Un lugar reservado en el Panteón de los Hombres Ilustres
José Antonio Muñoz Rojas ya tenía su sitio allí, en el Panteón de los Hombres Ilustres, que en España no existe porque sería la enésima coartada del cainismo nacional para enfrentarse media España con la otra media, pero en el que él hubiese entrado sin ningún alboroto, sin polémicas, con su discreción consustancial. Desde hace tiempo estaba por encima del bien y del mal, retirado en sus tierras antequeranas de olivares y encinas, donde el horizonte es largo como el mar pero con la intensidad aromática del campo. Sólo le faltaba la fecha final a una biografía completa, y la fecha es hoy 29 de septiembre de 2009, festividad de San Miguel, a dos semanas de celebrar su centenario. Lo demás es sabido: poeta del siglo, que publicó su obra durante siete décadas entre ‘Versos del retorno’ de 1929 y ‘Objetos perdidos’ de 1997, con tiempos amargos sobre todo en la guerra pero con una existencia recta, profundamente literaria desde sus primeros contactos con Juan Ramón, con

