Los últimos de Filipinas

Esto se acabó. Y, tal y como empezamos, terminamos con un homenaje a los últimos en votar. Son precisamente ellos, pacientes presidentes y vocales de las tres mesas ubicadas en el Hospital Noble, los que cierran con sus sufragios las urnas de cristal, que después tendrán que sumar para dar los resultados finales. En fin, esto es lo que ha dado de sí la jornada electoral.
Para despedirme he elegido una imagen para la esperanza. Es el voto de la madre en manos de su bebé, que juega a meterlo en la caja transparente. Así deberá ser en las próximas generaciones y en la democracia que les tocará construir. Buenas noches.

La hora de la merienda

Diríase que estamos un poco obsesionados por la comida, pero es que entre elector y elector algo habrá que hacer, aparte de seguir, gracias a mi maravillosa conexión inalámbrica a internet, la página de diario SUR  y cómo van las cosas fuera de este micromundo electoral. Total, que las concejalas Mariví Romero y Purificación Pineda han repartido sandwiches y bebidas -lo reconozco, yo también he tenido mi ración- y hemos merendado juntos como una gran familia.
Entre bocado y bocado, los responsables de las mesas miran el reloj, en busca de los minutos que faltan para cerrar el chiringuito. Bravo por los que hacen posible que esto funcione.

Queda una hora para cerrar

Queda una hora para que acabe la fiesta. Se ha echado la tarde encima y los rezagados aguardan a su turno pacientemente. Pero como no hay nada más español que esperar hasta última hora, el hall del Hospital Noble se ha llenado de repente de electores deseosos de llenar la urna. Esto marcha…

Canes sufragistas

 

Ir a votar con el perro es un fenómeno doblemente digno de análisis. Y muy europeo. Primero, porque significa una forma de entender la participación como un acto lúdico, desapasionado, e incluso cotidiano. Segundo, porque es divertido ver con qué cara mira el animalillo a la urna, y a la gente que se congrega a su alrededor, unos recelosos, otros deseando hacerle una carantoña.
A veces se ponen nerviosos y ladran, agobiados por verse entre tanta gente en tan poco espacio, o pidiendo volver a la calle y al paseo vespertino para aliviarse del pienso del desayuno.
Casi todos son pequeños, como el de la imagen, de la raza podenco, pero a lo largo del día han pasado varios caniches cascarrabias y algún que otro yorkshire. Perrillos de compañía, ajustados a unos pisos donde ya casi ni los dueños caben.
Los perros son, también ahora, los mejores compañeros de una tarde dominical de elecciones.

La joven de la carpeta y la coracha

Su trabajo consiste en recopilar los datos de participación de los colegios de la zona. La he bautizado como la joven de la carpeta. En un portafolios oscuro guarda las impresiones, el talante, y por qué no, las voluntades de los malagueños de una parte importante del Centro de la ciudad. Hace unos minutos ha pasado por aquí, como siempre como un rayo, pero con tiempo para contarme que estamos en torno al 18% de participación. Lo cual, visto lo visto, no está mal.
Casi a la vez ha ejercido su derecho al sufragio universal una histórica del asociacionismo civil malagueño, María Luisa Ruy Diaz, que, ya bien entrada en los ochenta, sigue presidiendo la Asociación Pro Tradiciones Malagueñas La Coracha, con sede en lo poco que queda del barrio del mismo nombre. El colectivo está emperrado en que los malagueños no olviden sus tradiciones antiguas, a pesar de que a menudo la lucha sea comparable a la que mantienen otras tantas asociaciones, como la Federación de Peñas, por mantener vivas las raíces de la cultura local. Ánimo. 

DON GUILLERMO

Este apunte en el blog del referéndum es una sorpresa, un hallazgo, pese a sus 86 años. Un hombre digno de elogio. Se llama Guillermo Rodríguez Andrade, presidente de honor de la Liga Regional Andaluza de Mutilados e Inválidos de la Guerra Española, ‘zona republicana’. Perdió el brazo derecho en la contienda, está ciego y sólo tiene 86 años. ‘He venido acompañado para ejercer el derecho de ciudadano y votar por una Andalucía libre’, asegura con la energía en los pulmones que le falta para andar, y para vivir. ‘Y haciendo un gran esfuerzo porque es mi obligación de ciudadano’.
Se precia de su amistad con el ex alcalde de Málaga, Pedro Aparicio, y de sus aventuras. ‘Tengo más historia que la chelito’. Con 17 años empezó a luchar contra el ‘franquismo invasor’, le amputaron el brazo ese mismo año y pasó los tres de la guerra en Madrid. ahora está retirado en un apartamento del paseo marítimo Ciudad de Melilla. Ha llegado andando, pero reconoce que no tiene fuerzas para volver y lo hará en taxi.
En el mundo de la hostelería es conocido como el propietario del mítico Boquerón de Plata, establecimiento de la céntrica calle La Bolsa que regentó durante 25 años.
Cuando muera, sólo pide una bandera republicana sobre su féretro, ‘porque no he dejado de ser rojo’. Ahora, acompañado de dos amigos, intenta abrirse camino hacia la salida. Un ejemplo de conciencia democrática.


Benditas vecinas

La hora de la siesta en un colegio electoral no sería lo mismo sin las vecinas. Llegan a las dependencias municipales como si lo hicieran al mercado de Atarazanas, al cercano bar Flor -ya saben, el que está al lado de la plaza de toros que da nombre al barrio- o a la tienda de la esquina a comprar algún olvido.
Votar no sé si votarán, pero su conversación viva e incansable mantiene en alerta al personal. Gracias.

Vuelta a las andadas

Durante el mediodía y hasta el momento las mesas mantienen un goteo ligero pero constante de electores, en su mayoría familias, que acuden a depositar su voto sin prisas, disfrutando del primer domingo de invierno (más bien otoño, para los que se acuerden de lo que es el invierno de verdad) en dos semanas.
Los responsables de las mesas han aprovechado para salir a comer por turnos, y poco a poco se van reincorporando a sus puestos.
En el capítulo de anécdotas, de nuevo algunos despistados que llegan buscando el lugar correcto donde deben depositar su voto, dado que en La Malagueta hay varios puntos posibles: el Hospital Noble, donde nos encontramos; la sede de la Cuenca Mediterránea Andaluza; el Palacio de Justicia; la sede de Sevillana, o la Academia Santa Teresa (Teresianas). Quedan apenas tres horas para que cierren los colegios electorales de toda Andalucía y conozcamos el resultado final de este por ahora tímido segundo referendum del estatuto de autonomía de Andalucía.

Con permiso

Con su permiso voy a aprovechar que es mediodía para comer algo y votar. Mi colegio está en la Federación de Sordos, en la popular barriada de Lagunillas, la trasera de la Victoria y mi mujer, que ya ha ido, me ha comentado que los responsables de las mesas son muy agradables. Hasta dentro de un rato.

Los primeros del referendum

Llegado este punto me gustaría pedirle a los lectores que cuenten qué les ha motivado a acudir a votar, si conocen el nuevo estatuto y qué opinan de la norma.
Agradezco cualquier explicación, pero me gustaría rogar su participación a alguna persona que haya sido el primero de su colegio electoral.
A los que nos gusta poco madrugar nos gustará contar con la visión de alguien capaz de saltar de la cama con tal de ir a votar.
¡Anímense y cuenten su experiencia democrática particular!

Diario SUR

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