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Autor: HectorBarbotta
¿Cómo se gestiona esto?
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Héctor Barbotta | 21-08-2007 | 12:11| 0

El nuevo Plan General ya ha sido consultado por muchos marbellíes, y las alegaciones presentadas se contarán, a buen seguro, por miles.
Quien haya visto el Plan no puede dudar de que se dibuja una ciudad de gran calidad ambiental, pero del dibujo a la realidad puede ir la misma distancia que del dicho al hecho.
La forma en que se gestionarán las compensaciones para regularizar las ilegalidades urbanísticas de los últimos años es clave. Algunos ejemplos ya publicados en SUR nos permiten adivinar que el camino para que la ciudad recupere lo suyo no será fácil. ¿Cómo se materializará que los actuales aparcamientos del NH Alanda pasen a ser zona verde pública? ¿En qué momento La Cañada entregará a la ciudad las 60 hectáreas que le debe? ¿Cómo hará Aifos para comprar jardines privados en la Milla de Oro y ponerlos a disposición del Ayuntamiento? ¿Quién le obligará a hacerlo? ¿Qué pasará si no lo hace? Los infractores tienen dos años para lavar sus culpas, pero el camino hacia la ciudad dibujada se adivina lleno de curvas. Y cuesta arriba.

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Regalos
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Héctor Barbotta | 27-07-2007 | 10:20| 0

Viene a cuenta de las últimas informaciones aparecidas sobre lo generosos que algunos promotores eran con responsables políticos y judiciales el recuerdo de algo que sucedió durante las pasadas navidades, cuando la gestora llevaba ya ocho meses al frente del Ayuntamiento y los constructores desfilaban por las oficinas de Urbanismo para intentar regularizar sus abusos urbanísticos.
Se acercaba ya la Navidad cuando aparecieron dos gigantescas cestas de regalo traídas por un mensajero. Como destinatarios figuraban el entonces vocal de Urbanismo, Rafael Duarte, y el asesor que éste había nombrado, Javier de Luis. El generoso remitente: el empresario Tomás Olivo. Cuentan que los receptores no dejaron marcharse al mensajero. Le dieron instrucciones para que devolviera las cestas. No había pasado mucho tiempo cuando una de las secretarias de Urbanismo recibió una llamada, no en el teléfono de la oficina, sino en su móvil privado. Era Olivo, que quería hablar con De Luis para afearle su conducta. Estaba indignado porque se le hubieran despreciado los regalos.
Pero si algo explica cómo se veían, y posiblemente se sigan viendo las cosas en las oficinas de Urbanismo –especialmente el concepto que allí se tiene de lo que está bien y lo que está mal– es la reacción que muchos de quienes allí trabajan tuvieron cuando supieron lo que había sucedido. Más de uno le echó en cara a ambos responsables políticos que no hubieran recibido las cestas. «Si ustedes no las querían –les dijeron– nos las hubieran dado a nosotros».

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella