Diario Sur

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Asier Urbieta: False flag
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Pedrortega | 22-03-2017 | 19:22

 

Asier Urbieta

Donostia/San Sebastián, 1979. Licenciado en Comunicación Audiovisual, ha rodado en los cinco continentes, fusionando sus dos grandes pasiones, rodar y viajar. Sus cortometrajes de ficción y documental, han sido seleccionados en más de 500 festivales de todo el mundo y han recibido más de 50 premios. Se gana la vida haciendo anuncios para la televisión. En su tiempo libre practica bodyboard y juega al fútbol de portero, deportes que definen perfectamente su personalidad.

Filmografía

2005 Arco iris (ficción) 6’,  2007 Musika (ficción) 5’,  2008 Pim Pam Pum (ficción) 16´, 2010 Todo es Maybe (documental) 14’,  2012 Taxi (documental) 8’, 2013 Arconada (ficción) 10´, 2016 False Flag (ficción) 11’

Sinopsis

Adem Lethani ha sido torturado y está maniatado en un garaje abandonado. Intenta romper las cuerdas que esposan sus manos, cuando un todoterreno entra en el garaje y encienden la luz.

 

 

¿Cómo nace el proyecto?

El proyecto nace después de leer una entrevista en el periódico a Abdelhamid Zakaria, un coronel que desertó del ejército sirio, donde contaba hechos llevados a cabo por su gobierno que me parecieron dignos de denunciarlos en un corto.

 

Ya conocemos la sinopsis, pero ¿sobre qué trata?

False Flag es un thriller político que trata sobre la manipulación mediática, que siempre está de actualidad por desgracia.

 

Personalmente, ¿qué fue lo que te llevó a dirigir una historia como ésta?

La entrevista de Abdelhamid Zakaria puso en evidencia hechos que intuya que ocurrían en las guerras, aquella entrevista me volvió a recordar que la manipulación informativa era parte del campo de batalla y sentí la necesidad de contarlo.

 

¿Cuáles fueron los principales apoyos a la hora de producirla?

El principal apoyo fue que Sonia Pacios leyó en guión y también le pareció que era historia que debía ser contanda. Así empezó todo, Sonia se puso manos a la obra para conseguir financiación y consiguió el apoyo del Gobierno Vasco y Eitb.

 

¿Y cuáles son los principales retos que tuviste que superar para que el proyecto se hiciese realidad?

El principales reto fue que es una historia internacional, es decir, una historia que puede ocurrir en cualquier lugar del mundo. Siria, Londres, Estados Unidos…por lo que teníamos que conseguir que las localizaciones dieran un aspecto de gran ciudad pero que no se reconociera con ninguna ciudad en concreto. Estuvimos meses localizando y al final rodamos en un hangar, en un parking y en las calles del Puerto de Pasajes que tenían ese punto industrial pero a la vez irreconocible para crear la atmósfera de thriller. El otro gran reto era que quería rodar todo el corto en planos largos, para que tuviera un tono más realista y denso. Después de muchas horas de ensayos, rodamos todo el corto en 7 planos. Uno de ellos es un plano secuencia de 7 minutos, donde hay una gran coreografía entre los actores y la cámara.

 

 

Háblanos de las fórmulas de financiación de la película

El corto se financió con una subvención del Gobierno Vasco y con la venta de derechos de emisión a Eitb.

 

Preséntanos a los actores.

Los actores principales son Maarten Dannenberg y Eneko Sagardoy. El casting fue un proceso largo en el que me ayudaron mucho Josu Bilbao, Haritz Elizegi y Iban del Campo. Para el papel de Maarten, estaba buscando una persona con aspecto extranjero, que hablará inglés nativo y que tuviera un punto entre tipo duro y muy frágil. Es decir, que no supieras que pasaba por su cabeza. El caso de Eneko fue curioso porque al principio el papel era muy pequeño, pero cuando empece a trabajar con él fuimos creando un personaje mucho más interesante y con mayor peso en la historia.

 

¿Qué tal ha funcionado el equipo técnico? ¿Podrías presentarnos a sus integrantes?

El equipo técnico ha sido una maravilla, es gente con la que suelo trabajar habitualmente y pienso seguir trabajando. Jon Sangroniz, es el director de fotografía, es un corto con una fotografía muy trabajada ya que hay planos muy largos y la cámara se mueve por espacios muy grandes, con escaleras…es muy difícil iluminar espacios tan grandes y que la cámara se pueda mover con libertad sin que veamos la iluminación. El stedycam y operador de dron es Jose Antonio Roige, un autentico profesional que hizo un plano secuencia de 7 minutos con una precisión plausible, un trabajo muy exhaustivo y casi imposible. La directora de arte es Esti Salinas, que hizo un trabajo increíble en crear espacios de thriller muy inquietantes. La banda sonora es de Aranzazu Calleja, que creo atmósferas muy sugerentes con pequeños ambientes que te envuelven creando una tensión que te mantiene pegado a la butaca. El trabajo de sonido de Jon Arenas y Haimar Olaskoaga aporta veracidad al relato, creando incertidumbre y angustia en el espectador. Kizkitza Retegi, la maquilladora y creadora de efectos también hizo que fuera creíble la historia como Leire Orella con el vestuario y Unai Guerra con la postproducción y los créditos hizo que el material rodado tuviera otra dimensión. También es de reseñar el trabajo del equipo de producción y dirección con Gorka Askasibar y los ya nombrados Sonia Pacios, Iban del Campo y Haritz Elizegi.

 

Seguro que durante el rodaje hubo muchas anécdotas. Cuéntanos algunas.

Anécdotas hay muchas, recuerdo el sentirte como un actor más en el plano secuencia de 7 minutos, como tenía que estar dando acciones a los actores durante ese tiempo, sin molestar al stedycam, yo también era parte de la coreografía por lo que tenía que actuar como un actor más, aunque detrás de la cámara. El rodaje fue muy divertido.

 

¿Cómo se ha llevado a cabo la postproducción? ¿Cuál ha sido la pieza clave de esa fase?

La postproducción ha sido un proceso importante dentro del proceso ya que había que hacer efectos importantes que prefiero no contar por no hacer spoilers. De lo que si puedo hablar son los títulos de crédito donde Unai Guerra es un especialista y trabajo duro para que fueran parte narrativa de la historia aportan la atmósfera donde ocurre la historia.

 

 

Háblanos de la banda sonora.

La banda sonora es de Aranzazu Calleja, me parece una pieza fundamental en la construcción narrativa de la historia. Creo una música muy sugerente con pequeños ambientes que te envuelven creando una tensión que te mantiene pegado a la butaca.

 

Ahora que ya puedes ver el cortometraje terminado, ¿qué es lo que, personalmente como espectador, más te gusta? 

Que creo que hemos hecho un thriller inquietante, que te mantiene pegado a la butaca y al final te cuenta una historia que creo que es muy necesaria contar.

 

¿Y de qué te sientes más satisfecho como director?

Me siento satisfecho con el resultado, cada miembro del equipo ha aportado su granito de arena y entre todos hemos contando la historia que queríamos contar como la queríamos contar.

 

¿Qué le dirías a un espectador para recomendarle que vea el cortometraje?

En 11 minutos le vamos a contar una historia que merece la pena ser vista y va a mantener intrigado durante ese tiempo.

 

 

¿Qué supone para el equipo la selección en el Festival de Málaga de Cine Español?

La selección en el Festival de Málaga es muy importante para el corto, ya que es uno de los festivales más importantes del Estado y le da una visibilidad muy importante al corto para que otros festivales se puedan interesar por el mismo. 

 

¿Sientes que merece la pena el enorme esfuerzo que supone hacer cine?

Por supuesto que merece la pena, ya un montón de historia que merece la pena contar

 

¿Qué nos puedes contar sobre de su distribución?

La distribución del cortometraje la lleva Kimuak. Kimuak es un proyecto del Gobierno Vasco que por cierto este año va a cumplir 20 años, donde un jurado hace una selección de 7 cortos del País Vasco cada año y los distribuyen por todo el mundo. El trabajo de Txema Muñoz y Esther Cabero es impresionante, distribuyen el cortometraje por todos los festivales del mundo, no podía tener mejor distribución.

 

¿Qué opinas del panorama actual del cortometraje en España?

El cortometraje es España goza de muy buena salud, hay un nivel muy alto de cortos. Yo creo que el siguiente paso sería profesionalizar el corto, es decir, necesitamos mayor ayuda de las instituciones públicas. 

 

 

Sobre el autor Pedrortega
Una mirada independiente sobre el cine más artesanal.