El sucesor en Urgencias
En el Partido Socialista fluye soterradamente el debate de la sucesión como un río de lava. El Comité Federal del sábado se liquidó en formato express evitando cualquier gesto a contracorriente. Era innecesario. Los barones han sido llamados a la omertá; los aspirantes y maniobreros de momento saben que pisan terreno inestable y tantean cada paso. Eso sí, con Rubalcaba en
Zapatero, como Aznar en su declive, ya ha dejado de ser el líder fiable respetado por lo suyos. Eso sí, nadie se atreve a moverse a riesgo de no salir en la foto. A Rato, cuando entonces, su advertencia sobre Irak le hizo caer en desgracia como si fuese el duque de Lerma, valido del Rey. Todo mandatario español acaba reencontrándose con ese cromosoma en un país en el que “cualquiera sirve para rey” como decía Clarín; y Aznar incluso acabó casando a su hija en El Escorial. Ahora Zapatero ya ha cogido su propio cuaderno azul. Si Aznar mantuvo durante meses aquel enredo ridículo de su hipódromo sucesorio haciendo competir a los candidatos como caballos en una carrera; Zapatero abrió la veda de las quinielas en vísperas de Navidad con su indiscreción calculada de que dos personas que ya estaban en el secreto. Entretanto el presidente, como su antecesor, se aleja de la realidad con una agenda internacional como nunca antes. Desposeído de capacidad para brillar en España, recurre a esas fotografías sobreactuadas de los salones protocolarios de las cancillerías. El presidente no puede disfrutar de su ‘año del pato cojo’ a la americana, ahogado por la economía y un desempleo dramático Su último papel protagonista es manejar el debate de su propia sucesión.



