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Autor: HectorBarbotta
Salvar el casco histórico
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Héctor Barbotta | 07-01-2008 | 10:43| 0

Son demasiado síntomas, uno detrás de otro, para seguir simulando que no pasa nada. El paisaje durante los días de las compras navideñas no ha sido el mejor, y los comerciantes vaticinan que los cierres de locales superarán el centenar en las próximas semanas. La ciudad no puede permanecer de brazos cruzados mientras las luces del casco histórico se apagan. Está bien reclamar aparcamientos a las autoridades municipales, pero la responsabilidad de que el casco antiguo no languidezca va más allá. También afecta a quienes mantienen la absurda costumbre de cerrar los domingos y convertir en un cementerio el centro de la ciudad, y a quienes proclaman su apego a las tradiciones y al patrimonio histórico de Marbella mientras inculcan en sus hijos el hábito de pasar los fines de semana en un centro comercial.

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Un problema repetido, un objetivo y un criterio
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Héctor Barbotta | 30-12-2007 | 9:43| 0

Comenzó la semana con un despropósito ausente de elegancia. Un pleno municipal convocado para el 24 de diciembre a las nueve de la mañana para tratar las mociones propuestas por la oposición. Imaginando que los grupos minoritarios podían montar alguna protesta alusiva para mostrar su malestar por la fecha a la que había quedado relegada la discusión de sus asuntos, los concejales del PP madrugaron y recibieron a sus compañeros de corporación con polvorones. Una salida ingeniosa para una sesión para la que se debería haber buscado otro día. Hubo quien, exageradamente, afirmó que esa convocatoria le recordaba a otra nocturna en la que se aprobó el PGOU del saqueo. Exageradamente. Pero no sobra recordar que Marbella no sólo necesita gestión, sino también gestos que la separen del pasado.

Y obras. Dijo un empresario al que se le consultó sobre el futuro de la ciudad que mientras la salida del sol no dependiera de nadie, él mantendría el optimismo. El argumento es irrefutable, pero ofrece un inconveniente: al turismo de sol y playa le falta una pata. Porque que siga habiendo playas parece que sí empieza a depender de que alguien haga algo. Recordar todos los años cuando llegan los temporales que así no se puede seguir comienza a ser tan aburrido y repetitivo como necesario. Si cada vez que se escuchara a un responsable político recordar que nuestra economía se basa en el turismo alguien pusiera un granito de arena en las playas, posiblemente no tendríamos este paisaje desolador todos los inviernos. Pero resulta que hablar es gratis, y regenerar las playas en serio, de una buena vez, cuesta un dinero.

Porque sería una pena que ahora que Marbella tiene el AVE a tiro de piedra, los nuevos turistas que lleguen, o los mismos que lo hagan más habitualmente, se encontraran con un litoral lleno de piedras, escombros, o directamente con las olas rompiendo contra el paseo marítimo. Precisamente cómo aprovechar el tirón del AVE es un debate que debería darse a sí misma la ciudad y que hasta ahora ha estado incomprensiblemente ausente. Es cierto que ha habido alguna propuesta para que mejore el transporte público, pero han sido de momento iniciativas aisladas. No se olvide que la entrada y salida de Málaga es un infierno a ciertas horas, y estaría feo que se tardara tanto en llegar desde Madrid hasta la capital de la provincia como en venir desde la estación María Zambrano hasta Marbella.

Sin embargo, debería tenerse en cuenta que cualquier iniciativa que se tome será provisional, porque la apuesta de toda la Costa, y de Marbella en particular, se llama ahora corredor ferroviario. Es un proyecto imprescindible, no sólo para la ciudad sino para el eje Málaga-Marbella y puede decirse, sin exagerar, que para toda Andalucía. Ha habido ya promesas y compromisos concretos sobre los plazos para que el tren llegue hasta San Pedro, pero se sabe que hay diferencias entre Fomento y la Junta sobre cómo debe afrontarse esa obra. Y las diferencias, en proyectos de esta envergadura nunca son buenas. Que el AVE llegue hasta la ciudad en el plazo prometido, 2013, debería convertirse en una prioridad para las administraciones y en una obsesión para Marbella. Sin distinciones. Que toda la ciudad encuentre una bandera detrás de la cual encolumnarse, como supo hacer Málaga con su AVE, nunca puede ser malo. Es más, seguramente Marbella necesita de un gran proyecto que articule todas las fuerzas de la ciudad, y ninguno aparece en el horizonte más importante que éste.

Pero mientras se proyecta el futuro, el pasado sigue golpeando. Se ha sabido esta semana que desde que la banda que mandaba en la ciudad fue enviada a Alhaurín de la Torre, en los cajones del Ayuntamiento han aparecido facturas por diez millones de euros. «Gastos superfluos», según los responsables municipales, entre los que figuran no pocas comilonas y hasta ramos de flores. Todo a cuenta de usted, estimado lector. Diez millones es una cantidad respetable, y aunque alguno pueda pensar que es poco significativa si se tiene en cuenta el volumen del saqueo, constituye todo un retrato de una época, es de esperar, irrepetible.

Sobre el final de la semana, el Ayuntamiento tuvo una visita inesperada. El arquitecto redactor del Plan, Manuel González Fustegueras, se reunió con la alcaldesa. El encuentro se planteó para que el autor del documento conociera el criterio del Ayuntamiento. Y el criterio es que la mayoría de las compensaciones que se exigen para regularizar las viviendas ilegales ya fueron aportadas en su día por los promotores. Por ahí van a ir los tiros.

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Mientras unos se pasan otros no llegan (corregido)
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Héctor Barbotta | 26-12-2007 | 5:31| 0

Las sentencias contra Julián Muñoz son tan habituales que están a punto de dejar de ser noticia, pero la última –que lo condenó junto a otros cinco ex concejales a siete años de inhabilitación, de modo que quien quiera volver a votarlo para alcalde de Marbella deberá esperar– incluye un elemento importante para el futuro. No para el de Julián Muñoz –que parece estar claro, permiso de fin de semana más, permiso de fin de semana menos–, sino para el de algunas de sus víctimas. La jueza sostiene que la restitución de la legalidad a la que alude la sentencia no debe materializarse a través de la demolición del inmueble construido ilegalmente, ya que los compradores no fueron llamados durante el juicio y por lo tanto no pudieron defender sus intereses. La resolución afecta a una sola vivienda, pero si este criterio se extiende puede hacer respirar tranquilos a miles de propietarios.

Quienes ya respiran tranquilos son la alcaldesa, Ángeles Muñoz, y su responsable de Hacienda, Carlos Rubio, tras alcanzar un acuerdo por el que se concede al Ayuntamiento un año de prórroga para comenzar a pagar la deuda de 267 millones de euros acumulada con Hacienda y la Seguridad Social durante los 15 años de saqueo. Han sido meses de negociaciones calladas en las que hubo avances y retrocesos. La Seguridad Social rechazó un primer plan de viabilidad del Ayuntamiento porque no contemplaba recortes suficientes en gastos de personal. Fue cuando envió la requisitoria de pago que vencía el 20 de diciembre. Ese mismo día, agónicamente, se comunicó que habría un año de moratoria. Para ello fue necesaria la presentación de un segundo plan, cuyo contenido y consecuencias seguramente se irán conociendo en los próximos meses.

A la misma hora en que la alcaldesa y Carlos Rubio comunicaban en una rueda de prensa el acuerdo con ambos organismos del Gobierno central –posiblemente uno de los mayores éxitos de gestión del equipo municipal, y también la muestra de que en algunos ámbitos de la administración hay noción de cuál es la situación de la ciudad–, Javier Arenas participaba en un mitin preelectoral en Sevilla y acusaba a Chaves y Zapatero de poner en marcha una estrategia de «ahogo financiero» contra Marbella. Cualquiera podría pensar que la comunicación entre el presidente del PP andaluz y Ángeles Muñoz comienza a sufrir interferencias y que Arenas no recibe la informaciónen tiempo y forma. Pero es más probable que la explicación sea menos retorcida. El eterno candidato a la Junta, inmune al temor al ridículo, simplemente ha decidido aplicar a la campaña aquel lema del mal periodismo: ‘No dejes que la realidad te estropee un buen titular’.

Pero si unos se pasan, hay otros que no llegan. Mientras el gobierno socialista tomaba su primera decisión trascendente en relación con Marbella desde que decidió disolver el Ayuntamiento encabezado por Marisol Yagüe, la agrupación local del PSOE y su grupo municipal ni la olían. Es más, su primera reacción, finalmente abortada antes de que se hiciera pública, fue cuestionar las bondades del acuerdo alcanzado. Caben tres preguntas: 1) ¿Cómo es posible que tan acostumbrados como están los políticos a vender humo, no sean capaces los socialistas de Marbella de poner en valor una decisión tomada por su gobierno que afecta positivamente a la ciudad? 2) ¿Tan malos son en lo suyo, o tan lista es Ángeles Muñoz, que dejan que la alcaldesa se lleve todo el mérito de una decisión adoptada por el gobierno del PSOE? y 3) ¿Llevarían algún décimo del 23.117 y lo rompieron antes de comprobar si había caído algo?

Nada de lo que sucede puertas afuera de los locales socialistas parece importante, porque lo que realmente entusiasma en el PSOE de Marbella es la movidilla interna. Mientras todo esto sucedía, los socialistas estaban enfrascados en el debate sobre las propuestas de conformación de las listas para las elecciones del 9 de marzo. Hubo algunas propuestas extravagantes. Sobre todo una: Llamó la atención que hay 21 militantes en el PSOE de Marbella y 14 en el de San Pedro que opinan que Paulino Plata ha hecho méritos para volver a ser candidato a algo. Con todo, lo que mejor muestra cuál es la situación del PSOE local es que en las asambleas celebradas esta semana en la ciudad (127.000 habitantes censados y muchos más reales) participaron menos de cien personas. 31 en San Pedro y 65 en Marbella. Eso es el PSOE por estos lares.

Mientras, por otros lares más lejanos hay cierto mosqueo por la inventiva de la que hace gala la policía a la hora de bautizar sus operaciones. El embajador malayo, hemos sabido, ha preguntado al Gobierno de España a qué viene el nombre de esa movida policial y judicial que a nada bueno se asocia. A ver si alguien se anima y propone un hermanamiento con Kuala Lumpur. Así se les pasa el enfado, se promociona Marbella en el efervescente mercado del sudeste asiático y se anima un poco el cotarro, que buena falta hace.

NOTA: Un fantasma virtual se había comido algunos espacios de separación entre palabras. El error ya está subsanado. Muchas gracias a los lectores que advirtieron del fallo y disculpas a todos.

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¿Quién asume la responsabilidad?
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Héctor Barbotta | 17-12-2007 | 11:49| 0

Como en las películas de suspense a las que el maltrato del idioma ha bautizado como ‘thrillers’, las cosas no son lo que aparentan ser. La tramitación del Plan General ha caído en un peligroso punto muerto donde más que querer imponer su criterio, las administraciones parecen interesadas en que sean los otros los que impongan el suyo si a cambio de eso se llevan los palos. Lo que hay es una batalla de imagen que consiste más en culpar al otro de lo que seguramente saldrá mal que en comprometerse para que las cosas salgan mejor. La Junta de Andalucía recuerda que es el Ayuntamiento el que tiene que tramitar el Plan en su fase final. El Ayuntamiento se empeña en responsabilizar a la Junta de lo que vaya a suceder y se resiste a ejercer las competencias que le corresponden y que tanto reclamó. Mientras tanto, el Plan sigue paralizado, con todos ocupados en dejar claro que esto no va con ellos.

Despedida
Un informe sin desperdicio
El informe que el hasta ahora director-gerente de la Oficina de Planeamiento, José María Ruiz Povedano, envió a la consejera Concepción Gutiérrez para fundamentar el cierre del organismo con el que la Junta escenificó su desvinculación del Plan de Marbella no tiene desperdicio. Recuerda que desde finales de septiembre, cuando estaba próximo a expirar el plazo de información pública, la alcaldesa y la concejala de Urbanismo, Alba Echeverría «ésta de forma reiterada», le solicitaron personalmente que abandonara las dependencias municipales. Desde su traslado a Málaga, la oficina no recibió ninguna consulta del Ayuntamiento que justificara su continuidad. Pero según se desprende del escrito, lo que preocupa en Obras Públicas, más que la inutilidad de la oficina a la luz de la abierta confrontación que tiene a Marbella y su urbanismo como campo de batalla, es el desgaste seguro que a esta altura ya supone el Plan. «Se está produciendo en los últimos meses –dice la carta firmada por Ruiz Povedano– una confusión en la opinión pública» y recuerda que la aceptación o rechazo de las alegaciones corresponde al Ayuntamiento, sin interferencias de la Junta. El Gobierno autonómico no quiere saber nada con una cuestión que sólo le trae problemas.

Sentencias
Hasta las orejas y en el lugar no deseado
Pero para la Junta, el verdadero problema radica en que, quiera o no, está metida hasta las orejas. El guión resulta complejo, y hasta injusto. Haber presentado en su día las denuncias ante los tribunales por las continuas barbaridades que cometían Gil y sus secuaces desde su guarida municipal tiene consecuencias. En este caso, el de acabar representando el papel del malo cuando lo que se intentaba –sin éxito, por utilizar un eufemismo– era ponerle freno al malo de verdad. Si son 400 denuncias, ahora hay 400 posibles problemas. Construidos los pisos, desaparecidos muchos promotores con el botín –o como mucho ligeramente salpicados por los sobres que dejaban a Roca– y ocupadas las viviendas por los figurantes a quienes el guión llama ‘compradores de buena fe’, la Junta aparece como el malo de la película que ahora quiere demoler los edificios. Porque los procesos judiciales, una vez iniciados siguen su curso, y en los servicios jurídicos de la Junta nadie ha recibido hasta ahora la orden de parar. Por ello, y porque la inercia burocrática es tan lenta como inexorable, el denunciante sigue en su papel y pide que se ejecuten las sentencias. De momento son 38, pero se asegura que pueden ser el doble en las próximas semanas.

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La polémica que viene
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Héctor Barbotta | 10-12-2007 | 1:03| 0

Una nueva polémica se está larvando y, a no dudarlo, explotará antes de las elecciones de marzo. El martes de la semana pasada se celebró una reunión para avanzar en acciones para mejorar la imagen de Marbella cuya financiación correrá a cargo del Plan Qualifica para la Costa del Sol. El origen de esta iniciativa estuvo en el desgaste que la ciudad sufrió durante la ‘operación Malaya’, pero su puesta en marcha se fue retrasando. Hasta ahora. 
La reunión fue un completo fracaso. El Ayuntamiento, representado por el concejal de Turismo, José Luis Hernández, y Carlos Rubio, debía proponer un plan de ‘marketing’. Los presentes, entre los que además de representantes de la Junta había miembros del colectivo de empresarios y técnicos del Patronato de Turismo, lo echaron para atrás. «Demasiado genérico», «inconexo» y «carente de estrategia» fueron algunos de los piropos que le dedicaron. Así que a hacerlo de nuevo. Y más retraso para recuperar la imagen de Marbella, por la que tan preocupados se muestran los políticos con un micrófono delante.
La polémica larvada que aflorará más temprano que tarde tiene su relación con ese plan, pero tendrá su eje en qué se está haciendo con los fondos que deben dedicarse a mejorar la imagen turística. El Ayuntamiento anunció la próxima construcción de un parque infantil en San Pedro. Hasta ahí todo bien. El problema es que lo hará con cargo al Plan de Excelencia Turística. No es la primera actuación de ese tipo que se financia con fondos que aparentemente debían tener un destino más relacionado directamente con la principal industria de la ciudad. Los empresarios ya habían mostrado su inquietud cuando supieron que también con cargo a estos fondos se iba a renovar el mobiliario urbano en una de las barriadas donde se espera por el cumplimiento de los compromisos adquiridos por Ángeles Muñoz  durante la campaña electoral. El Ayuntamiento no tiene un duro, y de momento tira de donde puede. Pero desvestir a un santo para vestir a otro siempre genera descontento en algún sitio.
Y ahora los descontentos son los empresarios.

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella