Diario Sur

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Freno al traslado del polígono de La Ermita
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Héctor Barbotta | 15-02-2015 | 20:36| 0

Cuando en vísperas de las elecciones generales de 2011 Mariano Rajoy y Alfredo Rubalcaba celebraron el primero de sus acartonados debates preelectorales, el candidato socialista asumió una actitud que todos los analistas consideraron un error de libro. Frente a un Rajoy que hablaba como futuro presidente del Gobierno, Rubalcaba se pasó todo el debate exigiéndole que dijera qué iba a hacer cuando ganara. Rajoy asumió una serie de compromisos –que ya en la Moncloa incumpliría sistemáticamente–, pero nadie que soportara aquella noche las dos horas frente a la televisión tuvo por un momento la sensación de que el aspirante socialista se atribuyera a sí mismo siquiera alguna remota posibilidad de frenar la vuelta al poder del Partido Popular.
Seguramente era mucho pedir a Rubalcaba que en una sola noche televisada torciera el curso de un resultado que se adivinaba inexorable por la virulencia de la crisis que ya se adiviniba y la impotencia del Gobierno para hacerle frente, pero cabe preguntarse si esa actitud de atribuir a su contrincante la condición de futuro presidente y de exigirle responsabilidades por no revelar su verdadero programa en lugar de explicar cuáles eran las propuestas socialistas no contribuyó a que la derrota del PSOE fuera de una magnitud inédita hasta entonces.
Recientemente se ha conocido que el Ayuntamiento ha sufrido un serio traspiés en los tribunales. El TSJA ha dictado una sentencia que anula las determinaciones del Plan General en lo que se refiere al traslado a la Serranía del polígono industrial de La Ermita. La decisión judicial, dictada tras una demanda presentada por dos propietarios, paraliza de hecho un proceso en cuyos estudios ya se llevan invertidos más de 300.000 euros, que supone una transformación absoluta en el diseño de una ciudad marcada por desequilibrios territoriales, que movería, según se estima, una inversión de mil millones de euros y que está llamada a acabar con una anomalía que Marbella deberá corregir más temprano que tarde: la existencia de un polígono industrial en primera línea de playa.
La decisión judicial se ha basado en un informe técnico cuyas conclusiones el Ayuntamiento rechaza y el plan de sectorización ya terminado desmiente, aunque ese documento no pudo ser presentado por los tiempos procesales. Ahora, pese a que se ha pedido unificación de doctrina porque hay otras sentencias que sí avalan el plan, la situación en la que queda todo está marcada por la incertidumbre.
Que este proceso, que no es asunto de un mandato municipal de cuatro años, ni siquiera de dos ni de tres; que se inició a partir de un Plan General elaborado bajo la supervisión de la Junta de Andalucía, y que está contemplado en el Plan de Ordenación Territorial de la Costa del Sol, a su vez derivado del Plan de Ordenación Territorial de Andalucía, haya sufrido un frenazo en seco en los tribunales supone seguramente una mala noticia para alguien. Lo que cabe preguntarse es si se trata de una mala noticia sólo para el equipo de gobierno municipal, para la alcaldesa y su concejal de Urbanismo, para los técnicos que vienen trabajando en el asunto o para el conjunto de la ciudad e incluso de la Costa del Sol.
Desde las filas de la oposición municipal se ha celebrado la decisión judicial. Izquierda Unida –cuyo portavoz acusó en el último pleno de ‘leninismo’ al Partido Popular por su criterio de ‘cuanto peor mejor’ en las relaciones con la Junta de Andalucía– recordó que hace tiempo viene advirtiendo de que esta operación es inviable y el candidato socialista, José Bernal, reclamó a la alcaldesa que diga cuál va a ser plan alternativo ahora que el TSJA ha frenado el traslado con esa sentencia. Bernal invitó a la alcaldesa a «que se ponga de forma inmediata a buscar un nuevo emplazamiento para el futuro polígono que no suponga la ruina de los propietarios y empresarios del polígono La Ermita ni la pérdida patrimonial de la ciudad».
Es lógico que durante todo el mandato municipal se exija a quien gobierna que lleve adelante los proyectos a los que se ha comprometido y que se le reclame responsabilidades cuando no consiga hacerlo. Pero no resulta demasiado alocado pensar que a 100 días de las elecciones municipales, una circunstancia como esta constituye una oportunidad inmejorable para explicar cuál es la opción que se propone.
Celebrar la derrota de un plan estratégico a largo plazo que seguramente a través del tiempo deberán gestionar diferentes equipos de gobierno debería suponer, paralalamente, la propuesta de una alternativa. Lo que ha dicho en esta ocasión el TSJA ya se sabe. El Ayuntamiento ha adelantado que presentará un recurso porque considera que el polígono debe trasladarse y que la Serranía es la localización adecuada. Ahora resta por saber qué proponen quienes aspiran a asumir el mando. Los 100 días que quedan hasta las elecciones municipales parecen ser el momento adecuado para hacerlo.

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Calendarios alterados
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Héctor Barbotta | 09-02-2015 | 17:52| 0

El transcurso de los días desde que se confirmara el adelanto electoral en Andalucía no sólo ha anticipado un calendario político que no tenía prevista fecha marcada en rojo hasta el mes de mayo, también ha trastocado las previsiones de los partidos para la tarea más delicada y a la que atribuyen más importancia entre todas las que realizan: la elaboración de las listas electorales. Una actividad con la que los más expertos dirigentes tienen especial cuidado porque saben que hace aflorar susceptibilidades, pone sus promesas y compromisos frente a los hechos y tanto puede generar agradecimientos de por vida como rencores perpetuos.
El paisaje original estaba conformado por un cadencia más o menos lógica: primero elecciones municipales y después, con los resultados sobre la mesa y la agrupación local de cada partido habiendo exhibido fortaleza o debilidad, la conformación de las candidaturas bien a elecciones generales, bien a las autonómicas.
Pero las urgencias de Susana Díaz dieron un vuelco al calendario y con ello todos los partidos se han puesto patas arribas. Todos menos el PSOE. Posiblemente la mejor muestra de que todo estaba previsto es que es el Partido Socialista el único que ya tiene el problema solucionado. En una formación donde las negociaciones hasta última hora, los delicados equilibrios entre familias y la alquimia interna supone algo así como una seña de identidad, en esta ocasión el asunto ha sido resuelto en un santiamén, lo que demuestra que habían sido advertidos de la jugada de la presidenta o que la presidenta manda tanto que en esta ocasión no ha permitido que ninguna pugna interna ponga obstáculos en lo que imagina su plácido camino hacia la reelección y lo que venga después.
Lo curioso del caso es que la advertencia de que la situación no está para líos parece haber sido clara, porque el PSOE no sólo se ha adelantado en la conformación de la lista para las autonómicas, sino también, con destacable antelación, en las candidaturas municipales, incluida la de Marbella. Es el único partido que ya ha resuelto las dos, y por delante sólo le queda hacer campaña.
Los socialistas, que se están encontrando con más obstáculos de los esperados a la hora de contratar vallas publicitarias en Marbella, han excluido a su candidato a la Alcaldía, José Bernal, de la lista al Parlamento Andaluz. Con la normativa que impide a un alcalde ser al mismo tiempo diputado autonómico –aprobada a medida para arrojar del Parlamento a los alcaldes del PP y también a Sánchez Gordillo–, volver a repetir con Bernal en la candidatura autonómica hubiese supuesto un mensaje pesimista para las elecciones que ningún partido con aspiraciones se puede permitir. Una muestra de cómo ha podido influir la alteración del calendario.
También en el Partido Popular la elaboración de las listas deberá hacerse con calendario contrario al previsto. Ángeles Muñoz todavía no ha dado pista alguna sobre qué hará con la candidatura municipal, si habrá renovación y hasta dónde llegará en caso de haberla, pero para la lista autonómica la urgencia es otra.
En los últimos días, desde las filas adversarias al PP se lanzaron a través de la red mensajes más o menos ingeniosos sobre una supuesta pugna interna para ocupar el lugar en la lista de candidatos al Parlamento Andaluz que le correspondería a Marbella y que en la legislatura que acaba de terminar ha ocupado José Eduardo Díaz. Este edil fue el primero en bajarse de la posibilidad de repetir cuando, tras conocerse la convocatoria comunicó a su jefa de filas su intención de concentrarse en la política municipal. Pese a la salida de Díaz, el PP de Marbella mantiene la intención de colocar a uno de los suyos en el Parlamento Andaluz. No hay pelea interna porque Muñoz ya ha decidido el nombre del candidato: Félix Romero. Lo que resta por saber es en qué puesto quedará situado, será impar y entre los primeros siete. Lo que es seguro es que quien acceda a una acta autonómica no tendrá concejalías a su cargo en el Ayuntamiento de Marbella. El líder del PP andaluz, Juanma Moreno Bonilla, exigirá dedicación plena, sobre todo en un parlamento que se prevé atomizado, con al menos cuatro grupos políticos, sin mayoría absoluta y gran actividad negociadora en el hemiciclo y en los pasillos. Cualquiera que sea el resultado de las elecciones autonómicas, sacar adelante proyectos exigirá negociar acuerdos. La actividad parlamentaria será frenética.
A ello se suma que Moreno Bonilla contará con un equipo parlamentario formado por él mismo, y no heredado como el que ha tenido hasta ahora. Por ello, su nivel de exigencia será mayor. Compatibilizar esa situación con actividad municipal no será tarea sencilla.
Podemos también se ha visto afectado por el cambio de calendario. La hoja de ruta que se había planteado el partido de Pablo Iglesias tenía, y sigue teniendo, a las elecciones generales como objetivo principal. En su calendario, las municipales suponían una convocatoria por la que pasarían de puntillas para llegar impolutos a la cita en la que aspiran a disputarle el poder al PP.
El adelanto de las elecciones autonómicas les ha dado un renovado argumento que refuerza su tesis de que los partidos tradicionales anteponen sus propios intereses a los de los ciudadanos, pero los ha obligado a acelerar su propia constitución como partido y a realizar pactos internos contra los que tanto claman pero que han sido, según entienden al menos en los círculos de Marbella, forzados por la premura.
¿Qué incidencia puede tener esta circunstancia en su preparación de las municipales? De momento no tienen previsto alterar su calendario, aunque el viernes saltó la novedad, cuando la dirección de Marbella adelantó que presentará una propuesta para crear un partido instrumental que permita a la formación acudir a las elecciones municipales sin necesidad de reunir, en el caso de Marbella, las 1.500 firmas necesarias para conformar una agrupación de electores. Unas firmas que, además, deben ser compulsadas ante notario.
Los miembros de Podemos de Marbella, que a diferencia de sus compañeros de Málaga capital parecen tener plena sintonía con la línea mayoritaria del partido, aseguran que las dificultades para conseguir firmas no va con ellos y afecta más a sus compañeros de otros municipios. Consideran que ese número de apoyos, por lo que perciben en la calle, está a su alcance. Pero reconocen que conformar una candidatura con marca única en toda la provincia les daría no pocas ventajas. La menor no es la posibilidad de entrar en la Diputación, un objetivo que en todo caso reconocen secundario. Para ellos, habrá dos ensayos –las autonómicas primero y las municipales después– y un partido en el que se juegan todo: el que se librará cuando se convoquen las elecciones generales.

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Un hueco en la lista del PP a las autonómicas
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Héctor Barbotta | 06-02-2015 | 19:06| 0

El Partido Popular difundirá próximamente la lista de candidatos por Málaga al Parlamento Andaluz y en ella no estará el concejal José Eduardo Díaz, diputado autonómico durante la legislatura interrumpida abruptamente por Susana Díaz para adelantar un año las elecciones. Díaz, que ocupó el sexto lugar en la candidatura por Málaga en las elecciones de 2012 en las que el Partido Popular obtuvo ocho escaños, no figurará este año en la lista.
El concejal, que lleva siete delegaciones municipales y que repetirá en la candidatura del Partido Popular en las próximas elecciones municipales, acordó con Ángeles Muñoz tras conocerse la abrupta convocatoria a los comicios autonómicos no repetir como parlamentario andaluz y centrarse exclusivamente en el trabajo municipal.
En el PP consideran que el próximo periodo municipal requerirá de concejales con dedicación exclusiva al Ayuntamiento, por lo que será imposible compatibilizar el trabajo en la cámara autonómica con la responsabilidad sobre una o más delegaciones municipales en caso de que Ángeles Muñoz, como espera, obtenga nuevamente una mayoría que le permita seguir gobernando. Esta situación se suma al nuevo panorama que se vislumbra en el parlamento que se constituirá tras las elecciones del 22 de marzo, en el que no se prevé que ningún grupo sume mayoría absoluta y donde llegar a pactos estables será seguramente difícil, lo que dará más trascendencia a la actividad parlamentaria y obligará a un mayor trabajo en pasillos y comisiones. Por ello, el líder del PP andaluz, Juanma Moreno, también requerirá de su grupo una dedicación absoluta.
Pese a que no estará en la lista de candidatos autonómicos, Díaz ocupa un papel destacado en el equipo de campaña que ha formado el Partido Popular tanto para las andaluzas como en las municipales, que se desarrollarán una detrás de la otra. En este grupo de trabajo figuran también los concejales Chela Figueira, Manuel Cardeña y Diego López, que asumirán diferentes responsabilidades. La primera estará dedicada a la comunicación, Cardeña a la movilización y López a la organización de actos. A Díaz le han encargado la relación con los colectivos vecinales.
La salida de Díaz de la lista al Parlamento Andaluz no supone que Marbella vaya a perder presencia en el Parlameento Andaluz. La agrupación local tiene prácticamente asegurado un puesto de salida en la lista, aunque su dedicación prioritaria deberá ser a la política autonómica. La candidatura estará encabezado por Juanma Moreno y deberá confeccionarse, de acuerdo a la legislación autonómica, por el sistema de cremallera; es decir, varones y mujeres de forma alternada. Al ser Moreno el número uno, los varones que formen parte de la candidatura irán en los lugares impares y las mujeres, en los pares. En el PP consideran seguro que conseguirán al menos seis escaños por la provincia de Málaga, con grandes posibilidades de obtener incluso un séptimo.

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Arrojarse el paro a la cabeza
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Héctor Barbotta | 05-02-2015 | 18:15| 0

¿Quién es el responsable del porcentaje insoportablemente alto de parados en un municipio? Cualquier ciudadano más o menos informado intentará ante esta pregunta articular una respuesta que tenga en cuenta la mayor cantidad de factores que inciden en un problema indudablemente complejo: la situación del país, de la comunidad autónoma, de la provincia, la política económica, la situación internacional, la falta de inversión, la desindustrialización, la incapacidad del turismo para absorber demanda de empleo, los desajustes del sistema educativo, la ineficacia de las políticas de empleo, el retraimiento del consumo… En los partidos políticos la solución es mucho más simple: la culpa la tiene el adversario.
Los pésimos datos de empleo que registró Marbella durante el mes de enero, los peores de los últimos dos años con más de medio millar de desempleados más en la ciudad que dejaron la buena progresión interanual en una diferencia apenas del 4 por ciento, fueron ayer motivo de controversia política. Es usual que cada vez que las estadísticas de empleo dan una mala noticia la oposición culpe a la política económica del Gobierno, y que desde el Partido Popular se resalte que los datos andaluces suelen ser peores que los estatales, lo que a su vez se utiliza para desacreditar la gestión y el modelo económico de la Junta. Pero ahora, al albur de la campaña electoral que ya se vive, tanto el PSOE como Izquierda Unida han recurrido a estas cifras para arremeter contra el Ayuntamiento de Marbella, que contrataca con el diferencial favorable a Marbella si se la compara con Andalucía.
La coalición de izquierdas rompió el fuego con un comunicado en el que reclamaba medidas urgentes para frenar la subida del paro, que según resaltó el candidato a la Alcaldía, Miguel Díaz, se tradujo en 3.263 demandantes más de empleo desde agosto pese a que la ciudad ha perdido en el último año más de 3.000 habitantes. «Con el dato interanual de 651 parados menos, Muñoz necesitaría 15 años para llevar el paro al 10 por ciento prometido», dijo en referencia al objetivo que la alcaldesa ha marcado como posible de alcanzar en la ciudad.
La respuesta del gobierno municipal vino de boca de la concejala de Empleo, Isabel Cintado, que argumentó con la misma lógica que invita a depositar toda la responsabilidad en el lado del adversario. La edil recordó que las competencias en esa materia no corresponden a la Concejalía que dirige, sino a la Junta de Andalucía, donde IU estaba, recordó Cintado, hasta hace unos pocos días, «antes de ser expulsada por la puerta de atrás». Para la concejala, IU «siempre se equivoca de administración a la hora de pedir responsabilidades» y debería haber aprovechado sus años en el Gobierno andaluz para impulsar las políticas que ahora propone en lugar de exigírselas al Ayuntamiento de Marbella. Cintado recordó que en los últimos ejercicios el Ayuntamiento ha invertido cinco millones de euros en planes municipales de empleo pese a que las competencias son autonómicas.
El PSOE fue más lejos y a través de su candidato, José Bernal, reclamó una reacción a la alcaldesa, a quien instó a tomar medidas urgentes y a firmar un pacto por el empleo. Bernal no hizo referencia a la falta de inversión por parte de la Junta de Andalucía en la ciudad –argumento que queda reservado al Partido Popular, según este reparto de papeles–, pero sí a la del Gobierno central, que segú n sus datos ha destinado a Marbella un millón de euros menos en las transferencias del Estado para 2014, al tiempo que destacó que los últimos meses sí se han puesto en marcha distintos planes de empleo del Gobierno andaluz.
El portavoz socialista insistió también en su argumento de que los fondos incautados en la ‘operación Malaya’ regresen a Marbella, y aseguró que el PP ha votado en contra de esta propuesta. El Ayuntamiento tiene firmado con la Admiinstración central un acuerdo para que lo que se vaya recuperando vía sentencias judiciales revierta en la reducción de la deuda que el Ayuntamiento tiene con Hacienda y Seguridad Social. Pero ese es, precisamente, otro de los apartados que se miran con cristales de diferentes colores. En el tratamiento de la deuda el PP visualiza un Gobierno generoso y una Junta rácana. Justo al revés que el PSOE, que considera voraz a Montoro y generosa a Susana Díaz, aunque no tenga en este caso un acuerdo de refinanciación en el que sustentar esa postura.

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Esto acaba de empezar
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Héctor Barbotta | 02-02-2015 | 16:05| 0

El adelanto de un año en las elecciones andaluzas no ha hecho más que anticipar dos veces el ya cargado calendario electoral que se preveía para este año, y es posible que no sólo quienes por una razón u otra están directamente implicados en la controversia política, sino también gran parte de los ciudadanos de a pie, vayan a tener la sensación de vivir una campaña electoral ininterrumpida que ya acaba de empezar y que tendrá el 24 de mayo un punto y aparte hasta la posible convocatoria de generales en noviembre. Este año no será por falta de oportunidades para que el personal exprese en las urnas qué opina de cómo van las cosas.
Por lo pronto, el adelanto de las andaluzas ha supuesto meterse en ese limbo político que supone un gobierno en funciones. Las cosas no deberían ser así, pero cuando se entra en periodo electoral todo parece paralizarse, y las pocas decisiones que se adoptan vienen cubiertas de una pequeña capa de incertidumbre y una mucho más gruesa de electoralismo. Más aún en el caso que nos ocupa, porque la ruptura del pacto de gobierno decidido por Susana Díaz ha supuesto la salida de consejeros que manejaban áreas clave para proyectos y tramitaciones directamente relacionadas con el futuro de la ciudad.
Ver en estos días la fotografía de Luciano Alonso en Fitur y anunciando un proyecto de modernización de la oferta hotelera al día siguiente de volver a asumir como consejero de Turismo nos ha retrotraído a tres años atrás, cuando ya ocupó esa cartera. ¿El plan anunciado estaba previsto y fue trabajado por su antecesor en el cargo? ¿Viene a desmentir que un gobierno en funciones no está para grandes anuncios? ¿O fue una idea surgida al albur de su reestreno en Fitur y debe relacionarse con la llamada a las urnas?
El área de Fomento, donde también ha habido relevo por la salida de la consejera de Izquierda Unida, Elena Cortés, afecta de lleno a Marbella al depender de ese departamento la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA), cuyo director gerente ha sido destituido sin que el reemplazante haya todavía asumido el cargo. A una situación tan delicada como la que atraviesa el proyecto de La Bajadilla se suma ahora el inevitable retraso que supone un cambio de responsables. Aunque difícilmente podrá atribuirse responsabilidad alguna en la situación del proyecto a la administración, el relevo supondrá inevitablemente una nueva ralentización que sumar a las que se han venido sufriendo y que han convertido a ese proyecto, en su día cargado de ilusión, en una fuente permanente de frustraciones.
También ha habido cambios en la Dirección de Administración Local, cuyo responsable, Francisco Javier Camacho, ha cesado tras la salida del gobierno del vicepresidente, Diego Valderas. En este departamento se está tramitando el expediente de alteración de lindes entre Marbella y Benahavís abierto a instancias de la Consejería de Vivienda en enero de 2010 tras archivarse el procedimiento de deslinde abierto a petición de ambos municipios cuatro años antes. Este expediente está todavía en su fase inicial, y no se prevé que vaya a resolverse antes de las elecciones, por lo que seguirá siendo con toda seguridad tema permanente de campaña.
Lista socialista
Que el periodo preelectoral marca inevitablemente la agenda lo demuestra en buena medida algunas de las novedades que se han producido esta semana. El PSOE, seguramente con la consigna de quitar de la agenda cualquier posibilidad de conflicto que los aparte de su objetivo excluyente, conservar el gobierno de la Junta de Andalucía, ha madrugado a la hora de hacer sus listas para las municipales. Las agrupaciones de Marbella y San Pedro confirmaron la suya en sendas asambleas celebradas el pasado viernes. En la candidatura destaca la ausencia del actual número 2 del grupo municipal, Ricardo López, y la presencia en los dos primeros lugares tras José Bernal de una de las portavoces de la plataforma contra la estación de San Pedro, Ana Isabel González de la Torre, y a Javier Porcuna, número dos del candidato socialista desde que éste pasó por Acosol como consejero delegado. El resto se completa con personas cercanas al candidato. No ha habido lugar en la lista para la más mínima disidencia.
La lista, más que por las presencias, destaca por alguna otra ausencia además de la de López. La portavoz socialista durante el anterior periodo, en el que fue diputada provincial de Cultura, y actual directora general de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información, Susana Radío, ha regresado a Alhaurín de la Torre, donde ocupa el tercer lugar de la candidatura del PSOE. Pese a que su residencia está fijada en Marbella, el candidato socialista no la ha querido por aquí.
Primera polémica
La primera polémica electoral ha surgido donde menos se la esperaba. El Ayuntamiento propuso una audaz medida bajo el argumento de la modernidad: eliminar la cartelería de papel y reemplazarla por mensajes en las pantallas electrónicas de publicidad que existen en la ciudad. La propuesta, que no es tal, ya que se aplicará si la Junta Electoral la aprueba aunque no exista consenso, se encontró con una cerrada negativa por parte de toda la oposición. Es que hay iniciativas que es imposible que prosperen en un clima de desconfianza. Esto no ha hecho más que esperar.

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15 años en vía muerta
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Héctor Barbotta | 19-01-2015 | 17:57| 0

El anuncio esta semana de la ministra Ana Pastor de que durante este trimestre se presentará el proyecto para llevar el tren de Cercanías hasta Marbella ha vuelto a poner de actualidad un anhelo de la provincia de Málaga que en los últimos años ha acumulado frustraciones y desengaños por el cúmulo de anuncios, compromisos y promesas incumplidas. La ministra ya adelantó hace casi dos años que pese a toda la tinta que sobre el proyecto había corrido en los tres últimos lustros, al llegar con su equipo al Ministerio en 2011 no había encontrado un solo papel que demostrara que detrás de las promesas había algún trabajo realizado. Desde la Junta de Andalucía se le respondió entonces que en la sede de la Consejería de Fomento sí había estudios para llevar el tren hasta Marbella, y que no tenía más que solicitarlos. La Junta destinó en su día millones de euros a esos trabajos.
Sin embargo, entre los estudios que descansan en varias cajas archivadas en alguna dependencia del Gobierno andaluz en Sevilla y el que han culminado recientemente los ingenieros de la sociedad pública de consultoría Ineco, hay sustanciales diferencias, porque no se trata de un mismo proyecto, sino de dos.
Es posible encontrar en ambos un mismo origen. En el inicio de la campaña electoral previa a las elecciones autonómicas y generales de 2000 el entonces presidente Chaves presentó como propuesta estrella lo que llamó el Corredor Ferroviario de la Costa del Sol, un ambicioso proyecto que preveía la llegada del tren a Marbella y su extensión hasta Algeciras y la conexión desde Málaga hacia el Oeste con un tranvía que tendría destino en Vélez-Málaga.
Ya el año anterior, a pesar de que Renfe había presentado un estudio que aseguraba que una eventual línea de cercanías hasta Marbella no resultaría ni viable ni rentable, la Junta anunció la licitación de un estudio para prolongar el tren a toda la Costa del Sol, desde Nerja hasta Estepona.
El bosquejo presentado por Chaves en 2000 guardaba algunas diferencias con el anuncio de un año antes. Preveía en el tramo Málaga-Fuengirola el desdoblamiento de la actual línea de cercanías y la financiación mediante la instalación junto a las nuevas vías de las conducciones de fibra óptica que por entonces anunciaban la llegada de la modernidad.
El propio Chaves llegaría a asegurar años después, en diciembre de 2007, que el tren llegaría a San Pedro Alcántara en 2013. Por ese entonces, la Junta convocó un concurso para el diseño de las estaciones, que se convertían, en ‘áreas de oportunidad’ y actuarían como focos comerciales en las zonas por las que el tren iría pasando.
El proyecto ya había comenzado a dividirse en dos cuando en la Junta de Andalucía y el Ministerio de Fomento –ambos gobernados por el Partido Socialista– se mantuvieron criterios diferentes. Mientras el Gobierno central optaba por alargar la línea de cercanías, desde el Ejecutivo andaluz se advirtió de que ese trazado era incompatible con la alta velocidad, y que por lo tanto sería necesario un proyecto nuevo que conectara directamente Málaga con Marbella. Se empezó a hablar de dos proyectos alternativos. Un Cercanías pegado al litoral y una línea con mayores prestaciones por el interior. Se impuso la opción de Fomento, y en marzo de 2009 la Junta anunció la adjudicación de un primer tramo de la obra, consistente en cuatro kilómetros de túneles entre Fuengirola y Mijas con un presupuesto de 164 millones de euros. Nada más se supo de aquello.
Ambas opciones se caracterizan por el alto coste y las dificultades técnicas. El del Cercanías hasta Marbella, porque discurriría por una zona densamente urbanizada que requeriría de largos tramos soterrados que dispararían el presupuesto. El del corredor ferroviario o tren litoral, cuyo trazado iría al norte de las zonas urbanas, paralelo a la autopista, y cumpliría con los requerimientos de la alta velocidad, por la orografía del terreno.
Con la llegada de la exministra de Fomento Magdalena Álvarez al Banco Europeo de Inversiones llegó también un nuevo anuncio que, como los anteriores, se quedó en eso: la disposición de esa entidad a participar en la financiación de la obra, cuyo coste estimado rondaría los cuatro mil millones de euros. Posteriormente se anunciaría, ya en las postrimerías del último Gobierno socialista, la creación de una sociedad mixta que atraería inversión privada al proyecto. Más papel mojado.
En mayo de 2013, la ministra de Fomento, Ana Pastor, anunció que el Gobierno, a petición de la alcaldesa de Marbella, retomaba el proyecto, aunque en realidad había que comenzarlo desde cero con un informe que determinara su viabilidad económica, las vías de financiación y el posible trazado.
No fue hasta la semana pasada cuando la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, situó como prioridad para Andalucía en el paquete de proyectos destinados a financiarse con los fondos de plan Juncker la construcción del ferrocarril hasta Marbella, aunque no aclaró si se refería a uno u otro proyecto. La lógica invita a suponer que ambos proyectos deberían acabar fundiéndose en uno, aunque tampoco eso está claro.
Del estudio que el Ministerio de Fomento presentará próximamente sólo se sabe que se trata una extensión del Cercanías. El propio anuncio permite adelantar que el informe ha encontrado viabilidad económica, posiblemente sustentada en los 100 millones de viajes que uno de los informes previos detectó como potencial de esta línea. Sólo resta por saber si después de estos quince años de anuncios, frustraciones y espera el tren destinado a conducir a la Costa del Sol hacia la modernidad y a que Marbella deje de ser la única ciudad española con más de 100.000 habitantes sin estación de ferrocarril salga de la vía muerta y comience a andar de una vez por todas.

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El tren de la desconfianza
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Héctor Barbotta | 15-01-2015 | 17:42| 0

Sobre el proyecto del tren de la Costa del Sol, que uniría Málaga con Marbella y Estepona, pesan dos losas difíciles de levantar. La más importante es que después de 15 años de proyectos, anuncios y promesas, son pocos quienes creen que esa obra vaya a realizarse algún día. La segunda es que cualquiera que conozca la orografía y el desarrollo urbanístico de la Costa del Sol puede deducir que la inversión necesaria es monumental.

Entre los argumentos que sustentan el pesimismo, el principal es el descaro con el que desde la política se jugó con esta aspiración ciudadana, sobre todo en períodos preelectorales como el actual, sin que se destinara jamás ni un euro, ni siquiera en las épocas en las que parecía haber dinero para todo.

 

Pero hay más. En los ámbitos políticos existe la convicción de que el dinero público no es de los ciudadanos, sino de quienes lo gestionan, y por ello no es inhabitual asistir a declaraciones en la que se sostiene con naturalidad e impudicia que tal o cual obra se ha hecho con fondos de la Junta de Andalucía gobernada por el PSOE o que Rajoy ayuda a tal o cual comunidad cuando transfiere los fondos que le corresponden. Ése es el principal motivo de la ausencia de planificación más allá de cuatro años vista. Con excepciones que resulta muy difícil encontrar, no existe el largo o el medio plazo. Hay un único plazo, que se agota en las siguientes elecciones. Por eso nadie elabora presupuestos contracíclicos -con los que se ahorraría en época de bonanza para tener reservas que permitieran mantener el gasto cuando llegan las vacas flacas- y mucho menos se molesta en gastar recursos para poner los cimientos de obras que posiblemente tendrán a un protagonista diferente en la foto de la inauguración. El tren de la Costa del Sol requiere altura de miras, generosidad y sentido de Estado. Razón suficiente para creer que nunca se hará.

Ahora, en un breve lapso de tiempo, la presidenta de la Junta puso otra vez el tren litoral en la agenda y la ministra de Fomento acaba de anunciar que en este trimestre se presentarán los resultados del estudio sobre la viabilidad del proyecto. Y a nadie se le ha escapado que estamos en un año de urnas.

Frente a tanto motivo para desconfiar, existe sin embargo la oportunidad de fortalecer una de las zonas turísticas más pujantes del país, la necesidad de acabar con una deuda prolongada y la obligación de que Marbella deje de ser la única ciudad con más de 100.000 habitantes sin conexión ferroviaria. Por ello, queda algún resquicio para confiar. No en promesas, sino en una sociedad que reclame con fuerza una obra oportuna, necesaria y obligada. A corto plazo es difícil imaginar el inicio de las obras. Pero igual de difícil es imaginar una Marbella a la que en el futuro el tren siga sin llegar.

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Lindes
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Héctor Barbotta | 12-01-2015 | 11:36| 1

La aprobación por el último pleno municipal de 2014 del acuerdo de lindes con Benahavís ha vuelto a traer a la actualidad un asunto que se viene debatiendo desde hace seis años, pero que ha adquirido una virulencia sin duda atizada por las urgencias políticas que marca el calendario. El asunto de las lindes ha resurgido inesperadamente con parámetros parecidos a otros que han marcado el último año político en el Ayuntamiento. Al igual que sucedió en su día con los rascacielos, con la tala de los árboles de Notario Luis Oliver y con la terminal de autobuses de San Pedro, los partidos de la oposición han cedido la iniciativa a una plataforma ciudadana que muestra su indignación por la aparente pérdida de terreno en favor de un municipio vecino, igual que anteriormente se hizo por la presunta agresión a la identidad arquitectónica de la ciudad, a su patrimonio ambiental o a la seguridad de los alumnos del colegio situado frente a la estación de autobuses.

En este caso, quienes se han agrupado en defensa de lo que entienden la integridad territorial de Marbella evitan utilizar el término ‘plataforma’ y prefieren que se los identifique como ‘movimiento ciudadano’, un cambio de denominación que no alcanza para evitar advertir que en la foto de familia de los vecinos que legítimamente se unen detrás de una reivindicación que consideran justa se visualizan no pocos rostros que ya aparecían en la oposición a los rascacielos y en la protesta contra la tala de árboles. Si se exceptúa la protesta organizada contra la estación de San Pedro, donde la AMPA del colegio Teresa León tuvo un papel decisivo, existe la sensación de que se trata de la misma plataforma que se moviliza por diferentes motivos, lo que en ningún caso le hace perder ni un ápice de legitimidad a sus reivindicaciones.

Sin embargo, algunos, no todos, de los miembros de la plataforma (o movimiento) han hecho gala en los últimos días de la misma intolerancia exhibida en ocasiones anteriores. Poner bajo sospecha y arremeter contra quien ose constatar datos que no se ajusten a su relato o emita opiniones divergentes se ha convertido en una marca de la casa. No es nada nuevo; ya lo habían hecho cuando los árboles, y antes, cuando los rascacielos. No son todos, sólo algunos. Precisamente los mismos que se molestan cuando se recuerda que estuvieron en plataformas anteriores. Como si eso tuviese algo de malo. O como si preocuparse por la arquitectura y por el medio ambiente fuese incompatible con hacerlo por la integridad territorial del municipio.

El movimiento, que ha adoptado en Facebook el nombre de ‘Ni un metro de Marbella para otra población’ y ha abierto cuenta en Twitter con el nombre @MarbellaLindes, ha organizado una recolección de firmas en la plataforma digital Change.org, en la que hasta el viernes habían recogido 688 apoyos. Argumentan que con el acuerdo se entregan a Benahavís 170.000 metros cuadrados que siempre han sido de Marbella y en los que la alcaldesa tiene intereses económicos.

Cuando hace un año Ángeles Muñoz desistió del proyecto de autorizar torres de gran altura en cinco puntos diferentes de la ciudad, en parte por el predicamento que había adquirido la plataforma ciudadana que se oponía a esa medida, seguramente no sabía que estaba abriendo la espita a una forma de enfrentarse a las iniciativas del equipo de gobierno a la que los grupos de la oposición municipal se sumarían con entusiasmo. Pero lo que ha valido para una situación no necesariamente sirve para otra, como ya se ha visto en la protesta ambientalista contra la tala de árboles en el centro. Sobre todo si se tiene en cuenta que el acuerdo de lindes con Benahavís se viene debatiendo desde diciembre de 2008, cuando se inició la tramitación, y aunque es cierto que los grupos de la oposición lo criticaron desde el comienzo, no ha sido hasta ahora, año electoral, cuando muchos de los vecinos que antes se movilizaron contra la tala de árboles y antes contra los rascacielos lo han situado en el centro de sus preocupaciones.

Pese a las protestas de la oposición –incluida Izquierda Unida, formación política que gestiona la consejería de la Junta de Andalucía desde la que se ha supervisado todo el proceso– el cambio de lindes ha tenido una plácida tramitación institucional. De hecho, en la Junta han estado lejos de cuestionar un pacto entre ayuntamientos que venía a poner orden en una situación anómala, ya que los límites entre ambos términos municipales no coincidían según se consultara uno u otro documento. El suelo que ahora pasará a formar parte de Benahavís  –donde se sitúa la vivienda de la alcaldesa y terrenos propiedad de su familia, lo que ha alimentado la polémica– figura como parte de Marbella en el último expediente de deslinde, que data de 1873, y en el Plan de Ordenación Territorial (POT) de la Costa del Sol Occidental, de 2006.  Sin embargo, aparece como parte de Benahavís en el plan general anterior al actual, el de 1986, y en el plan parcial de la zona, de 1996. Asimismo, un documento firmado por el entonces alcalde de Marbella, el socialista José Luis Rodríguez, en 1985 aprobaba  una alegación que reclamaba el suelo para Benahavís. La anomalía que ahora se corrige, consiste en que el Ayuntamiento de Benahavís ha hecho uso tradicionalmente de esos terrenos, a través del cobro de impuestos y la concesión de licencias.

Tras las fiestas navideñas se ha entrado de lleno en la recta hacia las elecciones municipales mayo. Una buena ocasión para echar la vista hacia otra campaña, la de 2007, cuando el entonces candidato socialista, Paulino Plata, se defendía de la acusación de vivir en Antequera recordando que su oponente, Ángeles Muñoz, tampoco residía en Marbella, sino en Benahavís. La candidata del PP respondía que ella vivía en Marbella, aunque para empadronarse en la ciudad hubiese tenido que recurrir a la dirección de la oficina de su marido, situada en Nueva Andalucía, donde también había funcionado su consulta médica.

Seguramente en la campaña que se avecina las tornas cambiarán. Será la alcaldesa quien diga que su casa siempre ha estado en Benahavís, es en ese municipio donde siempre ha tributado el IBI, y la oposición la que argumente que no, que la vivienda se erige en suelo perteneciente a Marbella. Los discursos políticos no sólo suelen llevarse mal con la historia, con la  economía y hasta con las matemáticas. En ocasiones también se pelean con la geografía.

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Roca, un figurante
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Héctor Barbotta | 09-01-2015 | 11:29| 0

Si se sigue el criterio de su principal víctima, el Ayuntamiento de Marbella, Roca deberá permanecer todavía un buen tiempo tras las rejas antes de volver a pisar la calle. Los cálculos le han fallado al, en otro tiempo, hombre fuerte de la ciudad, sobre quien pesan condenas que le obligan a devolver 63 millones de euros de los que sólo ha pagado ocho.

Durante mucho, demasiado tiempo, Roca fue el que decidía qué se podía hacer y qué no en Marbella. La antesala de su despacho se había convertido en una sala de espera que ponía a prueba la capacidad de aguante del más paciente, como doble estrategia de ablande previo antes de cualquier reunión y de demostración palpable de en qué lado de la mesa residía el poder. Por entonces, confesaba en sus círculos más íntimos que no esperaba salir impune de su paso por el Ayuntamiento, pero que en un par de años estaría en la calle para disfrutar de su fortuna.

Durante ese tiempo y los primeros años que siguieron a su detención, cualquier novedad sobre las fechorías de Roca que iban emergiendo junto a su vergonzante patrimonio tenían el valor de suponer la radiografía de una época. Pero con el paso de los años, la aparición de otros personajes igual de sonrojantes lo fue desplazando al papel casi de un figurante en la película de la corrupción. No hace mucho, Roca era el número uno entre quienes se habían apropiado de lo público. Pero después de Bárcenas, de Matas, de Urdangarín, de Pujol y de una lista que aquí no cabría su figura perdió originalidad, interés, actualidad y relevancia. Cada semana nuevos aspirantes parecen pegarse codazos para llenar el lugar que Roca ocupó en unos días que parecen lejanos, pero que son anteayer en la perspectiva histórica.

Todo esta trayectoria desde su detención -el afloramiento de escándalos y fortuna, los procesos que culminaron en juicios y condenas, la larga travesía que lo convirtió primero en enemigo público número uno, después en personaje secundario y finalmente en reo del olvido- Juan Antonio Roca la ha pasado entre rejas con un breve intervalo que apenas duró ocho días. Ya van para nueve años, y los que le quedan, como para desmentir no sólo sus cálculos cargados de cinismo y soberbia, sino los vaticinios de los más pesimistas.

No es verdad que la justicia siempre llega. Pero cuando lo hace es inexorable. El castigo sigue allí, pesando día a día sobre la vida de un condenado que ya parece interesar muy poco. El que fuera protagonista central es ahora un figurante a quien le falllaron las cuentas y que posiblemente sueñe con un anonimato que le ayude a volver a ver la calle antes de tiempo. Igual hasta aspira a que nos olvidemos de él. No le caerá esa breva.

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Los rusos y nosotros
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Héctor Barbotta | 22-12-2014 | 11:56| 0

Hay quien pudo pensar que el conflicto de Crimea nos quedaba muy lejos y que las categorías de la Guerra Fría siguen vigentes y que por lo tanto nuestro papel aún es el de hacer los coros cuando canta el solista americano. Incluso, que la guerra de sanciones entre Putin y la Unión Europa que tanto golpearon a los productores agrícolas no iban a tener repercusión en el turismo.
Es posible que también hayamos supuesto que la financiación de un estado terrorista a través de la venta de petróleo en los mercados clandestinos podía suponer una amenaza a nuestra seguridad que de todas formas nos cae de momento muy lejos –aunque la locura tenga un anhelo expansivo que llega hasta la recuperación de Al Andalus a sangre y fuego–, pero no a nuestros bolsillos y a nuestra intereses más inmediatos.
Sin embargo formamos parte de una red que se expande por todo el planeta, y lo que sucede en un rincón acaba sacudiendo los cimientos en el rincón más alejado. Generalmente, los cimientos que tiemblan en primer lugar son los más endebles, los menos asentados, los de base más frágil. Por ello posiblemente sea hora de que comencemos a preocuparnos y de prepararnos para un plan alternativo que de momento no se vislumbra en el horizonte: el gran mercado del Este en el que se habían recostado no ya esperanzas sino certezas en las cuentas de resultados de no pocas empresas turísticas e inmobiliarias de la Costa del Sol se tambalean. Y con él buena parte de nuestras expectativas de recuperación.
Se desconoce de momento cuáles pueden ser las consecuencias ecológicas de la jugada americana del fracking, aunque algunas previsiones ya asustan, pero en el plano de la política internacional el terremoto ya se ha producido. El precio del petróleo, ayudado también por los millones de barriles que los terroristas del Estado Islámico ponen en el mercado negro, se desploma pese a que no lo notemos en las gasolineras, y además de Venezuela e Irán el gran perjudicado es Rusia. Y con Rusia, sepámoslo, nosotros. El rublo se hunde junto con el petróleo, los millonarios rusos son menos millonarios y es probable que comiencen a pensar que irse de vacaciones a la Costa del Sol, no digamos ya comprarse una casa en Marbella, ya no sea una buena idea.
Hace ya algunos años que comprendimos que había que comenzar a recortar las trabas administrativas que impedían llegar a ese gran mercado de 140 millones de personas que busca en nuestro litoral sol, seguridad jurídica, servicios y colegios internacionales para sus hijos. Y justo ahora, que empezábamos a levantar barreras, la geopolítica internacional viene a recordarnos que vivimos en un mundo volátil donde nada es para siempre y que nos obliga periódicamente a replantearnos dónde estamos situados.

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Delegado de SUR en Marbella