img
Autor: HectorBarbotta
Pasar por, pasar de
img
Héctor Barbotta | 15-03-2015 | 7:41| 0

El PSOE de Marbella tenía previsto traer a Susana Díaz a la ciudad durante la campaña electoral, pero tuvo que cambiar de fecha porque no consiguió que le alquilaran el Palacio de Ferias y Congresos. Cuando consiguió otro escenario, Susana Díaz eligió no venir. El miércoles por la noche, la presidenta ofreció un mitin en la localidad gaditana de Los Barrios y el jueves por la mañana estuvo en Coín. La caravana electoral del PSOE hizo noche en un hotel de Estepona antes de poner rumbo al Guadalhorce por la AP7 y la carretera de Ojén. En sentido estricto no se podrá afirmar que Susana Díaz no haya pasado por Marbella durante la campaña electoral. ‘Pasado por’ o ‘pasado de’ sería una interesante discusión más allá de la semántica.
Ya en Coín, eso sí, la candidata socialista hizo referencia a Marbella como uno de los municipios donde su partido consiguió recuperar la preferencia de los ciudadanos durante las elecciones europeas.
El PP contaba con un acto institucional que iba a celebrarse mañana, lunes, en Marbella con la presencia de Mariano Rajoy: la entrega de los Premios Nacionales de Turismo. El acto ha sido suspendido con las explicaciones acostumbradas; es decir, ninguna.
Se anunciaba un gran desembarco político en Marbella para las elecciones autonómicas y finalmente ha sido menos. Ni Rajoy, ni Susana, aunque los populares pueden presumir de que ellos sí han traído a su candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, del mismo modo que lo han hecho Izquierda Unida con Antonio Maíllo, que participó en un acto una semana antes del inicio oficial de la campaña, y con su coordinador federal, Cayo Lara, que visitó Marbella el viernes, y Podemos, cuya candidata, Teresa Rodríguez, ofreció también el viernes en la Avenida del Mar su único mitin en solitario en la provincia de Málaga. El de UPyD, Martín de la Herrán, también eligió Marbella el mismo día para un reparto de propaganda.
Lo de Susana Díaz con Marbella ha sido todo un síntoma, no ya de su aversión a pisar la ciudad, sino de la estrategia que están utilizando los socialistas durante toda la campaña: la candidata participa en actos en aquellas plazas donde el voto PSOE es más fuerte –sobre todo pueblos de menos de 20.000 habitantes-, lo que permite leer que la estrategia socialista no se centra en ganar nuevos votantes, sino en procurar que la sangría de los apoyos propios no sea mayúscula. Hace tiempo que el PSOE renunció a disputar el voto progresista y urbano de las grandes ciudades y no parece esta la mejor ocasión para andar innovando y modificar ese comportamiento. Mejor ir a lo seguro. Se trata de conservar lo que tienen porque existe la convicción de que un resultado ligeramente inferior al mal resultado de 2012 podría convertirse en un buen resultado en 2015. El PSOE puede conservar el poder aunque consiga, como vaticinan las encuestas, el peor resultado de su historia en Andalucía. Paradoja del cambio de escenario.
Si Marbella es una plaza hostil para Susana Díaz parece todo lo contrario para Moreno Bonilla, que encuentra en esta ciudad un buen caldo de cultivo con el discurso del sempiterno abandono y maltrato de la Junta de Andalucía. Su objetivo no parece consistir en disputarle al PSOE el voto conservador –que lo tiene, y en cantidades no despreciables-, sino también en evitar su propia sangría hacia Ciudadanos y hacia la abstención. La mayor preocupación de Moreno Bonilla es evitar que el castigo de sus propios votantes que Rajoy ha ido labrando con constancia digna de empeños más nobles desde 2011 tenga su primera cosecha durante las elecciones autonómicas. Ya avisó el candidato que no son las andaluzas el mejor momento para mostrar enfado con Rajoy, que de hecho no se presenta a estas elecciones. Por eso no parece ser una mala noticia para Moreno Bonilla que el acto previsto para mañana en Marbella con el presidente del Gobierno se haya suspendido.
Después de escuchar la intervención de Moreno Bonilla en el acto organizado el pasado jueves bajo el formato de un foro de la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa, quedó claro que el PP considera a esta ciudad una de sus plazas fuertes. No sólo porque el candidato subrayó que si es presidente se lo verá hasta el cansancio por aquí –a diferencia de lo que sucede con su contrincante- sino porque también asumió compromisos que tocan en buena medida la sensibilidad de gran parte de la sociedad de Marbella, como la refinanciación de la deuda del Ayuntamiento con la Junta, el pago de la deuda histórica de inversiones en la ciudad o la eliminación del Plan de Ordenación Territorial de la Costa del Sol. Para Moreno Bonilla, resulta incomprensible que lejos de cuidar a su joya del turismo, la Junta la maltrate.
Si se las mira con algo de distancia, al menos en esta ciudad, las campañas del PP y el PSOE parecen calcadas. El mensaje del PP se resume más o menos así: la Junta de Andalucía castiga a Marbella, y quien defiende los intereses de Marbella, más allá de ideologías, es el PP. Es más, es como si el PP y Marbella fueran dos entidades con intereses comunes: quien critica la gestión del Ayuntamiento atenta contra los intereses de la ciudad y contra su prestigio. La alcaldesa encarna los valores de Marbella, y la oposición socialista no defiende a la ciudad, sino a su partido.
Con solo hacer el ejercicio de reemplazar al PP por el PSOE, a Marbella por Andalucía y a la Junta de Andalucía por el Gobierno central, ya tenemos el discurso de Susana Díaz en estas autonómicas. El Gobierno castiga a Andalucía, y quien defiende a Andalucía, más allá de ideologías, es el PSOE. El partido y los andaluces tienen intereses comunes, quien critica la gestión de la Junta atenta contra la dignidad de los andaluces; la presidenta encarna los valores de Andalucía y el PP andaluz no defiende a la comunidad autónoma, sino al Gobierno.
Y es que no hay como una campaña electoral para detectar los parecidos de quienes reclaman ser diferentes.

Ver Post >
El misterio de los carteles se resuelve sin sorpresa
img
Héctor Barbotta | 12-03-2015 | 7:23| 0

No ha habido lugar para la sorpresa y tampoco para la sutileza. Las vallas anónimas con fondo negro que la semana pasada proliferaron por diversos puntos de Marbella en las que se atacaba a la administración socialista de la Junta de Andalucía bajo el lema ‘PSOE no quiere Marbella’ formaba parte de una campaña organizada por las Nuevas Generaciones del Partido Popular. Quienes esperaban una resolución más sorpresiva e imaginativa del misterio de las vallas se han dado un baño de realidad sobre el nivel sobre el que discurre el debate político en la ciudad. La campaña, paralela a otra montada por el Ayuntamiento de Marbella para señalizar con carteles las parcelas ofrecidas a la Junta para la construcción de diferentes infraestructuras pendientes en la ciudad, fue montada por la organización juvenil del PP, y ayer salió a la luz en una comparecencia pública.
El discurso de los jóvenes del PP no es muy diferente al de sus mayores: Marbella es la gran olvidada de la Junta de Andalucía en materia de infraestructuras. Los carteles muestran ahora, además de la falta de amor, el nombre de las infraestructuras olvidadas,
La campaña ya fue motivo de polémica la semana pasada, cuando el PSOE acusó al PP de juego sucio y denunció los carteles ante la Junta Electoral. Desde el Ayuntamiento negaron ser los responsables de las vallas, y lo mismo hicieron en el Partido Popular, donde hasta el lunes aseguraban no conocer nada de esta iniciativa, aunque bien es verdad que lo hacían con una sonrisa en la boca.
Ayer, finalmente, se pudo entender a qué obedecía tanta socarronería. Los carteles no eran del Partido Popular, sino de su organización juvenil, que supuestamente actúa de forma autónoma. Para anunciarlo y presentar oficialmente la campaña, los cachorros del PP se trajeron a la ciudad a su secretario general, Luis Paniagua.
No había sido el partido político, sino su organización juvenil, pero en el PSOE no están para matices. Adrián Sánchez Acevedo, número nueve en la lista del PSOE a las autonómicas, acusó al portavoz municipal del PP y también candidato al Parlamento Andaluz, Félix Romero, de manipular y mentir, ya que días atrás aseguró que no le constaba que el PP tuviese algo que ver con las vallas.
Para el candidato socialista, resulta llamativo que las Nuevas Generaciones del PP tengan capacidad económica para poder instalar vallas en el municipio «algo que para un partido como el PSOE es inasequible».

Ver Post >
Malabares
img
Héctor Barbotta | 11-03-2015 | 6:01| 0

Si no fuese porque en el fondo supone toda una metáfora de lo que sucede el resto del año, durante estos días de campaña resultaría divertido observar los malabares dialécticos que los partidos políticos y sus dirigentes realizan para lanzar mensajes que no resulten contradictorios con sus acciones; y también el interés que se toman en realizar en unos pocos días lo que no se hizo en cuatro años anteriores, como si confiaran en que entre tantas preocupaciones por llegar a fin de mes, por no perder el trabajo quien lo tenga o por conseguir que los atienda un especialista después de meses en la lista de espera, los ciudadanos no tuviesen capacidad o interés en realizar el saludable ejercicio mental de la memoria.
La semana pasada comenzó la campaña electoral y en Marbella la tradicional pegada de carteles fue virtual. El equipo de gobierno municipal decidió que la propaganda electoral afea el paisaje y que es más moderno, innovador y ‘cool’ que la cartelería sólo pueda exponerse en los 13 paneles electrónicos salpicados por la ciudad. Es un criterio, bueno para unos y malo para otros, pero un criterio. Algunos partidos pusieron el grito en el cielo por esta decisión, que ha sido avalada por la Junta Electoral, y otros ni se dieron por aludidos, sabiendo que su estrategia de comunicación circula por las redes del siglo XXI y no por la liturgia política heredada del XIX.
Al mismo tiempo que imponía este nuevo criterio, el Ayuntamiento sembraba de vallas todas las parcelas municipales que han sido ofrecidas a la Junta de Andalucía para que realice las innumerables obras que tiene pendientes en la ciudad: centros de salud, colegios, institutos y dotaciones varias. Esta iniciativa tampoco es censurable en sí misma, aunque ni siquiera desde la más infantil ingenuidad podría dudarse de la intencionalidad electoral que la alimenta. Las parcelas llevan años a disposición de la Junta, pero sólo ahora, a semanas de las elecciones, el Ayuntamiento considera oportuno informarle de la situación a los ciudadanos. No asombra el oportunismo –sorprendería lo contrario–, sino la facilidad con la que se salta de un criterio a otro. Para poner colorados a los responsables de la Junta –en el caso de que tal cosa fuese posible– sí parece apropiada la cartelería tradicional. ¿Por qué no informar a los ciudadanos de los incumplimientos del gobierno andaluz con Marbella a través de las infoterminales sin tan apropiados son para los tiempos que corren?
Pero el asunto carteles no acaba ahí. Porque más recientemente han aparecido salpicadas por diferentes puntos de la ciudad otras vallas en las que se transmite un mensaje anónimo que completa al institucional de las parcelas. Censurablemente sin firma y sobre un fondo negro, apenas expresan ‘PSOE no quiere Marbella’. ¿Para esto tampoco valían las vallas electrónicas o es que lo de la modernidad es una excusa para que no todos jueguen en las mismas condiciones? Los socialistas recogieron el guante, y el viernes los carteles amanecieron con el ‘no’ tachado. Como los carteles no llevaban firma nadie podrá presentarse como víctima de una acción vandálica. Todo muy edificante. Y no muy moderno, la verdad.
Los malabares dialécticos no se han reducido a propaganda con métodos del XIX o del XXI. Esta semana se han visto varios ejemplos de cómo conviene afrontar una campaña electoral si se lleva más de 30 años gobernando: simulando que nunca se ha estado por ahí.
Recientemente, el PSOE reprochó al PP su aparente falta de interés en la educación pública por no incluir a Marbella entre los municipios de la provincia donde se debían construir nuevos colegios. Cabría pensar que si la Junta tampoco ha hecho ningún nuevo colegio desde que el Vargas Llosa eliminó los barracones es porque esa falta de interés es, al menos, compartida.
El comportamiento de algunos políticos en campaña invita a cuestionarse si realmente les gusta ganar elecciones y ser gobierno o si se sienten más cómodos en la oposición, aunque a partir de algunas consideraciones que se escuchan lo realmente cómodo debe ser estar el poder y hablar como si se estuviera en la oposición. Vale para los colegios de Marbella y también para el tren litoral.
Después de que la ministra de Fomento comunicara que existen cinco posibles alternativas de trazado, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, mostró toda su incredulidad. Como si las promesas, anuncios y, debe decirse, mentiras que Chaves, Griñán, Magdalena Álvarez, Concepción Gutiérrez y José Blanco hicieron durante los últimos 15 años sobre este tema no fueran con ella. «Esperemos que esta vez vaya en serio», dijo. Esperemos.

Ver Post >
Curados de espanto con el tren litoral
img
Héctor Barbotta | 05-03-2015 | 8:57| 0

La ministra de Fomento, Ana Pastor, dijo el pasado miércoles en un foro de SUR celebrado en Málaga que le produce cierto bochorno realizar cualquier anuncio sobre el proyecto del tren litoral después de los 15 años que llevamos de promesas, compromisos y hasta licitaciones en el aire.

La ministra presume de ser una política «más de cuentas que de cuentos», y el miércoles fue fiel a sí misma. Transmitió cierta incomodidad por referirse a un tema que ha levantado tanta ilusión en un comienzo como incredulidad y desencanto a medida que el tiempo pasaba sin que nada se concretara, y sólo adelantó que después de un año de trabajo, todo lo que hay sobre la mesa son cinco alternativas posibles para la construcción del ferrocarril. Nada más que eso y nada menos. Por ello advirtió de que poco más se puede decir antes de que salgan a licitación los estudios que permitirán definir sobre el terreno cuál es, entre esas cinco, la opción viable. «Prefiero hacer más y hablar menos, frente a quienes hablan mucho y hacen poco», dijo para justificar que pese a las expectativas que se habían creado prefería no ir más allá.

Si hay un proyecto que debería avergonzar a quienes han estado al frente de las instituciones desde que nació el presente siglo -sobre todo en la Junta de Andalucía- es el de la línea férrea hasta Marbella y Estepona, que ha acumulado en todo este tiempo tantas promesas incumplidas que ‘corredor ferroviario’, ‘tren litoral’ o ‘tren de la Costa del Sol’ pueden ser considerados paradigmas no ya de la falta de seriedad de los responsables políticos, sino de la falta de respeto por la memoria y la inteligencia de los ciudadanos.

Esta misma semana, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, retrató la situación, y posiblemente también se retrató a sí misma, al pedir que el anuncio realizado por Ana Pastor vaya esta vez en serio, sin tomar en cuenta que los anuncios sistemáticamente incumplidos en estos 15 años partieron sobre todo de la institución que preside y del partido al que pertenece.

Durante todo este tiempo, con la llegada de cada campaña electoral, se anunciaron estudios, proyectos y licitaciones de los que finalmente no hubo noticia sobre el terreno. El tren fue recurrentemente utilizado año tras año como reclamo electoral, pero el desgaste sufrido después de tanto uso lo ha convertido en un arma que ya no dispara por el cañón, sino por la culata, y que por lo tanto se puede convertir en un peligro para quien se atreva a utilizarla.

Por eso la ministra hizo bien con la prudencia exhibida en Málaga. Y haría mal si cediera a la tentación de retratarse junto a sus alcaldes en campaña electoral para realizar cualquier anuncio que sería muy difícil no interpretar como una maniobra más frente a las que ya estamos suficientemente curados de espanto.

Ver Post >
La batalla de La Ermita será larga
img
Héctor Barbotta | 02-03-2015 | 9:17| 0

En el pleno municipal del pasado viernes, salpicado de inevitables referencias a las próximas citas electorales, se echó en falta un punto que según la planificación del equipo de gobierno debía haberse aprobado pero que un acontecimiento inesperado lo retiró de la agenda: el plan de sectorización de la Serranía, el emplazamiento llamado a albergar el futuro parque empresarial de Marbella siempre y cuando el traslado del polígono de La Ermita no acabe en encallado en los tribunales.
Como se recuerda, dos semanas atrás se conoció una sentencia de la sala de lo Contencioso Administrativo del TSJA que anuló las determinaciones del Plan General de Marbella en lo referente al traslado del polígono de La Ermita a la Serranía por considerar, basándose en un informe presentado por los demandantes –dos propietarios de naves–, que los usos de la primera no caben en la segunda.
El Ayuntamiento anunció poco después la presentación de un recurso ante el Tribunal Supremo en el que se pediría unificación de doctrina, ya que otras cuatro sentencias de la misma sala avalan el traslado, pero ahora se exploran otros posibles caminos. El objetivo es que una actuación que se considera esencial para al desarrollo de la ciudad no se acabe frustrando, pero aunque el anuncio del recurso ya fue formalmente presentado para evitar que el plazo prescriba, en las oficinas municipales no existe convencimiento de que la fórmula judicial sea la mejor para seguir adelante. El riesgo a que el traslado acabe encallando en un laberinto judicial con tiempos de resolución exasperantemente dilatados es demasiado grande.
El Ayuntamiento se enfrenta a un problema cuya resolución no es fácil: dar cumplimiento a la sentencia sin por ello abandonar el proyecto. Según los responsables municipales, aunque estrecho, existe un margen para hacerlo. Esta opinión se basa en que la resolución judicial considera que el espacio disponible en la Serranía es insuficiente para acoger a todas las naves que actualmente existen en La Ermita, y ello puede solucionarse de diversas maneras. En primer lugar, según fuentes consultadas por este periódico, porque el plan de sectorización, que no estaba terminado cuando la demanda se dirimió en los tribunales, ofrece garantías de que sí hay sitio suficiente y en todo caso aún se está a tiempo de corregirlo en caso de que fuera necesario. En segundo lugar, porque no todo lo que existe actualmente en La Ermita debería trasladarse. Sólo tendrían que hacerlo los usos industriales. Y en tercer lugar, porque aunque la sentencia dicta una resolución contra el Plan General de Marbella, el traslado está previsto en un documento de rango superior, el Plan de Ordenación Territorial de la Costa del Sol, al que el PGOU debe subordinarse.
Con todos estos parámetros a la vista, el Ayuntamiento trabaja en estos días para encontrar fórmulas que permitan seguir adelante, y a ello se debió que el plan de sectorización, en el que se ordenaban todos los usos del suelo de destino y que probablemente deberá modificarse, no fuese llevado a pleno. Pero hay un motivo más. Los responsables municipales consideran que los principales interesados en que el traslado se haga son los propietarios de suelo y naves en el suelo de origen, el polígono La Ermita. Y aunque hay más de 600 naves, la mayor parte de la propiedad está muy concentrada. Por ello también han iniciado una labor de acercamiento para evitar que las diferencias sobre este asunto estratégico para el futuro de la ciudad se siga dirimiendo en los tribunales donde, aseguran, nadie gana y todos pierden.

Ver Post >
Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella