Diario Sur

img
Etiquetas de los Posts ‘

arraijanal

La fuga de las fulleras
Teodoro León Gross 13-11-2011 | 8:13 | 0

Los debates electorales son una buena piedra de toque de la cultura democrática. Y si hay cierto desencanto por el encorsetamiento y el control del temario en el debate nacional –dejando fuera corrupción o política internacional entre otros asuntos esenciales– esto se multiplica en provincias. Lo de Málaga ha sido esperpéntico, con ese juego del gato y el ratón en una negociación ventajista para tener no un debate sino una sesión fácil de monólogos memorizados o leídos como el próximo presidente del Gobierno. Es difícil entender la actitud de Celia Villalobos al negarse a debatir. Primero, porque poco podía perder; pero además porque es una dura polemista, aunque no ciceroniana sino estilo La Noria. Lo suyo previsiblemente no ha sido miedo a debatir; sino mero desprecio. Después la candidata socialista se sumó a la fuga (‘si ella no va, yo tampoco’) en vez de decir “los ciudadanos tienen derecho a verme debatir”. En definitiva, estos dirigentes sigue creyendo que el derecho a debatir es suyo; sin entender que escuchar a los líderes pronunciarse sobre toda clase de temas es un derecho de los ciudadanos, y sin agenda pactada, minutos contados o un moderador dócil. Cuestión de cultura democrática.

Domingo 6

LA IRRESISTIBLE ATRACCIÓN DE LOS MERCADOS

Ir al Mercado sigue siendo una rutina electoral; y las candidatas por Málaga no han faltado a la cita. Se ve más natural a CV que a TJ –Quod Natura non dat, Salmantia non prestat- pero a ambas se les ve sencillamente haciendo campaña. No van al mercado a conocer los problemas de la sociedad, sino a hacerse la fotografía ritual del mercado. En vez de una inmersión en la realidad, es sólo otra expresión de la política irreal. Y anticuada.

Lunes 7

CONTRA TODA RAZÓN

La Junta Electoral prohíbe la firma del protocolo del tren litoral en Málaga entre el ministro de Fomento y el presidente de la Junta. Ya no se sabe si asombra más el impudor o la torpeza de los dirigentes socialistas al creer que este acto podría colar. Después de más una década, meter así en campaña el tren litoral es obsceno; pero creer que la Junta Electoral permitiría eso, es además estúpido. La campaña del PSOE parece atrapada en una espiral disolvente.

Martes 8

WTM EN LONDRES

Otra vez la World Travel Market, que siempre parece la misma World Travel Market.

Jueves 10

ARRAIJEQUENAL

Noticias optimistas sobre Arraijanal. Y  también  oportunistas, como todo anuncio político durante la campaña. El Ayuntamiento sugiere que pronto habrá liberado los terrenos para el jeque, en plazo record. Esto amplifica la impresión de que han entorpecido la solución durante años, entre Ayuntamiento y Junta. Cuando interesa, se hace. Pero a menudo en política interesa más un conflicto que una solución.

Viernes 11

TREN DEL PASADO

Anillo ferroviario de Málaga. El PP se desmarca. Corredor mediterráneo. El PSOE se desmarca. Tren litoral. El PP se aparta… Esta clase política cortoplacista no tiene conciencia del tren del futuro; sólo de la próxima estación: 20N.

Ver Post >
Un nuevo caramelito
Teodoro León Gross 13-08-2010 | 4:48 | 0

Tres días después de leer el titular sobre el naufragio en la crisis de una larga lista de proyectos en Málaga empantanados desde hace años o incluso décadas–tren litoral, auditorio, Astoria, Arraijanal, macrohospital, Campamento Benítez, bulevar, parque de los cuentos, Alcazabilla, Guadalmedina, museo del transporte, Baños del Carmen, soterramiento de Paseo de los Curas, Carretera de Cádiz- no va a ser fácil entender para muchos, o para todos, que aparezca otro titular ahora vendiendo el proyecto de peatonalizar la Plaza de la Marina y la Alameda para recuperar el viejo salón decimonónico hasta el puerto. No hay dinero para nada, pero sí hay promesas. Es la ventaja de que prometer sea gratis. O sencillamente, como se lamentaba Quevedo, nadie ofrece tanto como aquél que sabe que no va a cumplir. Desde luego todo esto parece una descarada tomadura de pelo. O sencillamente parece lo que es.

Mientras se descuelgan proyectos y más proyectos de la agenda por falta de presupuesto o por conflictos institucionales a menudo provocados artificialmente para desviar la atención sobre la falta de presupuesto, e incluso proyectos ya en ciernes vuelven otra vez al limbo quizá para años, rara es el día en que no aparece un dirigente político con otra idea luminosa. Hay pocos gestores decentes, pero grandes vendehúmos que trafican con ilusiones. Como el macrohospital con que la Junta suturó la herida sangrante del agravio en Málaga por la peor capacidad hospitalaria de Andalucía; o ese puente de once kilómetros sobre la bahía con el que el presidente del PP de Málaga se estrenó en el cargo con ínfulas de virrey. Algunas promesas son ofensivas de tan ridículas. Y un ciudadano puede asumir que las cosas van mal y conviene paralizar obras; pero le es más difícil asumir que le tomen abiertamente por gilipollas.

Va de suyo que a la política regida por criterios de marketing, siempre hay que descontarle el plus de mercadeo electoralista en cada promesa. Como con cualquier mensaje publicitario. Ya se sabe que los coches se venden sin la rubia del anuncio que los hace excitantes; que las enciclopedias no generan sabios sino al revés; que la cosmética no es igual sin la piel de una modelo; o que ‘el 100 por 100 de fabricantes consultados recomienda…’ puede ser un solo fabricante. Y eso mismo ocurre en política. Los ciudadanos saben que los mensajes sugestivos son vagamente irreales. Pero una cosa son las promesas políticas exageradas por el barniz del marketing, y otra las milongas sistemáticas, todo este blablablá engañabobos con proyectos irreales para vender un titular. A veces dan ganas de disfrutar de la maravillosa libertad del viejo Fernán Gómez para exclamar simple y secamente: ¡a la mierda!

Ver Post >
La ciudad de photoshop
Teodoro León Gross 24-05-2010 | 3:25 | 0

Así es el nuevo rostro de la Carretera de Cádiz tras la rehabilitación, esa avenida delirante de hasta ocho carriles para el tráfico reducidos ahora a dos, el Bulevar de Velázquez humanizado con aceras amplísimas bajo jacarandas y almencinos para sentarse a disfrutar apaciblemente de los bosquetes de bambú o los jardines temáticos bajo pérgolas de madera, junto al carril bici para pasear sosteniblemente sin contribuir al efecto invernadero… Esta es la última aportación a la Málaga de Photoshop, esa ciudad que los dirigentes políticos visionarios van anticipando: el Puente Bendodo de once kilómetros sobre la bahía, el Macrohospital con su área de investigación de vanguardia, el rascacielos icono de Chipperfield, el CAC de Moneo sobre el Guadalmedina, el puerto deportivo del Morlaco ante los jardines del viejo Balneario, el Centro Cultural en la esquina de oro, el Parque Arqueológico de Alcazabilla, y tranvías, intercambiadores, torres esbeltas, el parque litoral en Arraijanal…

Desde que Celia irrumpió en la campaña de 2000 con su infografía del Guadalmedina, aquel camelo innovador de un superbulevar sobre el río desviado, esto ha sido jauja. Todo político ya sabe que ‘la ciudad de photoshop’ es el recurso más barato y de mayor éxito a su alcance: sólo se trata de buscarse un becario que maneje rudimentariamente el programa informático y tirar del Manual de la Corrección Política porque el éxito es finalmente un cóctel básico de zonas verdes, tecnología punta, paisajes urbanos desurbanizados, arquitecturas de cómic, peatonalización, farolas de ultradiseño y por supuesto carril bici. A partir de ahí, nada impide anunciar cualquier cosa en Málaga, incluso un Centro para la Alianza de las Civilizaciones Intergalácticas, un Cementerio Internacional de Ballenas, un tren flotante sobre carriles moleculares o una Terminal de Zepelines. Basta con un photoshop deslumbrante para ilustrar el señuelo. A un año de las elecciones municipales, la veda está abierta.

La Junta ha movido ficha esta semana con su Carretera de Cádiz de colorines, un proyecto de más de cuarenta millones de pavos. Entretanto, el Ayuntamiento exhibe el bulevar, que ni siquiera es de su propiedad, como el edificio Astoria. Pero este es el quid. De hecho no les importa demasiado el proyecto, el presupuesto, el consenso… Al tratarse de proyectos irreales, el debate político también es irreal. Sólo les preocupa la rentabilidad electoral a corto plazo. Si han permitido que al final sus votantes ya no puedan distinguir qué proyecto es real y cuál no, es porque a estas alturas confían más en la rentabilidad electoral del engañabobos del photoshop que en su propia credibilidad. Así está esto.

Ver Post >
Los demonios de Málaga
Teodoro León Gross 10-05-2010 | 4:42 | 0

Los titulares de esta semana en Málaga parecían rescatados del túnel del tiempo: el sábado se trataba del ‘saneamiento integral’; un día antes, Arraijanal; la víspera, el Plan del Puerto… la agenda de Málaga de los años ochenta sigue ahí atascada incluso después del umbral del siglo XXI. Todo eso ya estaba en los periódicos antes de caer el Muro de Berlín o de convocarse los fastos de 1992. El mundo ha cambiado de arriba abajo, en Suráfrica llegó a gobernar un presidente negro y los Balcanes han deshecho el mapa del siglo XX, pero en Málaga siguen ahí los mismos titulares, Arraijanal, el saneamiento, el Puerto, como el dinosaurio de Monterroso, girando con la noria de Nietzsche del eterno retorno.

El Puerto, el saneamiento o Arraijanal estaban en la agenda antes de que naciera la actual generación de universitarios. Toda su vida han oído hablar de ‘las asignaturas pendientes’ de la ciudad, y han visto cómo ésta nunca ha sabido aprobarlas, del mismo modo que todavía está pendiente el auditorio -¡otro proyecto de los años ochenta!- o el Guadalmedina, que ya no se sabe si es de los ochenta o del XVIII. Entretanto la generación de los hijos de la guerra van causando baja tras oír hablar de esos proyectos durante media vida. Alguno podrá decir en su agonía:

-Yo también me muero sin saber para qué sirve la Diputación y qué demonios van a hacer en el Puerto.

Por ahora las respuestas quedan para sus nietos. Ellos quizá vean el final del saneamiento, que por momentos incluso retrocede ante los incrementos de población; o Arraijanal, ese coto salvaje al parecer reservado para los chaperos y los camellos, donde finalmente no hay atraques pero a cambio cada vez más atracos; o el Plan del Puerto, donde las ilusiones de una ciudad mejor parecen desvanecerse en el proyecto de un centro comercial como en cualquier cruce de carreteras, un ‘vialia frente al mar’. Ya se ha gastado incluso la rabia; apenas queda desencanto.

Y los dirigentes políticos actúan asombrosamente como si esto no fuera con ellos. El ministro califica el saneamiento de borrón como si ellos no llevasen seis años gobernando, o antes Aznar durante ocho o antes Felipe. La Autoridad Portuaria, el Ayuntamiento, la Junta, el Gobierno, el PSOE, el PP… se comportan como espectadores. Saben que la ciudad no se rebela ni siquiera ante esos titulares agónicos todavía décadas después. Esto no es un triunfo de la paciencia, que en definitiva es ‘la fortaleza de los débiles’, sino de la resignación. Esos proyectos estancados en los viejos calendarios devuelven, como un espejo incómodo, el retrato amargo de una ciudad sin suficiente pulso, sin el motor de la sociedad civil, desarmada durante décadas ante los titulares de sus fracasos.

Ver Post >
El limbo del Astoria
Teodoro León Gross 12-04-2010 | 1:54 | 0

El alcalde a menudo ha colocado a la Junta ante el espejo perverso de Arraijanal: un Parque allí es tentador, en una ciudad con toda la fachada litoral enladrillada, pero aquellos suelos tienen unos propietarios que ya han visto pasar tres décadas entre indecisiones y rectificaciones de la administración, y aunque el interés público ha de prevalecer siempre, ese desprecio de las instituciones por los inversores resulta impresentable en un Estado de Derecho no bananero. La postal más escandalosa de Arraijanal no es el descampado de los chaperos y camellos, sino ésta. Eso sí, sus propios argumentos quizá podrían servirle al alcalde para reflexionar sobre la situación del edifico del viejo Cine Astoria, una ruina en el corazón monumental de Málaga, con un propietario que ha invertido mucho dinero –esto es algo más que un pequeño detalle molesto- mientras está a expensas de las ocurrencias del Ayuntamiento, que una vez más ha vuelto a anunciar un nuevo plazo para tantear otra vez las opciones ya consideradas, descartadas, reconsideradas, rescatadas, proyectadas y desproyectadas. El propietario va encontrando así toda clase de trampas, sin la menor seguridad jurídica. Ha invertido millones de euros además de la arqueología, los arquitectos, los vigilantes de seguridad, la larguísima burocracia, la publicidad… un pozo sin fondo mientras el Ayuntamiento sigue cambiando de dirección como una veleta.

Todo político alberga una pasión secreta por dejar tras de sí una huella arquitectónica en un lugar emblemático. A sabiendas de que son mandatarios provisionales, es el modo de hacerse perennes en su territorio. Por eso cada alcalde aspira a tener un Foster o Calatrava o Nouvel o Isozaki; según la tesis de Deyan Sudjic en ‘La arquitectura del poder’. Esto parece ocurrirle a De la Torre. Parece que va a terminar el mandato con buena parte de sus deberes sin hacer: PGOU, Paseo de los Curas, Esquina del Puerto, Baños del Carmen…. pero cada vez parece más enredado con el Astoria, un problema que la ciudad no tenía y que él se ha creado artificialmente al sacarlo como el conejo estelar de la chistera en el Debate sobre el Estado de la Ciudad. En realidad no hay proyecto; durante estos años sólo se ha mareado la perdiz, evaluando alternativa tras alternativa, aferrándose a cualquier ocurrencia para ganar tiempo haciendo titulares a falta de ideas o de dinero, mientras el propietario veía arrastrada su inversión al limbo. Aunque las grandes ciudades están hechas de grandes edificios privados, aquí la satanización de los empresarios aún es la coartada de los burócratas para interrumpir proyectos. Lo del Cine Astoria ya ha ocurrido con el Cine Andalucía. Es el mal de Arraijanal. O el mal de Málaga.

Ver Post >