Diario Sur

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Bíktor Kero: Gazpachuelo
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Pedrortega | 20-03-2017 | 10:04

¿Cuantas veces has sentido que se te escapa la vida de las manos? La vida pasa mientras miramos una olla hervir, mientras batimos un huevo pensando que aquello que nos atormenta algún día desaparecerá. Pero nada pasa porqué sí. Todo lo que nos sucede es consecuencia de los actos que cometemos. Josefa tiene 71 años y hace un gazpachuelo riquísimo. Sólo que injustamente ya no hay nadie a su lado que sepa apreciarlo. Acaba de decidirlo. Justo en ese instante. Ha pensado que ya está bien de compadecerse, es hora de hacer algo. Es hora de volar.

El proyecto

‘Gazpachuelo’ es un cortometraje de ficción dramática de 14 minutos de duración dirigido por biktor kero y protagonizado por Alicia sánchez y Ana fernández. Cuenta con uno de los premios a desarrollo de proyecto del Festival de Málaga Cine Español. La cinta está producida por objetivo 50 films, productora malagueña. La dirección de producción corre a cargo de Rakesh B. Narwani y la producción ejecutiva de Kike ramírez, y ha sido rodado entre Mijas pueblo y Málaga capital.

La productora: Objetivo 50

Una joven productora audiovisual malagueña que lleva funcionando varios años ofreciendo servicios audiovisuales y alquiler de material para producciones cinematográficas. Sus socios fundadores son Rakesh B. Narwani y Paula Villegas quienes producen y además desarrollan proyectos conjuntos como guionista/director y directora de arte respectivamente. Entre sus más destacados proyectos se encuentran el documental 15M: Málaga despierta, Hospital cromático, Una noche en el Endevour y Clóset, este último dirigido por Rakesh B. Narwani protagonizado por Pepe Viyuela y Elena González que cuenta con 50 secciones oficiales nacionales e internacionales, entre ellas la Sección Oficial de Cortometrajes el Festival de Málaga. Cine Español en la XVII Edición en 2014 alzándose con la Biznaga de Plata al Premio del Público.

 

 

Biktor Kero

Nacido en Mijas y vinculado al mundo cinematográfico desde hace 16 años años, vivió en Madrid y en Londres, adquiriendo una larga formación y experiencia en el mundo de la producción audiovisual. Involucrado en más de 40 proyectos (entre dirección, ayudante de dirección y montaje), ha dirigido una decena de videoclips y 3 cortometrajes entre los que se encuentra Paraiso Beach que le ha valido el premio al mejor director en XVII Festival de Cine Español de Málaga así como reconocimiento en festivales de toda España y fuera de ella. Con Gazpachuelo afronta su cuarto cortometraje como director y actualmente se encuentra escribiendo lo que será su primer largometraje.

Sinopsis

Josefa es una ama de casa, viuda, de 71 años para la que su barrio es su galaxia y su pueblo su único universo conocido. Pero un día, harta de esperar en soledad, decide romper con todo: desempolva su maleta de soltera, la envuelve como puede en papel de celofán y se monta en un autobús camino del aeropuerto. Pretende empezar a ver todo lo que nunca ha podido y, de paso, recuperar unos lazos marchitos con su hija Estrella antes de que sea demasiado tarde.

 

 

¿Cómo nace el proyecto?

El proyecto nace, originalmente, de una tarde haciendo escala en un aeropuerto que ahora no recuerdo. En esas 5 horas de espera, que dan para mucho cavilar, empezaron a mezclarse pensamientos de todo tipo sobre mi familia, los viajes, la frenética vida moderna y lo mucho que me gusta viajar. De repente comenzó a surgir la idea de una abuela de pueblo que decide dejarlo todo y marcharse a ver el mundo que nunca ha podido conocer. Así nació Josefa, de ese batiburrillo de pensamientos, y se presentó ante mí, queriendo ser mostrada al mundo tal y como es. No supe decirle que no.

 

Ya conocemos la sinopsis, pero ¿sobre qué trata?

Trata sobre hacer un alegato a vivir experiencias que nunca has hecho antes, trata sobre recordar lo importante que son las raíces de donde vienes y, sobre todo, la historia va de que nunca es tarde para romper con lo viejo y comenzar con lo nuevo.

 

 

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como ésta?

Pues es algo que siempre he querido contar, pero no he sabido cómo hasta ahora. Mi vida ha sido un continúo cambiar, evolucionar y descubrir nuevas cosas, pero con la carga de saber que éste modo de vivir me aleja a veces de la gente que quiero. No sé hacer otra cosa que cine, pero esta profesión te consume y te arrebata el tiempo, y más si lo vives tan intensamente como yo, un enamorado de los rodajes y un yonki de la ficción. Hablo de “yonki” porque siento que me da tanta vida como me quita, y esta dicotomía es el principal motor de la historia, pues hay una cosa que siempre he dicho y es que “Tener raíces y alas es la contradicción que te hace un ser humano completo” Conseguir ese balance es el mayor reto personal al que me enfrento cada día.

 

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

Pues mi productor ejecutivo, Kike Ramírez, fue quién me lanzó a llevar adelante la historia y a comenzar a producirla, gracias a él presentamos el proyecto al Festival de Málaga y conseguimos uno de los premios a la producción. Ese premio, gracias al jurado del festival, fue el segundo motor que nos hizo seguir adelante ya con un capital inicial. Más tarde entró la productora Objetivo 50, con Rakesh. B. Narwani a la cabeza, que acogió con ilusion y entrega el proyecto y terminó de impulsarlo en todos sus aspectos hasta llevarlo a ser una realidad. También hemos recibido un gran apoyo del Ayuntamiento de Mijas, de donde soy originario, que nos ha respaldado en muchos aspectos.

 

¿Y cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

La financiación ha sido todo un reto, sin duda, pues el cortometraje tenía la ambición de ser un trabajo serio y profesional y eso siempre cuesta bastante dinero, como no. Y a nivel de dirección, rodar un aeropuerto con bajo presupuesto ha sido una hazaña descomunal que sólo ha podido llegar a buen puerto gracias a un gran equipo que ha sabido trabajar duro y en sintonía y al cual le agradezco todo el apoyo y el trabajo duro.

 

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

La principal fuente de financiación ha sido el premio del Festival de Málaga, gracias al cual pudimos obtener la mitad del presupuesto. El resto ha sido financiación privada, principalmente mía como productor, y ahora estamos trabajando con Crowdfunding para poder completar lo que nos falta para terminar el trabajo como es debido y llevarlo a todas partes para que se vea.

 

 

Preséntanos a los actores.

Las principales actrices son Alicia Sánchez y Ana Fernández, dos grandísimas actrices y encantadoras personas que se han implicado en el proyecto desde el primer momento y con las cuales ha sido un tremendo honor poder trabajar que casi aún ni me creo. Ambas han sido iconos del cine español desde hace décadas, me influenciaron mucho películas como Barrio (Fernando León de Aranoa) donde aparece Alicia y Solas (Benito Zambrano) que protagoniza Ana y por el cual obtuvo un Goya, y poder recibir a tales talentos, involucrándose con tal ilusión y compromiso, en nuestro equipo ha sido una maravilla. Además contamos con Andrés Suárez y Rocío Rubio, dos grandes actores de Málaga que han aportado muchísimo a unos personajes que, a priori, tienen poca trascendencia pero gracias a su gran talento han sabido sobredimensionar y darles profundidad y personalidad.

 

¿Qué tal ha funcionado el equipo técnico? ¿Podrías presentarnos a sus integrantes?

Un director no es nada sin su equipo. Yo siempre me he considerado un buen orquestador de talentos, que es la principal tarea que conlleva, y un trabajo complejo y ambicioso como ‘Gazpachuelo’ no habría sido lo que es sin el descomunal trabajo de todo el equipo, al cual por siempre le estaré agradecido. Y además del duro curro, para mí es importante que todos se lo pasen bien, y siempre trato que mi naturaleza de payaso descerebrado se contagie a todos por igual para que además de trabajar intensamente, el proceso sea divertido y nos llene de buenos recuerdos. Y, sin duda, lo hemos pasado genial en el rodaje y eso me encanta. Sus principales integrantes son Kike Ramírez, productor ejecutivo y ayudante de dirección de ésta, y muchas otras batallas, que se ha dejado el alma en cada parte del proceso. Rakesh B. Narwani, director de producción, que ha mimando todos los detalles de la producción, sacando tiempo de debajo de las piedras, para hacer de ‘Gazpachuelo’ un producto lo más redondo posible. Paula Villegas, directora de arte, que tiene un talento innato para visualizar conceptos y llevarlos a cabo, con gusto y con estilo fuera de lo común y que no descansa hasta que cada detalle está donde tiene que estar. Cristina Martínez, jefa de producción, que ha realizado un trabajo deslumbrante, pese a su corta experiencia el puesto, y no sólo ha estado a la altura de las complicadas circunstancias, sino que ha demostrado tener una templanza y carácter por encima de lo normal y se ha volcado en cuerpo y alma. Miguel Vazquez, director de fotografía, con el que no había trabajado antes pero con el que he congeniado a la perfección, y ha sabido trasladar perfectamente a imagen mi visualización particular. Pablo Contreras, jefe de sonido, deslumbra por su sensibilidad para captar y editar esa parte tan delicada como es el mundo sonoro del film. Carmen Acosta, jefa de vestuario, que pese a la distancia por vivir en Madrid, ha estado pendiente de tantos detalles para dotar de personalidad y vida a los personajes. Elvira López, jefa de maquillaje, que sabe dar en el clavo a la hora de trabajar el aspecto de los personajes. José Ojeda, banda sonora, que demuestra en cada proyecto que sabe captar la esencia y trasladarla a notas el mensaje a transmitir y es capaz de reinventarse cuantas veces haga falta.

Y tantos otros profesionales que no caben en esta escueta descripción y que han aportado tanto tanto a ‘Gazpachuelo’

 

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Pues un detalle que recordaré siempre es que yo quería grabar en la calle de Mijas dónde me he criado, El Barrio Santana, y que justo cuando cerramos las fechas para el rodaje resulta que coincidió con unas obras de remodelación de la misma y no pudimos rodar allí. Además que ese mismo día de rodaje en el pueblo nos calló una tromba del 15 y tuvimos que lidiar contra los elementos para sacar adelante la jornada. Y lo conseguimos. Otra coincidencia es que el día de rodaje en la Terminal de Cruceros tuvimos la visita de nuestro presidente Mariano Rajoy, casualidades nefastas de la vida, y el centro se colapsó justo en un cambio de localizaciones y nos las tuvimos que ingeniar para sortear cortes de calles y atascos. También lo conseguimos.

 

¿Cómo se ha llevado a cabo la postproducción? ¿Cuál ha sido la pieza clave de esa fase?

La postproducción la he llevado personalmente, pues suelo editar los trabajos que dirijo, junto con Pablo Contreras y José Ojeda en el tema sonoro. La peor parte ha sido trabajar a contrarreloj para poder cumplir plazos con el Festival, entregas de copias y de material promocional, pero salimos airosos.

 

Háblanos de la banda sonora.

La banda sonora tiene un gran papel en el corto y se ha realizado en tiempo récord, gracias a que José Ojeda es un curtido músico y compositor y pudimos llevarla a cabo a tiempo y con grandes resultados. Yo quería algo sentimental sin ser empalagoso, con pocos instrumentos que estuvieran bien ubicados, y con una melodía recurrente que inspirara melancolía y a la vez esperanza. José ha dado en el clavo en este sentido una vez más.

 

Ahora que ya puedes ver el cortometraje terminado, ¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta?

Me gusta, personalmente, la sensación que se siente al ver como una persona, en cargado por un personaje, es capaz de superar sus miedos y lograr un objetivo que parecía tan lejano. Un viaje puede ser algo normal para cualquiera, pero para Josefa es la hazaña de su vida. Y esa total libertad deberíamos ser capaces de sentirla todos más de una vez en la vida.

 

 

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

Me siento satisfecho al poder sentarme ante el cortometraje y ver que todo de repente funciona, que pese a las muchas complicaciones hay una historia creíble y humana, que te engancha y que te insufla un fresco hálito de vida.

 

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que vea el cortometraje?

Le diría que no hay nada que no esté mal en su vida que no se pueda cambiar, que si Josefa es capaz de liar su maleta con papel de sandwich e ignorar el terrible “qué dirán” que la mantiene presa en su limitado mundo, cualquier cosa que se proponga la puede lograr.

 

¿Qué supone para el equipo la selección en el Festival de Málaga de Cine Español?

Es todo un orgullo recibir tal reconocimiento de miembros expertos del jurado y saber que valoran nuestro trabajo en la tierra que nos ha visto crecer y donde hacemos lo que más nos gusta. ¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine? Para mí sí. Si hay algo por lo que me dedico a esto con todo mi ser es porque conozco el brutal poder de transformación que el cine nos brinda, como seres humanos que a veces nos sentimos perdidos y desamparados, ofreciéndonos herramientas para reflexionar, aprender, debatir, imaginar y, en definitiva, decidir sobre nuestros destinos y ser, el última instancia, mejores personas.

 

¿Qué nos puedes contar sobre de su distribución?

Es una fase a la que aún no nos hemos enfrentado y que pronto esperamos poder asumir para que el corto viaje tanto y tan lejos como se nos permita llegar.

 

¿Qué opinas del panorama actual del cortometraje en España?

Que cada año somos testigos de todo una explosión de buenas, y cada vez mejores, historias que deben ser contadas y que es una pena que no tengan cabida en los medios de difusión establecidos, pues tanto en su forma como en su contenido son una excepcional forma de expresión que deberá tener un mayor reconocimiento y presencia. Pues por un lado los cortometrajes son la cantera del cine del mañana y, por otro, su formato podría ser mediáticamente disfrutado tanto o más que el cine de largo formato. Hay que cambiar la mentalidad, abrir puertas y que la gente disfrute de pleno con estas píldoras de poderosa cultura.

 

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Sobre el autor Pedrortega
Una mirada independiente sobre el cine más artesanal.