Diario Sur
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Autor: HectorBarbotta
Arrojarse el paro a la cabeza
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Héctor Barbotta | 05-02-2015 | 7:15| 0

¿Quién es el responsable del porcentaje insoportablemente alto de parados en un municipio? Cualquier ciudadano más o menos informado intentará ante esta pregunta articular una respuesta que tenga en cuenta la mayor cantidad de factores que inciden en un problema indudablemente complejo: la situación del país, de la comunidad autónoma, de la provincia, la política económica, la situación internacional, la falta de inversión, la desindustrialización, la incapacidad del turismo para absorber demanda de empleo, los desajustes del sistema educativo, la ineficacia de las políticas de empleo, el retraimiento del consumo… En los partidos políticos la solución es mucho más simple: la culpa la tiene el adversario.
Los pésimos datos de empleo que registró Marbella durante el mes de enero, los peores de los últimos dos años con más de medio millar de desempleados más en la ciudad que dejaron la buena progresión interanual en una diferencia apenas del 4 por ciento, fueron ayer motivo de controversia política. Es usual que cada vez que las estadísticas de empleo dan una mala noticia la oposición culpe a la política económica del Gobierno, y que desde el Partido Popular se resalte que los datos andaluces suelen ser peores que los estatales, lo que a su vez se utiliza para desacreditar la gestión y el modelo económico de la Junta. Pero ahora, al albur de la campaña electoral que ya se vive, tanto el PSOE como Izquierda Unida han recurrido a estas cifras para arremeter contra el Ayuntamiento de Marbella, que contrataca con el diferencial favorable a Marbella si se la compara con Andalucía.
La coalición de izquierdas rompió el fuego con un comunicado en el que reclamaba medidas urgentes para frenar la subida del paro, que según resaltó el candidato a la Alcaldía, Miguel Díaz, se tradujo en 3.263 demandantes más de empleo desde agosto pese a que la ciudad ha perdido en el último año más de 3.000 habitantes. «Con el dato interanual de 651 parados menos, Muñoz necesitaría 15 años para llevar el paro al 10 por ciento prometido», dijo en referencia al objetivo que la alcaldesa ha marcado como posible de alcanzar en la ciudad.
La respuesta del gobierno municipal vino de boca de la concejala de Empleo, Isabel Cintado, que argumentó con la misma lógica que invita a depositar toda la responsabilidad en el lado del adversario. La edil recordó que las competencias en esa materia no corresponden a la Concejalía que dirige, sino a la Junta de Andalucía, donde IU estaba, recordó Cintado, hasta hace unos pocos días, «antes de ser expulsada por la puerta de atrás». Para la concejala, IU «siempre se equivoca de administración a la hora de pedir responsabilidades» y debería haber aprovechado sus años en el Gobierno andaluz para impulsar las políticas que ahora propone en lugar de exigírselas al Ayuntamiento de Marbella. Cintado recordó que en los últimos ejercicios el Ayuntamiento ha invertido cinco millones de euros en planes municipales de empleo pese a que las competencias son autonómicas.
El PSOE fue más lejos y a través de su candidato, José Bernal, reclamó una reacción a la alcaldesa, a quien instó a tomar medidas urgentes y a firmar un pacto por el empleo. Bernal no hizo referencia a la falta de inversión por parte de la Junta de Andalucía en la ciudad –argumento que queda reservado al Partido Popular, según este reparto de papeles–, pero sí a la del Gobierno central, que segú n sus datos ha destinado a Marbella un millón de euros menos en las transferencias del Estado para 2014, al tiempo que destacó que los últimos meses sí se han puesto en marcha distintos planes de empleo del Gobierno andaluz.
El portavoz socialista insistió también en su argumento de que los fondos incautados en la ‘operación Malaya’ regresen a Marbella, y aseguró que el PP ha votado en contra de esta propuesta. El Ayuntamiento tiene firmado con la Admiinstración central un acuerdo para que lo que se vaya recuperando vía sentencias judiciales revierta en la reducción de la deuda que el Ayuntamiento tiene con Hacienda y Seguridad Social. Pero ese es, precisamente, otro de los apartados que se miran con cristales de diferentes colores. En el tratamiento de la deuda el PP visualiza un Gobierno generoso y una Junta rácana. Justo al revés que el PSOE, que considera voraz a Montoro y generosa a Susana Díaz, aunque no tenga en este caso un acuerdo de refinanciación en el que sustentar esa postura.

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Esto acaba de empezar
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Héctor Barbotta | 02-02-2015 | 5:05| 0

El adelanto de un año en las elecciones andaluzas no ha hecho más que anticipar dos veces el ya cargado calendario electoral que se preveía para este año, y es posible que no sólo quienes por una razón u otra están directamente implicados en la controversia política, sino también gran parte de los ciudadanos de a pie, vayan a tener la sensación de vivir una campaña electoral ininterrumpida que ya acaba de empezar y que tendrá el 24 de mayo un punto y aparte hasta la posible convocatoria de generales en noviembre. Este año no será por falta de oportunidades para que el personal exprese en las urnas qué opina de cómo van las cosas.
Por lo pronto, el adelanto de las andaluzas ha supuesto meterse en ese limbo político que supone un gobierno en funciones. Las cosas no deberían ser así, pero cuando se entra en periodo electoral todo parece paralizarse, y las pocas decisiones que se adoptan vienen cubiertas de una pequeña capa de incertidumbre y una mucho más gruesa de electoralismo. Más aún en el caso que nos ocupa, porque la ruptura del pacto de gobierno decidido por Susana Díaz ha supuesto la salida de consejeros que manejaban áreas clave para proyectos y tramitaciones directamente relacionadas con el futuro de la ciudad.
Ver en estos días la fotografía de Luciano Alonso en Fitur y anunciando un proyecto de modernización de la oferta hotelera al día siguiente de volver a asumir como consejero de Turismo nos ha retrotraído a tres años atrás, cuando ya ocupó esa cartera. ¿El plan anunciado estaba previsto y fue trabajado por su antecesor en el cargo? ¿Viene a desmentir que un gobierno en funciones no está para grandes anuncios? ¿O fue una idea surgida al albur de su reestreno en Fitur y debe relacionarse con la llamada a las urnas?
El área de Fomento, donde también ha habido relevo por la salida de la consejera de Izquierda Unida, Elena Cortés, afecta de lleno a Marbella al depender de ese departamento la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA), cuyo director gerente ha sido destituido sin que el reemplazante haya todavía asumido el cargo. A una situación tan delicada como la que atraviesa el proyecto de La Bajadilla se suma ahora el inevitable retraso que supone un cambio de responsables. Aunque difícilmente podrá atribuirse responsabilidad alguna en la situación del proyecto a la administración, el relevo supondrá inevitablemente una nueva ralentización que sumar a las que se han venido sufriendo y que han convertido a ese proyecto, en su día cargado de ilusión, en una fuente permanente de frustraciones.
También ha habido cambios en la Dirección de Administración Local, cuyo responsable, Francisco Javier Camacho, ha cesado tras la salida del gobierno del vicepresidente, Diego Valderas. En este departamento se está tramitando el expediente de alteración de lindes entre Marbella y Benahavís abierto a instancias de la Consejería de Vivienda en enero de 2010 tras archivarse el procedimiento de deslinde abierto a petición de ambos municipios cuatro años antes. Este expediente está todavía en su fase inicial, y no se prevé que vaya a resolverse antes de las elecciones, por lo que seguirá siendo con toda seguridad tema permanente de campaña.
Lista socialista
Que el periodo preelectoral marca inevitablemente la agenda lo demuestra en buena medida algunas de las novedades que se han producido esta semana. El PSOE, seguramente con la consigna de quitar de la agenda cualquier posibilidad de conflicto que los aparte de su objetivo excluyente, conservar el gobierno de la Junta de Andalucía, ha madrugado a la hora de hacer sus listas para las municipales. Las agrupaciones de Marbella y San Pedro confirmaron la suya en sendas asambleas celebradas el pasado viernes. En la candidatura destaca la ausencia del actual número 2 del grupo municipal, Ricardo López, y la presencia en los dos primeros lugares tras José Bernal de una de las portavoces de la plataforma contra la estación de San Pedro, Ana Isabel González de la Torre, y a Javier Porcuna, número dos del candidato socialista desde que éste pasó por Acosol como consejero delegado. El resto se completa con personas cercanas al candidato. No ha habido lugar en la lista para la más mínima disidencia.
La lista, más que por las presencias, destaca por alguna otra ausencia además de la de López. La portavoz socialista durante el anterior periodo, en el que fue diputada provincial de Cultura, y actual directora general de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información, Susana Radío, ha regresado a Alhaurín de la Torre, donde ocupa el tercer lugar de la candidatura del PSOE. Pese a que su residencia está fijada en Marbella, el candidato socialista no la ha querido por aquí.
Primera polémica
La primera polémica electoral ha surgido donde menos se la esperaba. El Ayuntamiento propuso una audaz medida bajo el argumento de la modernidad: eliminar la cartelería de papel y reemplazarla por mensajes en las pantallas electrónicas de publicidad que existen en la ciudad. La propuesta, que no es tal, ya que se aplicará si la Junta Electoral la aprueba aunque no exista consenso, se encontró con una cerrada negativa por parte de toda la oposición. Es que hay iniciativas que es imposible que prosperen en un clima de desconfianza. Esto no ha hecho más que esperar.

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15 años en vía muerta
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Héctor Barbotta | 19-01-2015 | 6:57| 0

El anuncio esta semana de la ministra Ana Pastor de que durante este trimestre se presentará el proyecto para llevar el tren de Cercanías hasta Marbella ha vuelto a poner de actualidad un anhelo de la provincia de Málaga que en los últimos años ha acumulado frustraciones y desengaños por el cúmulo de anuncios, compromisos y promesas incumplidas. La ministra ya adelantó hace casi dos años que pese a toda la tinta que sobre el proyecto había corrido en los tres últimos lustros, al llegar con su equipo al Ministerio en 2011 no había encontrado un solo papel que demostrara que detrás de las promesas había algún trabajo realizado. Desde la Junta de Andalucía se le respondió entonces que en la sede de la Consejería de Fomento sí había estudios para llevar el tren hasta Marbella, y que no tenía más que solicitarlos. La Junta destinó en su día millones de euros a esos trabajos.
Sin embargo, entre los estudios que descansan en varias cajas archivadas en alguna dependencia del Gobierno andaluz en Sevilla y el que han culminado recientemente los ingenieros de la sociedad pública de consultoría Ineco, hay sustanciales diferencias, porque no se trata de un mismo proyecto, sino de dos.
Es posible encontrar en ambos un mismo origen. En el inicio de la campaña electoral previa a las elecciones autonómicas y generales de 2000 el entonces presidente Chaves presentó como propuesta estrella lo que llamó el Corredor Ferroviario de la Costa del Sol, un ambicioso proyecto que preveía la llegada del tren a Marbella y su extensión hasta Algeciras y la conexión desde Málaga hacia el Oeste con un tranvía que tendría destino en Vélez-Málaga.
Ya el año anterior, a pesar de que Renfe había presentado un estudio que aseguraba que una eventual línea de cercanías hasta Marbella no resultaría ni viable ni rentable, la Junta anunció la licitación de un estudio para prolongar el tren a toda la Costa del Sol, desde Nerja hasta Estepona.
El bosquejo presentado por Chaves en 2000 guardaba algunas diferencias con el anuncio de un año antes. Preveía en el tramo Málaga-Fuengirola el desdoblamiento de la actual línea de cercanías y la financiación mediante la instalación junto a las nuevas vías de las conducciones de fibra óptica que por entonces anunciaban la llegada de la modernidad.
El propio Chaves llegaría a asegurar años después, en diciembre de 2007, que el tren llegaría a San Pedro Alcántara en 2013. Por ese entonces, la Junta convocó un concurso para el diseño de las estaciones, que se convertían, en ‘áreas de oportunidad’ y actuarían como focos comerciales en las zonas por las que el tren iría pasando.
El proyecto ya había comenzado a dividirse en dos cuando en la Junta de Andalucía y el Ministerio de Fomento –ambos gobernados por el Partido Socialista– se mantuvieron criterios diferentes. Mientras el Gobierno central optaba por alargar la línea de cercanías, desde el Ejecutivo andaluz se advirtió de que ese trazado era incompatible con la alta velocidad, y que por lo tanto sería necesario un proyecto nuevo que conectara directamente Málaga con Marbella. Se empezó a hablar de dos proyectos alternativos. Un Cercanías pegado al litoral y una línea con mayores prestaciones por el interior. Se impuso la opción de Fomento, y en marzo de 2009 la Junta anunció la adjudicación de un primer tramo de la obra, consistente en cuatro kilómetros de túneles entre Fuengirola y Mijas con un presupuesto de 164 millones de euros. Nada más se supo de aquello.
Ambas opciones se caracterizan por el alto coste y las dificultades técnicas. El del Cercanías hasta Marbella, porque discurriría por una zona densamente urbanizada que requeriría de largos tramos soterrados que dispararían el presupuesto. El del corredor ferroviario o tren litoral, cuyo trazado iría al norte de las zonas urbanas, paralelo a la autopista, y cumpliría con los requerimientos de la alta velocidad, por la orografía del terreno.
Con la llegada de la exministra de Fomento Magdalena Álvarez al Banco Europeo de Inversiones llegó también un nuevo anuncio que, como los anteriores, se quedó en eso: la disposición de esa entidad a participar en la financiación de la obra, cuyo coste estimado rondaría los cuatro mil millones de euros. Posteriormente se anunciaría, ya en las postrimerías del último Gobierno socialista, la creación de una sociedad mixta que atraería inversión privada al proyecto. Más papel mojado.
En mayo de 2013, la ministra de Fomento, Ana Pastor, anunció que el Gobierno, a petición de la alcaldesa de Marbella, retomaba el proyecto, aunque en realidad había que comenzarlo desde cero con un informe que determinara su viabilidad económica, las vías de financiación y el posible trazado.
No fue hasta la semana pasada cuando la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, situó como prioridad para Andalucía en el paquete de proyectos destinados a financiarse con los fondos de plan Juncker la construcción del ferrocarril hasta Marbella, aunque no aclaró si se refería a uno u otro proyecto. La lógica invita a suponer que ambos proyectos deberían acabar fundiéndose en uno, aunque tampoco eso está claro.
Del estudio que el Ministerio de Fomento presentará próximamente sólo se sabe que se trata una extensión del Cercanías. El propio anuncio permite adelantar que el informe ha encontrado viabilidad económica, posiblemente sustentada en los 100 millones de viajes que uno de los informes previos detectó como potencial de esta línea. Sólo resta por saber si después de estos quince años de anuncios, frustraciones y espera el tren destinado a conducir a la Costa del Sol hacia la modernidad y a que Marbella deje de ser la única ciudad española con más de 100.000 habitantes sin estación de ferrocarril salga de la vía muerta y comience a andar de una vez por todas.

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El tren de la desconfianza
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Héctor Barbotta | 15-01-2015 | 6:42| 0

Sobre el proyecto del tren de la Costa del Sol, que uniría Málaga con Marbella y Estepona, pesan dos losas difíciles de levantar. La más importante es que después de 15 años de proyectos, anuncios y promesas, son pocos quienes creen que esa obra vaya a realizarse algún día. La segunda es que cualquiera que conozca la orografía y el desarrollo urbanístico de la Costa del Sol puede deducir que la inversión necesaria es monumental.

Entre los argumentos que sustentan el pesimismo, el principal es el descaro con el que desde la política se jugó con esta aspiración ciudadana, sobre todo en períodos preelectorales como el actual, sin que se destinara jamás ni un euro, ni siquiera en las épocas en las que parecía haber dinero para todo.

 

Pero hay más. En los ámbitos políticos existe la convicción de que el dinero público no es de los ciudadanos, sino de quienes lo gestionan, y por ello no es inhabitual asistir a declaraciones en la que se sostiene con naturalidad e impudicia que tal o cual obra se ha hecho con fondos de la Junta de Andalucía gobernada por el PSOE o que Rajoy ayuda a tal o cual comunidad cuando transfiere los fondos que le corresponden. Ése es el principal motivo de la ausencia de planificación más allá de cuatro años vista. Con excepciones que resulta muy difícil encontrar, no existe el largo o el medio plazo. Hay un único plazo, que se agota en las siguientes elecciones. Por eso nadie elabora presupuestos contracíclicos -con los que se ahorraría en época de bonanza para tener reservas que permitieran mantener el gasto cuando llegan las vacas flacas- y mucho menos se molesta en gastar recursos para poner los cimientos de obras que posiblemente tendrán a un protagonista diferente en la foto de la inauguración. El tren de la Costa del Sol requiere altura de miras, generosidad y sentido de Estado. Razón suficiente para creer que nunca se hará.

Ahora, en un breve lapso de tiempo, la presidenta de la Junta puso otra vez el tren litoral en la agenda y la ministra de Fomento acaba de anunciar que en este trimestre se presentarán los resultados del estudio sobre la viabilidad del proyecto. Y a nadie se le ha escapado que estamos en un año de urnas.

Frente a tanto motivo para desconfiar, existe sin embargo la oportunidad de fortalecer una de las zonas turísticas más pujantes del país, la necesidad de acabar con una deuda prolongada y la obligación de que Marbella deje de ser la única ciudad con más de 100.000 habitantes sin conexión ferroviaria. Por ello, queda algún resquicio para confiar. No en promesas, sino en una sociedad que reclame con fuerza una obra oportuna, necesaria y obligada. A corto plazo es difícil imaginar el inicio de las obras. Pero igual de difícil es imaginar una Marbella a la que en el futuro el tren siga sin llegar.

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Lindes
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Héctor Barbotta | 12-01-2015 | 12:25| 0

La aprobación por el último pleno municipal de 2014 del acuerdo de lindes con Benahavís ha vuelto a traer a la actualidad un asunto que se viene debatiendo desde hace seis años, pero que ha adquirido una virulencia sin duda atizada por las urgencias políticas que marca el calendario. El asunto de las lindes ha resurgido inesperadamente con parámetros parecidos a otros que han marcado el último año político en el Ayuntamiento. Al igual que sucedió en su día con los rascacielos, con la tala de los árboles de Notario Luis Oliver y con la terminal de autobuses de San Pedro, los partidos de la oposición han cedido la iniciativa a una plataforma ciudadana que muestra su indignación por la aparente pérdida de terreno en favor de un municipio vecino, igual que anteriormente se hizo por la presunta agresión a la identidad arquitectónica de la ciudad, a su patrimonio ambiental o a la seguridad de los alumnos del colegio situado frente a la estación de autobuses.

En este caso, quienes se han agrupado en defensa de lo que entienden la integridad territorial de Marbella evitan utilizar el término ‘plataforma’ y prefieren que se los identifique como ‘movimiento ciudadano’, un cambio de denominación que no alcanza para evitar advertir que en la foto de familia de los vecinos que legítimamente se unen detrás de una reivindicación que consideran justa se visualizan no pocos rostros que ya aparecían en la oposición a los rascacielos y en la protesta contra la tala de árboles. Si se exceptúa la protesta organizada contra la estación de San Pedro, donde la AMPA del colegio Teresa León tuvo un papel decisivo, existe la sensación de que se trata de la misma plataforma que se moviliza por diferentes motivos, lo que en ningún caso le hace perder ni un ápice de legitimidad a sus reivindicaciones.

Sin embargo, algunos, no todos, de los miembros de la plataforma (o movimiento) han hecho gala en los últimos días de la misma intolerancia exhibida en ocasiones anteriores. Poner bajo sospecha y arremeter contra quien ose constatar datos que no se ajusten a su relato o emita opiniones divergentes se ha convertido en una marca de la casa. No es nada nuevo; ya lo habían hecho cuando los árboles, y antes, cuando los rascacielos. No son todos, sólo algunos. Precisamente los mismos que se molestan cuando se recuerda que estuvieron en plataformas anteriores. Como si eso tuviese algo de malo. O como si preocuparse por la arquitectura y por el medio ambiente fuese incompatible con hacerlo por la integridad territorial del municipio.

El movimiento, que ha adoptado en Facebook el nombre de ‘Ni un metro de Marbella para otra población’ y ha abierto cuenta en Twitter con el nombre @MarbellaLindes, ha organizado una recolección de firmas en la plataforma digital Change.org, en la que hasta el viernes habían recogido 688 apoyos. Argumentan que con el acuerdo se entregan a Benahavís 170.000 metros cuadrados que siempre han sido de Marbella y en los que la alcaldesa tiene intereses económicos.

Cuando hace un año Ángeles Muñoz desistió del proyecto de autorizar torres de gran altura en cinco puntos diferentes de la ciudad, en parte por el predicamento que había adquirido la plataforma ciudadana que se oponía a esa medida, seguramente no sabía que estaba abriendo la espita a una forma de enfrentarse a las iniciativas del equipo de gobierno a la que los grupos de la oposición municipal se sumarían con entusiasmo. Pero lo que ha valido para una situación no necesariamente sirve para otra, como ya se ha visto en la protesta ambientalista contra la tala de árboles en el centro. Sobre todo si se tiene en cuenta que el acuerdo de lindes con Benahavís se viene debatiendo desde diciembre de 2008, cuando se inició la tramitación, y aunque es cierto que los grupos de la oposición lo criticaron desde el comienzo, no ha sido hasta ahora, año electoral, cuando muchos de los vecinos que antes se movilizaron contra la tala de árboles y antes contra los rascacielos lo han situado en el centro de sus preocupaciones.

Pese a las protestas de la oposición –incluida Izquierda Unida, formación política que gestiona la consejería de la Junta de Andalucía desde la que se ha supervisado todo el proceso– el cambio de lindes ha tenido una plácida tramitación institucional. De hecho, en la Junta han estado lejos de cuestionar un pacto entre ayuntamientos que venía a poner orden en una situación anómala, ya que los límites entre ambos términos municipales no coincidían según se consultara uno u otro documento. El suelo que ahora pasará a formar parte de Benahavís  –donde se sitúa la vivienda de la alcaldesa y terrenos propiedad de su familia, lo que ha alimentado la polémica– figura como parte de Marbella en el último expediente de deslinde, que data de 1873, y en el Plan de Ordenación Territorial (POT) de la Costa del Sol Occidental, de 2006.  Sin embargo, aparece como parte de Benahavís en el plan general anterior al actual, el de 1986, y en el plan parcial de la zona, de 1996. Asimismo, un documento firmado por el entonces alcalde de Marbella, el socialista José Luis Rodríguez, en 1985 aprobaba  una alegación que reclamaba el suelo para Benahavís. La anomalía que ahora se corrige, consiste en que el Ayuntamiento de Benahavís ha hecho uso tradicionalmente de esos terrenos, a través del cobro de impuestos y la concesión de licencias.

Tras las fiestas navideñas se ha entrado de lleno en la recta hacia las elecciones municipales mayo. Una buena ocasión para echar la vista hacia otra campaña, la de 2007, cuando el entonces candidato socialista, Paulino Plata, se defendía de la acusación de vivir en Antequera recordando que su oponente, Ángeles Muñoz, tampoco residía en Marbella, sino en Benahavís. La candidata del PP respondía que ella vivía en Marbella, aunque para empadronarse en la ciudad hubiese tenido que recurrir a la dirección de la oficina de su marido, situada en Nueva Andalucía, donde también había funcionado su consulta médica.

Seguramente en la campaña que se avecina las tornas cambiarán. Será la alcaldesa quien diga que su casa siempre ha estado en Benahavís, es en ese municipio donde siempre ha tributado el IBI, y la oposición la que argumente que no, que la vivienda se erige en suelo perteneciente a Marbella. Los discursos políticos no sólo suelen llevarse mal con la historia, con la  economía y hasta con las matemáticas. En ocasiones también se pelean con la geografía.

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella