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Perderse en las Alpujarras

2012 noviembre 13
por Lui G. Marin

Hola!

Estos dias, una revista de viajes se ha puesto en contacto conmigo para interesarse por algunas de mis fotografías de las Alpujarras e ilustrar con ellas un reportaje sobre esa comarca de nuestra comunidad, sus pueblos, su artesanía, sus costumbres, naturaleza, gentes, senderos … La foto que más le ha llamado la atención al redactor de dicha revista es esta que encabeza este post, un gato, (creo que era una gata) tomando el fresco entre las típicas jarapas de la zona, en este caso en el pueblo de Pampaneira.

Eso ha hecho que desempolve del disco duro portatil un álbum que casi tenía olvidado desde que en diciembre de 2009 nos escaparamos unos dias a las Alpujarras granadinas, a Pampaneira, en pleno Barranco de Poqueira. Fue justo antes del puente de la Constitución-Inmaculada por lo que apenas encontramos turistas, lo que tuvo sus ventajas e inconvenientes. La principal ventaja fue poder disfrutar de esos pueblos tal y como son en el dia a dia, sin exceso de público, encontrar carreteras vacias, asi como bares y restaurantes sin problemas para encontrar mesa. El inconveniente estaba en que para un urbanitas acostumbrado al bullicio y el ambiente de una ciudad, pasear por calles casi vacias, sin ambiente, llega a cansar, y los primeros dos dias estuvo bien, pero al tercero ya empiezas a sufrir un extraño síndrome que no se si está descrito por la ciencia. Sobre todo teniendo en cuenta que a las 7 de la tarde ya no había quien estuviera en la calle, con esa oscuridad y ese frío.

Barranco de Poqueira

Pero claro, todo es saber disfrutar de lo que tienes en ese momento. Cuando paseamos por las calles semidesiertas de Pampaneira, descubrimos una bodeguita en la que nos calentamos con unos vinos de la zona y unos platos de jamón recien cortados. Y en ese momento creo que nos cambió el chip, nos dimos cuenta de lo privilegiados que éramos en ese momento, perdidos en una pequeña tasquita de un precioso pueblo a los pies de Sierra Nevada. En medio de un espectacular paisaje de montañas, arroyos, aire limpio y tranquilidad, mucha tranquilidad. Aprovechamos esos dias para conocer varios pueblos de la zona, de la mayoría de ellos no recuerdo el nombre, solo de los que estaban más cercanos a nosotros, Capileira y Bubión… pero si me tomo la molestia de mirar un mapa ya me suenan otros como Pitres, Busquistar, Pórtugos y por supuesto Trévelez… sin olvidarnos de Órgiva (entrada a la comarca). Incluso hicimos un intento de subir a O Sel Ling el centro de retiro budista que tuvo sus inicios con el pequeño Osel a quien se le atribuyó ser la reencarnación del Dalai Lama, pero desistimos en mitad del camino debido al frio, el viento, la lluvia, la altura y las condiciones de carretera, (claro, por eso es un centro de retiro).

En definitiva unos dias de relax en un entorno casi idílico. Creo que durante esos dias el lugar nos atrapó hasta el punto de que el último dia al coger el coche nos encontramos con una capa de hielo cubriendo todo el cristal delantero… y claro de todo se aprende algo, rara vez un malagueño se va a encontrar con semejante situación, así que preguntando a los vecinos la mejor manera de quitar esa capa de hielo, nos encontramos con que la respuesta estaba en nuestra cartera: Una tarjeta de crédito o similar, con eso te pones a rascar y sale perfecto.

Os dejo con una selección de fotos de las que realicé en esos dias.

Si no ves las fotos abajo pincha aquí

Hasta luego!!