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¿Son los cargos de confianza un tema tabú?
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Héctor Barbotta | 03-02-2008 | 22:19| 0

El equipo de gobierno municipal ha informado de que va a revisar los pluses que cobran los trabajadores municipales para comprobar si se ajustan a las tareas que realizan. Y como primer avance, anunció la retirada de los complementos de productividad (1.700 euros mensuales) que cobraban tres cargos de confianza, entre ellos los ex miembros de la gestora Javier García y Baldomero León. Posible patinazo, porque en diciembre, el coordinador de Personal, Carlos Rubio, había asegurado que ni García ni León cobraban estos pluses. Entonces, ¿no les han bajado el sueldo como se anunció? Y si se los bajaron, ¿cobraron estos pluses indebidamente el año pasado? Y si es así, ¿devolverán el dinero?

Los cargos de confianza siguen siendo un tema tabú. SUR publicó la semana pasada que la Mancomunidad gastará 915.000 euros en 2008 en los sueldos de estas personas. La información disgustó a alguno de los aludidos. Dos días después, las mismas páginas recogieron que el Ayuntamiento ya ha cubierto los 25 cargos creados al constituirse el nuevo gobierno municipal. 1,6 millones de euros al año. El mismo disgusto. 


¿A qué viene el malestar? Los responsables de las instituciones saben que se trata de un tema resbaladizo, que puede causar daño de imagen y lejos de explicar que no se puede gobernar una institución sin personas de confianza en puestos clave, e informar qué hace cada una de ellas y por qué su sueldo está justificado, prefieren pasar de puntillas. Que no se hable del asunto. Los años del capo parecen haber persuadido a los políticos de que ésta es una ciudad receptiva a los discursos demagógicos. Y que el dinero público que se gasta en cargos de confianza se presta para desgastar al que gobierna con ese tipo de argumentos. Pero subestimar de esa manera al personal puede resultar contraproducente.
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Días de pasión sin lugar para la razón
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Héctor Barbotta | 28-01-2008 | 12:35| 0

El CIT celebró el jueves su último almuerzo mensual antes de la asamblea en la que elegirá al presidente para los próximos dos años. Fue una exhibición de las buenas relaciones que la actual directiva mantiene con la cúpula empresarial de la provincia y de la comunidad autónoma. Trajo al secretario general de la CEA, Antonio Carrillo, quien dejó algunas reflexiones interesantes. Dijo entre otras cosas que esta ciudad no soportaría que cada uno siguiera yendo por su lado, pero que habrá que esperar a que la pasión partidista de las elecciones generales y autonómicas deje paso a la razón práctica. Algunos acontecimientos de la semana le dieron la razón.

CAMPAÑA
La cortesía puede esperar
El presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, celebró un mitin el miércoles en Guadalmina en su calidad de candidato socialista a la reelección. Repartió a diestra y siniestra. Sobre todo a diestra. Acusó a la alcaldesa de desleal, un argumento en el que vienen insistiendo en público y en privado todos los cargos socialistas cuando hablan de Marbella. Están indignados, y en algunos parece algo más que una pose de campaña. Ofrecen como ejemplos la apropiación que, aseguran, se hace desde el equipo de gobierno municipal de obras realizadas por la Junta o de iniciativas impulsadas en su día por la gestora; ya por la colocación de carteles en los que la Junta no aparece por ningún lado, pese a ser ésta la institución que pone el dinero, ya por la visita de la alcaldesa a las obras en cuestión sin siquiera avisar a los delegados de las consejerías que financian esas actuaciones. Sin ir más lejos, el responsable provincial de Medio Ambiente, Ignacio Trillo, estaba esta semana que trinaba después de que Muñoz se presentara el lunes en la las obras que se realizan en el bulevar Ashmawi, producto de una negociación entre esa Consejería y la concesionaria de la nueva tubería.

MITIN
Toda la artillería contra la alcaldesa
El caso es que Chaves acudió a Marbella con la intención de descargar toda la artillería contra la alcaldesa y sacó a colación el controvertido asunto de la ampliación del hospital Costa del Sol. Un proyecto, no olvidarlo, de 38 millones de euros. Dijo que la licencia de obras no ha sido concedida porque a Muñoz «no le dio la gana». Pero es que sí hay licencia. El Ayuntamiento la remitió al hospital el 7 de diciembre, y las obras podrían haber comenzado entonces. Si el presidente de la Junta hubiese acusado a la alcaldesa de obstaculizar el proyecto por vetar la zona comercial y las guarderías –para los que no se da permiso en la licencia– su argumento podría haber tenido defensa. Pero lo que dijo es que el Ayuntamiento no ha concedido la licencia, y la licencia está firmada desde hace más de un mes. Si el papel no se perdió por el camino, el presidente patinó.

CONSEJERA DE SALUD
Una visita que nunca fue
Posiblemente, detrás del discurso de Chaves se encuentre la causa de la truncada visita de la consejera de Sanidad, María Jesús Montero, quien tenía previsto venir a Marbella, y concretamente al hospital, el pasado jueves. Todo estaba arreglado hasta primera hora de la tarde del miércoles, cuando la visita fue suspendida. Un par de horas después, el presidente de la Junta lanzó su afirmación de que la licencia no había sido concedida.

FISCALIA
¿Un principio sobre otro?
Y mientras la pasión partidista no deja lugar a la razón práctica, los responsables del saqueo negocian con la Fiscalía para acumular causas y conseguir penas mínimas. Esta semana se ha sabido que no sólo Julián Muñoz, sino todos los ex ediles que firmaron licencias ilegales entre 1995 y 2006 podrán beneficiarse del acuerdo. La Fiscalía fundamenta su postura en el principio de economía procesal. Se respira que el principio de justicia va camino de quedar en un segundo plano.

URBANISMO
Un título que nadie quiere
Precisamente en Urbanismo se preparan para asumir los cambios después de que el Ayuntamiento confirmara el nombramiento de Juan Carlos Fernández Rañada como coordinador general. (El portavoz del PP, Félix Romero, tuvo un lapsus en el pleno del viernes y habló de gerente, pero ese es un título que nadie quiere a la vista de quién fue el último que lo utilizó). Al equipo de gobierno le preocupa que temas cruciales en esta área estén estancados. El propio Romero reconoció que la situación de Urbanismo es difícil. Además, la concejala está a punto de disfrutar de un permiso de maternidad, y hasta el momento por debajo de ella sólo hay cuatro jefes de área, cuyas relaciones entre sí a veces no son las mejores, pero nadie que coordine todo el trabajo. El elegido para ponerse al frente de todo este embrollo, Fernández Rañada, goza de prestigio. Ha trabajado en cargos de responsabilidad tanto bajo el PP como bajo el PSOE. Quienes le conocen resaltan su perfil técnico y su capacidad para llevarse bien con todo el mundo. Dos cualidades de las que deberá hacer gala. Sobre todo de la segunda.

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La Lupa. Una cierta sensación de cachondeo
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Héctor Barbotta | 20-01-2008 | 18:20| 0

La decisión del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía de aplazar la ejecución de las sentencias que anulan licencias de obras –las primeras se han conocido esta semana, pero habrá más próximamente– ha traído una sensación de alivio no sólo a los propietarios de los pisos, que también, sino sobre todo a los responsables políticos, que han respirado tranquilos, ya seguros de que no hay piqueta a la vista en la campaña electoral. Pero la decisión ha venido también a fortalecer la sensación de que a veces resulta difícil que las sentencias judiciales pasen del papel a los hechos. Y de que los promotores que apostaron a la política de hechos consumados están ahora más cerca de salirse con la suya.

Julián Muñoz
Acumulación de causas
Pero así como la decisión del TSJA puede resultar entendible para la mayoría de la gente, el reconocimiento que ha hecho la Fiscalía de que está negociando con los abogados de Julián Muñoz y otros ex ediles delincuentes para acumular los casos de delitos urbanísticos encuentra menos explicación. Las tesis que habían sostenido las defensas desde el principio –que no se trataba de varios delitos uno detrás de otro, sino de un solo delito continuado– parece que ahora sí van a ser acogidas por la Fiscalía, que se muestra dispuesta a cambiar el criterio que venía manteniendo hasta ahora. En resumen, que el enriquecimiento a costa de la ciudad de Marbella le puede salir a estos sinvergüenzas más barato de lo que se creía. Seis años como máximo aunque los encuentren culpables de un centenar de casos. Julián Muñoz había dicho hace dos juicios que con tal de salir de la cárcel reconocería su culpabilidad en lo de las Torres Gemelas. No le hará falta. Como los promotores, está a punto de cerrar un buen negocio.

Videovigilancia
Interior dice no
Sigue el cachondeo. Esta semana se ha sabido que Interior sabe que tiene en Marbella cien policías nacionales menos de los que hacen falta, y también que no está dispuesto a que se implante un sistema de videovigilancia para mejorar la seguridad en Puerto Banús. Ni conmigo ni sin mí. Los argumentos esgrimidos para la negativa no tienen desperdicio. La Delegación del Gobierno en Andalucía comunicó al Centro de Iniciativas Turísticas (CIT), promotor de la iniciativa, que no existe «una situación delincuencial de extrema gravedad que haya propiciado un clamor popular» para que los ciudadanos acepten la instalación de las cámaras. No se sabe cómo pulsa Interior la opinión de los vecinos, ni cuántas reyertas veraniegas harán falta para que reconsidere su decisión, pero debe admitirse que el argumento para decir no mejora incluso al esgrimido ante la anterior solicitud del CIT, cuando se afirmó que la grabación de las cámaras podía afectar «a turistas y veraneantes con indumentarias propias de la playa». Si hasta dan ganas de animar al CIT a que haga un tercer intento, no para conseguir que se mejore la seguridad en Banús, sino para ver qué se le ocurre al ingenioso al que se le encarga fundamentar las negativas.

Cit
Elecciones a la vista
Precisamente en el CIT se ha cerrado esta semana el plazo para la presentación de candidaturas. Con algo de polémica. La directiva decidió no agotar el plazo previsto en el estatuto –que fija el primer trimestre del año– para evitar la confluencia de su proceso electoral con la campaña de las autonómicas y generales. A la candidata de la lista opositora, África León, no le pareció bien esta decisión, pese a que le queda todavía un mes por delante para intentar conseguir apoyos. La carta enviada a la asociación empresarial es un dechado de exotismo. No por el contenido, sino por la firma. La candidata, que parece echar de menos su etapa en el parvulario, reemplaza algunas letras por dibujos escolares. Una pirámide por aquí, una palmera por allá. No se sabe si es la rúbrica que utiliza también para los documentos oficiales, pero en todo caso renunciar a la seriedad para ganar en originalidad puede ser una opción tan válida como cualquier otra. La semana vivida en el CIT, cuya relación con el equipo de gobierno municipal es francamente mejorable, ha sido interesante. Ha habido conversaciones para todos los gustos. Ofrecimientos de empresarios que querían entrar en la lista oficial, y alguna presión política para que se excluyera a otros. Miguel Gómez Molina se mantuvo en sus trece. Repite con el equipo que lo ha acompañado hasta ahora.

Urbanismo
Fichas con polémica
Esta semana se ha difundido también la memoria de gestión de José María Ruiz Povedano, director de la Oficina de Planeamiento que la Junta de Andalucía mantuvo en Marbella desde la retirada de las competencias urbanísticas hasta que el mes pasado decidió su cierre. Como parte de esta documentación, más de 200 fichas, supuestamente con el contenido de las reuniones de los responsables de la oficina con promotores urbanísticos y sus representantes. Supuestamente. Porque más de un asistente a estas reuniones jura y perjura que el contenido de las fichas no se parece en nada a lo que se trató en esos encuentros. Y alguno hasta no recuerda haber estado en reuniones en cuya ficha aparece su nombre. El caso es que nunca se llegó a levantar acta, por lo que para creerse el contenido de las fichas hay que hacer un ejercicio de buena fe y confiar en la buena memoria de Ruiz Povedano.

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La Lupa. Problemas generales, soluciones singulares
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Héctor Barbotta | 14-01-2008 | 12:08| 0

No es la primera vez que Marbella se enfrenta a una crisis o, mejor dicho, que una situación de parón del sector de la construcción amenaza a la economía de la ciudad tal y como ahora lo está haciendo. No está mal, por ello, recordar qué sucedió en situaciones similares anteriores. No precisamente para hacer lo mismo, sino para que síntomas parecidos no inviten a repetir con las medicinas que ya demostraron ser nocivas. 16 años atrás la ciudad fue invitada a aislarse, a construir un supuesto paraíso con islas artificiales y trenes bala, a vivir institucionalmente al margen de la política y de los partidos para no contaminarse con sus prácticas de corto alcance y tentadas por la corrupción. Por ese camino acabó convirtiéndose en el paradigma de aquello de lo que se prometía escapar. Así llegamos hasta aquí.

Construcción
No se puede jugar sin árbitro
Supimos esta semana que la construcción sólo alcanza al 25 por ciento del volumen de actividad que tenía hace menos de cinco años, que ello está afectando de manera negativa al empleo, que conseguir ahora un albañil que haga una reforma en casa es mucho más fácil y rápido de lo que lo era entonces. Sobre todo porque entonces era casi imposible. Se ha escuchado ya alguna voz que atribuye esta situación, que no es exclusiva de Marbella y que encuentra causas, incluso, globales, a la recuperación de la decencia en la ciudad. Esta opinión no se expresa así, sino encubierta. Pero ya se ha escuchado el argumento de que con tanta escrupulosidad no se puede, que el empresario necesita manos libres, que el respeto a la ley, en definitiva, no es más que un obstáculo a la hora de hacer negocios. Como si se pudiera practicar seriamente un deporte sin hacer caso al árbitro. O como si directamente se pudiera jugar sin árbitro. Hay demasiada gente todavía acostumbrada a hacer trampa. Y a la que le molesta que se criminalice a los sinvergüenzas.
La lectura opuesta es que más allá de las causas que escapan a nuestro control, estamos así como consecuencia de los excesos del pasado, y que esta situación invita a prepararse para afrontar el futuro. Aprobar el Plan y recuperar la seguridad jurídica para cuando llegue el cambio de ciclo, que nunca se sabe cuándo puede ser. Sería imperdonable que nos sorprendiera con los deberes sin hacer. O mal hechos.

Seguridad
Protesta por las reyertas en San Pedro
La primera semana laboral del año ha sido escenario de un afloramiento de los problemas. Como si hubieran estado agazapados, dormidos durante las fiestas, para resurgir en cuanto la ciudad comenzara a recuperar su ritmo normal. El martes, cerca de un centenar de vecinos de San Pedro se concentraron frente a la Tenencia de Alcaldía para protestar por la inseguridad y las continuas reyertas que se suceden en una de las zonas de marcha. Pidieron respuestas ante los responsables municipales, como se hace siempre, aunque la seguridad encuentra responsables también en otros ámbitos. Los concejales bajaron a dar explicaciones. Posiblemente el Ayuntamiento pueda hacer más. Y posiblemente, también, las promesas de seguridad no tuvieron en cuenta en su día las limitaciones que las circunstancias imponen. Pero se trata seguramente más de un problema de recursos disponibles que de disposición a usar esos recursos. Y que requiere también soluciones globales que afectan tanto a lo social como a lo institucional.

Maltrato
Una lacra tras la puerta de al lado
Y no es el único. 80 mujeres que en Marbella están bajo protección permanente por su condición de víctimas de malos tratos ofrecen un panorama de cuál es la dimensión que este problema ha alcanzado también en la ciudad. Se trata, es verdad, de un despreciable fenómeno general que afecta a toda la sociedad, pero ello no debe hacer olvidar que es también una lacra que se reproduce al lado nuestro, posiblemente tras la puerta del vecino. También aquí existen responsabilidades institucionales, pero también sociales.

Empresarios
El CIT madruga para evitar contaminarse
La recuperación del ritmo ciudadano tras las fiestas ha llevado a los directivos del Centro de Iniciativas Turísticas a abrir el proceso de renovación de autoridades. Lo han hecho en los primeros días del año porque tienen toda la intención de que su elección no se vea contaminada por la campaña de las autonómicas y generales. No quieren que les suceda lo mismo que a la Asociación del Casco Histórico, cuyo proceso se vio empañado por la contaminación electoral de las últimas municipales. Por eso han madrugado. De momento sólo se presenta Miguel Gómez Molina, que aspira a su tercer mandato, pero el plazo de presentación de candidaturas no acaba hasta el jueves. De momento no se ven aspirantes opositores en el horizonte.

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Salvar el casco histórico
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Héctor Barbotta | 07-01-2008 | 10:43| 0

Son demasiado síntomas, uno detrás de otro, para seguir simulando que no pasa nada. El paisaje durante los días de las compras navideñas no ha sido el mejor, y los comerciantes vaticinan que los cierres de locales superarán el centenar en las próximas semanas. La ciudad no puede permanecer de brazos cruzados mientras las luces del casco histórico se apagan. Está bien reclamar aparcamientos a las autoridades municipales, pero la responsabilidad de que el casco antiguo no languidezca va más allá. También afecta a quienes mantienen la absurda costumbre de cerrar los domingos y convertir en un cementerio el centro de la ciudad, y a quienes proclaman su apego a las tradiciones y al patrimonio histórico de Marbella mientras inculcan en sus hijos el hábito de pasar los fines de semana en un centro comercial.

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Un problema repetido, un objetivo y un criterio
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Héctor Barbotta | 30-12-2007 | 21:43| 0

Comenzó la semana con un despropósito ausente de elegancia. Un pleno municipal convocado para el 24 de diciembre a las nueve de la mañana para tratar las mociones propuestas por la oposición. Imaginando que los grupos minoritarios podían montar alguna protesta alusiva para mostrar su malestar por la fecha a la que había quedado relegada la discusión de sus asuntos, los concejales del PP madrugaron y recibieron a sus compañeros de corporación con polvorones. Una salida ingeniosa para una sesión para la que se debería haber buscado otro día. Hubo quien, exageradamente, afirmó que esa convocatoria le recordaba a otra nocturna en la que se aprobó el PGOU del saqueo. Exageradamente. Pero no sobra recordar que Marbella no sólo necesita gestión, sino también gestos que la separen del pasado.

Y obras. Dijo un empresario al que se le consultó sobre el futuro de la ciudad que mientras la salida del sol no dependiera de nadie, él mantendría el optimismo. El argumento es irrefutable, pero ofrece un inconveniente: al turismo de sol y playa le falta una pata. Porque que siga habiendo playas parece que sí empieza a depender de que alguien haga algo. Recordar todos los años cuando llegan los temporales que así no se puede seguir comienza a ser tan aburrido y repetitivo como necesario. Si cada vez que se escuchara a un responsable político recordar que nuestra economía se basa en el turismo alguien pusiera un granito de arena en las playas, posiblemente no tendríamos este paisaje desolador todos los inviernos. Pero resulta que hablar es gratis, y regenerar las playas en serio, de una buena vez, cuesta un dinero.

Porque sería una pena que ahora que Marbella tiene el AVE a tiro de piedra, los nuevos turistas que lleguen, o los mismos que lo hagan más habitualmente, se encontraran con un litoral lleno de piedras, escombros, o directamente con las olas rompiendo contra el paseo marítimo. Precisamente cómo aprovechar el tirón del AVE es un debate que debería darse a sí misma la ciudad y que hasta ahora ha estado incomprensiblemente ausente. Es cierto que ha habido alguna propuesta para que mejore el transporte público, pero han sido de momento iniciativas aisladas. No se olvide que la entrada y salida de Málaga es un infierno a ciertas horas, y estaría feo que se tardara tanto en llegar desde Madrid hasta la capital de la provincia como en venir desde la estación María Zambrano hasta Marbella.

Sin embargo, debería tenerse en cuenta que cualquier iniciativa que se tome será provisional, porque la apuesta de toda la Costa, y de Marbella en particular, se llama ahora corredor ferroviario. Es un proyecto imprescindible, no sólo para la ciudad sino para el eje Málaga-Marbella y puede decirse, sin exagerar, que para toda Andalucía. Ha habido ya promesas y compromisos concretos sobre los plazos para que el tren llegue hasta San Pedro, pero se sabe que hay diferencias entre Fomento y la Junta sobre cómo debe afrontarse esa obra. Y las diferencias, en proyectos de esta envergadura nunca son buenas. Que el AVE llegue hasta la ciudad en el plazo prometido, 2013, debería convertirse en una prioridad para las administraciones y en una obsesión para Marbella. Sin distinciones. Que toda la ciudad encuentre una bandera detrás de la cual encolumnarse, como supo hacer Málaga con su AVE, nunca puede ser malo. Es más, seguramente Marbella necesita de un gran proyecto que articule todas las fuerzas de la ciudad, y ninguno aparece en el horizonte más importante que éste.

Pero mientras se proyecta el futuro, el pasado sigue golpeando. Se ha sabido esta semana que desde que la banda que mandaba en la ciudad fue enviada a Alhaurín de la Torre, en los cajones del Ayuntamiento han aparecido facturas por diez millones de euros. «Gastos superfluos», según los responsables municipales, entre los que figuran no pocas comilonas y hasta ramos de flores. Todo a cuenta de usted, estimado lector. Diez millones es una cantidad respetable, y aunque alguno pueda pensar que es poco significativa si se tiene en cuenta el volumen del saqueo, constituye todo un retrato de una época, es de esperar, irrepetible.

Sobre el final de la semana, el Ayuntamiento tuvo una visita inesperada. El arquitecto redactor del Plan, Manuel González Fustegueras, se reunió con la alcaldesa. El encuentro se planteó para que el autor del documento conociera el criterio del Ayuntamiento. Y el criterio es que la mayoría de las compensaciones que se exigen para regularizar las viviendas ilegales ya fueron aportadas en su día por los promotores. Por ahí van a ir los tiros.

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Mientras unos se pasan otros no llegan (corregido)
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Héctor Barbotta | 26-12-2007 | 17:31| 0

Las sentencias contra Julián Muñoz son tan habituales que están a punto de dejar de ser noticia, pero la última –que lo condenó junto a otros cinco ex concejales a siete años de inhabilitación, de modo que quien quiera volver a votarlo para alcalde de Marbella deberá esperar– incluye un elemento importante para el futuro. No para el de Julián Muñoz –que parece estar claro, permiso de fin de semana más, permiso de fin de semana menos–, sino para el de algunas de sus víctimas. La jueza sostiene que la restitución de la legalidad a la que alude la sentencia no debe materializarse a través de la demolición del inmueble construido ilegalmente, ya que los compradores no fueron llamados durante el juicio y por lo tanto no pudieron defender sus intereses. La resolución afecta a una sola vivienda, pero si este criterio se extiende puede hacer respirar tranquilos a miles de propietarios.

Quienes ya respiran tranquilos son la alcaldesa, Ángeles Muñoz, y su responsable de Hacienda, Carlos Rubio, tras alcanzar un acuerdo por el que se concede al Ayuntamiento un año de prórroga para comenzar a pagar la deuda de 267 millones de euros acumulada con Hacienda y la Seguridad Social durante los 15 años de saqueo. Han sido meses de negociaciones calladas en las que hubo avances y retrocesos. La Seguridad Social rechazó un primer plan de viabilidad del Ayuntamiento porque no contemplaba recortes suficientes en gastos de personal. Fue cuando envió la requisitoria de pago que vencía el 20 de diciembre. Ese mismo día, agónicamente, se comunicó que habría un año de moratoria. Para ello fue necesaria la presentación de un segundo plan, cuyo contenido y consecuencias seguramente se irán conociendo en los próximos meses.

A la misma hora en que la alcaldesa y Carlos Rubio comunicaban en una rueda de prensa el acuerdo con ambos organismos del Gobierno central –posiblemente uno de los mayores éxitos de gestión del equipo municipal, y también la muestra de que en algunos ámbitos de la administración hay noción de cuál es la situación de la ciudad–, Javier Arenas participaba en un mitin preelectoral en Sevilla y acusaba a Chaves y Zapatero de poner en marcha una estrategia de «ahogo financiero» contra Marbella. Cualquiera podría pensar que la comunicación entre el presidente del PP andaluz y Ángeles Muñoz comienza a sufrir interferencias y que Arenas no recibe la informaciónen tiempo y forma. Pero es más probable que la explicación sea menos retorcida. El eterno candidato a la Junta, inmune al temor al ridículo, simplemente ha decidido aplicar a la campaña aquel lema del mal periodismo: ‘No dejes que la realidad te estropee un buen titular’.

Pero si unos se pasan, hay otros que no llegan. Mientras el gobierno socialista tomaba su primera decisión trascendente en relación con Marbella desde que decidió disolver el Ayuntamiento encabezado por Marisol Yagüe, la agrupación local del PSOE y su grupo municipal ni la olían. Es más, su primera reacción, finalmente abortada antes de que se hiciera pública, fue cuestionar las bondades del acuerdo alcanzado. Caben tres preguntas: 1) ¿Cómo es posible que tan acostumbrados como están los políticos a vender humo, no sean capaces los socialistas de Marbella de poner en valor una decisión tomada por su gobierno que afecta positivamente a la ciudad? 2) ¿Tan malos son en lo suyo, o tan lista es Ángeles Muñoz, que dejan que la alcaldesa se lleve todo el mérito de una decisión adoptada por el gobierno del PSOE? y 3) ¿Llevarían algún décimo del 23.117 y lo rompieron antes de comprobar si había caído algo?

Nada de lo que sucede puertas afuera de los locales socialistas parece importante, porque lo que realmente entusiasma en el PSOE de Marbella es la movidilla interna. Mientras todo esto sucedía, los socialistas estaban enfrascados en el debate sobre las propuestas de conformación de las listas para las elecciones del 9 de marzo. Hubo algunas propuestas extravagantes. Sobre todo una: Llamó la atención que hay 21 militantes en el PSOE de Marbella y 14 en el de San Pedro que opinan que Paulino Plata ha hecho méritos para volver a ser candidato a algo. Con todo, lo que mejor muestra cuál es la situación del PSOE local es que en las asambleas celebradas esta semana en la ciudad (127.000 habitantes censados y muchos más reales) participaron menos de cien personas. 31 en San Pedro y 65 en Marbella. Eso es el PSOE por estos lares.

Mientras, por otros lares más lejanos hay cierto mosqueo por la inventiva de la que hace gala la policía a la hora de bautizar sus operaciones. El embajador malayo, hemos sabido, ha preguntado al Gobierno de España a qué viene el nombre de esa movida policial y judicial que a nada bueno se asocia. A ver si alguien se anima y propone un hermanamiento con Kuala Lumpur. Así se les pasa el enfado, se promociona Marbella en el efervescente mercado del sudeste asiático y se anima un poco el cotarro, que buena falta hace.

NOTA: Un fantasma virtual se había comido algunos espacios de separación entre palabras. El error ya está subsanado. Muchas gracias a los lectores que advirtieron del fallo y disculpas a todos.

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¿Quién asume la responsabilidad?
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Héctor Barbotta | 17-12-2007 | 11:49| 0

Como en las películas de suspense a las que el maltrato del idioma ha bautizado como ‘thrillers’, las cosas no son lo que aparentan ser. La tramitación del Plan General ha caído en un peligroso punto muerto donde más que querer imponer su criterio, las administraciones parecen interesadas en que sean los otros los que impongan el suyo si a cambio de eso se llevan los palos. Lo que hay es una batalla de imagen que consiste más en culpar al otro de lo que seguramente saldrá mal que en comprometerse para que las cosas salgan mejor. La Junta de Andalucía recuerda que es el Ayuntamiento el que tiene que tramitar el Plan en su fase final. El Ayuntamiento se empeña en responsabilizar a la Junta de lo que vaya a suceder y se resiste a ejercer las competencias que le corresponden y que tanto reclamó. Mientras tanto, el Plan sigue paralizado, con todos ocupados en dejar claro que esto no va con ellos.

Despedida
Un informe sin desperdicio
El informe que el hasta ahora director-gerente de la Oficina de Planeamiento, José María Ruiz Povedano, envió a la consejera Concepción Gutiérrez para fundamentar el cierre del organismo con el que la Junta escenificó su desvinculación del Plan de Marbella no tiene desperdicio. Recuerda que desde finales de septiembre, cuando estaba próximo a expirar el plazo de información pública, la alcaldesa y la concejala de Urbanismo, Alba Echeverría «ésta de forma reiterada», le solicitaron personalmente que abandonara las dependencias municipales. Desde su traslado a Málaga, la oficina no recibió ninguna consulta del Ayuntamiento que justificara su continuidad. Pero según se desprende del escrito, lo que preocupa en Obras Públicas, más que la inutilidad de la oficina a la luz de la abierta confrontación que tiene a Marbella y su urbanismo como campo de batalla, es el desgaste seguro que a esta altura ya supone el Plan. «Se está produciendo en los últimos meses –dice la carta firmada por Ruiz Povedano– una confusión en la opinión pública» y recuerda que la aceptación o rechazo de las alegaciones corresponde al Ayuntamiento, sin interferencias de la Junta. El Gobierno autonómico no quiere saber nada con una cuestión que sólo le trae problemas.

Sentencias
Hasta las orejas y en el lugar no deseado
Pero para la Junta, el verdadero problema radica en que, quiera o no, está metida hasta las orejas. El guión resulta complejo, y hasta injusto. Haber presentado en su día las denuncias ante los tribunales por las continuas barbaridades que cometían Gil y sus secuaces desde su guarida municipal tiene consecuencias. En este caso, el de acabar representando el papel del malo cuando lo que se intentaba –sin éxito, por utilizar un eufemismo– era ponerle freno al malo de verdad. Si son 400 denuncias, ahora hay 400 posibles problemas. Construidos los pisos, desaparecidos muchos promotores con el botín –o como mucho ligeramente salpicados por los sobres que dejaban a Roca– y ocupadas las viviendas por los figurantes a quienes el guión llama ‘compradores de buena fe’, la Junta aparece como el malo de la película que ahora quiere demoler los edificios. Porque los procesos judiciales, una vez iniciados siguen su curso, y en los servicios jurídicos de la Junta nadie ha recibido hasta ahora la orden de parar. Por ello, y porque la inercia burocrática es tan lenta como inexorable, el denunciante sigue en su papel y pide que se ejecuten las sentencias. De momento son 38, pero se asegura que pueden ser el doble en las próximas semanas.

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La polémica que viene
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Héctor Barbotta | 10-12-2007 | 13:03| 0
Una nueva polémica se está larvando y, a no dudarlo, explotará antes de las elecciones de marzo. El martes de la semana pasada se celebró una reunión para avanzar en acciones para mejorar la imagen de Marbella cuya financiación correrá a cargo del Plan Qualifica para la Costa del Sol. El origen de esta iniciativa estuvo en el desgaste que la ciudad sufrió durante la ‘operación Malaya’, pero su puesta en marcha se fue retrasando. Hasta ahora. 
La reunión fue un completo fracaso. El Ayuntamiento, representado por el concejal de Turismo, José Luis Hernández, y Carlos Rubio, debía proponer un plan de ‘marketing’. Los presentes, entre los que además de representantes de la Junta había miembros del colectivo de empresarios y técnicos del Patronato de Turismo, lo echaron para atrás. «Demasiado genérico», «inconexo» y «carente de estrategia» fueron algunos de los piropos que le dedicaron. Así que a hacerlo de nuevo. Y más retraso para recuperar la imagen de Marbella, por la que tan preocupados se muestran los políticos con un micrófono delante.
La polémica larvada que aflorará más temprano que tarde tiene su relación con ese plan, pero tendrá su eje en qué se está haciendo con los fondos que deben dedicarse a mejorar la imagen turística. El Ayuntamiento anunció la próxima construcción de un parque infantil en San Pedro. Hasta ahí todo bien. El problema es que lo hará con cargo al Plan de Excelencia Turística. No es la primera actuación de ese tipo que se financia con fondos que aparentemente debían tener un destino más relacionado directamente con la principal industria de la ciudad. Los empresarios ya habían mostrado su inquietud cuando supieron que también con cargo a estos fondos se iba a renovar el mobiliario urbano en una de las barriadas donde se espera por el cumplimiento de los compromisos adquiridos por Ángeles Muñoz  durante la campaña electoral. El Ayuntamiento no tiene un duro, y de momento tira de donde puede. Pero desvestir a un santo para vestir a otro siempre genera descontento en algún sitio.
Y ahora los descontentos son los empresarios.
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Mediación
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Héctor Barbotta | 04-12-2007 | 13:40| 0

Los empresarios, y en especial los promotores, están más que preocupados por el rumbo en el que siguen marchando, con piloto automático, las relaciones entre el Ayuntamiento de Marbella y la Junta de Andalucía. Tras las buenas palabras de ‘lealtad institucional’ de un lado y ‘Marbella es un asunto de Estado’ del otro la situación sigue donde estaba. Y a los empresarios les preocupa que la falta de comunicación afecte a la tramitación del Plan General, que ven estancada.
Los últimos números que ambas administraciones se tiraron a la cabeza sobre las alegaciones que se habían enviado a la oficina de la Junta es sólo un síntoma más del punto donde están las relaciones.
Desde el gobierno andaluz se ha optado por repetir el mensaje de que el Plan es asunto del Ayuntamiento, y que a la Junta sólo le corresponde el control final de legalidad, pero esa postura tampoco ha ayudado a sacar el PGOU del debate político.
A los empresarios les inquieta que si desde el Ayuntamiento se sigue enconando el debate sobre este asunto, una vez que Chaves tenga su previsible victoria electoral en el bolsillo, el 10 de marzo se le acabe toda la receptividad que puede mostrar ahora.
Confundidos como están partidos e instituciones, es evidente que ni el PP va a tragar con un Plan aprobado por la Junta, ni el PSOE va a admitir que el Ayuntamiento le cambie radicalmente el documento. Por eso resaltan que para que salga adelante es necesario que se pongan de acuerdo. Con cesiones mutuas.
El viernes pasado, con Chaves en Marbella, los empresarios ofrecieron su mediación. Y por lo que se sabe, las gestiones se llevarán al más alto nivel.

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella