“Hay que entrar con el sonido de los tambores y salir con el sonido de los violines”. Es una máxima que algunos expertos siguen cuando se habla de invertir en Bolsa. Y, claro, si la seguimos al pie de la letra, ahora es la etapa de los violines. Ayer martes el mercado madrileño volvió a batir un nuevo récord y cerró en 13.234,5 puntos, un 0,69% más. No es el primer récord y seguramente no sea el último. Entre los motivos: la batalla eléctrica por ver quién se casa con Endesa; la bajada del precio del petróleo y los insistentes rumores de fusiones entre bancos. El caldo perfecto para que la Bolsa bulla sin cesar y atraiga a inversores que hace unos años huyeron asustados del parqué. Porque, casi nadie ha olvidado aquella ‘burbuja tecnológica’ que encandiló a todos y que estalló en la cara de muchos, con subidas del 1000% de Terra (aquella Terra que se fue con el rabo entre las piernas de la Bolsa) y con una Telefónica Móviles (también ya inexistente en Bolsa) que salió al mercado sobrevalorada.
Hoy parece ser que la situación es diferente. Que las subidas están basadas en valores solventes, en empresas con una amplia trayectoria, que ‘fabrican’ algo y que no basan todo su tirón en volátiles previsiones de futuro. Hace seis años la Bolsa pagó su precio. Estuvo cerca de los 12.000 puntos, pero en 2000 las continuas caídas la dejaron por los 5.300 y unas pérdidas del 58%.
Ahora parece que la subida actual es sostenida. Aun así, expertos como Manuel Moreno Capa, subdirector de la revista Mi Cartera de Inversión, aseguran que la Bolsa española está cara y que salvo casos como el de Teléfonica (parece que está más barata de lo que realmente vale) es difícil que haya largos recorridos, salvo para aquellos inversores que les gusta comprar y vender en el runrún del día, que pueden sacar algo de partido, sobre todo con el maremágnum eléctrico-financiero.
Para los pequeños inversores, unos cuantos consejos si se disponen a poner otra vez un pie en el parqué:
-INVERTIR EL DINERO QUE NO SE NECESITE. Sobre todo, en un corto periodo de tiempo. Invertir en Bolsa puede ser rentable (sobre todo a largo plazo), pero las pérdidas pueden ser de batacazo.
-PLANIFICAR LA INVERSIÓN. Hay que tener muy claro lo que se espera de la inversión.
-PERFIL DE RIESGO. ¿Cuánto dinero está dispuesto a arriesgar que le permita dormir por las noches? Hágase esa pregunta. Si su perfil es conservador, elija mejor fondos de inversión que combinen renta fija y renta variable; si es arriegado, adelante con la renta variable.
-DIVERSIFICAR. Ya se sabe, lo de no tener todos los huevos en la misma cesta. La rentabilidad aumenta con la diversificación, por lo tanto no invierta en un solo valor.
-ACUDIR A EXPERTOS. No se lance a invertir con su propio criterio, asesórese. La Bolsa no es una ciencia exacta.
-NO ES BUENO EMPEÑARSE EN PÉRDIDAS. Es mejor recuperar el dinero, aunque sea menos de lo que invertimos que aguantar hasta que el valor suba.
-LA AVARICIA ROMPE EL SACO. Vale, un refrán manido, pero en Bolsa se suele decir eso de que ‘el último duro que se lo lleve otro’. Pues eso, que a veces es preferible vender y recuperar ganancias que exponernos a perder.

