BAHA Y EL RAMADÁN

Nabil Baha nació en Remiremont, pequeña villa al este de Francia. Sus padres, en Azrou, pulmón verde de la vecina Marruecos, país que abandonaron para emigrar a Francia. Allí nacieron sus tres hijos que fueron educados bajo el paraguas de la religión musulmana. El único varón de los Baha, Nabil, se hizo futbolista y hoy es una de las estrellas del Málaga.

El delantero se siente marroquí, es musulmán confeso y cumple a rajatabla con los principales preceptos de su religión. Uno de los cinco pilares del Islam es el ayuno voluntario desde la salida hasta la puesta del sol en el noveno mes del calendario musulmán, el Ramadán. Durante 29 días, Baha se abstiene de todo aquello que rompe la meditación (comer, beber, mantener relaciones carnales, tener conductas violentas…). Sin embargo, el hecho de ser deportista le permite tener ciertas licencias en la víspera y en los días de partido y durante los viajes que superen los 100 kilómetros. Su religión contempla estas “ventajas” con la condición de recuperar los días posteriormente.

Es en las sesiones de entrenamiento donde Baha auna esfuerzo físico y sacrificio. Ejercitarse a pleno sol y sin la posibilidad de hidratarse puede llegar a ser peligroso, por lo que su ayuno supone un enorme reto para los preparadores físicos del club y para el nutricionista, Francisco Jaime.

Este año el Ramadán entra recién comenzada la Liga, en el mes de septiembre. Lo curioso del asunto, es que la mejor racha del “25” malaguista la temporada pasada llegó bajo el noveno mes musulmán. Baha perdió algo de peso y marcó 3 goles en 4 partidos. Uno de ellos, según él, el mejor de su carrera (al Eibar).

Pero el caso de Baha no es, ni mucho menos, aislado en el mundo del fútbol. Jugadores como Kanouté (de los más creyentes y capaz de gastarse medio millón de euros para que no desaparezca una mezquita en Sevilla), Diarrá, Koné, Keita, Courtois o Nekouman son sólo algunos ejemplos de profesionales que practican el Ramadán. Algunos como Touré Yaya, Abidal o Moha lo hacen a su manera, y otros como Zidane o Ribery son musulmanes no practicantes.

Expertos de todo el mundo han llegado a debatir en varias ocasiones sobre la compatibilidad del Ramadán y el deporte de elite, y las conclusiones no siempre han sido claras. Yacine Zerguini, médico argelino que integra la Comisión de Medicina Deportiva de la FIFA, sostiene basándose en seguimientos y pruebas al marroquí Naybet que el Ramadán no es perjudicial para la salud, y que si los jugadores mantienen una conducta responsable en términos de descanso y alimentación, pueden jugar normalmente.

Hace justo un año quisimos conocer más a fondo la singularidad del Ramadán de Baha en el seno del Málaga, nos propusimos dar respuesta a algunas cuestiones: ¿cómo repercutiría en su alimentación? ¿afectaría a su trabajo físico? ¿cómo asumían la situación sus compañeros de vestuario?
Este fue el resultado…

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Diario SUR

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