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Mientras unos se pasan otros no llegan (corregido)
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Héctor Barbotta | 26-12-2007 | 17:31| 0

Las sentencias contra Julián Muñoz son tan habituales que están a punto de dejar de ser noticia, pero la última –que lo condenó junto a otros cinco ex concejales a siete años de inhabilitación, de modo que quien quiera volver a votarlo para alcalde de Marbella deberá esperar– incluye un elemento importante para el futuro. No para el de Julián Muñoz –que parece estar claro, permiso de fin de semana más, permiso de fin de semana menos–, sino para el de algunas de sus víctimas. La jueza sostiene que la restitución de la legalidad a la que alude la sentencia no debe materializarse a través de la demolición del inmueble construido ilegalmente, ya que los compradores no fueron llamados durante el juicio y por lo tanto no pudieron defender sus intereses. La resolución afecta a una sola vivienda, pero si este criterio se extiende puede hacer respirar tranquilos a miles de propietarios.

Quienes ya respiran tranquilos son la alcaldesa, Ángeles Muñoz, y su responsable de Hacienda, Carlos Rubio, tras alcanzar un acuerdo por el que se concede al Ayuntamiento un año de prórroga para comenzar a pagar la deuda de 267 millones de euros acumulada con Hacienda y la Seguridad Social durante los 15 años de saqueo. Han sido meses de negociaciones calladas en las que hubo avances y retrocesos. La Seguridad Social rechazó un primer plan de viabilidad del Ayuntamiento porque no contemplaba recortes suficientes en gastos de personal. Fue cuando envió la requisitoria de pago que vencía el 20 de diciembre. Ese mismo día, agónicamente, se comunicó que habría un año de moratoria. Para ello fue necesaria la presentación de un segundo plan, cuyo contenido y consecuencias seguramente se irán conociendo en los próximos meses.

A la misma hora en que la alcaldesa y Carlos Rubio comunicaban en una rueda de prensa el acuerdo con ambos organismos del Gobierno central –posiblemente uno de los mayores éxitos de gestión del equipo municipal, y también la muestra de que en algunos ámbitos de la administración hay noción de cuál es la situación de la ciudad–, Javier Arenas participaba en un mitin preelectoral en Sevilla y acusaba a Chaves y Zapatero de poner en marcha una estrategia de «ahogo financiero» contra Marbella. Cualquiera podría pensar que la comunicación entre el presidente del PP andaluz y Ángeles Muñoz comienza a sufrir interferencias y que Arenas no recibe la informaciónen tiempo y forma. Pero es más probable que la explicación sea menos retorcida. El eterno candidato a la Junta, inmune al temor al ridículo, simplemente ha decidido aplicar a la campaña aquel lema del mal periodismo: ‘No dejes que la realidad te estropee un buen titular’.

Pero si unos se pasan, hay otros que no llegan. Mientras el gobierno socialista tomaba su primera decisión trascendente en relación con Marbella desde que decidió disolver el Ayuntamiento encabezado por Marisol Yagüe, la agrupación local del PSOE y su grupo municipal ni la olían. Es más, su primera reacción, finalmente abortada antes de que se hiciera pública, fue cuestionar las bondades del acuerdo alcanzado. Caben tres preguntas: 1) ¿Cómo es posible que tan acostumbrados como están los políticos a vender humo, no sean capaces los socialistas de Marbella de poner en valor una decisión tomada por su gobierno que afecta positivamente a la ciudad? 2) ¿Tan malos son en lo suyo, o tan lista es Ángeles Muñoz, que dejan que la alcaldesa se lleve todo el mérito de una decisión adoptada por el gobierno del PSOE? y 3) ¿Llevarían algún décimo del 23.117 y lo rompieron antes de comprobar si había caído algo?

Nada de lo que sucede puertas afuera de los locales socialistas parece importante, porque lo que realmente entusiasma en el PSOE de Marbella es la movidilla interna. Mientras todo esto sucedía, los socialistas estaban enfrascados en el debate sobre las propuestas de conformación de las listas para las elecciones del 9 de marzo. Hubo algunas propuestas extravagantes. Sobre todo una: Llamó la atención que hay 21 militantes en el PSOE de Marbella y 14 en el de San Pedro que opinan que Paulino Plata ha hecho méritos para volver a ser candidato a algo. Con todo, lo que mejor muestra cuál es la situación del PSOE local es que en las asambleas celebradas esta semana en la ciudad (127.000 habitantes censados y muchos más reales) participaron menos de cien personas. 31 en San Pedro y 65 en Marbella. Eso es el PSOE por estos lares.

Mientras, por otros lares más lejanos hay cierto mosqueo por la inventiva de la que hace gala la policía a la hora de bautizar sus operaciones. El embajador malayo, hemos sabido, ha preguntado al Gobierno de España a qué viene el nombre de esa movida policial y judicial que a nada bueno se asocia. A ver si alguien se anima y propone un hermanamiento con Kuala Lumpur. Así se les pasa el enfado, se promociona Marbella en el efervescente mercado del sudeste asiático y se anima un poco el cotarro, que buena falta hace.

NOTA: Un fantasma virtual se había comido algunos espacios de separación entre palabras. El error ya está subsanado. Muchas gracias a los lectores que advirtieron del fallo y disculpas a todos.

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¿Quién asume la responsabilidad?
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Héctor Barbotta | 17-12-2007 | 11:49| 0

Como en las películas de suspense a las que el maltrato del idioma ha bautizado como ‘thrillers’, las cosas no son lo que aparentan ser. La tramitación del Plan General ha caído en un peligroso punto muerto donde más que querer imponer su criterio, las administraciones parecen interesadas en que sean los otros los que impongan el suyo si a cambio de eso se llevan los palos. Lo que hay es una batalla de imagen que consiste más en culpar al otro de lo que seguramente saldrá mal que en comprometerse para que las cosas salgan mejor. La Junta de Andalucía recuerda que es el Ayuntamiento el que tiene que tramitar el Plan en su fase final. El Ayuntamiento se empeña en responsabilizar a la Junta de lo que vaya a suceder y se resiste a ejercer las competencias que le corresponden y que tanto reclamó. Mientras tanto, el Plan sigue paralizado, con todos ocupados en dejar claro que esto no va con ellos.

Despedida
Un informe sin desperdicio
El informe que el hasta ahora director-gerente de la Oficina de Planeamiento, José María Ruiz Povedano, envió a la consejera Concepción Gutiérrez para fundamentar el cierre del organismo con el que la Junta escenificó su desvinculación del Plan de Marbella no tiene desperdicio. Recuerda que desde finales de septiembre, cuando estaba próximo a expirar el plazo de información pública, la alcaldesa y la concejala de Urbanismo, Alba Echeverría «ésta de forma reiterada», le solicitaron personalmente que abandonara las dependencias municipales. Desde su traslado a Málaga, la oficina no recibió ninguna consulta del Ayuntamiento que justificara su continuidad. Pero según se desprende del escrito, lo que preocupa en Obras Públicas, más que la inutilidad de la oficina a la luz de la abierta confrontación que tiene a Marbella y su urbanismo como campo de batalla, es el desgaste seguro que a esta altura ya supone el Plan. «Se está produciendo en los últimos meses –dice la carta firmada por Ruiz Povedano– una confusión en la opinión pública» y recuerda que la aceptación o rechazo de las alegaciones corresponde al Ayuntamiento, sin interferencias de la Junta. El Gobierno autonómico no quiere saber nada con una cuestión que sólo le trae problemas.

Sentencias
Hasta las orejas y en el lugar no deseado
Pero para la Junta, el verdadero problema radica en que, quiera o no, está metida hasta las orejas. El guión resulta complejo, y hasta injusto. Haber presentado en su día las denuncias ante los tribunales por las continuas barbaridades que cometían Gil y sus secuaces desde su guarida municipal tiene consecuencias. En este caso, el de acabar representando el papel del malo cuando lo que se intentaba –sin éxito, por utilizar un eufemismo– era ponerle freno al malo de verdad. Si son 400 denuncias, ahora hay 400 posibles problemas. Construidos los pisos, desaparecidos muchos promotores con el botín –o como mucho ligeramente salpicados por los sobres que dejaban a Roca– y ocupadas las viviendas por los figurantes a quienes el guión llama ‘compradores de buena fe’, la Junta aparece como el malo de la película que ahora quiere demoler los edificios. Porque los procesos judiciales, una vez iniciados siguen su curso, y en los servicios jurídicos de la Junta nadie ha recibido hasta ahora la orden de parar. Por ello, y porque la inercia burocrática es tan lenta como inexorable, el denunciante sigue en su papel y pide que se ejecuten las sentencias. De momento son 38, pero se asegura que pueden ser el doble en las próximas semanas.

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La polémica que viene
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Héctor Barbotta | 10-12-2007 | 13:03| 0
Una nueva polémica se está larvando y, a no dudarlo, explotará antes de las elecciones de marzo. El martes de la semana pasada se celebró una reunión para avanzar en acciones para mejorar la imagen de Marbella cuya financiación correrá a cargo del Plan Qualifica para la Costa del Sol. El origen de esta iniciativa estuvo en el desgaste que la ciudad sufrió durante la ‘operación Malaya’, pero su puesta en marcha se fue retrasando. Hasta ahora. 
La reunión fue un completo fracaso. El Ayuntamiento, representado por el concejal de Turismo, José Luis Hernández, y Carlos Rubio, debía proponer un plan de ‘marketing’. Los presentes, entre los que además de representantes de la Junta había miembros del colectivo de empresarios y técnicos del Patronato de Turismo, lo echaron para atrás. «Demasiado genérico», «inconexo» y «carente de estrategia» fueron algunos de los piropos que le dedicaron. Así que a hacerlo de nuevo. Y más retraso para recuperar la imagen de Marbella, por la que tan preocupados se muestran los políticos con un micrófono delante.
La polémica larvada que aflorará más temprano que tarde tiene su relación con ese plan, pero tendrá su eje en qué se está haciendo con los fondos que deben dedicarse a mejorar la imagen turística. El Ayuntamiento anunció la próxima construcción de un parque infantil en San Pedro. Hasta ahí todo bien. El problema es que lo hará con cargo al Plan de Excelencia Turística. No es la primera actuación de ese tipo que se financia con fondos que aparentemente debían tener un destino más relacionado directamente con la principal industria de la ciudad. Los empresarios ya habían mostrado su inquietud cuando supieron que también con cargo a estos fondos se iba a renovar el mobiliario urbano en una de las barriadas donde se espera por el cumplimiento de los compromisos adquiridos por Ángeles Muñoz  durante la campaña electoral. El Ayuntamiento no tiene un duro, y de momento tira de donde puede. Pero desvestir a un santo para vestir a otro siempre genera descontento en algún sitio.
Y ahora los descontentos son los empresarios.
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Mediación
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Héctor Barbotta | 04-12-2007 | 13:40| 0

Los empresarios, y en especial los promotores, están más que preocupados por el rumbo en el que siguen marchando, con piloto automático, las relaciones entre el Ayuntamiento de Marbella y la Junta de Andalucía. Tras las buenas palabras de ‘lealtad institucional’ de un lado y ‘Marbella es un asunto de Estado’ del otro la situación sigue donde estaba. Y a los empresarios les preocupa que la falta de comunicación afecte a la tramitación del Plan General, que ven estancada.
Los últimos números que ambas administraciones se tiraron a la cabeza sobre las alegaciones que se habían enviado a la oficina de la Junta es sólo un síntoma más del punto donde están las relaciones.
Desde el gobierno andaluz se ha optado por repetir el mensaje de que el Plan es asunto del Ayuntamiento, y que a la Junta sólo le corresponde el control final de legalidad, pero esa postura tampoco ha ayudado a sacar el PGOU del debate político.
A los empresarios les inquieta que si desde el Ayuntamiento se sigue enconando el debate sobre este asunto, una vez que Chaves tenga su previsible victoria electoral en el bolsillo, el 10 de marzo se le acabe toda la receptividad que puede mostrar ahora.
Confundidos como están partidos e instituciones, es evidente que ni el PP va a tragar con un Plan aprobado por la Junta, ni el PSOE va a admitir que el Ayuntamiento le cambie radicalmente el documento. Por eso resaltan que para que salga adelante es necesario que se pongan de acuerdo. Con cesiones mutuas.
El viernes pasado, con Chaves en Marbella, los empresarios ofrecieron su mediación. Y por lo que se sabe, las gestiones se llevarán al más alto nivel.

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83 años
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Héctor Barbotta | 27-11-2007 | 10:42| 0

Julián Muñoz se sentó otra vez en el banquillo y dijo que con tal de no seguir en la cárcel confesaría hasta lo de las Torres Gemelas. Pero que en realidad es inocente. Hay personajes que ni aun en las peores condiciones abdican del cinismo.
Reconoce Julián Muñoz que tiene pendientes 83 causas (son algunas menos) y que no quiere estar 83 años en la cárcel porque no vivirá tanto.
Por fin alguien explica con claridad meridiana lo que ha significado el gilismo para Marbella. A quienes estuvieron al frente de la ciudad, y Muñoz no es el único, no les alcanzaría toda la vida para pagar el daño que han causado.

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Hora de usar la calculadora
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Héctor Barbotta | 25-11-2007 | 18:04| 0

Una polémica inesperada surgió el martes en el lugar menos adecuado. El Ayuntamiento aprobó la licencia de obras para la ampliación del Hospital Costa del Sol, pero no lo hizo sin lanzar una carga de profundidad contra la Junta de Andalucía.
Excluyó de la licencia el área comercial y la guardería que estaban previstas en el proyecto. Quien haya leído el comunicado que el Ayuntamiento lanzó para informar de su decisión, en el que acusaba a la Junta de pretender financiar las obras –el presupuesto es de 50 millones de euros– con la superficie comercial –2.200 metros cuadrados–, pudo haber pensado que la cotización del metro comercial en un hospital vale el doble que en primera línea de Puerto Banús y que la Consejería no quería un espacio para las tiendas que permiten comprar el periódico para amenizar las esperas o llevarle flores a una reciente madre, sino una nueva La Cañada en pleno centro sanitario. Con una tienda de Zara al lado de los quirófanos y un MacDonald’s junto al consultorio de urgencias. La delegada de Salud, María Antigua Escalera, llamó a la alcaldesa, Ángeles Muñoz, el miércoles a primera hora y aparentemente la conversación puso las bases para zanjar el malentendido. A veces viene bien coger el teléfono.
Pese al declamado compromiso por Marbella, entre ambas instituciones sigue habiendo falta de comunicación y desconfianza. De momento descartamos la mala fe, pero no el temor a que haya episodios similares antes del 9 de marzo.

Si la calculadora tuvo un fallo a la hora de sumar metros en el hospital, ha llegado el momento de que funcione para cuadrar las cuentas. Quince años de saqueo sistemático no podrían haber generado una situación distinta. Si en lugar de una administración pública se tratara de una sociedad privada, hace años que al Ayuntamiento se lo habrían repartido a trozos sus acreedores. El jueves se aprobaron los presupuestos para el año que viene, y los gastos de personal se llevan 11 euros por cada uno que se dedica a inversiones. Las cuentas no salen, y el seguro médico privado del que disfrutan los trabajadores dejará de cargarse a las cuentas públicas. Desde el equipo de gobierno –presionado por la Seguridad Social, que reclama reducción de plantilla para renegociar la deuda– argumentan lo que parece obvio: los tiempos no están para lujos y si no hay despidos hay que recortar por algún lado. Los sindicatos, en su papel, la montaron en el pleno. Durante el desalojo por la policía, se escucharon diálogos jugosos. Un representante sindical, deseoso de ofrecer espectáculo a su parroquia, le pidió a un agente: «Zarandéame un poquito». Pero el policía no entró al trapo:

Hubo quien quiso curarse en salud y recomendó a los ciudadanos que hicieran «acopio moderado» de agua. Pero el acopio, como el desenfreno, difícilmente puede ser moderado
La semana empezaba con temor por los cortes de agua que iba a provocar la conexión a la red de una nueva tubería. El trabajo silencioso de Acosol, que preparó durante meses la operación, consiguió que sólo unos pocos usuarios sufrieran restricciones. Quien llenó la bañera tuvo que vaciarla. Y no estamos para esos dispendios.

Un mes sin portavoz municipal. Y tan contentos. Los ediles socialistas no evidencian ninguna prisa por elegir al sucesor de Paulino Plata. Durante el pleno de los presupuestos intervinieron cuatro concejales. Hay quien dice que con las elecciones a la vuelta de la esquina no es momento para meterse en líos internos, y argumenta–sin bromear– que ahora mismo no hay urgencia por tener un referente político en la ciudad, y que como estrategia para desconcertar al adversario no está mal. El problema es que no está claro dónde va a provocarse el desconcierto.

El presidente de la Junta de Andalucía visita Marbella el viernes (un día después de lo previsto, por motivos de agenda) con la intención de reunirse con colectivos sociales. En www.diariosur.es los vecinos de Guadaiza ya han anunciado que tienen toda la intención de que el presidente los reciba. Hasta el viernes, en el Ayuntamiento aseguraban desconocer la visita.

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A la altura
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Héctor Barbotta | 21-11-2007 | 21:50| 0

70 personas que trabajan o que nacieron en Marbella (y que destacan en lo que hacen) respondieron la semana pasada a una consulta de SUR sobre el futuro de la ciudad. Había entre ellos empresarios, deportistas, docentes, profesionales, ecologistas, líderes sociales… Algunos ven un presente convulso, otros no tanto. Pero la mayoría coincidió en que el futuro, por necesidad, tiene que ser mejor y estar a la altura de la historia de la ciudad. No de su negra historia reciente, sino de su mejor tradición. La que consiguió poner a la ciudad en lo más alto del turismo internacional con el ingenio de algunos y el silencioso trabajo de muchos.

La normalización institucional, aún con un ayuntamiento arruinado, aún con Marbella en el centro de las disputas políticas –veremos si en la campaña electoral se respeta el compromiso implícito del pacto de Estado por Marbella que comprometieron ambos partidos mayoritarios- debería dar el marco adecuado para que la ciudad ordene el caos heredado, recupere lo que robó la camarilla que ocupó el poder municipal durante 15 años y afronte los retos del futuro.

En SUR hemos empezado con lo que nos toca. Desde el domingo pasado no sólo tenemos más páginas para informar sobre la ciudad, sino que hemos convertido la edición de Marbella en un periódico de Marbella. Y además hemos abierto más canales de participación para los lectores. Quienes leen la edición de papel ya habrán notado la diferencia.

La ciudad afronta una nueva etapa. Y todos tenemos la responsabilidad de estar a la altura.

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Inexplicable
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Héctor Barbotta | 06-11-2007 | 09:46| 0

El arquitecto redactor del PGOU de Marbella ha vuelto a resaltar lo que para muchas personas, especialmente de fuera de Marbella, resulta difícil de entender. En una entrevista publicada en SUR este domingo, González Fustegueras se preguntó, de forma retórica, si los propietarios de inmuebles sobre los que el Plan establece una carga para su regularización se están moviendo para que las compensaciones no recaigan sobre ellos. No habla ya Fustegueras de que los vecinos se metan en laberintos judiciales que no todos los bolsillos pueden recorrer, sino de que presenten al menos una reclamación como consumidores a quienes se les ha vendido un producto con trampa.
La actitud de los estafados, que sólo se movilizan para pedir que se legalicen su viviendas sin más pero sin pedir cuentas a los estafadores, no encuentra explicación. Y cada día que pasa resulta más inexplicable.

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La Marbella que se va, la Marbella que no llega
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Héctor Barbotta | 30-10-2007 | 10:14| 0

Nunca es fácil la transición. A veces parece que se está en un limbo histórico, atrapado entre lo que no acaba de terminar y lo que no alcanza a comenzar.
Durante los últimos días el pasado ha regresado como en una invasión. Hubo novedades sobre la casa de la vergüenza de quien alguna vez, parece increíble, fue alcaldesa de Marbella. Roca y Julián Muñoz volvieron a los juzgados a dar explicaciones (o a no darlas) sobre la corrupción urbanística. Se citó a testigos en la causa que se sigue contra un juez supuestamente corrupto. Se habló de la inesperada dificultad que está encontrando Pedro Román para reunir el millón de euros que le permita salir de la cárcel. Una fianza que puede dejar rastros indeseados para el reo y apetecibles para los investigadores.
Y todo ello sin mencionar al PGOU, el documento del futuro condicionado por el hormigón del pasado.
La actualidad de Marbella, vaya paradoja, parece marcada por lo que ya ha sucedido. Y seguramente esto es así porque el futuro no acaba de llegar. Los proyectos que deben guiar el porvenir brillan por una ausencia marcada por la miseria económica y financiera del Ayuntamiento y por unos presupuestos de la Junta más inclinados por tapar los agujeros de 15 años pasados que por generar alguna ilusión futura.

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Una salida al laberinto
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Héctor Barbotta | 22-10-2007 | 19:09| 0

El debate sobre las compensaciones que deben afrontarse para regularizar las viviendas ilegales ha contaminado cualquier otra consideración que pudiera hacerse sobre el nuevo PGOU de Marbella.
El documento marca las pautas para la ciudad de, al menos, los próximos diez años, propone la ampliación de sus puertos, la forma en que llegará el AVE, el sitio donde deberá construirse, algún día, su Universidad, la protección de sus edificios históricos, la ubicación de sus futuros parques y un largo etcétera. Pero no hay más debate que las compensaciones de los edificios ilegales.
A la hora de buscar explicaciones a esta situación, la principal responsabilidad apunta los redactores del Plan, y posiblemente a su torpeza. No establecieron distinciones entre quienes se beneficiaron de las obras ilegales –los promotores– y quienes –de forma mayoritaria aunque seguramente habrá excepciones– son sus perjudicados, los compradores.
Si lo que pretendían era debilitar la posición de los promotores empujando a los propietarios a denunciarlos, lo que han conseguido es exactamente lo contario: confundieron los intereses de unos con los de los otros, –cuando en realidad se trata de intereses antagónicos– y así la única posición que salió debilitada, al menos en la ciudad, ha sido la de la Junta, administración bajo cuya dirección se redactó el Plan.
Ahora, frente a posiciones interesadas que piden la anulación de las compensaciones (una amnistía encubierta y la consumación final de la política de hechos consumados que sería un desastre para la credibilidad de la ciudad) existe otra posible solución. Hay vecinos que exigen que no se les reclame a ellos lo que debe exigirse a los promotores y que el propio Plan establezca explícitamente que la responsabilidad es de los promotores.
Posiblemente sea una salida al laberinto en la que la ciudad parece otra vez perdida.

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella