No se cortan lo más mínimo. El de la foto por ejemplo, se pone en el centro de la calle principal, con una silla para estar más cómodo, y un montón de cartones de cáncer unidos entre sí para llamar la atención de los posibles compradores, si bien la mayoría lo venden las parejas de gitanas, donde una vende sombrero y la otra cáncer.
La policía obviamente, no se entera de nada, o bien hace la vista gorda. Mi amigo Alfonso dice que, o son tontos o están comprados. En cualquier caso, la policía de Málaga queda en muy mal lugar, cuando los contrabandistas como el de la foto, campan a sus anchas por el real de la feria de Málaga.

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