¡Honores para Celia Villalobos!
Celia Villalobos ya conoce su destino para la X Legislatura. Será vicepresidiendo la Cámara Baja. Eso suena apropiado. Y sin duda lo es para los méritos de esta mujer que ha logrado vivir de la política desde su juventud sin apenas preparación. Esto tiene un gran mérito. Aun siendo una persona sin estudios, se ha mantenido ahí fiel a sí misma, y lejos del esnobismo de quienes deciden formarse en la madurez, ella ha sabido conservar su impronta primitiva, su singular toque salvaje. Y así encara ya su octava legislatura. En su caso no es eternizarse viviendo de la política, como otros; sino un talento inagotable como ha seguido demostrando en La Noria. En el Congreso ha tenido días de gloria, el hueso del caldito, los tontitos o su inolvidable hit llamando a su chófer en la puerta de la Cámara Baja:
-Veeengaaaa Manoooolo. ¡¡Es tonto!! No son más tontos porque no se entrenan. ¡¡Vamos, joder!!
Estas exhibiciones de la gracia andaluza gustan mucho en Madrid –cientos de miles de visitas en youtube- y sin duda Rajoy ha querido premiarla con un cargo donde pueda dar lo mejor de sí. Es irresistible imaginar esas tardes de mal tiempo, con Posada enfermo, donde ella mostrará su fino repertorio habitual:
-A ver, mamonazo, termina que ya t’as pasao de cohone.
A diferencia de sus estirados predecesores, que solían hablar florentinamente y además de usted, este va a ser un tiempo nuevo. Cabe esperar un gran período en la Cámara Baja, más cámara baja que nunca:
-¡Que te calles, Paaacoooo, coooooño! No me toques…
Quizá habrá que instalar uno de esos sistemas americanos que van en diferido y hacen sonar un pitido ante cada palabrón pero eso no le restará brillo. Rajoy ha hecho bien premiando a esta mujer. Ella presume de ser, desde luego, muy representativa de un sociotipo histórico de Málaga la merdellona, una de esas tipologías esenciales de la sociología local. Y en definitiva un político es, y debe ser, un representante del pueblo. No se puede obviar que ella es la cabeza de cartel elegida por trescientos cincuenta mil votantes en Málaga como su nº1. Todo un valor.
Con justicia, Rajoy ha premiado su éxito en las urnas; y sensatamente lo ha hecho dándole un buen cargo irrelevante. Para medir hasta qué punto es irrelevante, basta aplicar la regla básica: pregúntese ¿quién ha sido el vicepresidente primero saliente durante los últimos cuatro años? Pues eso. La irrelevancia es total. De hecho, es uno de esos cargos que sirven para aparcar a gente muy destacada. O al menos hasta ahora. Desde esta legislatura previsiblemente todo será muy, muy, muy diferente. En definitiva por donde pasa Celia Villalobos, siempre deja una profunda huella. Como el gran caballo de Atila.

