Diario Sur
img
Autor: HectorBarbotta
Hora de usar la calculadora
img
Héctor Barbotta | 25-11-2007 | 6:04| 0

Una polémica inesperada surgió el martes en el lugar menos adecuado. El Ayuntamiento aprobó la licencia de obras para la ampliación del Hospital Costa del Sol, pero no lo hizo sin lanzar una carga de profundidad contra la Junta de Andalucía.
Excluyó de la licencia el área comercial y la guardería que estaban previstas en el proyecto. Quien haya leído el comunicado que el Ayuntamiento lanzó para informar de su decisión, en el que acusaba a la Junta de pretender financiar las obras –el presupuesto es de 50 millones de euros– con la superficie comercial –2.200 metros cuadrados–, pudo haber pensado que la cotización del metro comercial en un hospital vale el doble que en primera línea de Puerto Banús y que la Consejería no quería un espacio para las tiendas que permiten comprar el periódico para amenizar las esperas o llevarle flores a una reciente madre, sino una nueva La Cañada en pleno centro sanitario. Con una tienda de Zara al lado de los quirófanos y un MacDonald’s junto al consultorio de urgencias. La delegada de Salud, María Antigua Escalera, llamó a la alcaldesa, Ángeles Muñoz, el miércoles a primera hora y aparentemente la conversación puso las bases para zanjar el malentendido. A veces viene bien coger el teléfono.
Pese al declamado compromiso por Marbella, entre ambas instituciones sigue habiendo falta de comunicación y desconfianza. De momento descartamos la mala fe, pero no el temor a que haya episodios similares antes del 9 de marzo.

Si la calculadora tuvo un fallo a la hora de sumar metros en el hospital, ha llegado el momento de que funcione para cuadrar las cuentas. Quince años de saqueo sistemático no podrían haber generado una situación distinta. Si en lugar de una administración pública se tratara de una sociedad privada, hace años que al Ayuntamiento se lo habrían repartido a trozos sus acreedores. El jueves se aprobaron los presupuestos para el año que viene, y los gastos de personal se llevan 11 euros por cada uno que se dedica a inversiones. Las cuentas no salen, y el seguro médico privado del que disfrutan los trabajadores dejará de cargarse a las cuentas públicas. Desde el equipo de gobierno –presionado por la Seguridad Social, que reclama reducción de plantilla para renegociar la deuda– argumentan lo que parece obvio: los tiempos no están para lujos y si no hay despidos hay que recortar por algún lado. Los sindicatos, en su papel, la montaron en el pleno. Durante el desalojo por la policía, se escucharon diálogos jugosos. Un representante sindical, deseoso de ofrecer espectáculo a su parroquia, le pidió a un agente: «Zarandéame un poquito». Pero el policía no entró al trapo:

Hubo quien quiso curarse en salud y recomendó a los ciudadanos que hicieran «acopio moderado» de agua. Pero el acopio, como el desenfreno, difícilmente puede ser moderado
La semana empezaba con temor por los cortes de agua que iba a provocar la conexión a la red de una nueva tubería. El trabajo silencioso de Acosol, que preparó durante meses la operación, consiguió que sólo unos pocos usuarios sufrieran restricciones. Quien llenó la bañera tuvo que vaciarla. Y no estamos para esos dispendios.

Un mes sin portavoz municipal. Y tan contentos. Los ediles socialistas no evidencian ninguna prisa por elegir al sucesor de Paulino Plata. Durante el pleno de los presupuestos intervinieron cuatro concejales. Hay quien dice que con las elecciones a la vuelta de la esquina no es momento para meterse en líos internos, y argumenta–sin bromear– que ahora mismo no hay urgencia por tener un referente político en la ciudad, y que como estrategia para desconcertar al adversario no está mal. El problema es que no está claro dónde va a provocarse el desconcierto.

El presidente de la Junta de Andalucía visita Marbella el viernes (un día después de lo previsto, por motivos de agenda) con la intención de reunirse con colectivos sociales. En www.diariosur.es los vecinos de Guadaiza ya han anunciado que tienen toda la intención de que el presidente los reciba. Hasta el viernes, en el Ayuntamiento aseguraban desconocer la visita.

Ver Post >
A la altura
img
Héctor Barbotta | 21-11-2007 | 9:50| 0

70 personas que trabajan o que nacieron en Marbella (y que destacan en lo que hacen) respondieron la semana pasada a una consulta de SUR sobre el futuro de la ciudad. Había entre ellos empresarios, deportistas, docentes, profesionales, ecologistas, líderes sociales… Algunos ven un presente convulso, otros no tanto. Pero la mayoría coincidió en que el futuro, por necesidad, tiene que ser mejor y estar a la altura de la historia de la ciudad. No de su negra historia reciente, sino de su mejor tradición. La que consiguió poner a la ciudad en lo más alto del turismo internacional con el ingenio de algunos y el silencioso trabajo de muchos.

La normalización institucional, aún con un ayuntamiento arruinado, aún con Marbella en el centro de las disputas políticas –veremos si en la campaña electoral se respeta el compromiso implícito del pacto de Estado por Marbella que comprometieron ambos partidos mayoritarios- debería dar el marco adecuado para que la ciudad ordene el caos heredado, recupere lo que robó la camarilla que ocupó el poder municipal durante 15 años y afronte los retos del futuro.

En SUR hemos empezado con lo que nos toca. Desde el domingo pasado no sólo tenemos más páginas para informar sobre la ciudad, sino que hemos convertido la edición de Marbella en un periódico de Marbella. Y además hemos abierto más canales de participación para los lectores. Quienes leen la edición de papel ya habrán notado la diferencia.

La ciudad afronta una nueva etapa. Y todos tenemos la responsabilidad de estar a la altura.

Ver Post >
Inexplicable
img
Héctor Barbotta | 06-11-2007 | 9:46| 0

El arquitecto redactor del PGOU de Marbella ha vuelto a resaltar lo que para muchas personas, especialmente de fuera de Marbella, resulta difícil de entender. En una entrevista publicada en SUR este domingo, González Fustegueras se preguntó, de forma retórica, si los propietarios de inmuebles sobre los que el Plan establece una carga para su regularización se están moviendo para que las compensaciones no recaigan sobre ellos. No habla ya Fustegueras de que los vecinos se metan en laberintos judiciales que no todos los bolsillos pueden recorrer, sino de que presenten al menos una reclamación como consumidores a quienes se les ha vendido un producto con trampa.
La actitud de los estafados, que sólo se movilizan para pedir que se legalicen su viviendas sin más pero sin pedir cuentas a los estafadores, no encuentra explicación. Y cada día que pasa resulta más inexplicable.

Ver Post >
La Marbella que se va, la Marbella que no llega
img
Héctor Barbotta | 30-10-2007 | 10:14| 0

Nunca es fácil la transición. A veces parece que se está en un limbo histórico, atrapado entre lo que no acaba de terminar y lo que no alcanza a comenzar.
Durante los últimos días el pasado ha regresado como en una invasión. Hubo novedades sobre la casa de la vergüenza de quien alguna vez, parece increíble, fue alcaldesa de Marbella. Roca y Julián Muñoz volvieron a los juzgados a dar explicaciones (o a no darlas) sobre la corrupción urbanística. Se citó a testigos en la causa que se sigue contra un juez supuestamente corrupto. Se habló de la inesperada dificultad que está encontrando Pedro Román para reunir el millón de euros que le permita salir de la cárcel. Una fianza que puede dejar rastros indeseados para el reo y apetecibles para los investigadores.
Y todo ello sin mencionar al PGOU, el documento del futuro condicionado por el hormigón del pasado.
La actualidad de Marbella, vaya paradoja, parece marcada por lo que ya ha sucedido. Y seguramente esto es así porque el futuro no acaba de llegar. Los proyectos que deben guiar el porvenir brillan por una ausencia marcada por la miseria económica y financiera del Ayuntamiento y por unos presupuestos de la Junta más inclinados por tapar los agujeros de 15 años pasados que por generar alguna ilusión futura.

Ver Post >
Una salida al laberinto
img
Héctor Barbotta | 22-10-2007 | 7:09| 0

El debate sobre las compensaciones que deben afrontarse para regularizar las viviendas ilegales ha contaminado cualquier otra consideración que pudiera hacerse sobre el nuevo PGOU de Marbella.
El documento marca las pautas para la ciudad de, al menos, los próximos diez años, propone la ampliación de sus puertos, la forma en que llegará el AVE, el sitio donde deberá construirse, algún día, su Universidad, la protección de sus edificios históricos, la ubicación de sus futuros parques y un largo etcétera. Pero no hay más debate que las compensaciones de los edificios ilegales.
A la hora de buscar explicaciones a esta situación, la principal responsabilidad apunta los redactores del Plan, y posiblemente a su torpeza. No establecieron distinciones entre quienes se beneficiaron de las obras ilegales –los promotores– y quienes –de forma mayoritaria aunque seguramente habrá excepciones– son sus perjudicados, los compradores.
Si lo que pretendían era debilitar la posición de los promotores empujando a los propietarios a denunciarlos, lo que han conseguido es exactamente lo contario: confundieron los intereses de unos con los de los otros, –cuando en realidad se trata de intereses antagónicos– y así la única posición que salió debilitada, al menos en la ciudad, ha sido la de la Junta, administración bajo cuya dirección se redactó el Plan.
Ahora, frente a posiciones interesadas que piden la anulación de las compensaciones (una amnistía encubierta y la consumación final de la política de hechos consumados que sería un desastre para la credibilidad de la ciudad) existe otra posible solución. Hay vecinos que exigen que no se les reclame a ellos lo que debe exigirse a los promotores y que el propio Plan establezca explícitamente que la responsabilidad es de los promotores.
Posiblemente sea una salida al laberinto en la que la ciudad parece otra vez perdida.

Ver Post >
Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella