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Autodestrucción complaciente

2011 noviembre 24
por TeodoroLeonGross

La dirección socialista de Málaga desde luego tiene un buen argumento para no dimitir tras los resultados del domingo:

-Si no nos fuimos hace seis meses, cuando perdimos escandalosamente las elecciones municipales ¿por qué nos vamos a ir ahora?

Seguramente eso explica el apoyo en la ejecutiva del partido celebrada tras el desastre del domingo; sin dar mayor importancia al pequeño detalle de que en mayo perdieron cuarenta mil votos, y ahora la sangría alcanza ciento treinta mil.

Incluso en ese momento de euforia ciega, cualquiera pudo añadir:

-Compañeros, si hemos logrado dos magníficas derrotas en seis meses ¿por qué no vamos a lograr un fracaso aún más espectacular en marzo? ¡Yes, we can!

Así están las cosas. Tras la derrota por dieciocho puntos, la autocrítica se ha diluido en la idea de que hay otras provincias aún peor. Como hace seis meses, no hay la menor voluntad de asumir la responsabilidad; sólo pronunciar unas frases compungidas de cara la galería. El mensaje es continuidad y unidad. En ese foro sonaba al discurso de los 300 de Esparta ante la batalla de las Termópilas: ¡somos pocos y no vamos a quedar ninguno, pero mantengámonos unidos! Como Leónidas ante la batalla, pero sin grandeza.

La única autocrítica real tras una derrota de esa medida es la dimisión. Pero de momento tratan de actuar como si aún fueran dueños del futuro, cuando la realidad ya les ha pasado por encima. Aunque permanezcan en sus cargos, parecen no entender que ya no mantienen el liderazgo. Conservan la jefatura, pero no el liderazgo. Eso es imposible cuando el sentimiento predominante en sus bases críticas no es de frustración amarga, sino de claudicación avergonzada.

Ante la fotografía de los líderes del PP celebrando su gran triunfo electoral en Málaga –en ese momento peligroso en que la fiesta bordea la imagen del vestuario de un equipo de segunda que acaba de ascender de categoría, a punto de hacer una conga en calzoncillos- un veterano socialista se lamentaba:

-Joder, qué malos tenemos que ser nosotros para que esa tropa nos saque dieciocho puntos.

Tal vez el primer error sea creer que son tan malos. La tentación habitual de superioridad de la izquierda tiene esos espejismos. Bendodo y sus jóvenes persas han hecho una maquinaria electoral eficiente, por cierto casi calcada de Zarrías:‘presupuesto&propaganda’. En ese equipo, puede hasta encajar Celia Villalobos sin resentirse de su baja categoría. Y en definitiva las distancias abismales respecto al PP evidencian que el PSOE realmente ha perdido la capacidad de presentarse siquiera como una alternativa electoral en Málaga, acostumbrando a su clientela a la corrosiva idea de que simplemente son peores.