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Negociaciones tensas (2)
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Héctor Barbotta | 28-08-2007 | 17:14| 0

Con el nuevo PGOU en exposición pública, una de las estrellas de las consultas está siendo la situación en la que quedará el Senator, emblema de la política de hechos consumados que no pocos empresarios aplicaron para sacar tajada de la corrupción política del Ayuntamiento.

Como se sabe, el dueño de este hotel no es uno de los promotores enriquecidos a la sombra de Roca, sino un empresario turístico de reconocido prestigio, José María Rossell Recasens, presidente de Hoteles Playa. A Rossell, que llegó a ser premiado por su trayectoria con la medalla de la Junta de Andalucía, no se le reconoce precisamente por su falta de contactos. Su mujer es senadora por el Partido Popular.

Pero a él también le llegó el dÌa de pasar por la oficina de Urbanismo para ver cómo se resolvía lo suyo en el nuevo Plan General. A la reunión asistieron varias personas. Entre otros, estaban el director de la Oficina del Plan, José María Ruiz Povedano, y el entonces vocal de Urbanismo, Rafael Duarte. Este último llevó la voz cantante, y sus intervenciones irritaron a Rossell, quien lo increpó directamente calificándolo de Ver Post >

Negociaciones tensas (2)
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Héctor Barbotta | 04-09-2008 | 21:52| 0

Con el nuevo PGOU en exposición pública, una de las estrellas de las consultas está siendo la situación en la que quedará el Senator, emblema de la política de hechos consumados que no pocos empresarios aplicaron para sacar tajada de la corrupción política del Ayuntamiento.

Como se sabe, el dueño de este hotel no es uno de los promotores enriquecidos a la sombra de Roca, sino un empresario turístico de reconocido prestigio, José María Rossell Recasens, presidente de Hoteles Playa. A Rossell, que llegó a ser premiado por su trayectoria con la medalla de la Junta de Andalucía, no se le reconoce precisamente por su falta de contactos. Su mujer es senadora por el Partido Popular.

Pero a él también le llegó el dÌa de pasar por la oficina de Urbanismo para ver cómo se resolvía lo suyo en el nuevo Plan General. A la reunión asistieron varias personas. Entre otros, estaban el director de la Oficina del Plan, José María Ruiz Povedano, y el entonces vocal de Urbanismo, Rafael Duarte. Este último llevó la voz cantante, y sus intervenciones irritaron a Rossell, quien lo increpó directamente calificándolo de chulo.

Duarte, que no se distingue por escurrir el bulto en las discusiones, levantó temperatura. “¿Para usted cumplir con la ley es una chulería?”, le respondió

Cuentan que la discusión no quedó ahí.

Veremos ahora cómo se gestiona la regularización del hotel, que queda sobre suelo destinado a esa actividad. Los apartamentos, en cambio, seguirán sobre suelo de equipamiento, por lo que su uso no podrá ser privado.

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¿Cómo se gestiona esto?
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Héctor Barbotta | 23-08-2007 | 14:38| 0

El nuevo Plan General ya ha sido consultado por muchos marbellíes, y las alegaciones presentadas se contarán, a buen seguro, por miles.
Quien haya visto el Plan no puede dudar de que se dibuja una ciudad de gran calidad ambiental, pero del dibujo a la realidad puede ir la misma distancia que del dicho al hecho.
La forma en que se gestionarán las compensaciones para regularizar las ilegalidades urbanísticas de los últimos años es clave. Algunos ejemplos ya publicados en SUR nos permiten adivinar que el camino para que la ciudad recupere lo suyo no será fácil. ¿Cómo se materializará que los actuales aparcamientos del NH Alanda pasen a ser zona verde pública? ¿En qué momento La Cañada entregará a la ciudad las 60 hectáreas que le debe? ¿Cómo hará Aifos para comprar jardines privados en la Milla de Oro y ponerlos a disposición del Ayuntamiento? ¿Quién le obligará a hacerlo? ¿Qué pasará si no lo hace? Los infractores tienen dos años para lavar sus culpas, pero el camino hacia la ciudad dibujada se adivina lleno de curvas. Y cuesta arriba.

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Regalos
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Héctor Barbotta | 09-09-2007 | 13:43| 0

Viene a cuenta de las últimas informaciones aparecidas sobre lo generosos que algunos promotores eran con responsables políticos y judiciales el recuerdo de algo que sucedió durante las pasadas navidades, cuando la gestora llevaba ya ocho meses al frente del Ayuntamiento y los constructores desfilaban por las oficinas de Urbanismo para intentar regularizar sus abusos urbanísticos.
Se acercaba ya la Navidad cuando aparecieron dos gigantescas cestas de regalo traídas por un mensajero. Como destinatarios figuraban el entonces vocal de Urbanismo, Rafael Duarte, y el asesor que éste había nombrado, Javier de Luis. El generoso remitente: el empresario Tomás Olivo. Cuentan que los receptores no dejaron marcharse al mensajero. Le dieron instrucciones para que devolviera las cestas. No había pasado mucho tiempo cuando una de las secretarias de Urbanismo recibió una llamada, no en el teléfono de la oficina, sino en su móvil privado. Era Olivo, que quería hablar con De Luis para afearle su conducta. Estaba indignado porque se le hubieran despreciado los regalos.
Pero si algo explica cómo se veían, y posiblemente se sigan viendo las cosas en las oficinas de Urbanismo –especialmente el concepto que allí se tiene de lo que está bien y lo que está mal– es la reacción que muchos de quienes allí trabajan tuvieron cuando supieron lo que había sucedido. Más de uno le echó en cara a ambos responsables políticos que no hubieran recibido las cestas. «Si ustedes no las querían –les dijeron– nos las hubieran dado a nosotros».

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NEGOCIACIONES TENSAS
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Juan Cano | 25-07-2007 | 17:35| 0

Los años de impunidad y de compadreo crearon costumbre, y hubo constructores que, caído el viejo régimen, no se resignaron a que las cosas habían cambiado.
Cuentan en Urbanismo que el año de la gestora dejó más de una anécdota que pone en evidencia hasta qué punto los promotores de moral en entredicho se habían acostumbrado a mandar en las oficinas públicas. Las iremos desgranando.
Uno de los incidentes se produjo cuando José Ávila Rojas, responsable de gran parte de las construcciones ilegales, imputado en el ‘caso Malaya’ y señalado como socio de Roca por el juez Torres, se presentó en las dependencias de Urbanismo para saber qué había de lo suyo. Enfrente estaba Rafael Duarte, entonces vocal de Urbanismo y ahora concejal de esa área en Estepona. Choque de trenes.
Se le pidió al constructor un gesto que demostrara que se había entrado en una nueva etapa, y que podía comenzar él mismo por derribar alguna de las múltiples construcciones ilegales de la que es responsable. Tenía muchas donde elegir.
El empresario, lejos de acceder, se atrevió a aventurar que él no era culpable de nada, sino víctima. Exigió que se le regularizara lo inaceptable. La discusión subía de tono y el abogado de Ávila Rojas procuraba calmar a su cliente.
Duarte le pidió que abandonara el despacho. El empresario no se calmaba, y el vocal de Urbanismo pidió que se llamara a la policía para desalojarlo.
Antes de la llegada de los agentes, Ávila Rojas optó por irse. No volvió a aparecer por ahí.

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AIRE FRESCO EN URBANISMO
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Juan Cano | 22-07-2011 | 09:18| 0

La alcaldesa de Marbella ha decidido que el hasta ahora arquitecto jefe de Urbanismo, Francisco Merino, no siga en ese departamento municipal, ávido de aire de fresco y necesitado de decencia.
El curriculum del funcionario apartado (imputación en el ‘caso Monteverde’, mención en el informe del Tribunal de Cuentas) es para echarse a temblar, pero más que su trayectoria, lo que asusta es la impasibilidad con la que contó a la policía las barbaridades que Roca y sus secuaces hacían en el Ayuntamiento. Asusta, sobre todo, por qué no explicó los motivos por los que durante 15 años no presentó ni media denuncia de todo lo que veía. Tampoco dijo si los motivos de su inhibición ante la justicia encontraban sus más profundas explicaciones en el miedo a perder su trabajo, en los regalos con los que Roca lo obsequiaba cuando llegaban las navidades, en las facturas por trabajos extra que presentó (y cobró durante años) o en una miserable combinación de todas estas.

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Un gigantesco plató para la televisión basura
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Juan Cano | 10-07-2007 | 16:46| 0

Comenzó Jesús Gil con sus apariciones en las que exhibía su prominente abdomen en un jacuzzi junto a esbeltas señoritas mientras hacía gala del soez pero eficaz discurso que lo llevó al triunfo electoral.Desde entonces Marbella se ha convertido en foco de atención de los programas más zafios de la televisión, que encontraron un filón en la ciudad. La política local surtía uno tras otro de innumerables personajes , mientras que los buscadores de fama no tenían más que pasearse por Puerto Banús para conseguir su porción de efímera celebridad catódica. La retransmisión de los avatares sentimentales del entonces alcalde Julián Muñoz y su romance con Isabel Pantoja parecieron marcar el culmen de la Marbella televisada, pero faltaba todavía la ‘operación Malaya’ y la conversión de los imputados en contertulios y de los chismosos profesionales en expertos judiciales.
Hoy existe la sensación de que cuantos más minutos acumula en la televisión, más cae la imagen de la ciudad, y el convencimiento paradójico de que lo único que necesita Marbella para recuperar su nombre es que se deje de hablar de ella. No será fácil. Los acontecimientos la han situado en el centro de un negocio suculento sin final a la vista. Dos ejemplos dan buena muestra de cómo está montado el asunto. Esta misma semana, la producción de un programa televisivo se ocupó de recoger en el centro de Marbella a turistas para montarlos en un autobús, llevarlos a casa de Isabel Pantoja y presentarlos en directo como espontáneos curiosos que se acercaban hasta el chalé. El viernes por la noche, un programa subió seguramente su audiencia mientras anunciaba la detención de Carlos Fernández. Era mentira

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Sin atisbo de autocrítica
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Juan Cano | 23-07-2011 | 09:00| 0

Desde el área de Urbanismo se ha invitado a los propietarios de los pisos de Banana Beach, uno de los edificios ilegales más emblemáticos de la era GIL, a presentar una denuncia contra el promotor José Ávila Rojas, responsable de esa obra, imputado en la ‘operación Malaya’ y considerado por el juez Torres socio de Juan Antonio Roca. Es la única forma de que el empresario responda por la estafa que han sufrido los compradores, a quienes se les han vendido unos pisos levantados en zona verde, amenazados ahora por la piqueta y que en el mejor de los casos quedarán en un limbo jurídico de consecuencias inciertas. Los vecinos se han negado. Quieren que sea la administración la que resuelva la situación.
Esta circunstancia no dejaría de ser una anécdota si no fuese un síntoma más que habitual. Los vecinos son conscientes que ha sucedido algo grave y saben que son las primeras víctimas, pero no hay, salvo excepciones, atisbos de responsabilidad o autocrítica. ¿Cómo pudo pasar esto? es una pregunta muy habitual en otros sitios, pero que casi no se escucha en Marbella, un ciudad empeñada en mirar al futuro y que se resiste a hacer balance. Hoy día resulta casi imposible encontrar a un vecino que se reconozca como votante del grupo que saqueó la ciudad, y mucho más escuchar alguna opinión autocrítica de esos electores. El ‘no importa que robe mientras haga cosas’ que presidió los mandatos gilistas ha dado lugar una atribución de responsabilidades hacia los partidos mayoritarios, los alcaldes anteriores a Gil, las instituciones, en especial la Junta de Andalucía, y los jueces. A la hora del balance, a Marbella le cuesta mirarse a sí misma

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¿Ablande en el calabozo?
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Juan Cano | 10-07-2007 | 16:40| 0

¿Utiliza el juez Torres la estrategia del ablande o solamente exhibe su autoridad?
Los abogados se venían quejando de la práctica a su juicio innecesaria de mandar a los sospechosos a dormir a la comisaría antes de tomarles declaración. Dicen que no lo hacía por necesidad procesal, sino para que reflexionaran sobre si debían decir la verdad que el instructor les requría.
Lo sucedido con el ex comisario San Agapito parece dar argumentos a esa protesta. Aparentemente no había necesidad de enviar 24 horas al calabozo a una persona que voluntariamente se presentó en el juzgado para someterse al interrogatorio y que el día siguiente iba a recuperar la libertad tras pagar una fianza.
Esta forma de actuar ya le ha costado al juez Torres la presentación de una querella en el TSJA por parte del abogado de la hija de Juan Antonio Roca, a quien se detuvo frente a sus compañeros de clase, se trasladó a Marbella en un vehículo policial y se le tomó declaración durante diez minutos para enseguida dejarla en libertad con cargos.
Es de esperar que la instrucción no comience a presentar fisuras. A ver si el trabajo de investigación de tanto tiempo se viene a bajo por ejercicios de autoridad innecesarios.

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El juez Torres entra al trapo
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Juan Cano | 10-07-2007 | 12:58| 0

No lo pudo el encarcelamiento de un ayuntamiento entero, incluidos sus dos últimos alcaldes, ni las astronómicas fianzas impuestas a los promotores más señalados del régimen, ni la intervención de cuentas bancarias, fincas, aviones, helicópteros, caballos y jirafas disecadas, ni la detención de sospechosos para interrogarlos y dejarlos en libertad a la mañana siguiente (o a los diez minutos). Pero sí lo pudo la omnipresente Isabel Pantoja.
El juez Torres ha roto el silencio sepulcral de más de un año de ‘operación Malaya’ para dar explicaciones sobre la detención de la tonadillera. No lo hizo con los periodistas que el viernes por la mañana esperaban novedades a las puertas del juzgado -a quienes ni siquiera miró cuando lo saludaron con un educado ‘buenos días’-, sino con un medio nacional que seguramente le será de más ayuda en su carrera -algunos piensan que alocada- para convertirse en juez estrella.
Nada que objetar a su decisión. Cada uno habla cuándo y con quien quiere. Pero ahora que ha hablado y que posiblemente se haya dado cuenta de que los periodistas no muerden, estaría bien que dejara de advertir con severidad a policías, procuradores y abogados de que no deben filtrar a la prensa datos del proceso que son de interés público. Él ha revelado detalles de una parte de la operación que aún estaba secreta, y lo ha hecho para quedar a salvo de las críticas. ¿Tiene autoridad moral para exigir a los demás lo que él no hace?

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella