Los que miran a la Liga Española bajo el prisma del 15-M, atacando incluso al renombre de Liga BBVA, ya se sienten completamente indignados por todo lo que ocurre cada fin de semana. Como si el duelo de técnicos, nuevos impuestos o cuidados a las figuras fuera algo nuevo. Lo distinto es que ahora existen más soportes para criticarlo todo. Qué más da si Cristiano es más o menos guapo. Lo que importa es que sus declaraciones corran como la pólvora por Twitter. Lo mismo ocurre con la guerra en la sala de prensa que mantienen Pepe Guardiola y ‘Pepe’ Mourinho. A marchas forzadas, el traductor y el canterano han aprendido de los políticos. Cortinas de humo y un desvió artístico de la atención hacen que sus futbolistas puedan al fin preocuparse de eso, de ser futbolistas.
Lo preocupante, y vuelvo a lo de las redes sociales, es que éstos ahora tienen más cosas en las que pensar y entretenerse. Y es que los hay que no paran en darle a la tecla del móvil para contarlo todo; muchos, incluso, se atreven con reivindicaciones que poco o nada tienen que ver con el deporte. ¿Recuerdan la que se armó con Oleguer Presas hace unos años? Seguro que si hubiera tenido Twitter la cosa no hubiese llegado a tanto, puesto que hubiera pasado desapercibido después de lo que escriben, en no más de 140 caracteres, otros como Puyol o Cesc, aficionados al ‘tiki-tiki’, que se ponen de buenas con el rebaño más independentista pidiendo eso de #twitterencatalá, con todo lo que ello conlleva.

