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STILL LIFE: todavía vida

2013 septiembre 18
por Virginia del Río

En los increíbles jardines botánicos de Kew (Inglaterra) se puso en marcha hace unos años un programa para archivar, vivas, mediante un proceso de congelación que preserva la fertilidad, todas las semillas del planeta, para que jamás vuelva a extinguirse una planta. Con las campanadas del 2020, mientras nosotros rasgamos y bebemos de la relaxing bottle de anís del mono, ellos quieren colgarse la medalla de poseer al menos el 25% de las especies en La Gran Nevera. A chacun son cinéma, cada Odiseo con su Oscar. Recuerdo alucinada cómo, en uno de los vídeos del programa, el horticultor gijonés Carlos Magdalena, lograba salvar de la extinción el nenúfar termal, el más pequeño del mundo; y a mí sacarme lagrimones como puños. Las plantas, por ser algo sin actitud evidente y fácil de destruir, son también algo fácil de proteger políticamente en el primer mundo, donde nos rigen unos valores que lo flipas. Sólo Ecuador cuenta, desde 2008, con un apartado de Derechos de la Naturaleza en su Constitución. Diferentes formas, me imagino, de recoger el mismo punto de Responsabilidad Social Corporativa de las empresuchas que son los gobiernos y que preserven lo que preserven siempre nos dejan un boquetón.

La preservación parece ser algo antinatural al ser humano desde que es un ser cultural, que evoluciona mediante la destrucción de lo natural y la elevación de lo artificial, sexo vs cirugía plástica o ciclos de esteroides o matrimonio. Religión vs Iglesia. La preservación es algo voluntarioso y perverso; y decidir cuál será el objeto de nuestros esfuerzos conservadores es una decisión ideológica que nos marca rápidamente como uno u otro tipo de cerdo.

Ojalá el catalán, el amor de nuestras vidas o la voz de mi bisabuela, la Niña de la Puebla, fuesen semillas en sentido literal, pokémons que pudiéramos arrojar y recuperar en realidad en cualquier cachito de tierra para irnos de aventuras, pero hay que decidir, o pensar que podemos decidir, hay que mojarse para que al final, en casi todos los casos, la vida, que son muchas cosas, decida por nosotros.

Fruta extraña

2013 septiembre 4
por Virginia del Río

“De la comedia al drama como Tom Hanks”, comienza el curso y la desintoxicación obligada, mientras el sol, todavía inflamado y cruel, sigue mandando órdenes de relax en la arena que un calendario capitalista/educativo enfermo nos obliga a desatender en contra de nuestro biorritmo. Por más que le pedimos a la estrella de Ajenjo, la estrella de Ajenjo nos amarga las aguas cada septiembre, la estrella de Ajenjo nos tapa el otro lado del “sexydoscopio”. Hasta el ciego lo ha visto, el azul místico pasa de llamarse índigo a ser el añil de espera que nos queda hasta el próximo verano.

Sin dejar de parafrasear a uno de los más grandes artistas del hip hop nacional, el malagueño Elphomega, digamos sin embargo que aún se hará el sol del sábado que viene; que podremos desquitarnos de esta gran ola de frío que supone despedir el mejor momento de la ciudad. En una ciudad tan bella para el verano el infierno de la hibernación se hace mucho peor. Tanto sol de sábado siempre es lluvia de domingo, tromba de hambre de verano para mañana. Pero que nos quiten lo bailao, si es que en algún momento dejamos de bailar. De momento todavía es sábado, todavía no.

El sábado bailamos con Elphomega, junto a su inseparable y genial DJ Doc Diamond, hacedor de los sonidos que salen de esta máquina experimental, inspirada y cada vez más perfecta. Además, otras 20 bandas que comenzarán a tocar el día anterior, estarán en la tercera edición del POMELO fest que se celebra en Estepona. No messing around. Para desintoxicación, el pomelo, cosechador de amor y odio a partes iguales, ácido, áspero y chamánico, nos pone los ojos como haciendo sun gazing, como las letras de Sergio Albarracín. Tal y como dice uno de los organizadores del evento, “si me queréis, venirse” pero, más bien, si os queréis a vosotros mismos, no os perdáis a estos primos raros más que humanos. No hay mil como ellos ni cien como ellos ni diez como ellos. Nadie nos pone la piel como ellos. No perdamos el moreno todavía. No esperemos sentados a que digan “corten”. El otoño no existe.

Jacobo Labella x Elphomega

Pájaros

2013 agosto 7
por Virginia del Río

Pese a que me juego los tobillos bajando a una calita de difícil acceso con el kindle lleno de filosofía del arte, un cuaderno y un libro ligero de entrevistas de Anna Mª Guasch, acabo arrancando del bolso de otra la revista ELLE y comentando cabeza con cabeza modelo por modelo mientras el libro electrónico se derrite inmóvil en su salvapantallas de tinta digital y Anna suda preguntas a la par que yo sudo de la alta cultura en plenitud de agosto. El mes más punky; y si no que se lo digan a nuestros desenfrenados vecinos del norte de Europa, a quienes también se le derriten todos sus chips disciplinarios aquí en lo bajo, ¡y me alegro!.

Las bien llamadas revistas de tendencias anticipan la estética y la ética del momento que viene, o nos emplazan a ser así o asá en otoño, en este caso. El otoño ya está aquí como el invierno y la Navidad ya están aquí en otoño. El otoño, según han imaginado las revistas de tendencias con ingenio y frivolidad, viene con estética Hitchcock expresionista y quebrada. En such a situation de tensión contenida, puñal viajando a cámara phantom súper lenta y luto rociero constante, ¿qué mejor que una Rebeca color visón con los codos bien apretados contra el costillar  y un moño en espiral?

En Málaga, como siempre, ya nos estamos preparando para la moda futura con una medida de tramoya excelente para crear el ambiente del genio pantagruélico del suspense. La prohibición de alimentar a las palomas, loritos y gorriones o multa de hasta 500 euros va ocasionando los primeros ensayos de accidente de lo que parece que va a ser el remake mediterráneo de “Los Pájaros”.

Málaga la ornitofóbica incitando una vez más a la democracia aplastante que se avecina con este proceso ruin de régimen alimentario: cualquier sujeto, sea cual sea su procedencia, es sujeto de ser asaltado o excrementado por este nuevo ejército indignado. Al menos, que nos pille a la moda y blandiendo un boleto de algo que dé para volar lejos y pagar todas las multas de agradecimiento.

“proescritos”

2013 julio 24

Tras la primera escena de sexo de la estimulante novela “Naturaleza muerta con pájaro carpintero” sobre la historia de amor de una princesa ecologista y un forajido, ellos, en conversación postcoital, hablan de cómo hoy en día casi nadie ama con suficiente imaginación o generosidad, sobre cómo incluso aquellos que lo intentan no consiguen tener éxito en retenerlo. Ella, fascinada, acaba por preguntarle, casi pensando en voz alta “¿Quién sabe hacer que el amor se quede?” a lo que él le responde “El amor es el verdadero fugitivo”.

El amor vive en estado constante de escapada y estos días, más veloz que nunca. Naturalmente, el amor no quiere mezclarse con esta panda de degenerados. Y huye.

José Luis Brea, uno de los mejores teóricos del arte de nuestro país, describe en “Las tres eras de la imagen”, cómo la imagen-materia y, por tanto, la pintura, se caracteriza por su “promesa de permanencia”.

Los grafitis del Ensanche, pese a nosotros, quieren quedarse y merecen que los desposeamos de nuestro malestar porque no nos gusta cómo se gestionan los contratos públicos o el patrimonio o el espacio urbano, porque no comulgamos con la técnica o el motivo de la obra… estas pinturas son sencillamente fabulosas. Ojalá todos los fines tuvieran esta categoría.

Pero vivimos un momento desafiante, la Cospedal se consolida como nuestra Sandra Bullock, actriz mejor pagada del Ballet Triádico español y candidata destacada a hacerse con el anti-Oscar por Miss Agente Demencial. Al criptofascismo le han inoculado lo de Resident Evil y es un bicho bien parapetado y con ojos rojos y brillantes desperezándose en la meseta…

Y, mientras, dirigimos el rechazo hacia aquello que nos ama. Las pinturas del Ensanche permanecen ¡pese a nosotros!. Nos quieren genuinamente y, por eso, ya el único proceso que debe importar es su alucinante proceso creativo. Aprender en estas circunstancias es un reto, pero tiene maravillosas consecuencias. Agarrémonos al amor y hagamos que se vaya la mierda y la espuma de nuestra rabia con la ola del melillero por la que se chorran los niños (y yo).

Ni Konming ni sin ti

2013 junio 26
por Virginia del Río

En una viñeta de la página de Facebook de Ze erre Ziete, donde “gitano Ronaldo” hace las delicias de miles de malagueños “here & away”, gitano ha conseguido trabajo en un restaurante de esos a los que van nuestros abanderados y sus compadres tras las inauguraciones de cultura, convidados por todos nosotros. Uno de los comensales, que podría ser cualquiera, le pregunta a gitano –¿qué “tartar” me recomienda? a lo que él responde, bayeta en mano –para mi gusto, la Comtessa.

Esto me recuerda que la tempura es una forma suave de rebozar y freír súper rápido las verduras y el pescado que, pese a estar presente mayoritariamente en las cartas de restaurantes asiáticos, tiene procedencia mediterránea. La siguiente mueca de mi cabeza me lleva a un plato de boquerones en vinagre: ¡sushi!

Con esto y conmemorando rápidamente el año dual Japón-España, querría colocaros en la playa de la Misericordia, a la que voy cada año la noche de San Juan.

Al igual que no nos ponemos de acuerdo en los rituales de buena fortuna, salud y obtención o preservación de pareja a llevar a cabo durante esta noche mágica, tampoco en las razones por las cuales se congregaron cientos de farolillos Kongming en el cielo malagueño, de esos que salen en la escena épico-romántico-tailandesa en la peli de J. A. Bayona “Lo imposible”. Esta novedad es una muestra más de nuestro siniestro orientalismo, que nos hace campeones de artes marciales y a ellos fanáticos tocadores de guitarra flamenca pero, más allá, esto prueba nuestra inclinación casi primate, sin fronteras, worldwide hacia las cosas luminosas. Esotéricas y magnéticas, las cosas con fuego y luz y una luna al 140% + la ardiente duda de si el Excmo. iba a poner o no fuegos artificiales, nos hicieron tan felices. Salieron sin chupetes ni satélites ni mezclum desde el espigón, pero con muchas uves dobles de dobles vendettas o firmas feminista-lésbicas para mi mente perversa. Gracias, por una noche de luz que siempre es subliminal, como una tortuga verde reliada en nuestro deseo Kongming en medio del océano en este preciso instante.