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Autor: HectorBarbotta
Dinero
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Héctor Barbotta | 16-04-2016 | 6:36| 0

Para la mayor parte de los mortales el dinero es escaso y sirve en el mejor de los casos para satisfacer las necesidades básicas. Hay quienes una vez cubiertas esas necesidades encuentran en el dinero el camino para darse algunos gustos y satisfacer cuestiones más superfluas. Hay afortunados que ven en el dinero la posibilidad de comprar tranquilidad y tiempo, y también están aquellos menos afortunados a quienes el dinero les alcanza para comprar cosas a las que una vez pasada la compulsión consumista no le encuentran utilidad alguna. Están los que invierten la ecuación y adquieren una capacidad asombrosa para crearse necesidades en las que gastar lo que tienen y muchas veces también lo que no tienen. Están también los que encuentran en el dinero la posibilidad de aparentar lo que no son o de conseguir prestigio, respeto, admiración, adulación, sexo y hasta amistad o cariño.
Y finalmente están aquellos para quienes la acumulación de dinero no supone nada de eso, sino la posibilidad de ejercer poder. No son pocos quienes han perdido la cabeza por seguir acumulando más dinero del que podrían gastar en varias vidas y han acabado consumiendo gran parte de su única vida en un calabozo. No resulta difícil encontrar ejemplos de este último modelo. A muchos los tenemos cerca.
A Mario Conde, que pasó por Marbella horas antes de que la Guardia Civil lo llevara otra vez a la cárcel, lo pillaron posiblemente por el exceso de confianza en el que al parecer incurrió al acelerar la repatriación del dinero que se había llevado tras vaciar Banesto. Más dinero del que él y sus hijos podrían disfrutar.
Juan Antonio Roca, que acumuló desde el Ayuntamiento de Marbella una de las fortunas más grandes de este país, intenta en estos días que la Fiscalía le acepte una confesión general en los 122 casos que le quedan pendientes para poder concretar una pena de 20 años de cárcel y comenzar a pensar en algún permiso de fin de semana. Julián Muñoz, que también acumuló lo suyo, intenta salir de la prisión por la vía de inspirar pena y mostrar arrepentimiento, pero no da ninguna señal de estar dispuesto a devolver un duro. José Luis Sierra, uno de los personajes claves en el saqueo de Marbella y también dueño de una fortuna malhabida, salió de la cárcel consumido por la enfermedad y ahora pasa sus últimos días sin saber quién es mientras sus testaferros se apoderan del botín.
No pasa un día en el que no tengamos noticia de un nuevo caso de deslumbrados por el dinero que se arriesgan a acabar entre rejas por acumular más de lo que nunca podrán gastar y uno no puede dejar de preguntarse si, pobres, les merecerá la pena.

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Conspiración contra Marbella
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Héctor Barbotta | 13-04-2016 | 10:31| 0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una información difundida desde Madrid por la agencia Europa Press informaba el pasado martes de una lista de 351 municipios españoles a los que Hacienda había decidido retener su participación en los impuestos del Estado (conocidos como fondos PIE) del mes de abril por no haber entregado la documentación correspondiente a la liquidación de los presupuestos municipales de 2014. La información fue recogida por diversos medios locales, entre ellos éste –que confirmó antes de su publicación algunos extremos, como el importe que sería objeto de esa retención: cerca de 2,6 millones de euros–. El equipo de gobierno municipal no tenía ese día ninguna información sobre el asunto y su concejal de Hacienda se encontraba ilocalizable.
Al día siguiente, durante una rueda de prensa que había sido previamente convocada para otro tema, el alcalde aseguró que se trataba de una noticia falsa. Sostuvo que desde el Ayuntamiento se habían puesto en contacto con responsables de Hacienda y que desde el ministerio que dirige Cristóbal Montoro les habían asegurado que la información no era tal, sino «un bulo» y que no estaba previsto practicarle ninguna retención al Ayuntamiento de Marbella. Bernal no tardó en atribuir la difusión de la noticia a una filtración interesada con claros fines políticos. Y señaló concretamente al ministro Montoro y a sus buenas relaciones con el Partido Popular de Marbella.
Para demostrar la fiabilidad del desmentido, el Ayuntamiento difundió la lista de los municipios a los que, según la información colgada en la página web del ministerio, se les retendrían los fondos. Eran apenas un puñado, una cantidad muy alejada de los 351 municipios citados en la información original. Esta documentación tenía, sin embargo, un problema: correspondía a los fondos retenidos durante el mes de marzo –última información oficial disponible– y no del mes de abril, a la que se refería la noticia de la polémica y cuyo contenido no era aún oficial.
Las gestiones realizadas ese mismo día por este periódico permitieron confirmar algunas cuestiones:
1-Que la información original había salido del ministerio y era veraz.
2- Que los ayuntamientos incluidos en la lista lo estaban por algunos de los siguientes motivos: no haber entregado la documentación, haber entregado documentación incorrecta o haber entregado documentación incompleta.
3- Que Marbella había incurrido en el tercer motivo
4- Que Marbella había sido retirada de la lista
El motivo de esta exclusión era muy simple. Casualidad o no, el mismo día en que se difundió la información, el Ayuntamiento había entregado la documentación que faltaba, correspondiente a la liquidación de dos sociedades mercantiles, la de Transportes y los Puertos Deportivos. El propio gobierno municipal confirmó a este periódico ese extremo ya en la noche del miércoles.
Sin embargo, el pasado viernes, el alcalde, José Bernal, volvió al punto de partida. Insistió en que el Ayuntamiento de Marbella había entregado en tiempo forma toda la documentación, que no hubo retraso alguno y que todo ha sido producto de una conspiración para manchar el buen nombre de la ciudad.
Es difícil saber si José Bernal cree realmente en esta teoría de la conspiración contra Marbella, a la que muchos de sus antecesores en el cargo recurrieron en algún momento de sus mandatos, o si todo forma parte de una representación a la que los políticos nos tienen acostumbrados. Hasta el secretario provincial de su partido, Miguel Ángel Heredia, se ha sumado a esta teoría de la conspiración, posiblemente sin recordar o quizás recordándolo, que mientras el PP gobernó la ciudad y también durante los años del GIL, a quienes se situaba desde el Ayuntamiento como inspiradores de los más perversos planes para mancillar el inmaculado nombre de Marbella eran precisamente los malvados socialistas. Después de tanto tiempo seguramente debe ser reconfortante interpretar el papel de defensor de la ciudad vilipendiada.
Esta semana el departamento que dirige Montoro ha estado en el centro de la atención informativa nacional porque la aparición de los papeles de Panamá ha propiciado que se recordara la amnistía fiscal que impulsó en su día y también por el inicio de la campaña de la renta. Pero también por la carta enviada a las comunidades autónomas en las que les conminaba a reducir el déficit. Es difícil saber si la decisión de elaborar la lista con los 351 ayuntamientos que se habían retrasado en la entrega de la documentación de 2014 tiene alguna relación con esta situación que pone a Hacienda en el centro de la escena política. Pero por más importante que parezca Marbella mirada desde Marbella parece un acto de ombliguismo extremo dar por hecho que en medio de esta situación a alguien en el Ministerio se le ocurrió que estaría bien meterle una puyita a la ciudad. Sobre todo cuando el propio Ayuntamiento, aunque al alcalde se le haya olvidado reconocerlo en las dos comparecencias públicas en las que denunció la conspiración, no completó el envío de la documentación hasta el martes pasado. El mismo día en el que se supo de la existencia de la lista.

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Adiós, Mister Marshall
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Héctor Barbotta | 04-04-2016 | 10:48| 0

 

Esta vez va en serio. Se acabó. C’est fini. No va más. La Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA) ha dado un ultimátum y el jeque Al-Thani ya tiene fijada la fecha en el calendario para irse del sitio a donde nunca llegó: el puerto de La Bajadilla. Esta semana la APPA remitió un oficio a NAS, la empresa concesionaria propiedad en un 97 por ciento de una sociedad de Al-Thani, en la que le comunica que resolverá el contrato si antes del 31 de julio no presenta el proyecto constructivo del recinto.
El oficio no es más que una formalidad necesaria. Nadie, ni en la APPA ni en el Ayuntamiento, alberga la más mínima expectativa de que el jeque vaya a hacer en cuatro meses lo que no hizo en cinco años. Se le ha señalado la puerta de salida y sólo resta saber si se irá por las buenas o si habrá conflicto.
Desde que a Al-Thani se le abrieran de par en par las puertas del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía hace cinco años, la interpretación de lo que podían significar sus escasos gestos y prolongados silencios se convirtieron en una disciplina en la que ninguno de los que se atrevió a participar consiguió sacar nada en claro. Al principio el juego parecía apasionante, en virtud de la lluvia de millones que parecía prometer el jeque, pero al cabo del tiempo el asunto acabó por aburrir. Nadie está hoy interesado en pretender adivinar qué es lo que pretende Al-Thani porque si algo está claro es que no tiene la menor intención de poner un solo euro en un proyecto en el que ha perdido todo interés, si es que en algún momento lo tuvo.
Han pasado cinco años desde que pujó con fuerza para quedarse con la concesión del puerto, imponiéndose a otra oferta en gran parte por los millones gastados en el Málaga Club de Fútbol, que habían llamado la atención en algunos despachos de Sevilla. Esos millones, y alguno más, le abrieron algunas puertas gracias a los oficios de un expresidente andaluz reconvertido en facilitador de reuniones.
Quienes han estado más cerca de todo lo que vino después aseguran que de las promesas imposibles de cumplir de quienes se le acercaron en aquel momento sobrevinieron los equívocos y los desencuentros posteriores. Al-Thani entendió que la cercanía al poder que –inducido o no– pudo percibir en los encuentros preliminares y su alianza estratégica con el Ayuntamiento, al que le cedió un 3 por ciento de las acciones, le garantizaban vía libre para la ocupación de espacios con sus ambiciones comerciales y hoteleras. Pero en España, donde existen tres niveles de administración cuyas competencias resultan seguramente incomprensibles para alguien que llega mal asesorado y con la referencia de sistemas políticos donde no hay más que una autoridad única, los asuntos de este calado son siempre más complejos de lo que parece.
Sus sucesivos representantes no se cansaron de repetir después que el jeque se había sentido engañado, aunque el relato que el propio Al-Thani transmite por vías siempre indirectas invitan a retratarlo como un pobre ingenuo con dinero, porque cada asesor que se busca asegura que el asesor anterior también ha participado del engaño.
Sin embargo quienes realmente pueden considerarse engañados son los vecinos de Marbella que lo acogieron con la esperanza de que la lluvia de millones prometida se tradujera en puestos de trabajo. Seguramente también puede sentirse defraudado el anterior equipo de gobierno municipal, que convirtió al Ayuntamiento en un socio imprescindible y que ligó gran parte de su credibilidad a un personaje cuya solvencia ha resultado inesperadamente etérea. Estaría bien que las lecciones que no se asimilaron tras la berlanguiana ‘Bienvenido Míster Marshall’ se aprendieran tras el episodio del jeque.
Con los resultados a la vista parecería claro concluir que entrar en la sociedad con este personaje fue un error de bulto, pero curiosamente es precisamente la condición de socio de Al-Thani que ostenta el Ayuntamiento, algo que tantas críticas levantó en la oposición de entonces, la que permite al gobierno municipal de ahora tener la llave para buscarse un aliado más solvente.
Desde que comenzaron los problemas las oficinas municipales han estado recibiendo las visitas un día sí y otro también de presuntos inversores y de presuntos representantes de presuntos inversores interesados en coger el relevo. Desde el principio, la APPA advirtió de que un traspaso debería superar dificultades legales, aunque ahora, transcurridos más de tres años desde que se formalizó la concesión, el camino está expedito.
El problema actual reside en dos cuestiones. La primera es encontrar a un inversor solvente; la segunda, si aparece, es determinar si Al-Thani se irá por las buenas o por las malas.
El Ayuntamiento está en conversaciones más o menos avanzadas con tres grupos de inversores: uno viene de Estados Unidos; otro es europeo; el tercero, de un país árabe. Más recientemente ha aparecido un cuarto, español, que también ha mostrado interés aunque de momento no ha presentado ningún papel. En la primera quincena de abril el Ayuntamiento espera contar con documentación suficiente que permita valorar el grado de solvencia de cada uno de los aspirantes. También confía en que alguno de ellos pueda ejercer algún tipo de ascendencia sobre Al-Thani para que decida irse por las buenas. Si no es así, la alternativa es recurrir a la opción de ejecutar el embargo de sus acciones, una alternativa en la que tendría que intervenir el arquitecto José Seguí, autor del proyecto y que se transformó en un actor clave después de que su demanda por impago llevara a la inmovilización de esas participaciones, sujetas ahora a una administración judicial .
La APPA no está participando de estas negociaciones y se encuentra a la expectativa. La agencia dependiente de la Consejería de Fomento, que mostró con el jeque una paciencia no siempre valorada, ha vuelto a ceder al estirar los plazos más allá de cualquier límite para intentar llegar a una solución que evite la resolución del contrato, un epílogo que nadie quiere porque supondría regresar al punto de partida. Pero la solución, la que sea, tendrá que llegar antes del 31 de julio. Una nueva prórroga ya es, a estas alturas, un escenario impensable.
Las preguntas de la semana

– ¿A qué mente preclara del equipo de gobierno municipal (alcalde socialista, participación de Izquierda Unida) se le ocurrió cederle gratuitamente una instalación pública a una empresa de trabajo temporal para que reclute trabajadores eventuales para la temporada de verano después de que CCOO denunciara despidos masivos de trabajadores fijos en los principales hoteles de la ciudad? El sábado el alcalde, José Bernal, rectificó tras conocer las críticas de CCOO. ¿Lo hizo por iniciativa propia o aconsejado por IU?
–¿Se atreverá alguien en el PP a transmitirle a Ángeles Muñoz el creciente disgusto que en su propia formación producen sus prolongadas ausencias? ¿Era tan necesaria su asistencia a la interparlamentaria que el PP celebró en Málaga el lunes 28 de marzo para que se ausentara del último pleno a los cinco minutos de iniciado? ¿Es esa ausencia un adelanto de su elección sobre su futuro político?

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Diez años es mucho
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Héctor Barbotta | 01-04-2016 | 12:02| 0

LA letra de un tango sabio enseña que 20 años no es nada, pero produce cierto vértigo comprobar cómo ha cambiado casi todo en la mitad de ese tiempo. Diez años sí puede ser mucho. Hace diez años Marbella asistía conmocionada a la irrupción de la policía en las dependencias municipales, a la detención de la alcaldesa que ejercía el poder formal, del asesor que mandaba de verdad y de un puñado de personajes secundarios. Asistía al derrumbe repentino de un poder construido sobre un apoyo popular difícil de explicar y difícil de entender y también sobre un goteo de limosnas, favores y temores que no dice nada bueno de la condición humana. Diez años es mucho tiempo, pero no ha alcanzado para que la ciudad se dé a sí misma la explicación que aún se debe.
Produce vértigo asistir a cómo ha cambiado todo desde aquellos días en que Marbella era fustigada como paradigma de la corrupción política, una isla de indecencia en medio de un océano que simulaba estar calmo y que escondía tempestades de podredumbre que no tardaron en aflorar. Una podredumbre que, según hemos visto, afectaba también a muchos de quienes entonces se rasgaban las vestiduras con simulada sorpresa e indignación.
Han pasado diez años desde que estalló la ‘operación Malaya’ y hoy hasta resulta asombroso recordar que no ha pasado tanto tiempo –una década es apenas un suspiro en términos históricos– desde que la ciudad dio una mayoría absoluta a Julián Muñoz y asistió impávida unas semanas después a una moción de censura que sentó a Marisol Yagüe en el sillón de la Alcaldía.
Hoy la mayoría de esos personajes purgan sus culpas en la cárcel. A algunos los hemos visto dejar caer lágrimas, pedir perdón, clamar por su inocencia, aducir ignorancia u obediencia debida o suplicar clemencia apelando al deterioro físico, pero seguimos sin noticias del botín.
En la década que vivimos desde que la ‘operación Malaya’ cambió la historia de Marbella y también la de España hemos tenido dos Papas, dos presidentes del Gobierno, dos partidos nuevos y un gobierno a la espera de ser formado; hemos visto morir al fax y nacer al wassap; hemos confiado nuestra imagen, nuestras relaciones y nuestra reputación a las redes sociales.
En todo ese tiempo, Juan Antonio Roca ha vivido entre rejas. A él lo hemos visto admitir algunas acusaciones y negar otras. Pero no se le ha escapado ni una lágrima ni una súplica. No se le ha escuchado echarle la culpa a nadie, no ha pretendido inspirar lástima, ni intentar convencer de que no sabía. Cometió delitos y los está pagando. En medio de tanto lloriqueo se agradece, al menos, algo de dignidad.

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Hay que
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Héctor Barbotta | 28-03-2016 | 1:11| 0

EL consejero de Turismo, Francisco Javier Fernández, explicó recientemente en un foro de SUR en Torremolinos los objetivos de su mandato: desestacionalizar, aumentar el tiempo de estancia y el promedio de gasto de los visitantes, integrar la oferta turística andaluza, lanzar una ofensiva de promoción como nunca antes…
Los socialistas han pasado de ofrecer la Consejería de Turismo como moneda de cambio en cada proceso de negociación cuando tuvieron que gobernar en coalición a asegurar que el consejero del ramo es uno de los que más manda en el Gobierno. Es un avance, aunque los discursos nos invitan a pensar que estamos siempre en el mismo sitio. Los objetivos en la política turística de la Junta de Andalucía se parecen al horizonte de un navegante que se ha quedado sin tierra. Se navega rumbo a un objetivo que nunca se alcanza. Y no es que no esté bien que la política tenga un rumbo, y mucho menos que ese rumbo sea siempre el mismo. Lo que sorprende es que cada consejero de Turismo que llega plantea esos objetivos como como si nunca se hubieran planteado antes.
Los socialistas gobiernan Andalucía desde hace más de 30 años, y desde que la Consejería se creó en 1996 ha visto pasar consejeros de diferentes partidos. Andalucistas primero, socialistas después, de Izquierda Unida, ahora otra vez del PSOE. Salvo el andalucista José Hurtado, destituido por una conspiración interna en su partido, y Rafael Rodríguez, que tuvo que irse cuando Susana Díaz decidió cortar abruptamente la anterior legislatura, todos los consejeros acabaron plácidamente sus mandatos, aunque algunos se fueron sin aprender a pronunciar la palabra desestacionalización. Y cada uno que llegó planteó sus ‘hay que’ como si fueran novedosos: Hay que mejorar la calidad, hay que integrar toda la oferta andaluza, hay que lanzar una gran campaña de promoción, hay que desestacionalizar.
Está muy bien que independientemente del color de los consejeros la política turística de la Junta parezca ir siempre en la misma dirección. Eso podría indicar que los objetivos están claros y que hay una estrategia. Porque es verdad que hay que mejorar la calidad de la oferta, hay que integrar la oferta de toda la comunidad, hay que promocionar con inteligencia y sin mezquinar, hay que desestacionalizar. Pero además de objetivos situados en un horizonte que parece no alcanzarse debería fijarse la costumbre de rendir cuentas. Sólo así podríamos saber si avanzamos o si la repetición de los discursos de un consejero tras otro es consecuencia de que estamos siempre en el mismo sitio.

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella