Diario Sur

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Kike Ramírez y Pedro Terrero: Llueve en Bagdad
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Pedrortega | 13-03-2017 | 16:31

Pedro Terrero

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Málaga, ha realizado y participado en multitud de trabajos audiovisuales, ya sea en labores de dirección, fotografía, montaje o producción musical. Entre su filmografía se encuentran los trabajos “Sólo Quiero Conocerte”, “El Hombre Chernóbil”, “Post Mortem”, “El Asesinato De Herman Pfefferberg” y “Reflejos”.

Kike Ramírez

Ligado al mundo del cine y la publicidad desde los 16 años, ha trabajado en más de 60 proyectos entre cortometrajes, largometrajes, spots y videoclips realizando labores de dirección, guión, cámara, producción y especialmente ayudante de dirección.  Su filmografía como director “Gracias Por Robar”, “Brenda” y “Reflejos”.

Sinopsis

Liduvina es una señora anciana que vive en una casa modesta, en un barrio modesto al sur de España. Un día, descubre la extraña habilidad de predecir catástrofes naturales.

 

 

¿Cómo nace el proyecto?

Pedro Terrero: Siempre me ha obsesionado el poder inmenso de la naturaleza frente a la insignificancia del ser humano y la contraposición doméstico-universal. Así que quise juntar estos dos conceptos poniendo como protagonista a una señora mayor, icono de lo cercano y lo entrañable, que de repente se tropieza con algo que la sobrepasa por completo.

Kike Ramírez: Cuando Pedro me comentó la idea original rápidamente le contesté “Tenemos que hacerlo”, en plural, y así empezamos a desarrollar la historia vomitando ideas y desechando otras con mucha celeridad. Habíamos sintonizado realmente rápido.

 

Ya conocemos la sinopsis, pero ¿sobre qué trata?

Pedro: Sobre señoras que se adentran accidentalmente en el universo de los superhéroes.

Kike: Y de como la sociedad es a la vez víctima y verdugo.

 

 

Personalmente, ¿qué fue lo que os llevó a dirigir una historia como ésta?

Pedro: Al principio queríamos hacer algo mucho menos ambicioso, más íntimo y “guerrillero” (como se conoce en el mundo del cine a los proyectos llevados a cabo sin presupuesto), pero gracias al premio al proyecto de guion que conseguimos en el Fancine de 2015 pudimos ampliar el alcance de la historia y cuidar mucho mejor los detalles. Fue el empujón definitivo.

Kike: Desde un principio tuvimos claro que el corto se haría de cualquier forma. Era fácil y complejo a la vez y realmente estimulante por la variedad de elementos que discurrían en la historia. Llevarlo a la pantalla se volvió muy apetecible.

 

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

Pedro: Como he comentado antes, el premio del Fancine 2015 y la participación de la productora Séptimo de Caballería. Sin estos apoyos el corto no habría sido posible tal y como es.

Kike: Además de un equipo humano increíble que lo ha dado todo en el proyecto.

 

¿Y cuáles son los principales retos que tuvisteis que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

Kike: Creo que la diversidad de localizaciones fue un reto en si mismo. Con la concesión de la ayuda teníamos un calendario que cumplir y montón de lugares diferentes donde rodar con unas características muy concretas y en algunos casos, una disponibilidad limitada que obligaban a desarrollar un plan de rodaje muy complejo.

Pedro: Al aumentar la ambición aumentaron también las dificultades técnicas y logísticas a las que tuvimos que enfrentarnos. Pese a los apoyos recibidos, no dejaba de ser un proyecto de presupuesto reducido para contar una historia de alcance universal. Al final, el trabajo incansable de un equipo humano volcado en este cortometraje hizo posible lo imposible. Además, contar con una señora de 90 años, que no está acostumbrada a estas situaciones, era a priori un hándicap importante. Pero gracias a su vitalidad y entusiasmo nos lo puso todo más fácil.

 

Hábladnos de las fórmulas de financiación de la película.

Pedro: El primero y principal fue el premio al proyecto de guion del Fancine de 2015. Este premio fue vital para poner en marcha el proyecto. Luego se subió al carro la productora Séptimo de Caballería, de Manuel Valenzuela, que prestó su apoyo en todo lo relativo al “backoffice” o trabajo de oficina para que nosotros solo tuviéramos que preocuparnos por rodar.

Kike: El apoyo de Fancine fue fundamental para la producción del corto. Es una ayuda que funciona muy bien en comparación con otras ayudas existentes pues no te la entregan al finalizar la obra, sino que te la abonan de forma fraccionada a lo largo de todo el proceso de producción permitiendo el poder hacer frente a los primeros gastos que existen antes de empezar a rodar.

 

 

Preséntadnos a los actores.

Pedro: Desde el momento en que concebimos la historia sabíamos a quién queríamos de protagonista. Su nombre es Liduvina Otero, tiene 90 años y es la abuela de la mujer de Kike. Ya había participado en papeles secundarios en cortometrajes rodados en Málaga, aunque este es su primer papel protagonista.

Kike: Liduvina es una de las personas mas entusiastas y enérgicas que conozco. Firmaría ahora mismo estar así de vital a los 90 años, es una mujer ejemplar. Y además, es un 80% el personaje desarrollado. Buscábamos que el personaje fuera muy icónico y ella tenía esas cualidades. Además contamos con la ayuda de Verónica Aida, su nieta, que es actriz y ayudó como coach en los ensayos generando complicidad entre ellas.

También contamos con la voz de Ana Gardeta que imprimió un tono muy especial a la narración.

 

¿Qué tal ha funcionado el equipo técnico? Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. 

Pedro: Impresionante. Nunca había trabajado en un proyecto de tanta envergadura como director y me ha sorprendido la capacidad de sacrificio y la dedicación de todos y cada uno de los miembros del equipo. Tuvimos la suerte de contar con algunos de los profesionales más reputados en Málaga para llevar a cabo este proyecto: Bíktor Kero de ayudante de dirección y FX, Barto Lomeña como director de fotografía, Frank Demur en sonido, Leti Melchor en producción…

Quizá la anécdota más entrañable para mí fue cuando rodamos la secuencia del campo de golf. La localización se cerró solo 4 horas antes de rodar. Terminamos la secuencia que estábamos rodando en el OMAU y salimos todos disparados hasta Mijas para rodar allí la secuencia. Solo quedaba una hora de luz y tenía que quedar perfecta, ya que era la secuencia final y el clímax del corto. Estábamos todos concentrados al máximo y al final lo logramos. Diez minutos más tarde y no habría sido posible.

Kike: Uno se queda sin palabras cuando observa a un ejército de personas trabajando duro por hacer realidad una locura salida de nuestra imaginación. Es como un sueño. Y la sensación de estar en deuda con ellos no acaba nunca. Trabajazo increíble del equipo de Arte Con Dita Segura y Daniel D. Santana. Brutal el trabajo de Luz con Barto Lomeña y su equipo. Lulú Pérez en maquillaje. Carmen Acosta y Mamme Hilario en vestuario. Me dejo un montón de gente por nombrar pero es que son muchos. Todos han funcionado genial pero quiero nombrar a dos en especial, Biktor Kero, nuestro ayudante de dirección y uno de los mejores montadores que hay en Málaga y Leti Melchor que es capaz de sacar adelante cualquier producción con su profesionalidad y simpatía. A los dos, si me cupieran, me los llevaba en un bolsillito y me iba a hacer cine por ahí.
En rodaje hubo muchas anécdotas pero yo me quedo con recuerdos de la preproducción, en concreto con la búsqueda de localizaciones. Creo que el cine es una forma de viajar y conocer personas y lugares diferentes. Además, el propio proceso creativo ya significa un viaje en si mismo.

 

¿Cómo se ha llevado a cabo la postproducción? ¿Cuál ha sido la pieza clave de esa fase?

Pedro: Bíktor Kero se encargó de coordinar esta fase. Nos centramos sobre todo en la creación de los efectos atmosféricos y en la secuencia de Japón, que queríamos que funcionara como una explosión de color en mitad de la gris rutina.

Kike: Biktor Kero a través de su marca Emotioner ha diseñado los efectos del corto y mucho mas. En Llueve en Bagdad ocurren muchas cosas en poco tiempo y muchas son en postproducción. Hay planos donde los efectos son evidentes como es el caso de los fenómenos atmosféricos y otros donde no se aprecia que ocurra nada pero están ahí ocultos porque son necesarios.

 

 

Hábladnos de la banda sonora.

Pedro: para la banda sonora contamos con un dueto de cuerda formado por Patricia González y Josema Cantos. Teníamos en mente el “Verano” de Vivaldi, que queríamos deconstruir para que encajara en la historia. Ambos hicieron un trabajo excelente a la hora de plasmar esto en la banda sonora.

Ahora que ya podeis ver el cortometraje terminado, ¿qué es lo que, personalmente como espectadores, más os gusta?

Kike: La propia evolución del corto, que empieza con un tono suave y cercano y va evolucionando hasta convertirse en algo diferente, mas explosivo. Quizá sea un poco arriesgado pero es una forma de síntesis de la propia vida de la protagonista. Me gusta que todo sea cambiante.

Pedro: Me gusta que el corto no sea comedia, ciencia ficción ni drama. Es algo inclasificable que cada espectador hace suyo como quiere. No me gusta casarme con ningún género y creo que aquí hemos logrado nuestro propósito.

 

¿Y de qué os sentís más satisfechos como directores?

Pedro: de que la historia cale en el espectador, de haber creado algo emocionante partiendo de una premisa tan disparatada. Y, sobre todo, de habérmelo pasado en grande desde que escribimos la primera palabra del guion hasta el último clic al botón de “exportar a vídeo” en el programa de edición.

Kike: El simple hecho de que haya ocurrido ya es genial. Sentir que aquello que hace un año escribimos sea hoy una realidad no tiene precio. Y que el público reconozca nuestras intenciones, nuestro mensaje e incluso nuestras trampas es muy estimulante.

 

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que vea el cortometraje?

Pedro: Que se despoje de todos los prejuicios que pueda, que no espere nada. Creo que solo así se disfruta este corto.

Kike: Simplemente que se siente y se deje llevar por una historia original y diferente. Cuando se quiera dar cuenta el corto ya habrá terminado.

 

¿Qué supone para el equipo la selección en el Festival de Málaga de Cine Español?

Kike: Pues supone el reconocimiento al esfuerzo de todo un equipo. Y para nosotros un empujoncito para seguir luchando en esta ardua tarea que es hacer cine.

Pedro: supone desafiar aquel dicho de que “nadie es profeta en su tierra” en el festival de cine en español más importante del mundo. Ahí es nada.

 

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

Kike: Cuando estoy rodando muchas veces maldigo y me pregunto que estoy haciendo aquí con mi vida. Pero se me olvida rápido y luego vuelvo a caer. Creo que no tiene solución. Es importante expresarse a través del arte y hacer llegar al público tus inquietudes. Cuando lo consigues, entonces se desvela cualquier duda de si merecía la pena.

Pedro: Siempre. Para mí el cine es la mejor droga que existe. Es una montaña rusa de emociones a nivel personal, humano, que al final me crea un mono. Odio rodar por el enorme esfuerzo técnico y vital que exige, pero al día siguiente ya estoy planeando mi próximo proyecto.

 

¿Qué nos podéis contar sobre de su distribución?

Pedro: por ahora nosotros nos estamos encargando de distribuir el corto mediante plataformas por Internet. Festhome (la plataforma que utiliza el Festival de Málaga) o Moviebeta permiten ponernos en contacto con miles de festivales de todo el mundo y hacerles llegar nuestro corto con solo un clic. El trabajo infernal de enviar los DVD por correo postal ya es cosa del pasado, afortunadamente.

Kike: Independientemente de todo, la idea principal es hacer llegar la obra al máximo de espectadores posible. Ahora hemos empezado el recorrido por festivales pero en el futuro usaremos otras fórmulas para llegar mas lejos y sobre todo llegar a espectadores que no sean los habituales de los festivales.

 

¿Qué opinas del panorama actual del cortometraje en España?

Pedro: Creo que España siempre ha sido una potencia del cortometraje porque aquí no se considera el corto como un medio sino como un fin. Sospecho que se debe en buena medida a que muchos profesionales tienen que conformarse con este formato porque el largo es un desparrame de dinero que en estos tiempos muy pocos se pueden permitir. Además, España siempre ha sido un país de grandes cuentacuentos y pícaros audaces, y para el cortometraje precisamente se necesita eso: buenas historias y mucha picardía.

Kike: Debería existir un apoyo mayor por parte de los medios para difundir un trabajo que solo llega a los circuitos de festivales y a internet. Además habría que revisar el convenio actual que solo reconoce películas, películas de bajo presupuesto y series pero no contempla a los cortometrajes por lo que hace mas difícil aun crear industria en este modelo.

Por suerte hay grandes profesionales del corto que nos regalan joyas cada año.

 

Sobre el autor Pedrortega
Una mirada independiente sobre el cine más artesanal.