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Ricos indeseables
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Héctor Barbotta | 14-06-2017 | 18:31| 0

 

En los días que antecedieron al suceso del pasado domingo que tuvo como protagonistas a dos peligrosos energúmenos a bordo de un todoterreno, las redes sociales y las páginas críticas con el equipo de gobierno municipal se habían llenado de fotos y vídeos de jóvenes de ambos sexos exhibiendo su mala educación borrachos y semidesnudos en el entorno de Puerto Banús. Las imágenes suponían en sí mismas una crítica al incremento del turismo de bajo coste en la ciudad, que algunos llaman &lsquoturismo de alpargata&rsquo, lo que se atribuía en algunos casos a la política turística del equipo de gobierno y en otros, al fracaso de esa política, como si ambas críticas fuesen compatibles entre sí. También el presidente de la Diputación y del Patronato de Turismo, Elías Bendodo, reclamó al Ayuntamiento que coja las riendas en materia de seguridad ciudadana, como si esa competencia fuese de la institución municipal y no responsabilidad exclusiva del gobierno central, con el que comparte partido.

Pero más allá del habitual oportunismo que campa a sus anchas a un lado y otro del espectro político ante la sana indiferencia ciudadana, resulta evidente que algo está fallando y que permanecer pasivo o argumentar que no se puede hacer más supone un grave acto de irresponsabilidad.

En la semana que precedió al incidente del domingo la presencia de jóvenes británicos en la ciudad experimentó un incremento, posiblemente por la coincidencia en el Reino Unido de la semana festiva académica conocida como &lsquoHalf Term&rsquo (la última semana del trimestre) y con el &lsquoSpring Bank Holiday&rsquo, el festivo de origen religioso que se celebra el último lunes de mayo. Ello explica en parte la invasión de turismo juvenil y barato de esos días. Las imágenes que se vieron fueron ciertamente preocupantes, sobre todo porque en nada coinciden ni con lo que la ciudad necesita ni con la estrategia que se ha propuesto desde el Ayuntamiento para consolidar a Marbella como destino de gran categoría en el Mediterráneo.

Es verdad que poco se puede hacer ante empresarios, de aquí o del Reino Unido, que crean unos productos turísticos de bajo coste, y mucho menos ante lo que entiende una buena parte de la juventud británica por diversión o ante la bajísima carga fiscal que tiene en España la venta de alcohol. Pero el Ayuntamiento sí puede hacer mucho más de lo que hace por obligar a que se cumplan las ordenanzas -y si no existen hay que dictarlas- referidas al consumo de alcohol en la calle, a qué lugares de la ciudad son los apropiados para circular a pecho descubierto o a cuánto ascienden las sanciones por evacuar las necesidades en la vía pública. Considerar que cuanto menos se moleste al turista es mejor, cualquiera sea su comportamiento, constituye el camino más corto para espantar a los turistas buenos y quedarnos con los indeseables.

Sin embargo, relacionar el fenómeno del turismo juvenil de botellón y de despedidas de solteros con el suceso del domingo pasado supone errar de lleno el análisis, porque ni los protagonistas de ese suceso ni otros personajes como ellos que infectan la ciudad tienen nada que ver con el bajo coste, aunque algunas semejanzas estéticas nos pudieran inducir a engaño. Hay empresarios que consideran que todo se soluciona subiendo los precios y que gentuza es quien no tiene cartera suficiente para dormir en un cinco estrellas. Es la confusión a la que se puede llegar cuando se utiliza el dinero como medida de todas las cosas.

Los dos matones que el domingo protagonizaron una pelea en la puerta del Ocean Club, que se subieron a un todoterreno y atropellaron a sus contendientes y que después huyeron a toda velocidad embistiendo cuanto se encontraron por delante no llegaron a Marbella en un vuelo de bajo coste ni aprovechando la oferta de Renfe de 25 euros el billete. Viajaban en un vehículo de más de 100.000 euros y acababan de pasar la tarde en un local de precios astronómicos donde el personal compra champán no para beberlo, sino para bañar a señoritas en bikini. Tal es el nivel. Cuando el juez los mandó a la cárcel, uno de ellos reunió en menos de 24 horas los 25.000 euros que necesitaba para pagar la fianza. No es una cuestión de turismo barato, estamos ante un problema diferente.

Marbella tiene el privilegio de ser una ciudad deseada por gente de grandes posibilidades económicas en todo el mundo y la desgracia de no poder escoger quiénes vienen. No se trata de un problema nuevo. Ya tuvo expresiones mucho más dramáticas que la del pasado domingo en aquellos años en los que se sucedían ajustes de cuentas entre mafiosos, algunos con el terrible resultado de inocentes muertos, que contribuyeron a que se criminalizara durante algún tiempo la imagen de Marbella y de la Costa del Sol.

Entre quienes viven y descansan aquí hay un perfil significativo, aunque minoritario, que se ajusta al de los dos energúmenos que provocaron el suceso del domingo. Van en coches de alta gama, hacen ostentación en discotecas y clubes de playa, se comportan como matones, se les encuentran drogas cada vez que se los registra y no se les conoce oficio ni actividad alguna. La tesis de que es mejor hacer la vista gorda porque gastan dinero y no crean problemas se ha revelado fallida. ¿Se puede hacer algo contra estos personajes? Pruebe el lector a comprarse un vehículo como el que causó el accidente múltiple sin tener ingresos que lo justifiquen y verá cuánto tarda Hacienda en interesarse por su habilidad en los negocios. Hay impunidades que sorprenden.

Existen cuestiones relacionadas con el turismo indeseable que llevan años dando problemas sin que las administraciones se hayan puesto las pilas. Casi todas están concentradas en Puerto Banús, pero no solamente ahí. La más evidente es la conocida como &lsquocalle del infierno&rsquo, la trasera en el interior del recinto, en la que campan a sus anchas la prostitución callejera y la venta de sustancias prohibidas. Todo ello a menos de 50 metros de los locales comerciales que pagan los alquileres más caros de España. Meses atrás, este periódico reveló un informe de la Policía Local que radiografiaba la actividad de los clanes que utilizan prostitutas para robar a turistas borrachos. Que se sepa, ese informe no se tradujo en iniciativa concreta alguna. Resulta difícil de entender por qué las administraciones -el Ayuntamiento y su obligación de hacer cumplir las ordenanzas; la Junta, que cobra el canon a la concesionaria, y el Gobierno central, que tiene la competencia exclusiva en seguridad- han dejado enquistar este problema en lugar de concertar una acción coordinada para erradicarlo. Del mismo modo, tampoco se entiende por qué se permite que haya chiringuitos que se convierten impunemente en discotecas a pie de playa o que no se monten controles permanentes a quienes salen de establecimientos como en el que se produjo la pelea del domingo y que pudo acabar en tragedia.

Es verdad que no se puede seleccionar quién viene a Marbella. Pero si estos personajes, por más dinero que gasten, no se empiezan a sentir incómodos en la ciudad, acabarán echando al verdadero turismo de calidad. No basta con indignarse. Tampoco con estremecerse con la imagen de un padre sacando de uno de los coches embestidos a su bebé de diez días. Hay que actuar.

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Chusma sin fronteras
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Héctor Barbotta | 02-06-2017 | 08:15| 0

Sería un error suponer que el suceso del pasado domingo en Marbella, en el que dos energúmenos a bordo de un todoterreno de 100.000 euros estuvieron a punto de causar una tragedia de proporciones, supone una categoría y no un hecho aislado. Algo que sucede todos los días raramente es noticia.
Sin embargo, también sería un error ignorar que Marbella, y en concreto algunas zonas de Marbella, funcionan como un auténtico imán para un cierto tipo de personajes que se ajustan al perfil de los dos sujetos que protagonizaron los sucesos del domingo y que anoche durmieron en prisión.
No son, desde luego, todos los turistas de Marbella, ni tampoco la mayoría de los turistas de Marbella, ni siquiera una parte significativa. Pero hay un modelo de visitante que no es extraño en la ciudad. El perfil es el de jóvenes con poca educación y mucho dinero que no se sabe de dónde viene aunque es fácil imaginarlo sólo con ver cómo se lo gastan; que circulan a bordo de vehículos gigantes y que consideran que las normas no van con ellos porque creen que la impunidad puede comprarse igual que compran coches, champán y compañía.
Recientemente pasaron fugazmente por la cárcel dos individuos con características semejantes –sin ocupación reconocida, clientes habituales de discotecas de moda, conductores de coches de alta gama–, que habían causado la muerte a una mujer al atropellarla tras una noche de juerga. Esos mismos personajes estaban siendo investigados por la desaparición de una muchacha, también a la salida de una discoteca.
Marbella tiene en el atractivo que ejerce sobre personas de todo el mundo su principal fortaleza, pero también reside allí una de sus debilidades porque es imposible elegir quién viene y quién no.
Muchas veces cuando se menciona el turismo de calidad se suele considerar al precio como única referencia, pero eso es un error grosero. Hay productos turísticos caros que sin embargo son incompatibles con la imagen a la que debe aspirar Marbella. El club de playa en el que los autores del suceso pasaron la tarde del domingo es uno de ellos. El precio no es la única medida ni de la calidad ni de lo que le conviene a la ciudad.
No se trata de ir más allá de lo que la ley permite, ni siquiera de decirle a los empresarios por qué modelo de negocio deben apostar. Pero las administraciones, todas ellas, tienen instrumentos que se pueden utilizar para que personajes de esta calaña no se sientan cómodos en la ciudad, aunque ello afecte a ciertas cuentas de resultados. El interés general no siempre coincide con el de algunos empresarios.

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El secreto que todos sabían
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Héctor Barbotta | 31-05-2017 | 11:41| 0

 

El redactor del Plan General de 2010, Manuel González Fustegueras, ha pasado por los juzgados para declarar, en calidad de testigo, en la causa que investiga la supuesta falsedad de las actas del pleno donde se aprobó aquel documento. Era la primera vez, que se sepa, que el arquitecto volvía a Marbella después de que el Supremo anulara su Plan, en noviembre de 2015, y de que una denuncia del fiscal a raíz de la iniciativa de una plataforma ciudadana convirtiera la tramitación final del documento en un asunto judicial.
Fustegueras recordó ante el juez una cuestión que aunque fue quedando en el olvido en todo este tiempo suponía un secreto a voces durante el largo proceso de elaboración del Plan: que él recibía órdenes de la Junta y que trabajaba para la Administración autonómica, que era la que lo había contratado pese a que, una vez recuperadas las competencias urbanísticas por parte del Ayuntamiento, era esta institución la que se hacía cargo de sus honorarios, formalmente con autonomía. En aquel momento las dos administraciones –la autonómica y la municipal– tenían serias discrepancias en relación al Plan, pero no en cuanto al tema de las lindes (un aspecto ciertamente secundario en medio de lo que suponía crear un instrumento para superar la pesada loza del gilismo), sino en qué hacer con las miles de viviendas ilegales que aquel gobierno delincuencial había dejado en herencia. Simplificando, las posiciones en aquel debate podría resumirse en que la Junta estaba más cerca de la mano dura y el Ayuntamiento, de la manga ancha. Se impuso finalmente el criterio del Gobierno andaluz y su sistema de compensaciones, con los resultados conocidos.
Durante todo aquel proceso, el Ayuntamiento se sabía con las manos atadas, porque la aprobación definitiva del Plan dependía de la Administración autonómica y Ángeles Muñoz opinaba que era mejor tener un PGOU malo que no tener ninguno. Aquella postura la expuso a duras críticas de lo que podría considerarse su público natural, especialmente los promotores, que clamaba por una amnistía general.
Por eso sorprende que haya sorprendido que González Fustegueras, que al día de hoy sigue haciendo trabajos para el Gobierno andaluz –ha asumido la actualización del POTA de la Costa del Sol– haya reconocido que en el asunto de las lindes hizo lo mismo que con todo lo demás: seguir las instrucciones de la Junta, aunque su testimonio puede leerse ahora como la confirmación de lo que ha declarado desde el principio Ángeles Muñoz. El arquitecto aseguró que él había aplicado el criterio de tomar en cuenta las lindes históricas, que sitúan en Marbella los terrenos en litigio en los que se encuentra la vivienda de la entonces alcaldesa, pero que dos semanas antes del pleno la Junta de Andalucía le comunicó que debía atenerse a un dictamen del Consejo Consultivo. Este organismo indicaba que hasta que se resolviera el expediente de alteración de lindes, el nuevo Plan debía reflejar los mismos límites territoriales del anterior, de 1986, que fijan en Benahavís el suelo en disputa.
Este testimonio –y el que brindó al día siguiente el responsable jurídico del estudio, que declaró haber entregado en el Ayuntamiento la relación de 22 documentos modificados, entre ellos el plano de las lindes– desmonta la fábula de que el PGOU fue modificado por el equipo de gobierno municipal, con nocturnidad y para dar un pelotazo urbanístico. El pelotazo, de haber existido, se habría dado al aprobarse el PGOU de 1986, no la noche anterior de votarse el de 2010.
Así, el asunto parece reducirse ahora a determinar si los concejales que votaron el PGOU conocían estos cambios. El martes, en presencia del vicesecretario municipal (uno de los investigados en la causa) se visionó el vídeo del pleno y según aseguró su abogado a la salida, quedó claro que los concejales conocían los cambios.
Esta semana se ha sabido también que algunas defensas han aportado recortes periodísticos que demostrarían que los ediles de la oposición conocían dónde fijaba las lindes el PGOU que se iba a votar. De hecho, el día antes de la sesión, la entonces portavoz socialista en el Ayuntamiento, Susana Radío, y el ya secretario general del PSOE de Marbella, José Bernal, comparecieron para adelantar que aunque los ediles socialistas votarían a favor, el PGOU no les gustaba. Entre los motivos de discrepancia citaban «la cuestión de las lindes con los municipios limítrofes», según recoge la edición de SUR del 29 de julio de 2009, día en el que se aprobó el Plan.
La discusión de aquel momento, sin embargo, no se centraba en este asunto, sino, lógicamente, en qué hacer con los 18.000 inmuebles fuera de ordenación. La fórmula adoptada sería años después rechazada por el Supremo, causando la anulación del Plan. El problema principal, de entonces y de ahora, persiste. Por eso sorprende que el foco de interés haya mutado tanto.

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Fin de semana intenso e inquietante
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Héctor Barbotta | 26-05-2017 | 17:49| 0

Los dos principales partidos políticos de Marbella tendrán que recuperarse esta semana de un fin de semana que ha sido intenso y que les ha causado sendos disgustos y alguna inquietud de cara al futuro.
El Partido Popular celebró su congreso provincial, en el que Elías Bendodo ha sido reelegido sin oposición. Al menos, sin tener que competir con otra lista.
Bendodo, que días atrás había recibido el respaldo simbólico de la agrupación de Marbella simbolizadas en dos cajas con 1.100 avales a su candidatura, ha impulsado una notable renovación de su ejecutiva. Parte de esta renovación se ha traducido en la desaparición del PP de Marbella de los lugares de relevancia. Ningún representante de la agrupación más numerosa de la provincia se sentará en el equipo de trabajo de Bendodo y las especulaciones sobre el significado de esta ausencia han comenzado a dispararse.
Hay quien lo atribuye a que el equipo que Bendodo ha conformado tiene una clara vertiente enfocada a sus aspiraciones capitalinas y a que tampoco desde el Partido Popular de Marbella se ha puesto especial énfasis en retener la vicesecretaría de Política Municipal ni en pelear por conseguir alguna otra que lo situara en en núcleo duro donde se toman decisiones importantes.
Sin embargo, hay una cuestión que no pasa inadvertida. El presidente provincial tenía, y es posible que siga teniendo, la intención de que la renovación que quiere impulsar alcance a la candidatura del Partido Popular a las próximas elecciones municipales en Marbella. La hoja de ruta, nunca explicitada, preveía un relevo tranquilo y sin prisas que no se iba a precipitar antes del próximo congreso local de la formación, que seguramente se celebrará antes del verano y donde Ángeles Muñoz repetirá como presidenta.
Pero después del último congreso nacional, en el que el histórico valedor de Muñoz, Javier Arenas, salió reforzado ante el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, se comenzaron a recibir señales de la intención de la exalcaldesa de intentar recuperar su cetro si consigue superar con éxito los obstáculos judiciales que tiene por delante. Posiblemente en este tira y afloja pueda leerse la ausencia de dirigentes del PP de Marbella en el núcleo duro del equipo que dirigirá al partido en la provincia durante los próximos cuatro años.
También en el PSOE se ha vivido un fin de semana intenso y ciertamente inquietante. Los miembros del partido socialista de Marbella, que con el alcalde, José Bernal, a la cabeza y con la participación de todos los concejales respaldaron disciplinadamente el frustrado asalto de Susana Díaz a la secretaría general del PSOE, eran conocedores del desgaste que el enfrentamiento estaba causando en la formación y no ocultaban su deseo de que el proceso acabara cuando antes. De hecho, ha sido la campaña de apoyo a Pedro Sánchez la que ha dado visibilidad a los socialistas críticos con la gestión de Bernal al frente del PSOE de Marbella, sumergidos hasta entonces en un total anonimato.
No hubo sorpresas en el resultado que se produjo en la agrupación de Marbella, donde Susana Díaz se impuso, según lo previsto, por 182 votos frente a los 78 de Sánchez y los tres de Patxi López. En San Pedro el reparto de votos fue 42-18-7. El dato más inquietante proviene de la comparación con el de la recogida de avales en Marbella, donde Díaz había obtenido 235 firmas y Pedro Sánchez, 70.
El grupo de apoyo a Sánchez pidió en su momento que no se difundiera ese número por temor, aseguraban, a que los suyos recibieran presiones. Ahora, una vez que las urnas han hablado, las cuentas son sencillas: uno de cada cuatro afiliados socialistas que firmaron en Marbella el aval a Susana Díaz no encontraron el domingo motivos suficientes para acudir a votarla.

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Ciudad del deporte
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Héctor Barbotta | 26-05-2017 | 17:46| 0

El Ayuntamiento ha puesto en marcha el procedimiento para reconocer como hijos adoptivos a tres destacadas figuras del deporte con un importante vínculo con la ciudad: el extenista Manolo Santana, asentado en Marbella durante más de 30 años; el exentrenador de la selección española de fútbol Vicente del Bosque, que suele pasar largas temporadas de descanso en su casa de San Pedro, y el entrenador de la selección de baloncesto Sergio Scariolo, también residente en Marbella cuando sus obligaciones se lo permiten. Se trata de tres personas con méritos incontestables en el mundo del deporte y además con una vinculación contrastada y estrecha con la ciudad. Su declaración como hijos adoptivos de Marbella va a tener el triple efecto de reconocer y homenajear sus trayectorias, de consolidar y fortalecer esa vinculación con la ciudad y seguramente también de proyectar la imagen de Marbella como la de una ciudad vinculada al deporte y a unos valores encarnados en estos tres personajes, alejados de la equívoca y parcial reputación de ciudad frívola, insustancial y superficial que tanto daño ha hecho y sigue haciendo a Marbella.
Se trata de una consecuencia que no debe desdeñarse, porque la pátina de trivialidad con la que insistentemente se cubre a Marbella, ante la indiferencia y cuando no el beneplácito de muchos de sus vecinos y de sus representantes, supone una loza de la que es necesario desprenderse, no sólo por injusta, equivocada e irreal sino también porque tiene efectos perniciosos que muchas veces se subestiman.
No se trata solamente de que la distinción sea justa por el perfil y la trayectoria de los tres deportistas; su reputación tiene un alcance que puede permitir que el hecho mismo de homenajearlos sitúe a la ciudad en un peldaño de prestigio.
El actual equipo de gobierno tiene la intención indisimulada de vincular la imagen de la ciudad con el deporte, conocedor de que se trata de un terreno que puede traer beneficios promocionales y de creación de riqueza. En esa dirección se inscribe el contrato firmado con la organización internacional del IronMan, la disciplina de deporte extremo que va a fijar en Marbella la sede de una de sus competiciones anuales a partir de 2018 y para los próximos cuatro años. El Ayuntamiento destinará a esta actividad 700.000 euros, la cuantía del contrato firmado con los organizadores, y estaría bien que dispusiera de algunos fondos adicionales para promocionar el evento y asegurarse de esa manera que la inversión tenga un retorno palpable.
La declaración de hijos adoptivos de Santana, Del Bosque y Scariolo tendrá que superar algún obstáculo administrativo, según advirtió el secretario municipal esta misma semana en la comisión en la que se acordó llevar al pleno la apertura del expediente. El reglamento que rige la declaración de hijos adoptivos e hijos predilectos de Marbella establece un límite en el número de hijos adoptivos vivos que puede tener la ciudad que se superaría con estas tres declaraciones, ya que el cupo está casi completo con los dos Hijos Adoptivos vivos, María Luisa de Prusia y Mario Vargas Llosa. Saltarse esa norma obligará al equipo de gobierno a justificar fundamentadamente la excepcionalidad de los nombramientos para que el expediente salga adelanta.
No está previsto que se repita el fiasco de la concesión de las medallas de la ciudad, cuando la propuesta del alcalde de homenajear al primer alcalde democrático de Marbella tras la dictadura, Alfonso Cañas, se frustró en el pleno ante la falta de apoyo de los grupos municipales del PP y Podemos, que no comparte la manera en que se proponen estos nombramientos.
Ahora, el grupo popular, pese a que ha reservado el sentido del voto para el momento de la celebración del pleno, apoyará la propuesta cuando llegue el momento en atención a la trayectoria y el prestigio de los tres candidatos propuestos. De hecho, ya en 2009, durante el mandato de Ángeles Muñoz, el Ayuntamiento inició un expediente para nombrar Hijo Adoptivo a Manolo Santana que nunca se llegó a concluir.
No habrá, seguramente, cuestionamientos serios a que se concedan estos tres nombramientos. El peligro, sin embargo, va más allá del acto simbólico y reside en que la vinculación de la ciudad con el deporte se quede limitada a una cuestión de imagen.
No sería la primera vez que sucede. Durante el periodo del Partido Popular al frente del Ayuntamiento, el equipo de gobierno obtuvo la designación de Marbella como Ciudad Europa del Deporte y consiguió convertirla también en sede de una eliminatoria de la Copa Davis. Por aquella época, y por gestión de la Junta de Andalucía, las pistas del hotel Puente Romano acogieron en dos años sucesivos un torneo del circuito femenino de tenis (WTA), con la presencia de algunas de las principales raquetas del mundo, entre ellas Serena Williams. Pero ninguno de estos eventos tuvo continuidad y tampoco se llegó a saber nunca a ciencia cierta para qué sirvió aquella pomposa declaración de Ciudad Europea del Deporte.
Esta experiencia permite saber cuáles son los riesgos de creer que se ha conseguido un gran avance cuando apenas se ha iniciado el camino y, sobre todo, cuando no se conoce con claridad cuál es el destino que se quiere alcanzar. Basta reemplazar el nombramiento de los hijos adoptivos por la declaración de Ciudad Europea del Deporte y la celebración del IronMan por cualquiera de los grandes eventos de tenis de finales de la década anterior para tener una visión exacta de cuáles son los riesgos.
Sobre todo, porque por más acontecimientos que se traigan Marbella no es una ciudad del deporte. Las carencias de infraestructuras son una traba para quienes lo practican y constituyen cualquier cosa menos una invitación para quienes aún no lo hacen o no han incluido una actividad deportiva en la rutina semanal de sus hijos.
Marbella podrá pugnar por traerse grandes acontecimientos, y está muy bien que así se haga, podrá homenajear a grandes deportistas y será una iniciativa digna de aplauso, pero su imagen externa de ciudad del deporte será apenas una cáscara mientras el club de waterpolo siga sin una piscina donde jugar, mientras no se ofrezca una solución real y viable al grave problema administrativo que amenaza la continuidad del club de rugby o mientras los equipos de baloncesto no tengan unas instalaciones dignas.
Ya se sabe que la ciudad puede ser la mejor opción del mundo para que las viejas glorias del deporte encuentren un lugar donde retirarse. Pero estaría bien que, además, fuese una ciudad donde practicar deportes no fuese una continua carrera de obstáculos.

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Sustos de muerte
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Héctor Barbotta | 26-05-2017 | 17:43| 0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace una década se supo de una situación propia de un relato enmarcado en el realismo mágico o en la tradición más vernácula del esperpento pero que formaba parte de la actualidad más rabiosa. El Ayuntamiento recibió la notificación de un embargo que la Liga de Fútbol Profesional había trabado sobre el cementerio Virgen del Carmen por una deuda generada por Jesús Gil en su época de alcalde. Un acuerdo con la entidad que aglutina a los equipo de fútbol permitió seis años después destrabar esta situación, que quedó como uno de los ejemplos más grotescos de la herencia de aquellos años oscuros.

Aquel episodio sorprendió menos de lo normal porque el depósito de la capacidad de sorpresa de la herencia del GIL estaba agotando sus últimas gotas de reserva, pero esta semana se ha conocido otra situación que vuelve a alterar la paz de los muertos y parece instalar a la ciudad en un sobresalto permanente que posiblemente contribuya a animar el siempre revuelto debate entre las fuerzas políticas pero que genera en la ciudadanía una diversidad de sentimientos todos ellos alejados del de la tranquilidad.

El Ayuntamiento ha recibido la notificación de que un juzgado de Málaga ha anulado la licencia de obras que amparó la construcción del tanatorio de San Pedro, que podría verse obligado a cerrar cuando la decisión adquiera carácter firme. El equipo de gobierno ha adelantado que aún no ha decidido si presentará recurso, y en las explicaciones municipales, que atribuyen toda la responsabilidad al anterior equipo de gobierno, se ha echado de menos cierta continuidad institucional. El equipo de gobierno da por hecho que el Ayuntamiento no tiene razón en ese contencioso que lo enfrenta con un vecino simplemente porque la decisión de construir el tanatorio en su actual emplazamiento fue adoptada por el equipo de gobierno anterior ante el rechazo de las fuerzas que entonces estaban en la oposición y ahora gobiernan.

Es más, en su comparecencia los miembros del equipo de gobierno criticaron sin disimulo la defensa jurídica que el Ayuntamiento hizo en ese proceso, arremetiendo también con ese argumento contra sus antecesores. Lo hicieron sin tomar en cuenta que de la lectura de la sentencia se deduce que aunque fue durante el gobierno de Ángeles Muñoz cuando se decidió la ubicación del tanatorio que dio lugar a la demanda de un vecino, la defensa de los intereses municipales se hizo cuando ya se había producido el relevo en la Alcaldía y el director de los servicios jurídicos nombrado por Muñoz, Enrique Sánchez, a quien el portavoz municipal mencionó de manera explícita en su comparecencia del pasado martes, ya no estaba en el Ayuntamiento. Sánchez dimitió de su cargo el 13 de junio del año pasado y en la sentencia se cita como fecha de entrada de la demanda cuatro días después, el 17 de junio. Los servicios jurídicos municipales formularon su contestación a la demanda el 10 de septiembre. Por aquellos días el nuevo equipo de gobierno había confiado toda la dirección de este tipo de cuestiones al secretario municipal, que meses después y ante una carga de trabajo inasumible acabaría por dejarla.

Este episodio no dejaría de ser una anécdota si no pusiera de manifiesto dos cuestiones que dos años después de la llegada del tripartito aún chirrían. Una es que el tiempo y el esfuerzo que algunos ediles del equipo de gobierno destinan a criticar a la gestión anterior parece a estas alturas ciertamente excesivo. La tesis de la herencia recibida puede valer al comienzo, durante el aterrizaje, pero no debería convertirse en una dedicación obsesiva. Centrar casi toda la energía en hacer oposición a la oposición, además de ser inconducente, puede llevar a errores de bulto, como calificar de chapucera una defensa legal que en realidad se ha realizado bajo la propia responsabilidad.

La segunda, y derivada de ésta, es la sensación que se percibe de falta de continuidad institucional en algunos asuntos. Es claro que no se puede esperar, y tampoco es en absoluto deseable, que dos opciones ideológicas diferentes piloten el Ayuntamiento de la misma manera y mucho menos con objetivos idénticos. Pero otra muy distinta es que no se asuma que los intereses públicos deben estar por encima de las diferencias y de las disputas. El equipo de gobierno está obligado a hacer todo el esfuerzo posible para evitar el cierre del tanatorio de San Pedro, aunque ello lo obligue a ahorrarse alguna crítica a sus antecesores.

La asociación DOM3, que aglutina a empresas y profesionales ligados al sector de las viviendas de alta gama, celebró el viernes la segunda edición de su foro, al que consiguió convocar a dos centenares de asistentes. La reunión estuvo plagada de referencias y críticas más o menos veladas a la complicada situación urbanística de Marbella.

Aunque seguramente está lejos de la intención de su junta directiva, hubo quien leyó el encuentro como el contrapunto al apoyo que la Asociación de Empresarios CIT Marbella ha dado a la hoja de ruta trazada por el equipo de gobierno municipal. La asistencia masiva de cargos del Partido Popular -encabezados por el presidente de la Diputación Provincial, Elías Bendodo-, el patrocinio del evento por parte de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol y la ausencia significativa del alcalde de Marbella, que sobresalió no sólo en la foto inaugural sino también en la mesa redonda de alcaldes que se limitó un debate a dos entre los mandatarios de Estepona y Benahavís, no hicieron más que acentuar esta imagen.

Los colectivos ciudadanos, y en especial las asociaciones empresariales, suelen ser reacias a decantarse en las trifulcas políticas porque saben que eso conspira contra sus intereses. Pero a veces, cuando los partidos comienzan a cavar trincheras, tienen muy difícil evitar que se los perciba a uno u otro lado de la línea de fuego.

A estas alturas quedan ya pocas dudas acerca del veto que Opción Sampedreña le impuso a Ángeles Muñoz en sus negociaciones hace dos años que terminaron con el apoyo de ese partido a la investidura de José Bernal. Desde aquellos días ya se tuvo una convicción de que así habían sido las cosas, pero Elías Bendodo ha laminado las dudas que aún podían quedar. El presidente provincial del PP, que en aquella ocasión y en otras posteriores se ha reunido con el portavoz de OSP, Rafael Piña, lo reveló recientemente en un acto celebrado en Marbella con dirigentes comarcales de su partido.

Bendodo aseguró por primera vez de manera explícita, lo que en aquel momento era un secreto a voces: los sampedreños no descartaban un pacto con el PP siempre que fuera con un candidato diferente a Ángeles Muñoz. Y aseguró que fue el PP el que decidió no entregar en bandeja de plata la cabeza de la entonces alcaldesa aunque ésta se ofreció a dar un paso al costado. Bendodo no lo dijo, pero el veto de OSP alcanzaba también a otros ediles del PP, entre ellos Manuel Cardeña y María José Figueira. Queda por saber qué ha cambiado, si es que algo ha cambiado, en estos dos años.

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Ir por arriba o por abajo
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Héctor Barbotta | 26-05-2017 | 17:36| 0

Si no fuese porque tamaña irresponsabilidad podría haber causado una tragedia de proporciones, la noticia sobre el conductor que circuló más de cuatro kilómetros por la autopista en dirección contraria para evitar pagar el peaje bien podría dar lugar a más de una reflexión en tono jocoso. Seguramente el suceso tenga más relación con la salud mental del protagonista que con el precio del peaje de la AP-7 entre Fuengirola y Manilva, pero un incidente de esta envergadura estaba tardando en suceder en una autopista que en algunos tramos, y sobre todo en los meses de verano, se convierte en la más cara de España si se toma en cuenta el parámetro de precio por distancia.

Los gestores de la AP-7 tienen una política tarifaria singular, autorizada, no hay que olvidarlo, por el mismo Ministerio de Fomento que considera que cuando una infraestructura de este tipo pierde rentabilidad toda la sociedad debe sufragar con sus impuestos el rescate de los concesionarios.

La autopista que recorre el litoral occidental no ha sido rescatada de momento por el Estado porque son los conductores quienes la rescatan cada verano y cada Semana Santa. En esos periodos, el Ministerio autoriza aumentos que explican con claridad matemática cuánto hay de ley de mercado y cuánto de criterio de servicio público en la gestión de esta infraestructura. En esos momentos de máxima densidad de tráfico, cuando más se colapsa la carretera antigua y por lo tanto, más peligrosa se vuelve, en lugar de incentivar el uso de la autopista se implantan tarifas disuasorias. Los autobuses pagan un 34 por ciento más y los conductores de turismos y microbuses, un 65 por ciento más. La seguridad en la carretera, para el que se la pueda permitir.

Resulta llamativo que cuando mayor afluencia de vehículos podría haber, y por lo tanto mayores ingresos para los concesionarios, la política que se adopta es la de reducir el uso a los pocos que pueden pagar esas tarifas. Así se da lugar al colapso de la ya colapsada autovía, donde la velocidad de circulación está reducida a 80 kilómetros por hora y a la que las entradas y salidas de las urbanizaciones convierten en una generadora permanente de atascos, cuando no en un peligro latente para los conductores.

Mientras tanto, la autopista sólo aumenta mínimamente su densidad del tráfico aunque los ingresos de la concesionaria se disparan. Así también se dispara la brecha entre quienes se pueden permitir circular por arriba y quienes se ven obligados a ir por abajo. Un desastre desde el punto de vista de la seguridad del tráfico, pero una metáfora inmejorable sobre el horizonte social hacia el que nos dirigimos.

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Despotismo ilustrado
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Héctor Barbotta | 16-05-2017 | 10:28| 0

La Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras de España ( Seopan) ha dado a conocer un estudio que llama la atención sobre lo rentable que podría resultar construir el tren de la Costa, que uniría Málaga con Marbella. Habrá quien pueda pensar que se trata de un informe interesado, ya que lógicamente a la empresas que se dedican a construir infraestructuras les conviene que las inversiones públicas contribuyan a aumentar su facturación. Pero lo realmente llamativo es que de entre todas las obras públicas pendientes que hay en España, la asociación señalara al tren de Marbella como la más rentable y la de mayor beneficio social, por delante de otras actuaciones en los entornos metropolitanos de Madrid y Barcelona.
Hace ya más de 20 años que se viene hablando de la necesidad de que el litoral occidental de la provincia de Málaga quede conectado por tren y periódicamente aparecen datos en los que sustentar lo pertinente de la obra. Hay valoraciones más o menos subjetivas o proyecciones fáciles de intuir pero imposibles de confirmar, pero otras objetivas e irrebatibles, como que Marbella es la única ciudad con más de 100.000 habitantes sin tren. Se trata, este último, de un dato incompleto, porque el peso de Marbella va mucho más allá de sus 140.000 habitantes en invierno, del mismo modo que el número de visitantes es insuficiente para explicar su importancia turística. Ahora, los constructores aportan un nuevo dato, los 295 millones de euros anuales en los que se calcula el valor del tiempo que los usuarios del tren podrían ahorrarse si se contara con esta infraestructura.
Aún así, el tren sigue sin hacerse y también es necesario encontrar los motivos para ello. Que Marbella siga sin tren puede atribuirse a diversos factores. Hasta ahora se contaba con la gigante inversión necesaria, con la saturación urbanística de algunos de los posibles trazados, con la desvergüenza de los políticos de diferente signo que lo vienen prometiendo desde hace años y también con el históricamente escaso peso político de la ciudad, muy por debajo de su importancia demográfica y económica.
Pero quizás haya que empezar a considerar como un factor la torpeza de los actores vernáculos. La semana pasada Ahecos organizó un foro en Málaga para reivindicar el tren hasta Marbella y promover una acción unitaria. A la reunión asistieron cargos políticos y representantes de diferentes colectivos de Málaga y ninguno de Marbella, incluidos su alcalde y sus organizaciones empresariales, que no fueron invitados.
Todo por Marbella, pero sin Marbella. Una especie de despotismo ilustrado de la iniciativa ciudadana.

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Espejismo
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Héctor Barbotta | 11-05-2017 | 11:35| 0

 

Si la fotografía de la semana pasada fue la del desencuentro en el pleno en el que se aprobó la hoja de ruta para salir del atolladero urbanístico, la de ésta dibuja un panorama en apariencia diametralmente opuesto. El escenario es la fachada del Ministerio de Medio Ambiente y allí aparecen los cinco portavoces municipales. Es el momento previó a la reunión en la que se les anunció que el Gobierno licitará este año los proyectos para construir los espigones que deben devolver la estabilidad a la arena de las playas. Se trata de un momento de aparente unidad inédito en un periodo municipal, el posterior a las elecciones municipales de 2015, marcado por el enfrentamiento y la intolerancia mutuos.
El cálculo político ha llevado a estos dos momentos que a simple vista podrían parecer expresiones de dos estrategias diametralmente opuestas -la del entendimiento y la de la confrontación-, pero es posible que ello sea consecuencia de los caminos también diferentes que les quedan por delante a la salida del laberinto urbanístico y a la solución para el endémico problema de la estabilidad en las playas. El gobierno municipal, por su propia posición, está comprometido en ambas situaciones, pero es posible que el PP, desde su confortable lugar de partido de oposición, haya decidido apostar por lo seguro y por capitalizar su parte del mérito en el caso de las playas y apartarse de las dificultades que con toda seguridad seguirán apareciendo en el área urbanística.
En la cuestión de los espigones y de la estabilización de las playas, la situación parece más sencilla. En este caso, además, el grupo municipal del PP cuenta con la ventaja de ir de la mano del Gobierno central.
Es muy probable que al menos Ángeles Muñoz supiera desde el principio que en el Ministerio de Medio Ambiente, tras encontrarse con la oferta municipal de hacerse cargo de la financiación de la construcción de los espigones pese a no tratarse de una competencia municipal, iban a responder de la única manera que podían hacerlo, no sólo poniendo en marcha el proceso para licitar los proyectos sino también haciéndose cargo del coste de las obras.
El Gobierno ha asumido su responsabilidad y pagará con sus propios recursos los cientos de miles de euros que supondrá la redacción de los proyectos constructivos. Ya se verá en el futuro, cuando el inicio de las obras obligue a desembolsar no cientos de miles, sino millones. Pero de momento la generosidad del Ayuntamiento, que bien podría leerse como un órdago, ha sido cortésmente rechazada con el recurso que suele utilizarse en estos casos: se estudiará. Resulta difícil imaginar al Gobierno aceptando que un ayuntamiento gobernado por sus adversarios le pise el terreno.
Hay quien podría pensar que la fotografía de los cinco portavoces municipales a las puertas del Ministerio abre una nueva etapa de colaboración en la vida política del Ayuntamiento, pero aunque sea una pena no es fácil compartir esa visión optimista. Esa imagen se acerca más a un espejismo que a un dato de la realidad.
Para tener una lectura completa hay que remontarse a algunas semanas atrás, cuando en pleno azote del temporal sobre las playas Ángeles Muñoz anunció que había pactado una reunión con la directora general de Sostenibilidad de la Costa y el Mar para buscar una solución. El alcalde, José Bernal, le respondió, desde la estrategia del ninguneo, que podría haberse ahorrado el trabajo, que él ya tenía secretaria para concertarle reuniones y que puestos a elegir el alcalde de Marbella prefería reunirse con cargos de más rango.
Pero tras pensárselo mejor y comprender que rechazar una reunión no encaja con el perfil de administración dialogante que se empeña en construir y además podía poner en bandeja a su rival la posibilidad de apuntarse lo que el Ministerio fuera a hacer, el equipo de gobierno cambió de postura, aceptó la reunión y para quitarle protagonismo a quien la había promovido la convirtió en un encuentro con todos los portavoces municipales y la significativa ausencia del alcalde. Además, tomó la iniciativa con la propuesta de financiación municipal de momento apartada por el Ministerio.
En este cambio de actitud, contra el criterio inicial del alcalde, primaron la opinión del portavoz socialista, Javier Porcuna, y sobre todo la de su par de Izquierda Unida, Miguel Díaz, que en su condición de edil de Sostenibilidad y en medio de una situación que bien podría denominarse ‘crisis de las playas’, está obligado a entenderse diariamente con los responsables provinciales de Costas. El día a día de su responsabilidad en el área de playas obliga habitualmente al concejal de IU a recurrir a sus dotes diplomáticas para recomponer relaciones cada vez que el alcalde saca a la luz sus diferencias con el Gobierno central a cuenta del mantenimiento del litoral. Pero la mejor prueba de que este asunto seguirá siendo escenario de confrontación y no de entendimiento se tuvo al día siguiente del anuncio del Ministerio, cuando el secretario provincial del PSOE, Miguel Ángel Heredia, se desplazó a Marbella para ofrecer una rueda de prensa a pie de playa y junto Bernal cuyo contenido parecía haber sido elaborado antes de que el Gobierno se comprometiera a comenzar a actuar.
Sin embargo, el anuncio realizado por Costas en esta carrera por tomar la iniciativa ofrece una cierta garantía de que el proyecto de los espigones cogerá impulso y es posible que antes del verano del año próximo se empiecen a ver máquinas trabajando frente a las playas. No hay mejor indicador de que algo va bien que ver a los partidos pugnando con mayor o menor disimulo por atribuirse el mérito.
Todo lo contrario sucede con el urbanismo, donde el Partido Popular ha dejado clara su intención de dejar solo al gobierno municipal. En el PP no creen que el camino elegido vaya a suponer una solución y menos aún después de que la propuesta del tripartito saliera adelante con la enmienda de adición presentada por los ediles de Podemos.
Superado el trámite del pleno, ahora tanto la aprobación del texto refundido del PGOU de 1986 como el inicio del proceso para su adaptación a la LOUA se enfrentan a otras pruebas. Ambas tramitaciones están pendientes de sendos informes jurídicos y hay quien pone en duda que sea posible encontrarle encaje legal a las enmiendas que Podemos puso como condición para ofrecer su apoyo. El secretario municipal ha delegado en los servicios jurídicos de Urbanismo la elaboración del informe correspondiente. Las preguntas son qué pasará con las alegaciones que eventualmente se presenten y, sobre todo, si es posible, tal y como reclama Podemos, que la adaptación del PGOU a la LOUA incorpore la sentencia del TSJA en relación a la modificación de lindes con Benahavís. El camino, lejos de allanarse, puede haber entrado en un trazado aún más enrevesado. No debe descartarse que en un futuro próximo se redoblen las presiones para que los dos principales partidos alcancen un acuerdo.

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Techos de cristal
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Héctor Barbotta | 11-05-2017 | 11:31| 0

Esto no es una reflexión sobre asuntos deportivos, pero bien podría comenzar por una pregunta. ¿A quién se debe reconocer como la personalidad más destacada en toda la historia del tenis?

En el mundo de la economía, de la educación, del deporte y también de las relaciones familiares se han construido diferentes techos a los que llamamos de cristal pero que en realidad están hechos de materiales mucho más consistentes, porque habitan en rincones que muchas veces son muy difíciles de detectar.

Afectan a una gran mayoría de la población y hacen que no nos preguntemos por qué ha llegado antes un negro a la presidencia de Estados Unidos que un gitano al Congreso de los Diputados, que asumamos que aún con Trump un mexicano tiene más posibilidades de éxito en Estados Unidos que las que tiene un subsahariano en España o que consideremos natural llamar moros a los árabes que llegan en patera y árabes, a quienes lo hacen en jet privado.

Hay diferentes techos de cristal para diferentes segmentos de la población: están los que afectan a los muy jóvenes, a los muy mayores, a los muy gordos, a los extranjeros según su país de procedencia, a quienes sufren alguna discapacidad o a quienes tiene según qué orientación sexual o según qué identidad de género.

De todos los techos de cristal, los más graves, los más perjudiciales para el conjunto de la sociedad, son los que afectan a las mujeres. No porque sean más injustos que el resto, sino porque limitan las posibilidades de desarrollo de una mayor parte de la población. En concreto, de la mitad de la población.

De este problema, que a veces parece en vías de solución aunque en realidad estemos apenas en el inicio del camino, se habló la semana pasada en el foro ‘Mujeres más’, organizado por SUR y celebrado en la escuela de alta dirección hotelera Les Roches. Allí se escucharon, además de reflexiones, algunos ejemplos que indican qué tan al principio del camino estamos. Uno de ellos debería estremecernos: los resultados de la selección de personal cambian en favor de las mujeres cuando se recortan de los currículum los datos referentes al nombre y sexo del aspirante.

Con el debate de la igualdad instalado en la sociedad, cabe preguntarse dónde radican los techos de cristal.

Estas líneas, además de un artículo, pretendían ser un experimento. Ahora hay que volver a la pregunta del principio. No hay una respuesta correcta, depende de gustos y de criterios. Pero si el lector ha pensado en Nadal o en Federer y no ha caído en que quien más títulos ha cosechado en su carrera es Serena Williams, está cerca de descubrir por dónde deben comenzar a demolerse esos límites invisibles que nos atenazan.

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella