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Categoría: ONG
Tres nuevos pozos en Muketuri (Etiopía)

En Etiopía la primera causa de mortalidad es la diarrea por consumo de agua en mal estado. Las niñas no pueden ir a la escuela porque necesitan hacer hasta 20 kilómetros cada día para conseguir agua y después transportarla en un bidón de 20 litros.

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La importancia de la creación de pozos es vital y de eso sabe bastante un español que lleva 13 años en Etiopía abriendo pozos. Su nombre es Francisco Moreno y ayer estuvimos un buen rato escuchando su historia.

Él es el responsable de la creación de tres nuevos pozos en la zona de Muketuri, en los poblados de Jebene, Arkiso y Gore Ketema, con una media de entre 3.000 y 4.000 habitantes cada uno. Según palabras del propio Francisco: “perforar un pozo en Etiopía cambia la vida a miles de personas”. La gran sequía que padece Etiopía y la inseguridad alimentaria hacen que estas acciones sean prioritarias y, tras abrir los pozos, es fundamental llevar a cabo un seguimiento. Es aquí donde entra la Fundación Harena y nuestro estupendo grupo de voluntarios.

El proyecto de Fundación Harena, gracias al apoyo del Ayuntamiento de Málaga y la Diputación Provincial,  pretende aumentar la capacidad de autoabastecimiento de la población rural de Muketuri. Para estos tres pozos también se ha contado con la colaboración de Pozos sin Fronteras y el Parlamento Andalúz.

Para ello, nuestro perito agrícola y todoterreno José Luis Torrecillas, de 76 años de edad y unos 200 invernaderos instalados en El Salvador, ha organizado toda la mecánica necesaria y materiales para la creación de 52 huertos en los tres poblados con su sistema de bombeo por energía solar y riego por goteo, además de llevar a cabo una formación a jóvenes de la zona para que puedan mantenerlo, aunque esto último es un poco complicado ya que al etíope le cuesta trabajo mantener una disciplina por cuestiones culturales. Por tanto el agua del pozo cobra mayor importancia, ya que servirá tanto para consumo humano con garantía sanitaria como para crear unas nuevas prácticas agrícolas y de nutrición que, como dice Paco, hará que cambie por completo la vida del poblado.

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José Luis Torrecillas carga el coche para llevar el material de riego al poblado

 

LOS TRES POZOS

La creación de estos pozos fue un encargo de Lourdes Larruy, la directora del centro de San José de Muketuri. Dos de ellos han sido subvencionados por el productor de cine Ibón Cormenzana que incluso hizo un documental para recaudar fondos. El tercero de ellos es el de Gore Ketema y detrás de él hay una bonita historia.

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Paco Moreno había ido al Colegio de Los Olmos en Madrid a dar una charla y, tras ella, padres y alumnos decidieron recaudar los fondos necesarios para hacer el pozo, un precio especial por tratarse de una acción tan interesante para concienciar a los más pequeños de la importancia del agua. Los padres y los alumnos hicieron multitud de actividades y consiguieron el dinero. Hace unas semanas inauguraron el ya conocido como El Pozo de Los Olmos. Ahora, gracias a la Fundación Harena, contará con una bomba de agua asistida por energía solar con placa, huerto y sistema de riego por goteo, y dos acumuladores de 10.000 litros, uno para riego y otro para consumo humano. Allí se instalarán 20 parcelas de 50 metros cuadrados con plantación de acelgas, zanahorias y remolachas, entre otros.

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PACO MORENO

Todavía estoy impactada tras escuchar el relato de Francisco, más conocido como Paco Moreno, que a sus 30 años pasó de dirigir un exitoso bufete de abogados en Madrid a emprender la aventura de su vida.

Un buen día decidió visitar Etiopia para realizar un voluntariado con la orden de Teresa de Calcuta. Veintiséis amigos se unieron a su iniciativa y se fueron un mes, según Paco, muy duro, porque aprendió a curar heridas que jamás haría imaginado que existían, y pudo vivir el sufrimiento de ver morir al menos cuatro personas al día.

A pesar de todo ello al año siguiente volvió, pero esta vez de los 26 solo le acompañaron dos. Esta experiencia le hizo tomar una decisión que cambiaría su vida para siempre. Cerró el bufete  y se fue a Etiopía a vivir para crear un centro de salud en Afar, unas de las zonas más deprimidas de Etiopía. Hoy día es el hospital más importante de la zona y ya pertenece al Estado.

Creó la Fundación de Amigos de Silva y, desde hace algunos años, se dedica a abrir pozos en distintos puntos de Etiopía. Solo el año pasado (2017) creó 18 pozos, entre ellos algunos de los de Muketuri.

Paco está casado y tiene dos hijos. Ha dedicado su vida por completo a ayudar a los demás de la mejor forma que se puede en un país tan pobre y seco, que es abriendo pozos.

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Paco Moreno

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¿Por qué vuelvo a Etiopía?

Mucha gente me pregunta por qué vuelvo a Etiopía. Después de la experiencia de hace dos años con la Fundación Harena, ya debería haber saciado mi curiosidad o mis ganas de vivir una experiencia única. La verdad es que si preguntas a cualquier persona que ha ido, si volvería, la respuesta será que si en un 90% de los casos, a pesar de los temores, a pesar de las incomodidades, a pesar de los pesares, Africa atrapa y si la visitas a través de una ONG con un proyecto de ayuda, ya no hay remedio, formarás parte de ella para siempre.

Quiero volver por varios motivos, bueno, en realidad son miles, pero los resumiré en unos pocos.

Quiero ver cómo se llevaron a cabo todas las obras que pusimos en marcha hace dos años en el Centro Educativo Materno Infantil San José de Muketuri, cómo ha crecido el huerto, cómo han arreglado el establo donde estaban la vacas, si el gallinero se ha ampliado tal y como sugerimos y cómo se siguen manejando en la cocina después de las recomendaciones de mi querida Marta Brinckmann que este año no nos acompaña.

Tengo muchas ganas de conocer los nuevos poblados que vamos a visitar donde ya hay pozos y tenemos que analizar las necesidades que tienen para iniciar todo el protocolo de ayuda.

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Tengo unas ganas tremendas de volver a ver los paisajes de Africa con sus maravillosas acacias. Y me muero de ganas de volver a verlos a ellos, sobre todo los niños y niñas que conocí.

Como en la vez anterior, mi objetivo será contar todo lo que ocurra en este viaje. Por una parte os mantendré al día a través de este blog si la conexión a internet nos lo  permite. Y por otro lado voy a realizar una serie de vídeos y fotos para desarrollar un completo trabajo multimedia a mi vuelta, con perfiles que buscaré para mostraros la verdad de Etiopía en primera persona.

Hablando con mi amigo Andrés Olivares, nos hemos preguntado qué ocurre con el cáncer en estos países. Parece que no exista esta enfermedad para ellos (sería la única). Quiero informarme bien sobre este asunto.

Y por último, lo que más me ilusiona de todo es que este año me llevo a mi hermana Cristina conmigo a vivir la experiencia.

Como veis, tengo sobrados motivos para volver a Etiopía, así que deseadme suerte que salimos el viernes.

 

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En 2018 volvemos a Etiopía

En pocas semanas volvemos a viajar a Etiopía. Será el próximo 9 de febrero de 2018

Somos un grupo de once voluntarios de la Fundación Harena, algunos repetidores de la experiencia de hace dos años, y otros nuevos.

He pensado que es una excusa perfecta para reabrir este blog y volveros a contar nuestra experiencia que espero sea todavía más enriquecedora que la de hace dos años.

Ya os contaré!

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¿Seguimos?

Hace unos días, se publicaba este artículo en Diario Sur. Mi intención era cerrar el círculo de esta extraordinaria aventura con un texto que recogiera el trabajo de los voluntarios y, por qué no, un poco de sus vidas y sus inquietudes.

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Con él daría por terminado mi trabajo periodístico en este viaje y realmente siento haber cumplido con mi objetivo.

Lo curioso es que, hablando con amigos y conocidos sobre anécdotas y curiosidades, me animan a seguir con el blog, ya que, realmente hay muchas cosas que no he contado y la perspectiva del tiempo me hacen, incluso, verlas de otra forma.

Así que, de vez en cuando me asomaré a este blog de Diario Sur para contaros otros aspectos de la vida en Etiopía como por ejemplo, la historia de “Los niños malditos”, las recién paridas que están sin salir de casa en la más absoluta oscuridad “Cuarenta días y cuarenta noches” con sus bebes, las ideas de Europa para ayudar a Etiopía a salir de su situación de pobreza con “la clave está en el café” y otras historias.

Si os interesa todo lo que estoy contando, no os olvidéis que es un proyecto de la Fundación Harena y que continúa.

 

 

 

 

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Las pulgas como compañeras de viaje

Ya desde Málaga, pienso un enfoque para mi próximo post y no puedo más que rascarme por todo el cuerpo. Nos habían avisado de que Etiopía está llena de pulgas y poco a poco íbamos notando su presencia, pero en el viaje de vuelta, ya todos estábamos rascándonos por todo el cuerpo. Por eso cuando el último día fuimos de excursión por Debre Líbanos aprovechamos para coger aloe vera y aplicarlo sobre las picaduras. Bueno, todo es cuestión de higiene y un poco de paciencia. El picor desaparecerá, pero otras cosas ya formarán parte de nuestras vidas para siempre.

Las últimas horas en Etiopía han servido para conocer un poco de historia de este maravilloso país. Hemos visitado la zona de Debre Líbanos donde  se construyó el primer puente de Etiopía a manos de los portugueses. El paisaje es espectacular y nos aseguran que después de los meses de lluvia (junio, julio y agosto) es todavía más impresionantes porque está lleno de cascadas.

     

 

    

Después nos acercamos a la Iglesia Copta donde nos hicieron una visita guiada con nuestros pies descalzos sobre moqueta… “allí donde valláis, haced lo que veáis”… de ahí nuestros picores en el avión. Pero la visita mereció la pena, más que por su belleza, por lo curioso del lugar. Sobre todo la subida al pueblo, sus gentes, los paisajes, los monjes con la capa amarilla y una vez más, la pobreza y miseria.

 

   

El tiempo se nos termina. Las sensaciones son como las de despedirte de tu familia. Una semana intensa donde hemos visto, sentido y olido la verdad de un pueblo que se ha acostumbrado a vivir en la más absoluta miseria, rodeada de excrementos, desplazándose decenas de kilómetros cada día para recoger el tesoro más preciado, el agua. Un lugar que no está tan lejos geográficamente pero sin embargo parece que pertenece a la edad de Cristo.

Ahora desde mi ordenador de casa, duchadita con agua caliente y después de comerme a besos a mis niños, me quedo un poco vacía. Tengo una extraña sensación, no quiero que se me quiten los picores del cuerpo, no quiero que pase tiempo y el viaje se quede en una experiencia del pasado. Me gustaría sentir que Etiopía sigue conmigo cada día.

 

 

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La importancia de una buena alimentación

Etiopía es el segundo país más pobre del mundo. Con 91 millones de habitantes, uno de sus principales problemas es la escasez de agua y la desnutrición. Por eso, la Fundación Harena destina una gran parte de su aportación a la alimentación de los niños del Centro de San José de Muketuri.

Es muy importante saber que el colegio les ofrece a los 300 niños una formación y una alimentación equilibrada de desayuno y almuerzo diario, lo que supone para muchos de estos niños el único alimento que reciben durante el día.

En este viaje Marta ha revisado los menús y Quino, ayudado por Bea, está realizando un control de inventario de los alimentos que se consumen con la intención de sacar mayor rentabilidad y realizar un presupuesto para 2016 del que se hará cargo la Fundación Harena.

El centro cuenta con vacas y gallinas que aportan leche y huevos. Además, tienen un huerto de 1.400m con acelgas, cebollas, patatas, remolacha, zanahoria y lechuga. Nuestro querido José Luis instaló el año pasado un sistema de riego que está dando sus resultados, aunque todavía se pude sacar más partido, incluso se proyecta duplicar la superficie del huerto. Con la venta del excedente de leche, huevo y verduras se obtendrán beneficios para alimentar a los animales.

Los niños comen en el mismo aula donde dan clase. De la cocina salen las monitoras con el menú del día y lo reparten. Los niños comen de todo y he de decir que la comida está muy buena. Pero, antes todos los niños tienen que ir por orden a lavarse las manos. La higiene es otra de las cosas que se enseñan, ya que ellos no están acostumbrados. Nuestra cocinera Marta está incorporando nuevas recetas como las natillas o la tortilla de patatas.

 

Los niños desnutridos están tristes, caen en graves enfermedades, sus cuerpos y cerebros no se desarrollan y si la desnutrición se prolonga durante mucho tiempo les deja secuelas. Por eso es tan, tan, tan importante el trabajo que se hace en San José de Muketuri con estos niños.

De verdad os digo que estos niños de la Escuela de Muketuri son felices. Siempre con una sonrisa, con juguetes hechos por ellos mismos, con un palo juegan a conducir un tren. Las niñas se pintan las uñas y si les das un globo pueden estar todo el día entretenidos.

 

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Sobre el autor Rocío Gaspar
Rocío Gaspar, periodista de Málaga, directora de la Agencia Pasedeprensa, Fue a Etiopía en 2016 con la Fundación Harena y ahora vuelve.