Quesos, jamones y embutidos, miel y productos hechos con castañas son ejemplos de la oferta culinaria que se encuentra en los entornos protegidos andaluces y que se distingue por la elaboración tradicional
Los parques naturales andaluces son un entorno ideal para la manufactura artesanal de los alimentos. Son muchos los ejemplos de productos típicos elaborados a pequeña escala y al margen de los sistemas industriales. Aquí mostramos cuatro de ellos, los cuales destacan por su originalidad o por su alta calidad.
Ibéricos Aro, en Cortes de la Frontera (Málaga), demuestra que el jamón de bellota no es sólo patrimonio de la sierra de Huelva. Criados en el parque de los Alcornocales y en la sierra de Grazalema, los cochinos están en las condiciones ideales: sin consumir piensos compuestos, sólo bellota, y con una hectárea para cada animal. El proceso de curación del jamón se alarga hasta los tres años, cuando la ley marca 18 meses, y el embutido de los productos se realiza con tripas naturales, y no artificiales, “lo que hace que los jugos permanezcan intactos”, afirma Antonio Rodríguez, responsable de la firma. Aparte de los típicos, Ibéricos Aro ofrece productos como la bandiola, obtenido del cogote del cerdo y parecido al morcón, o los chicharrones serranos, que se sacan de los músculos abdominales y que fritos están “especialmente buenos”. Para distinguirse, Aro usa “algunos secretillos”, como adobar con fragancias aromáticas la caña de lomo o el chorizo justo tras el proceso de ahumado, que se realiza en una chimenea.