Diario Sur
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Alejandro Díaz Castaño: Ihesa
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Pedrortega | 24-03-2017 | 08:52

Alejandro Díaz Castaño

Gijón, 1979. Lleva años viviendo en Donostia /San Sebastián. Ejerce el periodismo cinematográfico desde 2000 y actualmente escribe en las revistas Caimán.Cuadernos de Cine y Rockdelux. Además, ha sido responsable de programación de las cinco últimas ediciones del Festival de Cine Europeo de Sevilla.

Sinopsis

Cuando Maitane informa a su marido Iosu sobre una gotera procedente del piso de arriba, éste decide subir para plantear la cuestión a sus vecinos. Pero la visita deparará a Iosu sorpresas inesperadas.

 

 

¿Cómo nace el proyecto?

Ihesa nace como fabulación a partir de una anécdota que me narró un amigo hace años, y que me pareció particularmente sugerente. Lo curioso y extraño es que ahora mi amigo dice que lo que me contó en su día no tiene absolutamente nada que ver con el planteamiento del corto, que por cierto le ha gustado mucho.

 

Ya conocemos la sinopsis, pero ¿sobre qué trata?

La definiría como una minúscula tragedia cotidiana que tiene lugar en un vecindario cualquiera. 

 

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como ésta?

Me interesaban varios aspectos concretos, como el hecho de mostrar la fragilidad con la que el azar puede hacer zozobrar nuestro mundo interior cuando menos nos lo esperamos. Algo de lo que nadie está a salvo, por muy aparentemente ordenada que sea su vida. También me gusta la idea de un personaje que tiene acceso casual a un mundo seductor para luego ser expulsado (o autoexpulsarse) del mismo. En ese sentido, la veo muy cerca de algunos relatos de escritores a los que admiro enormemente, como Chéjov o Maupassant.

 

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

Todos y cada uno de los integrantes del equipo, junto con algunos otros colaboradores externos, constituyeron un apoyo impagable, con su esfuerzo y generosidad. Pero la película no habría sido posible sin la confianza concreta de la productora donostiarra Señor & Señora, a través de la figura de Leire Apellaniz, que mostró una fe inquebrantable en el proyecto y consiguió materializarlo en las mejores condiciones posibles.

 

¿Y cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

Uno de los principales retos fue la búsqueda de financiación, ya que la película requería la creación de una cierta atmósfera, y para ello quisimos colaborar con un equipo de profesionales de probada solvencia. Esto se consiguió, y pudimos contar, entre otros, con el director de fotografía de Loreak, Javier Agirre. También fue clave encontrar el espacio adecuado para el rodaje, y en ese sentido tuvimos mucha suerte.

 

 

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película

La película pudo financiarse gracias a una ayuda del Gobierno Vasco, que permitió que todos los miembros del equipo pudiesen percibir una pequeña remuneración económica.

 

Preséntanos a los actores.

Dado que se trata de una historia con un planteamiento bastante cerrado a nivel de guion, me pareció buena idea no contar con actores profesionales para los distintos papeles, y preferí recurrir a amigos y conocidos en busca de algo parecido a los “modelos” utilizados por Robert Bresson en su cine. El objetivo era que estos “no-actores” aportasen frescura y hallazgos inesperados, como así fue. Por ejemplo, Koldo Soret y Usua de la Fuente, que interpretan a la pareja protagonista, en realidad son dos auténticas estrellas de rock, y juntos forman un dúo de música stoner llamado Niña Coyote eta Chico Tornado. Por su parte, Maria Elorza, Maider Fernández y Laura Flaño, que interpretan a las tres jóvenes que están en el piso de arriba, son amigas en la vida real, y las dos primeras son también unas más que prometedoras cineastas, que firman sus trabajos con el nombre colectivo “Las chicas de Pasaik”. Uno de sus cortos, Gure hormek, que es magnífico, también está presente en esta edición del Festival de Málaga.

 

¿Qué tal ha funcionado el equipo técnico? ¿Podrías presentarnos a sus integrantes?

Creo que el equipo técnico llevó a cabo un trabajo sobresaliente, y tuve el lujo de contar entre ellos a varios cineastas con mucha experiencia y una actitud sensacional, lo cual hizo que todo fuese más fácil. Realmente concibo el corto como una obra colectiva de la que todos ellos son partícipes. Además de los ya mencionados Leire Apellaniz y Javi Agirre, contamos con dos Ayudantes de Dirección, Zaira Zanguitu y Jorge Gil Munarriz, el Montador Aritz Moreno, la Jefa de Producción Itziar Otxoa, el Operador de Cámara David Suárez, la Sonidista Alazne Ameztoy, el Diseñador de Arte Kemen, o la diseñadora de Vestuario (y también actriz) Usua de la Fuente.

 

 

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Hubo algunas bastante divertidas, y muy buenos momentos de distensión humorística propiciados por el gran Iñaki Iñarra, quien interpreta a uno de los personajes. Pero explicar todos los detalles y el background para que puedan hacerle gracia al lector creo que sería demasiado largo, farragoso y posiblemente ineficaz.

 

¿Cómo se ha llevado a cabo la postproducción? ¿Cuál ha sido la pieza clave de esa fase?

Creo que hay dos claves: Por un lado el montaje que realizó el también cineasta Aritz Moreno (autor de piezas como Cólera o Bucle), quien supo dotar a las secuencias de la cadencia adecuada, tanto internamente como en lo tocante a la relación entre ellas. Por otro lado, la postproducción propiamente dicha, llevada a cabo por el estudio REC Grabaketa que dirige José Luis Rubio, quien se encargó personalmente de supervisar el sonido, las mezclas, los efectos, etc. Creo que hicieron un trabajo extraordinario.

 

Háblanos de la banda sonora.

Aunque las canciones de la banda sonora fueron elegidas de forma minuciosa, nuestra idea era incluir únicamente música diegética, que surge en la propia escena y que los personajes también escuchan. Tuvimos la suerte de que dos grupos que admiramos, Belako y Audience, cediesen generosamente sendas canciones para el corto, e incluimos una tercera de Niña Coyote y Chico Tornado, el grupo de Koldo Soret y Usua de la Fuente, canción que encajaba tan bien en la secuencia que parecía escrita ex profeso para ella. El propio Koldo Soret aportó música original inédita para otra de las secuencias.

 

Ahora que ya puedes ver el cortometraje terminado, ¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta?

Creo que el hecho de respetar en todo momento que, como espectadores, solo tengamos acceso a la información que percibe el personaje protagonista resulta fructífero, pues constituye una invitación para que el espectador complete los “huecos” del relato con su propia imaginación, una idea que siempre me ha atraído.

 

 

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

Creo que el corto consigue (o al menos lo consigue en mi caso) transmitir aquellas ideas y sensaciones que deseábamos generar, e incluso algunas otras inesperadas y que considero muy estimulantes.

 

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que vea el cortometraje?

Creo que lo ideal es ver las películas con las menores referencias previas posibles, así que diría que simplemente se dejasen llevar relajadamente por la narración.

 

¿Qué supone para el equipo la selección en el Festival de Málaga de Cine Español?

Para nosotros es una inmensa alegría y un gran honor poder competir en la Sección Oficial del Festival, y constituye un premio para todo el equipo.

 

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

Si un creador tiene ideas bullendo en su interior, y la suficiente confianza en (o amor a) las mismas, estará dispuesto a asumir el esfuerzo para llevarlas a cabo.

 

¿Qué nos puedes contar sobre su distribución?

Tenemos la suerte de que la distribución de Ihesa la lleva a cabo Kimuak, a través de Txema Muñoz y Esther Cabero, lo cual nos ha abierto ya muchas puertas en festivales, además de ahorrarnos una ingente cantidad de trabajo de gestión.

 

¿Qué opinas del panorama actual del cortometraje en España?

En nuestro país, al igual que fuera de él, hay grandes cineastas que, hasta la fecha, solamente han llevado a cabo películas de corta duración. Urge sin embargo una reforma del sistema de apoyos institucionales, tanto a nivel de financiación como de distribución, para que sus carreras no se vean cercenadas, en algunos casos de forma prematura, lo cual es una pérdida irreparable para el tejido creativo y cultural en el ámbito estatal.

 

Sobre el autor Pedrortega
Una mirada independiente sobre el cine más artesanal.