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Autor: ivangelibter
Mila is back (MasterChefT03E09)
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Ivan Gelibter | 10-06-2015 | 2:34| 0

Aspirantes,

 

Lacrimógeno inicio de programa, y esto desgraciadamente ha dejado de ser una novedad. Lo primero que hemos visto ha sido una caja enorme que tenía la altura como de una persona y, efectivamente, había gente dentro, ni más ni menos que sus familiares. En el proceso de conversión de MasterChef en un reality que de vez en cuando no tenga que ver con la cocina, no puede faltar el encuentro con los familiares; además todo ello sin que dejara de sonar la música de reencuentro típica de talk shows, tratando de manipularte sin éxito.

Esta prueba ha servido para darnos cuenta de que, efectivamente, la madre de Lidia parece su hermana, que el marido de Sally es más bueno que un santo y que Carlos tiene a quien parecerse. Tenían que cocinar con sus familiares una tarta de San Marcos. Qué simplismo, cuánto minimalismo después de tanta emotividad; y sobre todo, vaya nivelito que se gastan los aspirantes este año. A la cuqui, que como ya sabemos le encanta la nata, nunca había hecho este tipo de tarta, pero ha recitado de memoria la receta para que notemos que se la tenía estudiada de antemano. De su hermana dice que no se parecen en nada, pero el caso es que se nota que son mellizas. Tener dos Andreas durante un rato ha sido la verdadera prueba de eliminación… pero para los espectadores. Pepe le ha preguntado a Samantha que qué le parecería cocinar con Colate. A ella se le ha cambiado la cara y nosotros enseguida hemos pensado en Paulina Rubio. Ha ido también la hija de Sally, que esperamos que le salga rebelde y no haga mucho caso a los consejos y las prohibiciones de la madre. Pepe también ha preguntado a la hermana de la cuqui -estaba hoy curioso- por sus trapos sucios, como que lo de la cocina le viene de hace “dos o tres años” y que “con lo de la moda, no comía”.

Antonio el sevillita se ha llevado un disgusto cuando, ¡oh sorpresa!, ha visto que no le habia da﷽﷽﷽﷽﷽ sevillita se ha llevado un disgusto cuando ha visto que no le habae la cocina le viene de hace ” pasar malnotemos queía dado a la tecla adecuada del horno. Dice que está gafado, y la verdad es que siempre le pasa algo. Su madre, que parecía una cocinitas, no lo era ni mucho menos. Decía todo el rato ‘perfecto’ y eso para nada estaba bien. Por otro lado, insistimos: vaya nivel. Una tarta que te dan la masa hecha, todos los ingredientes de primera, te enseñan la receta antes (porque sabemos que les enseñan las recetas) y encima tienen 120 minutos para hacerla. No parece tan difícil, la verdad, y eso es otro ejemplo de que este año el nivel culinario en general está un poco por los suelos. La alta cocina no es sólo utilizar espuma y que venga un chef que parece Nosferatu a verte.

La prueba por equipos pintaba divertida, ya que traía consigo la repesca. Sin embargo, el contexto no fue el más adecuado, por no hablar de una duración excesiva. Después de un sainete innecesario basado en el Equipo A con militares dando vueltas y saltos de paracaídas (¿?), llegó el momento que todo el país estaba esperando, la reaparición de los exconcursantes que iban a participar en la repesca. Para entonces, cualquier parecido con un programa de cocina era pura coincidencia. Para colmo todos los concursantes eligieron a Sally de capitana, un ‘vivan las caenas’ de cajón.

En esta edición, en la que estamos confirmando que solo salen monjas, militares y políticos del PP, solo se podía esperar que nuestro Alberto volviera al programa. No ha sido así, y ha dejado este mensaje en Twitter en el que se puede entrever que está algo molesto.

 

A la que sí hemos vuelto a ver es a Mila (por la tele, porque en persona y en alguna que otra app la tenemos controlada). Pepe ha medio flirteado con ella mientras disfrutaba como jefa de todos sus compañeros, no podía disimularlo. Pablo -ay Pablo- estaba recibiendo la inestimable ayuda de Encina, que Pepe ha definido como “la vecina del quinto”. Entonces aquello se ha convertido una serie de interrupciones con lo que parecía una propaganda pura y dura de las fuerzas militares, poniendo al almirante más rubio y más joven, y a una administrativa finísima. Vamos, lo típico que te imaginas del ejército. A Sally le ha faltado compañerismo, se han equivocado con todas las cantidades y han confundido el pimentón picante con el dulce. La capitanía de esta señora se ha saldado con 25 comensales sin cenar, por primera vez una cifra tan grande en la historia de MasterChef. Lamentable. Han ‘nominado’ a todos los aspirantes, pero el elegido de la repesca ha sido MILA. Después de nuestro encuentro en Screen TV era nuestro objetivo. Ahora, si estaba en Málaga la semana pasada, es que no estaba en MasterChef, ¿no?

 

En la prueba de eliminación tenían que elegir entre dos cajas. 31 ingredientes una, de Marruecos, y 30 otra, de Portugal, y han venido dos cocineros representantes de ambos países. A Sally le ha costado mucho escoger porque “no tenía el día para cosas cuquis”, y Kevin ha hecho un cuscús dulce por un problema de comunicación, el mismo que el chef marroquí ha tenido con Antonio, al que ha corregido el acento andaluz, cosa que por cierto nos ha parecido fatal, porque tampoco es que él fuera bilingüe precisamente.

Nadie tenía claro de qué iba la comida portuguesa. La cuqui desde luego no, y se ha equivocado con la cocción del arroz, y el chef portugués guapo ha dicho que no había nada portugués que se le pareciera. Antonio ha vuelto a inventar un plato: el Verdhumus, y el caso es que, contra todo pronóstico, ha gustado al jurado.

Lidia ha sorprendido para bien; han dicho de ella que ha hecho el mejor plato de esta edición, ni más ni menos, y uno de los cuatro mejores de toda la historia del programa. Lidia saca puntos y, como ella ha dicho, MasterChef no lo gana quien mejor cocina, “sino quien más evoluciona”. Así que ojito. Ha estado muy reñido, pero al final se ha ido Fidel, que es muy buena gente pero un poco sosete así en general. Según Eva González “ha sido la despedida más dura de esta edición de MasterChef”. Todo en este programa ha sido lo más algo de esta edición.

 

 

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Manda huevos de Fabergé (MasterChef E05)
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Ivan Gelibter | 06-05-2015 | 2:10| 0

Aspirantes,

el programa de hoy se nos ha hecho, en algunos momentos, interminable. Hubiéramos preferido más peleas, más humillaciones, algo más de tiempo con esos huevos de Fabergé y menos con esa infinita comanda en Andorra, famosa “por sus compras libres de impuestos”, que es como la Radio Televisión Española ha calificado al pequeño país vecino con la inconfundible voz en off de Eva González, cada vez más suelta. Además hemos descubierto una nueva moda en esta edición que consiste en responder a cualquier crueldad del jurado con un diminutivo.

– Ah, pero ¿le has echado cebolla

– Bueno, le he echado cebollita.

 

 

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Sobre el autor Ivan Gelibter
Soy un ingenuo y creo en el periodismo. Política, música, #MalagaTrend y Guadalhorce. Redactor en @DiarioSur. Dostoievsky me enseñó a caminar sin apartarme