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El Nobel y el Antinobel

2009 octubre 12
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por TeodoroLeonGross

No parece tan polémico: a Obama le han premiado su capacidad para suscitar esperanza de paz. De hecho, todo en Obama ha sido hasta ahora un arrollador movimiento de esperanza, desde que su campaña electrizante se desató como un reguero vertiginoso de fe en un cambio de paradigma de la política global. El Nobel no le reconoce resultados, pues de hecho las candidaturas se cerraban sólo diez días después de tomar posesión, pero sí mover la esperanza ante ese reto. Algunos creen que las palabras no justifican el premio, pero éstas –que el viejo poeta definió como “un arma cargada de futuro”- también hacen girar la historia. El jurado cree que por sí mismo ya “ha cambiado el clima internacional”, y así es.

Desde luego al dar a Obama el Nobel de la Paz también le están dando el Antinobel de la Paz a Bush. Su delirante ‘guerra preventiva’, su desprecio de la multilateralidad y las reglas del juego, sus golpes arbitrarios en el tablero geopolítico hasta hacerlo menos seguro, están también en este premio. Los medios americanos asumen que el Nobel es un castigo a ‘el peor presidente de la historia’, al que ya apenas le quedan avalistas salvo Klaus o Aznar. Pero Obama está entre dos fuerzas -como en los tebeos infantiles entre el ángel y el demonio- con su apuesta diplomática en Irán, la firma del tratado de armas estratégicas con Rusia y la anulación del proyecto antimisiles en el Este de Europa, su templanza con Venezuela o con Honduras, mientras le presiona el stablishment militarista con Afganistán, Irán, Corea o el Caribe. En el Nobel hay una invitación a no claudicar de su ‘Change. We can believe in’. .

El presidente Obama, eso sí, empieza a verse perseguido por su propio mito. Hasta el momento ha triunfado con las palabras -para un político es extraordinario haber llegado a tener un club planetario de fans como si fuese una estrella de ‘show business’- pero a partir de ahora las palabras ya no bastan.