Cómo declaré en el primer post, este blog tenía fecha de caducidad. Desafortunadamente este periodo, como mis días en Uruguay, llegó a su fin. Comidas, maletas, regalos de última hora, todos los abrazos que en las primeras semanas extrañaba. Amigos ahora que dejo al otro lado del charco. Experiencias y conocimientos que vuelan conmigo y que pesan más que los libros en mi maleta.
Fecha de Caducidad
Los chiquilines
Mientras los niños en España están empezando el nuevo curso -el olor de los libros nuevos, los lápices de colores parejos, jerseys nuevos-, en Uruguay el año está a la mitad y en plena rutina primaveral. Esa que lenta, pero sin pausa, se dirige hacia el ansiado verano.
A una semana de volverme a España no quería irme sin contaros viven los niños el cole por acá. Para empezar, las jornadas son de cuatro hora y hay dos turnos, de mañana y de tarde. Para seguir, todos los chicos de la escuela pública básica tienen que vestir túnica (una bata blanca estilo farmacéutico) y una moña azul en el cuello. Entre los pequeños queda lindo pero entre los de 6º de Primaria… ya les queda pintado.
La túnica blanca, obligatoria desde 1924, nació con el objetivo de minimizar las diferencias entre los alumnos. Mientras que la moña azul se unificó en1950 para poder crear un boleto escolar en el transporte público.
Y para terminar, que los niños nos vamos a la cama, una frase de José Pedro Varela -político uruguayo promotor del Decreto Ley de Educación Común en 1877 (enseñanza escolar laica, gratuita y obligatoria)- “La educación, como la luz del sol, debe llegar a todos”.
Además de con el uniforme, ves a los chiquilines corriendo por la calle con su portátil blanco y verde. Sí, todos los escolares y maestros del Uruguay tienen una compu personal que pueden usar tanto en clase como en casa, y gratis. Esto es fruto del Plan Ceibal, un proyecto iniciado en 2007 en el interior y que aspira a cubrir la totalidad del país en este año. Los ordenadores parecen juguetes pero he tenido el privilegio de toquetear uno y tiene todos los elementos básicos; desde acceso a Internet wifi, procesador de texto, juegos, puertos usb,… A su vez, en la Web se han desarrollado varias plataformas propias y dentro de Wiki para el desarrollo de este proyecto online. (link al vídeo institucional de este proyecto)
Como miran las vacas
Estas dos últimas semanas (del 9 al 20 de septiembre) se celebra en Montevideo la Rural del Prado, una feria de ganado en la que participan granjas de todo el Uruguay. Hay concursos para elegir al mejor ejemplar de cada raza de animales, conferencias, compras y ventas, exposiciones de los últimos tractores y máquinas para ordeñar vacas.
Este evento muestra la importancia que la industria agroganadera tiene en para la economía nacional, pero también es una fiesta con conciertos tradicionales, boliches modernos, desfiles de moda criolla, venta de artesanías y pabellones de países. (He de decir que el de España estaba a tope, mientras que en el de Argentina se habían marchado hasta los vendedores XD). Todos los stands se organizan alrededor de una pista donde se hacen las exhibiciones, domas,… y por la que desfilan todo tipo de personajes, desde el gaucho de verdad al que se disfraza para serlo por un día. El “uniforme”, como el del señorito andaluz: botas, bombachos, chaleco polar y boina.
El domingo, sin nada mejor que hacer a las 20.00 que ir a merendar a algún sitio tomamos el ómnibus dirección al Prado. Tras media hora de viaje con dos pistas de baile (pendejos con cumbia en los celulares a todo volumen), 15 minutos de caminata en medio de la nada y 160 pesos, conseguimos ver las ovejas. Enormes no, ¡lo siguiente! y con lana para cinco alfombras o 150 bufandas. De ahí a los bueyes, toros, gallinas y conejos, cerdos, caballos y vacas. De cena, choripan y alfajor de La Pataia de postre.
Hace dos meses alguien me dijo que es bueno conversar con las vacas porque de su mirada puedes aprender muchas cosas sobre ti mismo. Mes y medio después, en un libro había un cuento que hablaba de lo mismo. Y el otro día en la expo lo comprobé, me acerqué a la vaca y la observé, ella se volvió hacia mí con aún más curiosidad en la mirada. Ladeó la cabeza y siguió masticando con paciencia. “Re loca estás”, parecía que pensaba.
Mal día para pescar
Pisar un glaciar
Pero aún la impresión es mayor cuando tienes la oportunidad de caminar sobre uno de ellos. Entonces te sientes como una hormiguita que camina sobre la nariz de un perro de aguas. Con los grampones bien atados a las botas subimos y bajamos pendientes de hielo, bebimos agua pura casi destilada de lagos naturales y saltamos grietas de casi 40 metros de profundidad. Una experiencia religiosa.
Cuando nos alejábamos en el barco, después de nuestra comunión con el agua y la tierra, una señora murmuraba con la mirada perdida: “¿Verán esto mis nietos?”. Supongo que los nietos de la señora quizás sí porque tenía ya sus años, pero… ¿y los mios?