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Metáfora de Reyes

2012 enero 7
por TeodoroLeonGross

La orgía compradora en víspera de Reyes delata mucho de la sociología nacional, del genuino genoma del país. En el fragor de una crisis bastante espeluznante, que se ha cobrado millones de empleos con un retorno arduo al mercado laboral, los analistas constatan que la población ha decidió postergar el problema para disfrutar la Navidad. De momento se prefiere celebrar Reyes como si fuera un día verdaderamente de magia. Incluso hay historias definitivas como esa mujer que lleva semanas yendo a los comedores de Cáritas por ahorrar para una Xbox. Tal vez resultaría más emocionante si fuese para pagar un máster o una cirugía, pero esto delata toda una escala de valores. La resistencia a la realidad es clave en el paisaje moral del país.

   Y ese ADN naturalmente está en las administraciones públicas, en los mandatarios políticos que redactan sus programas como Cartas de Reyes, queridos tal y tal, como he tenido un buen año y voy a ganar las elecciones, esta legislatura me gustaría pedir:

-Un corredor ferroviario

-Un aeropuerto internacional

-Un estadio olímpico

-Un Museo de las Gemas

   Lo que menos preocupa a los políticos que hacen sus Cartas de Reyes en tiempo electoral, o en los debates anuales, es que se trate de promesas irreales o absurdas, un corredor ferroviario sin mercancías, un AVE sin pasajeros, un aeropuerto sin aviones o un estadio olímpico sin olimpiadas. Ese es el espíritu que ha gobernado el país desde hace dos décadas. Muchas promesas son falsas, y eso ya es malo; pero otras son ciertas, y a veces es peor. Ahí va el aeropuerto de Castellón, inaugurado sin vuelos; o el aeropuerto de Ciudad Real, con una de las mayores pistas de aterrizaje de Europa, donde ya no operan compañías comerciales. El Ave de Albacete, con una media de dieciséis pasajeros diarios, un agujero de decenas de miles de euros diarios. En Galicia, la Ciudad de la Cultura en construcción ya ha consumido 400 millones, con una biblioteca vernácula más grande que la Biblioteca Nacional de Alemania. En Andalucía, el estadio olímpico es un erial. La televisión de Valencia –modelo de esas máquinas de manipulación- acumula más trabajadores que A3, T5 y la Sexta conjuntamente. Esto es España. El memorial del despilfarro de los últimos quince años es un capítulo sonrojante de la Historia. Este disparate responde a una cultura política generalizada, sin siglas. Como esos ciudadanos reacios a asumir su propia realidad, la clase dirigente ha creído en la magia del dinero público. Este país necesita una dosis de realismo, una inyección de conciencia. Ese sería un gran regalo colectivo para una hipotética Carta de Reyes. Naturalmente es más sugestivo seguir pidiendo trenes o estadios contra cualquier realismo elemental.