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Un lugar reservado en el Panteón de los Hombres Ilustres

2009 septiembre 29
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por TeodoroLeonGross

José Antonio Muñoz Rojas ya tenía su sitio allí, en el Panteón de los Hombres Ilustres, que en España no existe porque sería la enésima coartada del cainismo nacional para enfrentarse media España con la otra media, pero en el que él hubiese entrado sin ningún alboroto, sin polémicas, con su discreción consustancial. Desde hace tiempo estaba por encima del bien y del mal, retirado en sus tierras antequeranas de olivares y encinas, donde el horizonte es largo como el mar pero con la intensidad aromática del campo. Sólo le faltaba la fecha final a una biografía completa, y la fecha es hoy 29 de septiembre de 2009, festividad de San Miguel, a dos semanas de celebrar su centenario. Lo demás es sabido: poeta del siglo, que publicó su obra durante siete décadas entre ‘Versos del retorno’ de 1929 y ‘Objetos perdidos’ de 1997, con tiempos amargos sobre todo en la guerra pero con una existencia recta, profundamente literaria desde sus primeros contactos con Juan Ramón, con la Generación del 27 y identificación con el ‘neorrenacentismo’. Su libro ‘Las cosas del campo’ está entre la mejor prosa castellana, desde luego en el siglo XX. Lejos de los circuitos de Madrid, ha construido una obra excepcional sin ruidos a la que se le hizo el reconocimiento merecido con premios y homenajes. Tenía la sobriedad castellana de Antequera, los fulgores andaluces del mediterráneo y la elegancia británica de sus años como lector en Cambridge y traductor de John Donne, Woodworth o T.S.Eliot.. Muñoz Rojas es un poeta mayor, un nombre propio en la Historia de la Literatura y un buen espejo en el que mirarnos para ver lo mejor de nosotros mismos, y el camino por recorrer.