todos (des)iguales
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Héctor Barbotta | 09-11-2016 | 8:11| 0

Es posible que cuando haya comenzado el año próximo sólo los muy aficionados al fútbol conserven algún interés en el personaje. Los demás hace tiempo que lo perdimos, pero antes de fin de año habrá seguramente un motivo más para dejar de prestarle atención.
La Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA) ya está pendiente de que un dictamen del Consejo Consultivo de Andalucía dé vía libre a la resolución del contrato para la ampliación del puerto de La Bajadilla, que el jeque Al-Thani incumplió sistemáticamente desde que en 2011 ganó el concurso para ejecutar esa obra.
El sistema jurídico español no sólo es garantista para los delincuentes de guante blanco. Sólo así se explica que Al-Thani y la sociedad que encabeza sean todavía los titulares de la concesión después de no haber movido un dedo para cumplir con las obligaciones que asumió sin que nadie lo obligara y pese a haberse comportado como el perro del hortelano cada vez que el Ayuntamiento de Marbella intentó acercar posturas con inversores que al parecer mostraron y siguen mostrando interés en el proyecto .
Desde que la administración le lanzó las primeras advertencias de que debía pagar el canon, presentar el proyecto de construcción y comenzar con las obras, el jeque no hizo otra cosa que presentar recursos sin más fundamento que meras artimañas técnicas, sin intención de cumplir con los nuevos compromisos que adquiría y sin otro objetivo que ganar tiempo. Cualquiera que haya seguido este asunto con un mínimo interés y sentido de la lógica posiblemente haya renunciado ya a intentar comprender para qué necesitaba de ese tiempo si no tenía intención de hacer nada y tampoco de vender la concesión.
Es posible que en otras geografías donde también impera el estado de derecho al jeque no se le hubiese aguantado tanto. Pero aquí este asunto puede valer como paradigma para explicar qué indefensa está a veces la administración, y en consecuencia los intereses públicos, ante los desaprensivos con recursos suficientes para utilizar todos los resortes legales a su alcance. Sólo con comparar la indefensión de los ciudadanos de a pie frente a los abusos de esa misma administración basta para comprender que eso de la igualdad ante la ley no es más que una ficción o, en el mejor de los casos, una utopía a la que todos deberíamos aspirar aún sabiendo que es inalcanzable.
Todavía quedan flecos por resolver pero cuando todo esto pase es posible que se deban repasar todos los hechos para sacar alguna conclusión y darle sentido a esta experiencia que va camino de dejar a Marbella y a toda la Costa del Sol no sólo sin un instrumento de desarrollo sino también con un genuino sentimiento de frustración.

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Nuevos presupuestos con un año más de experiencia
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Héctor Barbotta | 02-11-2016 | 9:52| 0

 

El Ayuntamiento está otra vez inmerso en el proceso para la aprobación de los presupuestos y el panorama es similar al del año pasado, aunque con un año más de experiencia. El equipo de gobierno no cuenta con mayoría en el pleno y para sacar las cuentas adelante y necesita del voto de los dos ediles de Podemos, que ya no son dos recién llegados a la política y atesoran ya el bagaje de estos 16 meses en la política municipal.
Cuando se conformó el actual equipo de gobierno en minoría una de las desconfianzas que surgieron estuvo relacionada con una situación que obligaba a negociar todas las cuestiones trascendentes, entre ellas la aprobación de los presupuestos, con el consiguiente riesgo de bloqueo que de ella se podía desprender, cuando no del poder de decisión que podían alcanzar las formaciones minoritarias.
Hubo quienes se alarmaron por esta circunstancia, pero es posible que haya que ir acostumbrándose porque las mayorías absolutas no parece que vayan a formar parte del paisaje que podremos ver ni en esta ciudad ni en este país en el futuro más cercano.
El año pasado los dos ediles de Podemos apretaron hasta el final y el Partido Popular, posiblemente en un movimiento dirigido a enseñar su cara de formación responsable y de gobierno, ofreció su abstención para que las cuentas no tuvieran un matiz exageradamente morado. Por eso la aprobación tuvo finalmente una holgura que pocos podrían haber previsto con estacomposición municipal, con 14 votos a favor y 13 abstenciones.

Todavía es pronto para vaticinar cuál va a ser el escenario de este año. Tanto Podemos como el PP han comenzado marcando su territorio. Los populares han advertido de que esperarán al estudio preliminar para marcar su postura frente al presupuesto y Costa del Sol Sí Puede ha adelantado su exigencia de que las concesiones de los servicios públicos privatizados que venzan no se renueven. El próximo en el calendario es el de la zona azul, por lo que pronto se verá qué tan roja es la línea que acaban de marcar.
Después de varios meses en los que PP y PSOE han traducido sus diferencias políticas en demandas en los juzgados no debe extrañar que esta semana se hayan tirado a la cara sentencias favorables a uno y otro. Con tantas denuncias como llevan presentando tampoco debe llamar la atención que haya sentencias para todos los gustos. Lo que sí resalta es que se trata de dos sentencias aparentemente opuestas sobre el mismo asunto: el derecho de la oposición a acceder a información municipal y la manera en que pueden hacerlo.
Así, después de que el PP presentara denuncias ante la falta de respuesta a medio centenar de solicitudes de información, dos juzgados han tomado decisiones aparentemente opuestas. Los ediles de la oposición solicitan ver un expediente y a los cinco días sin respuesta se produce el silencio positivo, ya que denegarlo de manera explícita vulnera derechos constitucionales.
Tras el quinto día sin respuesta se producen dos interpretaciones posibles y ambas tienen sustento judicial. El titular del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número Cinco entiende que se puede acudir al juzgado y denunciarlo. Ha dictado tres sentencias considerando que se ha vulnerado el derecho al no dar la información y que han sido difundidas esta semana por el Partido Popular.
El juez de lo contencioso número Tres, por su parte, considera en cambio que se ha obtenido el derecho por silencio positivo y que los concejales afectados deben pedir al Ayuntamiento que ejecute el acto. Para ello considera que debe presentarse un segundo escrito al amparo del artículo 29.2 de la Ley de la Jurisdicción Contenciosa y si en el plazo de un mes no se da la información, sólo entonces acudir al juzgado. Esta sentencia ha sido exhibida como una victoria por el equipo de gobierno y como una prueba de que los jueces censuran la supuesta voluntad del principal partido de la oposición de bloquear la administración municipal con tanta solicitud de información.
Hay informaciones antiguas, de cuando el PP era gobierno y el PSOE oposición, que se podrían reproducir en estos días alterando el nombre de los partidos y tendrían plena vigencia. Uno es, precisamente, el de las peticiones frustradas de información. Otra es la batalla sobre quién promete una mayor bajada de impuestos. Y otra más también ha tenido actualidad esta semana: la denuncia de que el Ayuntamiento de Marbella contrata empresas de otros términos municipales, un asunto con el que el PSOE hizo sangre durante sus años en la oposición y que ahora regresa como un bumerán.
Alguien podría preguntarse si esta situación en la que los principales partidos plantean argumentos idénticos a los que planteaba el adversario cuando estaba en el lugar que actualmente ocupan no supone una confesión de que cada día cuesta más encontrar identidades políticas basadas en un sistema de ideas. Y si eso no constituye un camino que lleva directamente a la muerte de la política.

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Escuchar a los expertos
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Héctor Barbotta | 24-10-2016 | 11:15| 0

 

Basta con escuchar las perogrulladas que se escuchan cada vez que alguien siente la necesidad de reflexionar en voz alta sobre Marbella y el turismo para concluir en la necesidad de escuchar a los que saben. Aunque sólo fuera por eso ya debería considerarse como una buena idea la puesta en marcha del Foro de Innovación y Promoción Turística de Marbella, una entidad que acaba de crear el equipo de gobierno municipal, tras el anuncio en ese sentido formulado por el alcalde tan pronto llegó al sillón de la Alcaldía y que recoge buena parte del talento que esta ciudad atesora en ese sector estratégico de la economía de la provincia.
El foro parte de un principio que bien debería ser aplicado no sólo en otras áreas de la vida municipal sino también por otras administraciones: escuchar a los que saben y, si es posible, hacerles caso. Ahora resta que comience a funcionar, esperar a los resultados y conocer de qué modo se gestionarán las dificultades cuando aparezcan.
Si se analiza la composición de la nueva entidad surgen algunas pistas acerca de por dónde discurrirá su funcionamiento. Si bien es cierto que el foro responde a una iniciativa del alcalde y a un compromiso asumido tan pronto como llegó al gobierno municipal, no puede ignorarse que supone también una larga aspiración de los empresarios del sector y que el Centro de Iniciativas Turísticas había convertido hace tiempo en una reivindicación y en un reclamo permanente.
Durante el anterior gobierno municipal los oídos de los empresarios fueron lisonjeados en más de una ocasión con la promesa de poner en marcha algo parecido –en aquella ocasión se lo llamó consorcio– pero el compromiso nunca se materializó.
Ahora se ha hecho realidad y la presencia del presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Javier González de Lara, en la reunión inaugural y su compromiso de participar en las futuras sesiones dan cuenta de la satisfacción que supone para el colectivo empresarial contar con un ámbito donde una administración pública escuche sus propuestas.
Los integrantes del foro, que tendrá carácter deliberativo y funcionará como un órgano asesor del alcalde, están ahí, según insisten en recordar cuando se les consulta, no en representación de las sociedades en las que desarrollan su labor profesional y que en algunos casos encabezan, sino a título individual. Tampoco hay entidades representadas como tales, por lo que ninguna puede reclamar por su ausencia, sino personas que aportan su experiencia y que han sido invitadas a participar de forma personal.
La composición del foro, con presencia de empresarios en activo y de profesionales retirados que seguramente tendrán mucho que aportar, es seguramente un reflejo del compromiso de la patronal con la iniciativa, y aunque no hay ningún miembro cuya participación en el foro pueda ser cuestionada, llama la atención la ausencia absoluta de representantes de los trabajadores del sector turístico, un colectivo que podría también aportar su experiencia y puntos de vista, seguramente enriquecedores. Esta ausencia es particularmente llamativa no solamente porque se trata de una iniciativa que ha sido puesta en marcha por un gobierno tripartito que se reclama como impulsor de políticas de izquierdas, sino también porque la presencia de los sindicatos se daba por hecha desde que se comenzó a hablar de un foro turístico.
Por delante, el foro tiene un desafío gigantesco: diseñar una estrategia turística para una ciudad que ejerce un liderazgo incuestionable en el sector en España y que es portadora de una de las marcas más valiosas del mundo, pero que por la falta precisamente de una estrategia pensada a largo plazo queda muchas veces a merced de los cambios de gobierno y sobre todo de los vaivenes de las coyunturas internacionales.
Sin duda, una de las tareas primordiales será proponer caminos que lleven a la meta de la desestacionalización, para lo que será necesario introducir a la ciudad en nuevos segmentos en los que aún no es líder y donde habrá que aprender de otros destinos. También habrá que conseguir que los buenos resultados turísticos se traduzcan en empleos estables y de calidad, porque si no es así habrán servido de bien poco.
El pasado martes, González de Lara propuso otro objetivo que sin duda es también estratégico y a largo plazo. Se trata de conseguir que el turismo sea considerado un asunto transversal, que atraviese todas las áreas municipales y que por lo tanto todas las delegaciones del Ayuntamiento asuman que las tareas que desarrollan en el ámbito de sus competencias deben tener un enfoque dirigido al turismo.
El foro también hará propuestas para diseñar una estrategia de promoción, una función que a lo largo de la historia de la Costa del Sol ha sido asumida en solitario por las administraciones públicas. En este apartado tan importante es que las empresas turísticas participen en su elaboración y en la toma de decisiones como que contribuyan también a su financiación. La promoción no puede descansar solamente sobre el sector público, una costumbre endémica de la Costa del Sol pero que ofrece un panorama muy diferente en destinos como Baleares o Canarias, donde la participación privada tiene mayor peso.
No obstante, el mayor de todos los desafíos que se le presentan al foro turístico es su supervivencia a lo largo del tiempo. Para ello es necesario que demuestre su utilidad, que la ciudad lo haga suyo y que nadie sucumba a la tentación de patrimonializarlo. Si se consigue esto, sus impulsores, y en concreto el alcalde, podrán vanagloriarse en el futuro de haber marcado el inicio de una nueva etapa en la rica historia del turismo en Marbella.

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella