Diario Sur
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Marbella en las listas
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Héctor Barbotta | 21-02-2012 | 12:54| 0

Quienes conocen de cerca la forma de pensar de Javier Arenas aseguran que entre los dirigentes más valorados por el presidente del PP andaluz destacan especialmente tres: la hasta hace poco alcaldesa de Adra, Carmen Crespo; el alcalde de Motril, Carlos Rojas, y Ángeles Muñoz, alcaldesa de Marbella. Y a pesar de que Arenas afirmó hace ya un año en una entrevista concedida a este periódico que para la formación de un hipotético gobierno suyo en la Junta de Andalucía no recurriría a alcaldes en ejercicio, los tres nombres han estado sonando con fuerza a la hora de las quinielas si los populares consiguen por fin el gobierno andaluz. Más incluso que el de otros alcaldes del PP con gran proyección política como el sevillano Juan Ignacio Zoido o el cordobés José Antonio Nieto, cuyas salidas de las alcaldías recientemente conquistadas se descartan de plano.
De hecho, uno de los nombres que se barajaron seriamente para la Delegación del Gobierno en Andalucía tras la victoria de Mariano Rajoy en las últimas generales fue precisamente el de Ángeles Muñoz, aunque la responsabilidad recayó finalmente en Carmen Crespo, la otra mujer del triunvirato más valorado por Arenas.
La alcaldesa de Marbella ha repetido a todo el que quisiera oírla que dejar el Ayuntamiento no entra en su planes personales ni políticos, y aunque le hubiese gustado integrar la lista del Senado –lugar que finalmente ocupó el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre– su prioridad sigue pasando por concluir su segundo mandato al frente del Ayuntamiento. Para Muñoz, para quien las penurias económicas municipales y los continuos desencuentros con los gobiernos central y autonómico convirtieron los cuatro primeros años de mandato en un camino plagado de obstáculos donde las buenas noticias llegaron con cuentagotas, la perspectiva de gobernar la ciudad con compañeros de partido en los despachos de Madrid y Sevilla se le presenta muy atractiva. Está convencida de que los cuatro años que tiene por delante van a ser mucho más dulces que los que ha dejado atrás. Está empeñada en que su paso por la Alcaldía deje un legado que la ciudad todavía no percibe y por ello no quiere marcharse. Aún.
En esa dirección debería leerse su ausencia de la lista de candidatos a las elecciones autonómicas, en la que hace cuatro años ocupó el tercer lugar. Ahora la representación de Marbella correrá a cargo de José Eduardo Díaz, actual concejal de Vía Pública y jefe de Gabinete de la Alcaldía durante el anterior mandato municipal, que ha confirmado con su inclusión en un puesto de salida que se trata, entre los miembros del equipo de Ángeles Muñoz, el de más proyección más allá de los límites del término municipal.
El triunvirato preferido de Arenas ha quedado incompleto. Con Crespo ya como delegada del Gobierno en Andalucía, la presencia de Carlos Rojas como número uno en la lista por Granada lo convierte en un miembro casi seguro de un posible gobierno autonómico si el PP consigue finalmente la mayoría absoluta. Por el contrario, la sorpresiva ausencia de Ángeles Muñoz permite asegurar casi con certeza que la alcaldesa cumplirá con su objetivo de no abandonar el Ayuntamiento de Marbella al menos hasta que culmine en 2015 el actual mandato. Después ya se verá.
PSOE
Díaz no es el único edil marbellí cuya presencia ha sorprendido en las listas al Parlamento Autonómico. El socialista José Bernal, secretario general de la agrupación de Marbella, irá en el séptimo lugar en la candidatura de su partido.
A nadie se le oculta que se trata de una lista –al igual que ha sucedido en las provincias andaluzas donde a diferencia de Málaga la crisis interna no ha esperado al resultado electoral para estallar– confeccionada pensando más en la repercusión  interna de los previsibles resultados que en una campaña con esperanzas de seducir al electorado. Todo el proceso anterior, incluidos el congreso federal y la propia elaboración de las candidaturas, permiten avizorar tiempos convulsos en el PSOE, de debates crudos y puñales en alto. Quién más podía aportar a la actual dirección provincial para la batalla del día después, más posibilidades tenía de ser incluido en la candidatura.
Desde que estaba al frente de Acosol, Bernal ha centrado gran parte de sus esfuerzos en asumir la representación de los socialistas de la Costa del Sol  Occidental –de hecho no ha pasado desapercibido que en su discurso político las referencias a la Costa suenen tanto como las alusiones a Marbella– y su inclusión en la candidatura de las autonómicas está en gran parte relacionada con este empeño. En momentos en que comienza a tener contestación en la agrupación local (ahí están los resultados de la asamblea previa al congreso socialista en la que una lista crítica a punto estuvo de arrebatarle la mayoría) la estrategia de ampliar su influencia en la Costa desde la plataforma de Acosol ha rendido sus frutos. En concreto, Bernal cuenta con sólidos apoyos en las agrupaciones de Ojén y Torremolinos.
Con la posibilidad de aportar esa influencia en los próximos congresos regional y provincial se ha ganado un lugar.

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Con amigos en los despachos
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Héctor Barbotta | 13-02-2012 | 17:52| 0

La llegada del PP al Gobierno de España y la expectativa, más fundada que en ninguna otra ocasión anterior, de que puede hacerlo también en Andalucía han provocado un cambio de estrategia en lo que podríamos llamar la política del gobierno municipal de Marbella en su relación con otras instituciones. La expresión más evidente se vio esta semana con el regreso de la iluminación en la autovía después de algo más de dos meses de apagón, pero no es ésa la más importante.
Tras haber conseguido la semana pasada que el asunto de la deuda de Marbella fuera incluida en la agenda del Congreso de los Diputados, la alcaldesa se reunió este martes con el director de carreteras del Ministerio de Fomento y se trajo algo que nunca había conseguido del Gobierno anterior: información acerca de cómo van las obras del soterramiento. Es cierto que no son noticias halagüeñas, ya que la última novedad es que la aparición de unas filtraciones en el túnel ha dado por tierra con la expectativa de que la obra estuviese acabada antes de Semana Santa. Pero al menos el Ayuntamiento ya cuenta con información de primera mano y puede hacer sus planes y previsiones para, al menos, atenuar las consecuencias de este nuevo contratiempo. Eso ya es mucho más de lo que se pudo conseguir con los cinco años de opacidad que ha caracterizado a esta obra desde sus inicios, y especialmente a partir del momento en que José Blanco, tijera en mano, se hizo cargo del Ministerio de Fomento.
Para escenificar esta nueva política, con la que Ángeles Muñoz quiere convencer a los vecinos de Marbella de que con el PP en todas las instituciones la ciudad saldrá beneficiada, la alcaldesa se reunió también esta semana con el subdelegado del Gobierno para poner sobre la mesa y buscar soluciones a todos los asuntos pendientes que Marbella mantiene con la Administración central: la deuda con Hacienda y Seguridad Social, las obras del soterramiento, el nuevo destacamento de la Guardia Civil, el desbloqueo de la situación del Hotel Escuela Bellamar o el traslado de las oficinas de la Seguridad Social.
Puñalada
De momento, la estrategia de Ángeles Muñoz marcha sobre ruedas y augura resultados tangibles para la ciudad, y por eso tienen que haber sentado como una puñalada traicionera las declaraciones del líder del PP en el País Vasco, Antonio Basagoiti, un dirigente habitualmente lúcido y ponderado, que esta semana no ha tenido mejor ocurrencia que espetarle a su par del PNV: «Urkullu debería preocuparse más porque no asocien a Euskadi con Marbella».
El caso es que el País Vasco y Marbella mantienen desde años, afortunadamente, una íntima asociación. No solo porque miles de ciudadanos vascos eligen Marbella para pasar el verano o porque entre ellos figuren personajes tan relevantes de la política vasca como el exlehendakari nacionalista José Antonio Ardanza, el europarlamentario popular Jaime Mayor Oreja o la exministra socialista Cristina Garmendia. También porque no fueron pocos los empresarios de Euskadi que  cuando el azote del terrorismo los obligó a dejar atrás su tierra, su negocio y sus afectos encontraron en Marbella refugio, negocio y afectos.
Pero como repetir tópicos siempre requiere menos esfuerzo que informarse antes de hablar, Basagoiti no se refería a nada de esto, sino, otra vez más, a un caso de corrupción. En este caso, un presunto fraude en la informatización de la Administración de Justicia acaecido durante el último gobierno del PNV.
«Hay que llegar hasta el final para que no asocien a Euskadi con el Ayuntamiento de Marbella», ha dicho Basagoiti, asociando él mismo, al mejor estilo Telecinco, al Ayuntamiento de Marbella con la desvergüenza, el choriceo y la indecencia, e ignorando por decisión propia que la indecencia abandonó el Ayuntamiento de Marbella el 29 de marzo de 2006, esposado y escoltado por la policía. Algo que por cierto, vendría bien que sucediera en otras administraciones públicas de colores diversos donde la impunidad todavía sigue campando a sus anchas.
Lejos de la tentación rencorosa de reconocer que con amigos así nadie necesita enemigos, Ángeles Muñoz haría bien, si es necesario con cargo a los recursos municipales de promoción turística, en invitar a su compañero del País Vasco a pasar unos días entre nosotros. Al menos para hacerle el favor de impedir que siga repitiendo estupideces.

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Cuentas
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Héctor Barbotta | 08-02-2012 | 11:17| 0

No sabemos si es desconocimiento, estrategia de defensa o ganas de cachondeo, pero algunos de los argumentos de los acusados en el juicio por el ‘caso Malaya’ son dignos de comentar.

El empresario sevillano José María Gómez de Caldas, en un intento de defender a Roca o posiblemente como consecuencia de la patológica confusión entre lo público y lo privado que sufre toda esta gente, argumentó esta semana en su declaración como acusado que  “el ayuntamiento siempre hacía negocio con los promotores”  gracias a los buenos oficios de Jesús Gil y Juan Antonio Roca.

No consta que nadie haya preguntado al acusado por qué entonces estos personajes dejaron un Ayuntamiento con arcas vacías y deuda para varios decenios. Las cuentas municipales deberían ser consideradas pruebas de cargo.

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Edificios
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Héctor Barbotta | 07-02-2012 | 10:15| 0

Resulta difícil ponerse en la piel de los ciudadanos, de Marbella o de fuera de Marbella, que en esta época de vacas flacas tuvieran que acercarse a realizar alguna gestión al edificio azul de Ricardo Soriano en el que hasta hace pocos días funcionaron las dependencias municipales del Urbanismo.

Ubicadas frente al cuartel general de Gil y a pocos metros de la casa y de las oficinas privadas de Juan Antonio Roca, fue allí donde durante años funcionó el despacho donde los constructores hacían cola con los maletines que utilizaban como llave para construir donde no se debía. Muchos vecinos llamaban a ese edificio (en realidad los bajos de un edificio) “el ayuntamiento azul”. No era por desconocimiento, sino por la certeza de que era allí, y no en el edificio consistorial de la Plaza de los Naranjos donde se ejercía el poder municipal. Con no menos acierto, otros vecinos habían bautizado al inmueble como “la cueva de Alí Babá”.

La semana pasada se consumó la mudanza de Urbanismo a sus nuevas oficinas en tres plantas del edificio que se levanta sobre lo que una vez fue la antigua sede de correos.

Para que la alegoría fuera, completa la propiedad municipal sobre estas nuevas oficinas es consecuencia de las compensaciones que han tenido que pagar los propietarios del edificio para legalizar  el inmueble, construido también durante la época en que las puertas de la construcción solo podían abrirse después de esperar en la antesala de las oficinas de Roca con un maletín entre la piernas.

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Había una salida entre la espada y la pared
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Héctor Barbotta | 31-01-2012 | 10:04| 5

El constructor Fidel San Román, uno de los muchos que se sientan en el banquillo de los acusados del juicio por el ‘caso Malaya’, no hizo esa pregunta al tribunal, pero casi.

Durante su declaración del lunes admitió haberle pagado a Roca tres millones de euros cuando desde el Ayuntamiento de Marbella se le exigió esa cantidad para concederle la licencia de primera ocupación de una promoción que acababa de terminar y que tenía prácticamente vendida.

Como muchos otros promotores, subrayó su condición de víctima ante el chantaje de la trama dirigida por Roca. Pagó, dijo, porque no podía hacer otra cosa. Porque estaba entre la espada y la pared.

Si admitimos ese razonamiento estamos perdidos, porque daríamos por hecho que carecemos de armas para luchar contra los corruptos que utilizan el poder político para enriquecerse. San Román, como el resto de los empresarios que eligieron pagar, tenía otra opción: denunciar ante la policía o ante un juzgado. Pero no lo hizo. Pagó porque aún perdiendo tres millones de euros aquel seguía siendo un un buen negocio.

La gran cantidad de políticos que se han sentado en el banquillo de los acusados demuestra que en este país no es necesario ser un héroe para denunciar un abuso. Basta con ser un buen ciudadano.

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Putin en Marbella
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Héctor Barbotta | 25-01-2012 | 08:48| 0
Ha surgido el rumor (no es la primera vez) de que Putin busca casa en España y enseguida las miradas se ha posado en Marbella. En ninguna otra ciudad el rumor sería creíble.
Los teléfonos llevan dos días sonando con voces que urgen a confirmar el rumor, pero estamos hablando de un personaje que ha conseguido consumar  en su país la consolidación del capitalismo salvaje sin renunciar a la opacidad informativa que caracterizó a sus antecesores comunistas. Las propiedades y la vida privada de Putin son un tabú en Rusia. Como muestra basta un ejemplo: su mujer, que lo acompañaba a todos lados, se ha hecho invisible para las cámaras de un tiempo a esta parte y nadie se atreve en Moscú a preguntar por ella. Como para preguntarle dónde se ha comprado una casa.
La Zagaleta, el lugar donde los rumores sitúan la nueva casa de Putin, es ideal para el personaje. No solo porque ahí ostenta parcelas y mansión el exalcalde de Moscú Yuri Luzhkov, sino también porque es una de las pocas del entorno de Marbella -en realidad está en el municipio vecino de Benahavís- de carácter cerrado. Una barrera impide pasar a los curiosos que no han sido invitados, y una discreción absoluta desanima a cualquiera que haya decidido perder el tiempo preguntando.
El caso es que se ha pedido, y concedido, una licencia de construcción para una de las parcelas de Luzhkov (entendámonos, no estamos hablando de parcelitas de 300 metros) y ello ha desatado los rumores.
Y todo coincidiendo con la presentación de una feria inmobiliaria, el Russian Meeting Point, que pretende poner en contacto a los bancos propietarios de viviendas de lujo con inversores rusos. El rumor hizo que este martes la presentación de la feria contara con una cobertura inusual.
Habría que comprobar si los rumores anteriores coincidieron también con ferias inmobiliarias. Y es que a veces alcanza con sumar uno más uno.
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Un fracaso colectivo
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Héctor Barbotta | 21-01-2012 | 09:46| 0

La decisión del Ayuntamiento de Marbella de sacar al mercado de alquiler las primeras viviendas sociales construidas en más de 15 años después de que sus adjudicatarios no pudiesen comprarlas por las restricciones impuestas por los bancos supone un fracaso colectivo.

No solo del propio Ayuntamiento, que no ha podido darle a una inversión el destino con el que fue concebida y que tenía por objetivo solucionar para varias decenas de familias el problema de la vivienda. También del conjunto de la sociedad, que ha visto una vez más cómo la falta de recursos debilita a la institución municipal y deja sus políticas a merced  del poder económico y de los bancos.

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La ‘operación Malaya’ y el comienzo de la crisis
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Héctor Barbotta | 19-01-2012 | 10:01| 1

No sabemos si es su verdadera percepción de lo sucedido o una calculada postura en favor de sus intereses, pero los empresarios Tomás Olivo y Rafael Gómez ‘Sandokán’ han coincidido durante sus declaraciones en el juicio del ‘caso Malaya’ al señalar que fue esa operación policial la que desencadenó la crisis económica en este país.

Por interés o percepción sincera, los empresarios acusados confunden la relación entre la operación que acabó con la corrupción en Marbella y el inicio de la crisis económica.

Porque evidentemente no fue la ‘operación Malaya’ la que causó el principio del fin de la prosperidad, sino, en todo caso, el espejo que puso de manifiesto ante toda la sociedad sobre qué cimientos se había basado parte de esa prosperidad de cartón piedra, la primera que desnudó la relación entre políticos corruptos y empresarios enriquecidos a una velocidad de vértigo, la que avisó que algo estaba podrido de raíz en el espejismo de que nos habíamos hecho ricos de golpe, la que anticipó que el dinero de las joyas de la abuela que alegremente habíamos vendido se lo habían llevado un puñado de sinvergüenzas. Algunos de los cuales se sientan ahora en el banquillo de los acusados. Gracias a, y no por culpa de, la ‘operación Malaya’.

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Cargos de confianza
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Héctor Barbotta | 17-01-2012 | 09:24| 0

El alcalde de Estepona ha puesto un lunar en su trayectoria de transparencia al negarse a dar explicaciones sobre la contratación como cargo de confianza de Ricardo Galeote, un exconcejal del PP que tuvo que dimitir tras su imputación en el ‘caso Gürtel’ que posteriormente le fue levantada.

Como el alcalde no da explicaciones acerca de por qué y para qué se le contrata, es legítimo suponer que con dinero del Ayuntamiento se está pagando una deuda política que no contrajeron los vecinos de Estepona sino, en todo caso, el Partido Popular.

Al menos sabemos quién es y cuánto ganara (47.000 euros al año). En Marbella todavía estamos esperando que se informe de quiénes son y cuánto ganan los cargos de confianza contratados tras constituirse la nueva corporación.

Contratar cargos de confianza, aún en épocas de crisis, es legítimo si se lo hace con moderación y transparencia. Son los responsables políticos quienes con su comportamiento y oscurantismo deslegitiman esta práctica.

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Zoido, Del Nido y Marbella
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Héctor Barbotta | 16-01-2012 | 17:41| 0

Aunque puedan considerar como una victoria la decisión de la Audiencia Provincial de Málaga de no aplicar medidas cautelares y de momento no vayan a entrar a la cárcel, José María del Nido y Julián Muñoz siguen siendo las mismas personas que hace menos de un mes fueron condenadas por saquear las arcas del Ayuntamiento de Marbella. Se puede compartir o no la decisión tomada  el pasado viernes por el tribunal del caso, pero esa decisión no quita una coma a la sentencia por la que ese mismo tribunal condenó a ambos personajes, y a siete más, a graves penas de prisión por quedarse con el dinero de los vecinos de Marbella.
Por ello, debería decirse que ha sorprendido la afirmación del alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, de que no tendrá inconveniente en sentarse en el palco del estadio Sánchez Pizjuán junto a Del Nido, presidente del Sevilla Fútbol Club y también, según la sentencia, un delincuente que se ha llevado dinero del Ayuntamiento de Marbella, al que debe devolverle 2.786.607,34 euros.
Podría decirse que sorprende que el alcalde de Sevilla haya dicho con tanta claridad que se sentará junto al saqueador, al cómplice de Julián Muñoz, pero no seríamos sinceros. No sorprende, aunque Zoido tendría motivos para no sentarse junto a una persona condenada por robarle a un Ayuntamiento. Primero, porque es alcalde  y resulta difícil imaginárselo sentado en un palco junto a quien hubiese entrado a saco en las arcas de su propio ayuntamiento. Segundo, porque comparte partido con la alcaldesa de la ciudad esquilmada. Tercero, porque es juez, y a un juez, aunque esté temporalmente en excedencia para dedicarse a la política, se le supone cierto respeto por la ética y la estética de la legalidad. Y cuarto, porque además de alcalde es presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, y por lo tanto representa a todos los ayuntamientos, incluido el de Marbella, el ayuntamiento despojado, entre otros, por su compañero de butaca en el estadio Sánchez Pizjuán.
Pero no sorprende porque hace tiempo que conocemos que el relativismo moral está firmemente instalado en la actividad política, y lo que es bueno o malo no se decide a partir de unos valores, sino de la rentabilidad mediática, de la conveniencia inmediata, del oportunismo electoral, aunque sea ese un oportunismo miserable. Y una buena foto del alcalde presidiendo una cita deportiva, aunque sea sentado junto a un delincuente sentenciado por robarle a un ayuntamiento, vale más que hacer el ejercicio de moral, de decencia y de solidaridad con quienes han sido robados que cabe exigirle a todo cargo público.
Lo que sí sorprende es escuchar a Zoido justificarse en que no hay que precipitarse, ya que con un recurso pendiente ante el Supremo, a Del Nido le cabe la presunción de inocencia. Principio que aplica a una persona ya condenada aunque él nunca se haya prestado a emplearlo con los sospechosos en los casos judiciales que afectan a sus adversarios políticos. Claro que no es lo mismo un adversario sospechoso que un amigo condenado. Sobre todo si el amigo preside un club de fútbol que mueve miles de voluntades dóciles a las puertas de una convocatoria electoral.

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella