Diario Sur
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Autor: HectorBarbotta
¿Cómo se recupera el tiempo perdido?
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Héctor Barbotta | 04-09-2007 | 11:23| 0

A esta altura ya resulta una obviedad comentar que mientras Gil y sus secuaces utilizaban a Marbella para enriquecerse, la ciudad se llenó de ladrillo, se endeudó hasta lo insostenible y se vació de equipamiento. Marbella debe ser seguramente la única ciudad de Europa en la que por propia decisión no se realizó durante 15 años ni una sola inversión pública.

Cómo recuperar el tiempo perdido constituye ahora el problema a resolver.

Existen urgencias. La Junta de Andalucía, por boca de su consejero de Presidencia, Gaspar Zarrías, reconoció el año pasado que el gobierno autonómico dejó de invertir 100 millones de euros durante todo el tiempo en que Marbella se aisló institucionalmente. Es un buen punto de partida para saber qué se le debe a la ciudad. La alcaldesa ha reclamado que la inversión se haga en los cuatro años de su mandato. Al mismo tiempo, pide que las instituciones del Estado no le exijan a Marbella que pague en estos cuatro años la deuda contraida en 15.

Si se aplica el criterio de reciprocidad y los partidos ponen por un momento el sentido común por encima de la demagogia, seguro que habrá acuerdo. Disculpe el lector la ingenuidad de un servidor.

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Negociaciones tensas (2)
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Héctor Barbotta | 28-08-2007 | 5:14| 0

Con el nuevo PGOU en exposición pública, una de las estrellas de las consultas está siendo la situación en la que quedará el Senator, emblema de la política de hechos consumados que no pocos empresarios aplicaron para sacar tajada de la corrupción política del Ayuntamiento.

Como se sabe, el dueño de este hotel no es uno de los promotores enriquecidos a la sombra de Roca, sino un empresario turístico de reconocido prestigio, José María Rossell Recasens, presidente de Hoteles Playa. A Rossell, que llegó a ser premiado por su trayectoria con la medalla de la Junta de Andalucía, no se le reconoce precisamente por su falta de contactos. Su mujer es senadora por el Partido Popular.

Pero a él también le llegó el dÌa de pasar por la oficina de Urbanismo para ver cómo se resolvía lo suyo en el nuevo Plan General. A la reunión asistieron varias personas. Entre otros, estaban el director de la Oficina del Plan, José María Ruiz Povedano, y el entonces vocal de Urbanismo, Rafael Duarte. Este último llevó la voz cantante, y sus intervenciones irritaron a Rossell, quien lo increpó directamente calificándolo de Ver Post >

Negociaciones tensas (2)
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Héctor Barbotta | 28-08-2007 | 10:43| 0

Con el nuevo PGOU en exposición pública, una de las estrellas de las consultas está siendo la situación en la que quedará el Senator, emblema de la política de hechos consumados que no pocos empresarios aplicaron para sacar tajada de la corrupción política del Ayuntamiento.

Como se sabe, el dueño de este hotel no es uno de los promotores enriquecidos a la sombra de Roca, sino un empresario turístico de reconocido prestigio, José María Rossell Recasens, presidente de Hoteles Playa. A Rossell, que llegó a ser premiado por su trayectoria con la medalla de la Junta de Andalucía, no se le reconoce precisamente por su falta de contactos. Su mujer es senadora por el Partido Popular.

Pero a él también le llegó el dÌa de pasar por la oficina de Urbanismo para ver cómo se resolvía lo suyo en el nuevo Plan General. A la reunión asistieron varias personas. Entre otros, estaban el director de la Oficina del Plan, José María Ruiz Povedano, y el entonces vocal de Urbanismo, Rafael Duarte. Este último llevó la voz cantante, y sus intervenciones irritaron a Rossell, quien lo increpó directamente calificándolo de chulo.

Duarte, que no se distingue por escurrir el bulto en las discusiones, levantó temperatura. “¿Para usted cumplir con la ley es una chulería?”, le respondió

Cuentan que la discusión no quedó ahí.

Veremos ahora cómo se gestiona la regularización del hotel, que queda sobre suelo destinado a esa actividad. Los apartamentos, en cambio, seguirán sobre suelo de equipamiento, por lo que su uso no podrá ser privado.

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¿Cómo se gestiona esto?
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Héctor Barbotta | 21-08-2007 | 12:11| 0

El nuevo Plan General ya ha sido consultado por muchos marbellíes, y las alegaciones presentadas se contarán, a buen seguro, por miles.
Quien haya visto el Plan no puede dudar de que se dibuja una ciudad de gran calidad ambiental, pero del dibujo a la realidad puede ir la misma distancia que del dicho al hecho.
La forma en que se gestionarán las compensaciones para regularizar las ilegalidades urbanísticas de los últimos años es clave. Algunos ejemplos ya publicados en SUR nos permiten adivinar que el camino para que la ciudad recupere lo suyo no será fácil. ¿Cómo se materializará que los actuales aparcamientos del NH Alanda pasen a ser zona verde pública? ¿En qué momento La Cañada entregará a la ciudad las 60 hectáreas que le debe? ¿Cómo hará Aifos para comprar jardines privados en la Milla de Oro y ponerlos a disposición del Ayuntamiento? ¿Quién le obligará a hacerlo? ¿Qué pasará si no lo hace? Los infractores tienen dos años para lavar sus culpas, pero el camino hacia la ciudad dibujada se adivina lleno de curvas. Y cuesta arriba.

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Regalos
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Héctor Barbotta | 27-07-2007 | 10:20| 0

Viene a cuenta de las últimas informaciones aparecidas sobre lo generosos que algunos promotores eran con responsables políticos y judiciales el recuerdo de algo que sucedió durante las pasadas navidades, cuando la gestora llevaba ya ocho meses al frente del Ayuntamiento y los constructores desfilaban por las oficinas de Urbanismo para intentar regularizar sus abusos urbanísticos.
Se acercaba ya la Navidad cuando aparecieron dos gigantescas cestas de regalo traídas por un mensajero. Como destinatarios figuraban el entonces vocal de Urbanismo, Rafael Duarte, y el asesor que éste había nombrado, Javier de Luis. El generoso remitente: el empresario Tomás Olivo. Cuentan que los receptores no dejaron marcharse al mensajero. Le dieron instrucciones para que devolviera las cestas. No había pasado mucho tiempo cuando una de las secretarias de Urbanismo recibió una llamada, no en el teléfono de la oficina, sino en su móvil privado. Era Olivo, que quería hablar con De Luis para afearle su conducta. Estaba indignado porque se le hubieran despreciado los regalos.
Pero si algo explica cómo se veían, y posiblemente se sigan viendo las cosas en las oficinas de Urbanismo –especialmente el concepto que allí se tiene de lo que está bien y lo que está mal– es la reacción que muchos de quienes allí trabajan tuvieron cuando supieron lo que había sucedido. Más de uno le echó en cara a ambos responsables políticos que no hubieran recibido las cestas. «Si ustedes no las querían –les dijeron– nos las hubieran dado a nosotros».

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella