“Vengo a hablar de Europa”, empezó el mitin Felipe González, canoso ya, con un perfil de barriguita de la felicidad y propio de la edad bien llevada, pero con el acento famoso que cautivó a varias generaciones y con la riqueza de vocabulario que cala entre los suyos. Se quitó la chaqueta para subir al escenario –se puso para la ocasión vaqueros y camisa clara a cuadros pequeñitos- y lanzó un discurso muy político que hizo las delicias de los más de cuatro mil malagueños que se dieron cita en el pabellón de Teatinos. El ex presidente del Gobierno tiene un tremendo tirón entre su electorado, pone ejemplos cercanos, critica con dureza a sus oponentes y detalla su recorrido político, de casi catorce años en el poder, con casos personales acerca de lo que hizo o dejó de hacer, y habla del pasado y del futuro, deteniéndose en un presente que dice hoy representa Zapatero.
“Estoy en contra del cinismo y de la hipocresía, no de que se esté en contra de la ley del aborto. ¿Por qué no cambiaron la ley cuando gobernaron”, dijo en referencia al PP, para a continuación hablar de los abusos a menores cometidos en algunos colegios católicos en un país como Irlanda.
“Cuando hablo de Europa no hablo de Bruselas, sino de Málaga, de las infraestructuras, Magdalena; ahora sí somos parte de Europa, ya no vamos con la maleta y una guita a buscar el pan”, lo que levantó al pabellón, porque seguramente algunos de los presentes fueron emigrantes a mediados del siglo pasado.
“Ahora resulta que hay un señor en Washington de minoría negra votado por una inmensa mayoría que dice que sus infraestructuras tienen que cambiar mirando a Europa, concretamente a España. ¡Qué casualidad! Y que se fija en nuestro sistema sanitario, etc.”,
“Seguro que en otros países de Europa la oposición no piensa como la de aquí, que ‘Mientras peor, mejor’, seguro que no. La crisis la han provocado los amigos neoconservadores de Aznar y de Bush, la peor desde el año 29 del siglo pasado”, aseveró entre aplausos de un electorado que sigue mirando a Felipe González como una referencia de su partido y una figura histórica de su país, como comentaban en corro un grupo de personas de mediana edad antes del mitin.
Defendió a Manuel Chaves –“ni todos ellos juntos le llegan a la suela de los zapatos”, en comparación “con las arenas movedizas…”-, reivindicó una mayoría de izquierdas en Europa “porque necesitamos las políticas europeas”, y con datos un tanto farragosos repasó la Europa de hace unas décadas y la actual.
“Me siento libre para deciros que nos jugamos en el parlamento europeo mucho de nuestro destino, por eso os pido que votéis al progreso que representa la lista socialista”, solicitó elevando el tono de voz.
Aznar apareció en varias de sus alocuciones, como no podía ser de otra manera, y se refirió a Mayor Oreja: “Que Dios nos pille confesados”. “Por eso necesitamos ganar, lo digo yo, que no lo necesito, pero lo digo por responsabilidad con mi país y con Europa”, comentó. “Vamos a salir antes de la crisis de lo que se piensa para desgracia del PP, que se va a quedar sin argumentos”.
Políticas sociales, inmigración, economía sostenible, energías renovables, cambio climático, inseguridad, fronteras, mayoría progresistas, responsabilidad… Todo cabe en el discurso de un Felipe González muy en su papel de movilizar al electorado socialista en las elecciones del próximo domingo, en las que está en juego el Parlamento europeo. Durante 45 minutos les conminó a acudir a las urnas el 7-J, “porque ‘Este partido se juega en Europa’”, como reza el lema del PSOE en esta campaña.

