El discurso solapado de aspirar a Europa ya no hay quien pueda reprimirlo más. Es hora de ser ambiciosos. El Málaga aspira a regresar a una competición continental… y no sabemos a cuál. Está a tiro la Copa de la UEFA, en realidad Liga Europea, que será la nueva denominación la próxima campaña, con un formato más atractivo en el reparto de premios económicos. Y también está ahí la ‘Champions’. El equipo está a dos puntos del cuarto.
Quedan catorce finales. Aún son muchas. Todavía el Málaga puede sufrir un bache de juego, más bien de confianza, ese elemento que ahora resbala de las mejillas de todos los futbolistas del equipo. Sin embargo, apenas un par de resultados negativo cambia la moral de todo un grupo.
Mientras, el Málaga no puede perder un ápice de ambición. Su ventaja es que su calendario es más liviano que el todos sus rivales. No hay ninguno que no esté implicado en alguna otra competición. El Sevilla, en la Copa del Rey; el Deportivo y el Valencia, en la Copa de la UEFA, aunque el cuadro coruñés pueda caer eliminado el jueves; y el Villarreal y el Atlético de Madrid en la exigente ‘Champions’, en la que al menos han de disputar dos partidos más.
Mientras, el Málaga sólo se viste de corto cada domingo. Al margen de que la preparación física del conjunto es excelente, bien que se viene notando este aspecto en las últimas jornadas, en ese mes de enero en el que muchos equipos doblaron el número de partidos con la presencia de Copa del Rey. A la postre eso ha dado mucho a los blanquiazules y puede dar más en las próximas semanas. ¿Cuántos puntos ha recortado en los dos últimos meses a sus actuales rivales por las plazas europeas?

