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Raúl Mancilla: Leica story
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Pedrortega | 20-03-2017 | 17:55

Raúl Mancilla

Licenciado en Dirección de Escena y Dramaturgia por la ESAD de Málaga y Técnico Superior en Realización Audiovisual (IES Guadalpín, Marbella). Ha sido director, guionista, editor y productor de cortometrajes, documentales y obras de teatro, además de otros proyectos de encargo a través de la productora malagueña Avenate.

Filmografía

Leicastory (corto, 2016), The Silent Killer (corto, 2014), Formen Fila (corto, 2013), Sardinas (documental, 2012), Dominó (documental, 2010), Kid Betún (documental, 2006), Mendizabal (documental, 2004), Caperucita (corto, 2002)

Sinopsis

Robert, un corresponsal de guerra americano en mitad de una crisis existencial, llega a un pequeño pueblo andaluz poco después de la Guerra Civil española.

 

 

¿Cómo nace el proyecto?

“Leica Story” nace de un cruce de varias historias. Hace bastantes años me hablaron de unos hechos reales que sucedieron en un pequeño pueblo de la sierra de Málaga después de la Guerra Civil. Se trataba de una historia de amor no correspondida entre una chica y un militar que acabó en tragedia. Por otro lado, siempre me fascinó la figura del fotógrafo Robert Capa y buscaba la oportunidad de jugar con este personaje en alguno de mis guiones. Por último, añadí a este cóctel una leyenda popular de terror japonesa que conocía y le daba a la historia un barniz fantástico. Todas las piezas de este puzle empezaron a encajar y decidí escribir el guión.

 

Ya conocemos la sinopsis, pero ¿sobre qué trata?

Partimos de la premisa… ¿Qué hubiera sucedido si Robert Capa, después de la Guerra Civil, hubiera decidido quedarse como un alma en pena vagando por los pueblos de una oscura España de posguerra y no ir a la II Guerra Mundial como fotorreportero? Si eso hubiera pasado no existirían las fotografías del desembarco de Normandía, por ejemplo. El corto tiene muchas capas, pero finalmente utilizamos el género como Caballo de Troya para hablar sobre la necesidad de la memoria histórica.

 

 

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como ésta?

Es una historia que a priori jamás pensé que podría sacar adelante. La tendencia de las producciones actuales, incluso en los largometrajes, es economizar en localizaciones y personajes. “Leica Story” es todo lo contrario. Y además le añadimos la época. Simplemente tener la posibilidad de enfrentarse a un reto así ya merecía la pena. Por otro lado, y desde un punto de vista más personal, soy un firme defensor la recuperación de la memoria histórica. Creo que juega un papel determinante para la reconciliación real de cualquier sociedad. Y, de alguna forma, “Leica Story” es mi manera de contribuir a esta necesidad de recordar.

 

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

“Leica Story” estuvo muchos años en el cajón de las historias imposibles. Antonio Aguilar, mi socio en Avenate Producciones, y yo no poseíamos la logística ni la infraestructura necesaria para un proyecto de estas características. Entonces aparecieron en escena Sensi Nuevo y Macarena Astorga, de Caleidoscopio Films, a las que estaré eternamente agradecido. Si el proyecto existe es gracias a ellas. La labor que están haciendo desde Málaga como productora es sencillamente espectacular. Además, tuvimos la inmensa fortuna de que Manuel Valenzuela, de Séptimo de Caballería Producciones, se uniera como productor y que el Festival de Nuevo Cine Andaluz de Casares colaborara con el proyecto.

 

¿Y cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

Principalmente los mayores retos que tuvimos fueron encontrar la financiación y diseñar todas las estrategias y logística de producción necesaria para cada departamento dadas las características del proyecto

 

 

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película.

Recibimos una Ayuda a la Producción de Cortometrajes sobre Proyecto del ICAA y una Ayuda a la Creación del Festival de Cine de Málaga que no sirvió como base para arrancar el proyecto. A ello se sumó financiación privada por parte de las productoras Caleidoscopio Films, Avenate Producciones y Séptimo de Caballería Producciones, además de la colaboración del Festival de Nuevo Cine Andaluz de Casares.

 

Preséntanos a los actores.

Tenemos la enorme suerte de haber contado con un elenco de primer nivel artístico y humano. Ni en mis sueños podía imaginar formar un casting así. El protagonista es Mark Schardan, un actor norteamericano afincado en Barcelona que ha trabajado en grandes producciones como “Palmeras en la nieve”, “Caza al asesino”, “Summer Camp”, “Proyecto Lázaro”, “Maniac Tales”,… También contamos con la presencia del gran Pedro Casablanc. Nominado a los Goya a mejor actor por “B”, interprete de reconocido prestigio en cine, televisión, teatro,… Contamos además con dos grandes actrices nominadas al Goya como actriz revelación como son Isabel Ampudia y Mercedes León. El debut de la pequeña Michelle Valenzuela, que mostró un desparpajo digno de una actriz veterana y a la que auguro un brillante futuro. También aparecen Helena Kaittani y Antonio Navarro, dos jóvenes actores con una proyección y talento enorme que se van a comer el mundo. Y en un pequeño papel, que hizo como favor personal, aparece el gran Manuel Salas, actor fetiche que aparece en todos mis proyectos audiovisuales y teatrales desde hace años. Todos ellos me han reafirmado algo que ya sabía… lo humilde y generosos que son los grandes actores.

 

¿Qué tal ha funcionado el equipo técnico? ¿Podrías presentarnos a sus integrantes?

Quizás de lo que me pueda sentir más orgulloso y afortunado es da haber podido trabajar con un equipo de una profesionalidad y talento tan descomunal. Cuando uno se va a la guerra se quiere llevar a los mejores soldados. Y eso fue lo que hicimos. Crear un auténtico equipazo. Desde el equipo de dirección con Antonio Aguilar y Adriana Ruz que fueron un apoyo vital para mi, pasando por Alberto D. Centeno, al que considero uno de los mejores directores de fotografía de este país, Sensi Nuevo en la dirección de producción, Corinne Rubio en la dirección de arte, Joaquín Pachón con el sonido, Mariana Razzetti en el vestuario, María José Ortíz en maquillaje, Diego Montiel en peluquería, … me dejo muchos nombres ya que fuimos un equipo de más de treinta personas pero todos hicieron crecer el proyecto con su trabajo. Personalmente me siento un privilegiado de haber contado con cada uno miembro de este equipo y vivir esta experiencia junto a ellos.

 

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Hay mil anécdotas. No sabría con cual quedarme. Quizás como conclusión me quedo con la frase de Hitchcock que decía que nunca trabajes con animales ni con niños. Mr. Hitchcock tenía más razón que un santo. Jajajaja.

 

¿Cómo se ha llevado a cabo la postproducción? ¿Cuál ha sido la pieza clave de esa fase?

La postproducción ha sido una de las fases más complejas y largas de todo el proceso. Se ha realizado a caballo entre Málaga, Marbella, Sevilla y Madrid con las dificultad que ello conlleva. La pieza clave fue el trabajo en equipo y la coordinación de todos los profesionales que participaron, entre los que se encuentras gente con tanto talento y experiencia como el montador José Manuel Jiménez (Guernika, Maus,…), el mezclador de sonido José A. Manovel (La Isla Mínima, El hombre de la mil caras,…) e Israel Millán (Grupo 7, La Isla Mínima,…). Todos son primeras espadas a nivel nacional. Ha sido un sueño poder trabajar con ellos.

 

 

Háblanos de la banda sonora.

La banda sonora es obra de Jesús Calderón. Es la cuarta vez que trabajamos juntos y siempre es un privilegio poder contar con su enorme talento. Ha sabido captar perfectamente la esencia de la historia y estoy perdidamente enamorado de la banda sonora que ha compuesto.

 

Ahora que ya puedes ver el cortometraje terminado, ¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta?

Quizás suena mal que yo lo diga, pero tengo la sensación de estar viendo cine en mayúsculas, no sé si me explico. A veces creo que estoy viendo el comienzo de un largometraje.

 

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

Haber tenido la oportunidad de dirigir a un equipo de profesionales increíbles y ver que se sienten orgullosos del trabajo que hemos realizado.

 

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que vea el cortometraje?

Que después de casi 19 minutos de cine se va a quedar con ganas de más.

 

¿Qué supone para el equipo la selección en el Festival de Málaga de Cine Español?

Es un auténtico lujo y un orgullo que el esfuerzo y el trabajo de todo el equipo, que es mayoritariamente malagueño, pueda verse en este festival. Para eso hacemos historias, para que sean vistas.

 

 

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

Cada vez que finalizo un proyecto digo que va a ser el último por todos los problemas, irritaciones y esfuerzos que conlleva… pero al final, nada más terminar, ya estás pensando en el siguiente. Si no nos gustaran estos problemas nos dedicaríamos a otra cosa. Creo que hay un punto sadomasoquista en este oficio. Hay una extraña y delgada línea entre el dolor y el placer que supone adentrarse en cualquier proceso creativo.

 

¿Qué nos puedes contar sobre de su distribución?

Después del estreno del corto en el Festival de Nuevo Cine Andaluz de Casares empezamos a distribuirlo hace casi tres meses y por ahora las sensaciones son muy positivas. Hemos estados nominados a los Premios Asecan 2017 como Mejor Cortometraje de ficción Andaluz, somos finalistas en los Blogos de Oro 2017, hemos ganado el Premio del Publico y el Premio RTVA del Festival de Cortos y Terror Fantástico La Vieja Encina, y estamos seleccionados en varios festivales más. Ojalá tenga un largo recorrido y se pueda ver en muchos sitios.

 

¿Qué opinas del panorama actual del cortometraje en España?

Seguimos con las carencias de siempre. Los cortos salen adelante gracias al esfuerzo de muchos profesionales que no cobran nada y eso debería ser algo excepcional, no lo habitual.

 

Sobre el autor Pedrortega
Una mirada independiente sobre el cine más artesanal.