Buenas y malas noticias

La pasada semana conocimos los datos del paro. El año arranca tan mal como acabó: casi seis mil malagueños se sumaron en enero en la cola del desempleo, que ya roza la increíble cifra de 190.000. Un desastre, sin paliativos. No es de extrañar que en estas circunstancias cualquier acontecimiento positivo, por insignificante que sea, resulte atractivo. Con tal saturación de penurias, la vieja consigna de que las buenas noticias no son noticias se ha dado la vuelta.

Así que esta vez, si me lo permiten, prefiero hablarles de una buena noticia que hemos conocido recientemente, puesto que además no es insignificante, sino bastante significativa. Pocas industrias hay tan veteranas en Málaga como Epcos. Bajo este nombre puede que muchos no sepan de qué empresa se trata, pero la cosa cambia cuando se utiliza el nombre de Siemens. La decana de la electrónica en Málaga nació en 1955 bajo el empuje de un empresario alemán, Teodoro Schade, al que se le ocurrió la insólita idea de fabricar condensadores en plena Costa del Sol. Para ello fundó la empresa Central Técnica Científica en una modesta nave de 48 metros cuadrados en la calle Ferrándiz. Su éxito llegó a oídos del gigante de la electrónica Siemens, que compró la compañía de Schade en 1969, trasladándola a su ubicación actual, en la avenida Ortega y Gasset.

En esas mismas instalaciones, enfrente del Palacio de Ferias, sigue hoy desarrollando su actividad la antigua Siemens, que en su medio siglo de vida ha cambiado una vez de nombre varias de dueño (ahora pertenece a la japonesa TDK-EPC). Aunque ya por poco tiempo: su traslado al Parque Tecnológico es inminente, una vez que las obras de construcción de su nueva planta productiva están casi finalizadas.

Es una buena y significativa noticia que una multinacional de la electrónica siga apostando por Málaga, en lugar de deslocalizar la producción hacia otro país con menores costes laborales. Sobre todo teniendo en cuenta las pérdidas económicas que Epcos ha arrastrado durante varios años debido a un momento particularmente convulso de la industria electrónica. Ahora, esta veterana empresa parece haber encontrado su sitio en el mercado globalizado. A base de invertir en I+D, ha desarrollado una nueva línea de condensadores más complejos que los que hacía antes –y, por tanto, con mayor valor añadido– que son altamente demandados. Precisamente por eso, sus responsables se ven obligados a mantener operativas tanto su antigua como su nueva fábrica para poder atender el gran volumen de pedidos. Incluso van a ampliar plantilla; algo insólito en los tiempos que corren.

(Publicado en ‘Dinero & Empleo’ el domingo 6 de febrero de 2011)

El discreto encanto de la industria

No se atreven los economistas a ponerle nombre a este año, lo que significa que no saben muy bien por dónde les va a salir. A lo más que se arriesgó el miércoles el responsable del servicio de estudios de Unicaja, Francisco Villalba, en la presentación de su último informe de coyuntura es a decir que será un año de transición. O sea, que ni fu ni fa. La economía malagueña empezará a crecer de nuevo –salvo la construcción, que sigue hundida por el lastre de las viviendas sin vender–, pero no lo bastante como para crear empleo ni para que tengamos una sensación real de mejora.

Junto a los servicios, la industria será de los sectores que más tiren del carro, según las previsiones que maneja Unicaja. Ya lo ha hecho, calladamente, hasta ahora. Málaga no es una gran potencia industrial, pero cuenta con un buen ramillete de empresas muy veteranas dedicadas a la fabricación de productos alimentarios, tecnológicos, textiles… que están resistiendo estoicamente la crisis, algunas con los lógicos recortes, pero otras incluso expandiéndose. Quizá habría que valorar la falta de noticias procedentes de multinacionales industriales asentadas en Málaga como Fujitsu, como Epcos o como A Novo, que en un entorno tan convulso como el que atravesamos es positiva, por ser síntoma de estabilidad. Antes de la crisis, sobre algunas de estas fábricas sobrevoló la amenaza de la deslocalización o del cierre, pero curiosamente en los últimos tres años no ha vuelto a surgir ese temor.

La industria resiste en una ciudad que le da la espalda. Málaga ha tenido abandonadas sus zonas fabriles durante muchos años, condenándolas a la invisibilidad y la degradación. Hace unos años, un empresario de un polígono me confesó que había llegado a alquilar una sala de reuniones en un edificio de oficinas del Centro para recibir a unas visitas muy importantes. Le daba vergüenza que sus potenciales clientes –extranjeros, a la sazón– contemplaran la suciedad, el abandono y la prostitución que rodeaban la sede de su negocio. Es sólo un ejemplo del incalculable daño que causa el lamentable estado de las zonas industriales a la imagen de Málaga, ésa que intentamos reforzar gastando millones en campañas de marketing.

Ahora, los polígonos quieren recuperar la autoestima y ocupar el sitio que les corresponde en la ciudad, tanto por peso económico como por puestos de trabajo generados. El Guadalhorce, que es el mayor recinto industrial de la provincia y uno de los mayores de Andalucía, con mil negocios instalados y casi ocho mil trabajadores, quiere aprovechar la nueva ordenanza anti-prostitución y el arreglo de la carretera Azucarera-Intelhorce para tomar un nuevo impulso y ofrecer una renovada imagen a la sociedad.

Publicado en ‘Dinero & Empleo’ el 23 de enero de 2011

Más carbón para el empleo en Málaga

Queridos Reyes Magos: vaya regalito envenenado trajisteis a Málaga por adelantado con los datos del paro del pasado martes. Cada mes es una nueva sangría, pero esta vez, y pese a que en diciembre no creció el desempleo –aunque tampoco se puede decir que disminuyera, con la ridícula cifra de 166 personas menos en toda la provincia–, conocimos el balance de daños de todo 2010. Un año aciago para el empleo que terminó con 13.111 parados más: tantos como habitantes tiene un pueblo como Manilva y un triste récord a nivel nacional, porque ninguna otra provincia alcanza tal nivel de destrucción de puestos de trabajo.

Estamos ya acostumbrados a sumar parados a la lista mes a mes, pero el verdadero vértigo asoma cuando se toma algo de distancia. No hace falta mucha: en sólo tres años, la provincia ha multiplicado por dos su número de personas sin trabajo. Si en diciembre de 2007, cuando la crisis apenas había asomado el colmillo, había casi 95.000, a finales del año pasado se rebasaban los 183.000. De ellos, alrededor de 50.000 carecen de cualquier tipo de prestación o subsidio.

Sólo el espeso manto de la economía sumergida explica que, con tal número de familias sin ningún recurso económico, no se haya producido un estallido social. Habrá quien piense que es una suerte entonces que exista una fuente de ingresos alternativa y subterránea para los que no encuentran su hueco en el mercado laboral. Pero el razonamiento debería ser el contrario: por culpa de los empresarios que defraudan a Hacienda y a la Seguridad Social, así como de todos los consumidores que consienten el pago en ‘B’ con tal de ahorrarse unos euros, nuestra economía es más débil, menos competitiva y más cutre, por qué no decirlo.

Así pues, queridos Reyes Magos, espero que nos hayáis traído la honestidad, la valentía y el optimismo necesario para afrontar este nuevo año, que según circulaba en los mensajes de felicitación de Nochevieja, peor que el anterior no puede ser. Por de pronto, y una vez finiquitada la Navidad, ya están aquí las rebajas. Los comerciantes malagueños tienen buenas sensaciones y creen que rebasarán la marca del año pasado, cifrada en 80 millones de euros de facturación global. Su obligación es echar el resto para captar la atención del consumidor con descuentos que, por lo menos, superen las fuertes promociones vistas durante las últimas semanas en los escaparates. Y es que la línea que separa la campaña navideña de las rebajas cada vez está menos clara. Al fin y al cabo, los comercios tienen que aprovechar para hacer caja ahora, que es la época más consumista del año. Los meses que quedan por delante prometen estar marcados por el signo de la austeridad.

(Publicado el 9 de enero de 2011 en ‘Dinero y Empleo’)

Empresarios con las ideas claras

Me gusta la gente que habla claro. Y no suelo encontrarme demasiada en el mundo de la empresa. Los tópicos, las ‘palabras talismán’ y los discursos prefabricados forman una espesa capa de niebla que tapa cualquier atisbo de originalidad en la mayoría de los discursos pronunciados por ejecutivos. Quizá por eso la gente paga por escuchar a oradores sin pelos en la lengua como Leopoldo Abadía o Juan Carlos Cubeiro, aunque sus conferencias no les sean de utilidad directa.

Esta semana la casualidad ha querido que entreviste a dos empresarios que tienen la virtud de decir lo que piensan: uno muy joven, aunque ya gestiona una compañía de éxito, y otro de dilatada experiencia en el mundo de los negocios. El primero es Raúl Santana, fundador de Clock Technology y recientemente galardonado con el premio Joven Empresario Malagueño. A sus 23 años es, probablemente, el ganador más joven de todas las ediciones. Y el éxito logrado desde que a los 19 fundó su empresa no le ha restado un ápice de naturalidad. Aparte de sus logros objetivos –más de un millón de euros de facturación, 25 empleados, tecnología punta–, creo que en las actuales circunstancias alguien que en más de una hora de conversación sobre su negocio y el fenómeno emprendedor no menciona la palabra crisis se merece un premio. Hasta me hizo pensar que la situación podría estar mejorando, aunque esa sensación sólo me duró hasta que el viernes el Colegio de Economistas presentó su nuevo y pesimista informe de coyuntura. Todo un baño de cifras negativas: desde luego, tampoco a ellos se les puede reprochar que no hablen claro…

El otro empresario al que me refería es el presidente de Isofotón, Ángel Luis Serrano. Un hombre discreto procedente de una compañía familiar madrileña, el Grupo Affirma, que se convirtió en el empresario más buscado de Málaga cuando tomó el control de la compañía el pasado julio. Ha tardado en hablar, pero lo ha hecho sin tapujos esta semana. Dice, para empezar, que Isofotón se había metido «en demasiados charcos» y que iba «en la dirección equivocada»: se centró en España cuando el sector de la energía solar se colapsó, mantenía filiales en países sin ninguna actividad pero abandonó los verdaderamente importantes y descuidó los costes cuando los demás fabricantes bajaron los precios. Seis meses después de su llegada, las cosas han cambiado mucho en Isofotón. La fábrica funciona al 100%, la plantilla está tranquila, se está llegando al punto de equilibrio financiero, se van a abrir fábricas en Estados Unidos y Asia… Pero Ángel Luis Serrano no se llama a engaño: «Cuando llegué, esta empresa estaba al borde del precipicio . Nos hemos alejado un par de pasos, pero aún vemos el abismo».

(Publicado en ‘Dinero & Empleo’ el 5 de diciembre de 2010)

Olivareros metidos a ‘brokers’

Quién les iba a decir a los olivareros andaluces que iban a estar tan pendientes de las cotizaciones bursátiles que del parte meteorológico. Los tiempos avanzan, o más bien se echan encima. Y mientras buena parte del sector agrario sigue anclado en el pasado, la lógica del mercado amenaza con pasarles por encima como un rodillo. Así que no hay más remedio que adaptarse. Si hay que acudir a una ampliación de capital de una empresa del Ibex-35, se acude. Aunque todavía no sepamos muy bien cómo… Me refiero a la operación que prepara SOS, el grupo alimentario que lidera la comercialización de aceite a nivel mundial, para sanear su balance y reforzar su capitalización. Entre la complicada ingeniería financiera que ha diseñado la empresa figura la venta de 200 millones de euros en acciones. Y por toda la Andalucía olivarera se habla de la oportunidad que esto representa para que el sector productor ponga por fin una pica en el siguiente eslabón de la cadena de suministro y adquiera poder en la comercialización de su producto.

De entre las distintas iniciativas que se están planteando, la más seria parece la protagonizada por Hojiblanca; entre otras cosas porque tendría sentido que la mayor cooperativa oleícola del mundo se sentara en el consejo de administración de la principal empresa comercializadora de aceite. Pero precisamente porque son gente seria, los responsables del grupo antequerano hablan con mucha prudencia sobre el tema, pese a reconocer su interés por SOS. Y es que conseguir el respaldo financiero para acudir a una operación de este calado seguramente no es algo tan sencillo como piensan los que plantean que cada agricultor ceda 20 céntimos de cada litro de aceite que venda durante esta campaña.

Pero pongamos que se consiga. ¿Solucionará esta operación los problemas del olivar malagueño y andaluz? Para eso quizá habría que hacerse antes otra pregunta: ¿cuáles son esos problemas? Si pensamos que la cuestión es a quién le vendemos nuestro producto, concluiremos que teniendo poder en la empresa que compra la mayor parte del aceite, nuestra posición mejorará. Pero seamos realistas: SOS va a seguir siendo una empresa; no va a volverse una ONG por el hecho de que Hojiblanca u otro miembro del sector productor figure en su accionariado. Sencillamente porque si no busca su propio beneficio acabará en quiebra. Quizá si pensamos que nuestro problema no es a quién le vendemos aceite, sino cómo lo vendemos –cada uno por su lado, sin concentrar la oferta– tengamos un enfoque distinto.

No es Antonio Luque, el gerente de Hojiblanca, un hombre dado al victimismo del que algunos acusan a los agricultores. Él lo tiene muy claro: si el precio del aceite está por los suelos no es sólo por culpa de la industria y la distribución, sino de los productores que lo consienten. La atomización de la oferta es el verdadero problema del campo. Porque si hay dos mil vendiendo y sólo cinco que compran, ¿quién tiene la sartén por el mango?

(Publicado en ‘Dinero y Empleo el 24-10-2010)

Zara va a China… y China busca su Zara

Si miramos la etiqueta de la ropa que llevamos, es más que probable que ponga ‘Made in China’. Las grandes firmas de moda confeccionan allí a precios más baratos lo que luego venden aquí. Pero China aprende y avanza rápido, muy rápido. Así que puede que Zara, Mango y compañía pronto tengan que enfrentarse a la competencia de los mismos que le venían suministrando la ropa.

Acabo de leer una noticia que me perdí en el fragor de las vacaciones de verano. Mayoristas chinos empiezan a abrir cadenas de moda barata, dice el diario ‘Expansión’. Pero cadenas-cadenas, no bazares ni almacenes como los que ya conocemos por aquí. Siguen el modelo Inditex, pero a precios ‘low cost’: nada por encima de 20 euros. Con su imagen de marca, sus dependientas uniformadas, sus colecciones de moda…

Sus nombres: Mulaya, F&H (¿no os recuerda a algo?), Xieli. De momento, están en Madrid y Barcelona, ocupando calles secundarias, pero los expertos del sector consultados en el artículo indican que “en cuanto las cadenas se profesionalicen llegarán a las calles principales”. Donde más ha arraigado esta tendencia es en Madrid. La cadena Mulaya cuenta con doce tiendas y se dispone a extenderse por el extrarradio de la capital. F&H también está creciendo rápido en Madrid. Y Xieli hace lo mismo en Barcelona.

Personalmente dudo de que estas firmas lleguen a hacerle sombra a Zara, por poner un ejemplo. El nivel que ha alcanzado en cuanto a diseño, con colecciones que ponen al alcance del consumidor de a pie las últimas tendencias de los grandes diseñadores, es difícilmente imitable. Las que sí sufrirán si estas cadenas de moda baratas llegan hasta aquí serán las tiendas de ropa barrio, como ya lo hacen las ferreterías, papelerías, etc que han perdido a su clientela a raíz de la expansión de los bazares chinos.

Sin título

No empezaré este artículo hablando del síndrome postvacacional. Y no sólo porque lo prometí en esta misma página hace un mes, ni porque el tema haya sido ya más que explotado por los telediarios desde hace dos semanas –y lo que les queda–. Por encima de todo eso, lo cierto es que quejarse de lo duro que es volver al trabajo me parece una frivolidad y hasta una ofensa para los casi cuatro millones de personas que carecen de empleo en España. Son 340.000 más que al término de agosto de 2009, pero para la ministra de Economía y Hacienda «no es un mal dato», ya que hablamos de un mes en el que tradicionalmente sube el paro, y esta vez lo ha hecho menos de lo habitual. No sé por qué, pero su argumentación me ha recordado a aquel compañero de instituto, repetidor empedernido, que consideraba un gran triunfo aprobar gimnasia y religión.

Málaga no ha sido ajena a esta nueva subida del desempleo. Durante el mes estrella –agosto– de nuestro sector estrella –el turismo– se inscribieron en las listas del paro 1.543 personas más, haciendo un total de 168.306. Resulta desconcertante que ni con los hoteles y chiringuitos de la Costa del Sol a rebosar –la patronal reconoce que ha sido el mejor verano de la crisis en términos de ocupación– se haya alegrado un poco el mercado laboral. Está claro que hay miedo a contratar personal entre los empresarios: muchos han exprimido a su exigua plantilla o recurrido a familiares para sobrellevar la temporada alta.

Tan sólo el discreto sector agrario ha conseguido reducir su tasa de paro en agosto. Y eso ha sido en parte gracias a la vendimia, que aunque en Málaga tiene proporciones mucho más modestas que en las grandes zonas vitivinícolas como La Rioja, se convierte cada año por estas fechas en una fuente de empleo temporal. Las organizaciones agrarias calculan que la recogida de la uva genera unos 120.000 jornales en la Axarquía, Ronda y el norte de la provincia, las áreas donde se concentra el mayor número de bodegas.

Curiosa panorámica la del sector vinícola malagueño: en Ronda cada año crece la superficie de viñedos mientras en Mollina se arrancan cepas. ¿Por qué, adscribiéndose ambas zonas al mismo consejo regulador? La respuesta hay que buscarla en el modelo de negocio que rige en cada zona. Bodegas de las llamadas ‘de autor’ en la Serranía, con producciones limitadas que cotizan cada vez más alto en los mercados ‘gourmet’; frente a un vino que se elabora en cooperativa y se vende a granel en su mayoría. A los caldos de la zona norte de Málaga les ocurre algo muy similar a lo que al aceite: más del 50% se exporta sin envasar, lo que supone renunciar al valor añadido que aporta la marca, la etiqueta. Claro que para recuperar ese caudal de rentabilidad que se escapa del campo tendría que haber inversores dispuestos a hacer en Mollina lo que se ha hecho en Ronda: arriesgar. Y es que también en un sector tan tradicional como el agroalimentario, innovar es la clave del éxito.

(Publicado en ‘Dinero & Empleo’ el 5 de septiembre de 2010)

Los que más despiden son los que más cobran

Aviso: ésta es de esas noticias indignantes o deprimentes, según el carácter de cada uno y de cómo lleve el día. Acabo de leer en un teletipo de Efe que los consejeros delegados de las grandes empresas estadounidenses que despidieron a más gente desde que se inició la crisis fueron, precisamente, los que más vieron incrementar sus compensaciones económicas durante 2009, según un estudio difundido hoy por el Institute for Policy Studies.

Concretamente, el informe revela que las compensaciones de los consejeros delegados de las cincuenta empresas que más despidos han realizado desde el inicio de la crisis económica crecieron en 2009 un 42% respecto de la media obtenida por sus colegas de todas las compañías incluidas en el índice S&P 500. Un 42%, que se dice pronto…

Los máximos directivos de ese medio centenar de empresas, que han eliminado al menos 3.000 empleos entre noviembre de 2008 y abril de este año, recibieron una media de 12 millones de dólares en salarios y otros beneficios, comparado con los 8,5 millones de media que recibieron sus homólogos en el S&P 500, según el estudio.

Las compensaciones que recibieron estos ‘angelitos’, que en conjunto ascendieron a 598 millones de dólares, podrían cubrir el subsidio medio por desempleo de 37.759 trabajadores durante un año, o casi el de un mes para los 531.363 empleados que sus empresas han despedido.

Sarah Anderson, coautora del informe, no ha dudado en concluir que los consejeros delegados “están recortando trabajadores para impulsar los beneficios en el corto plazo y engordar sus propios sueldos”. Así, entre los ejecutivos que tuvieron más ingresos se incluye Fred Hassan, de la farmacéutica Schering-Plough, que consiguió 33 millones de dólares después de que esa empresa se fusionara con Merck a finales de 2009, al tiempo que se realizaba una reducción de 16.000 empleos. El ingreso total, de casi 50 millones de dólares, que tuvo Hassan en 2009 podría cubrir el subsidio medio por desempleo de esos empleados durante más de diez semanas, siempre según los datos del estudio .

Más ejemplos: William Weldon, consejero delegado de Johnson & Johnson, se llevó a casa 25,6 millones de dólares, al tiempo que esa empresa procedía a recortar 9.000 empleos. Y el ex consejero delegado de Hewlett-Packard, Mark Hurd, implicado en un escándalo con una ex contratista de esa empresa, recibió más de 28 millones de dólares al abandonar el cargo el pasado mes, que se suman a los 24,2 millones que logró el pasado año, cuando esa empresa redujo en 6.400 empleos su plantilla.

El informe señala además que cinco del medio centenar de empresas que más empleo recortaron recibieron fondos públicos para superar la crisis financiera. Entre ellas se encuentra American Express, cuyo consejero delegado, Kenneth Chenault, logró el pasado año ingresos de 16,8 millones de dólares, incluida una bonificación de 5 millones, al tiempo que se eliminaban unos 4.000 empleos.

Hay quien podría concluir que lo que han hecho estas empresas es acallar las conciencias de estos directivos a base de millones de dólares. ¿Les pagarán también las pastillas para dormir?

Los híper ven el carro medio vacío

Primer día de curro tras las vacaciones. Pretendo empezar con ganas y buen pie (¡nada de síndromes posvacacionales, que ya tenemos bastante con los reportajes-chorra de los telediarios!). Así que allá vamos: hoy la noticia económica del día ha estado protagonizada por los resultados de El Corte Inglés, que permiten hablar de una cierta reactivación del consumo. El rey de los grandes almacenes ha conseguido que sus beneficios sólo caigan un 3,2% gracias al ahorro de 257 millones en gastos.

Pero lo que me ha llamado la atención es el mal comportamiento de Hipercor, que, como otras cadenas de hipermercados, está acusando la crisis y la salvaje guerra de precios que vive su sector desde hace dos años. Hipercor, junto a la agencia de viajes, fueron los lastres de la línea de ingresos con caídas del 16% y 12% en sus ventas y los responsables de 800 de los 1.000 millones de euros menos en ingresos que obtuvo El Corte Inglés respecto al ejercicio anterior.

¿Qué ocurre con los híper, otrora los reyes del consumo familiar? Parecen bastante malheridos tras dos años de recesión en el consumo y continua bajada de precios. Este artículo de Público recuerda que si se analizan los resultados de 2009 de los seis grandes de la distribución en España (El Corte Inglés, Carrefour, Dia, Alcampo, Eroski y Mercadona), la conclusión es clara: todos han tenido que renunciar a parte de sus márgenes para evitar la fuga de clientes. Sólo uno (Mercadona) ha conseguido facturar más (apenas un 0,8%), a costa de una agresiva política de reducción de referencias y precios.

Pero ¿por qué los híper lo pasan peor que los supermercados? ¿Realmente los mejores precios están en establecimientos de cercanía? ¿Puede ser que las familias estén evitando visitar los híper para huir de tentaciones? Yo, desde luego, gasto bastante más cuando voy al híper que al súper, pero no porque los productos sean más caros, sino porque acabo comprando tonterías varias que me entran por el ojo pero que realmente no necesito.

Lo que está claro es que las firmas del sector no se sientan a esperar que cambie la tendencia. Continuamente vemos nuevas apuestas comerciales, cambios de rumbo, agresivas campañas de marketing… Un buen ejemplo es Carrefour, que después de lanzar (o más bien relanzar, después del fracaso de Champion) su línea de supermercados Market, de sembrar sus híper de etiquetas comparativas con los precios de Mercadona y de crear una gama de productos Discount, se ha decidido a lanzar un nuevo formato: Planet Carrefour. Lo ha hecho en Francia, concretamente a las afueras de Lyon, con dos establecimientos que presentan novedades respecto al concepto de hipermercado mostrado hasta el momento por la compañía. La empresa pretende reinventar su formato, creando una imagen innovadora que atraiga a nuevos clientes potenciales ante la disminución de las ventas y la pérdida de cuota de mercado que ha expermientado durante los últimos tiempos. Parece que este nuevo modelo llegará a España el próximo año.

Por cierto, he estado en el Reino Unido recientemente y me ha llamado mucho la atención que haya hipermercados que abren ¡toda la noche! Y aquí andamos peleándonos por si abrimos cuatro o diez domingos al año…

El culebrón Cajasur no tuvo final feliz

Llegó el final del culebrón CajaSur, y no ha sido precisamente feliz para nuestro galán. Como un mazazo cayó el viernes la noticia de que el Banco de España elegía a la vasca BBK para hacerse cargo de la entidad que tan bien conocía Unicaja después de un año de libre acceso a sus cuentas. Durante los primeros meses del año, la caja malagueña llegó a supervisar y controlar el día a día de la cordobesa a través de su coordinador para la fusión, Manuel Azuaga. Fue como probar un caramelo –¿envenenado?– que ahora no podrá terminar de comerse.

Entre el griterío que se ha liado este fin de semana en Andalucía, la más discreta y elegante ha sido la propia Unicaja. La caja malagueña aseguraba en un aséptico comunicado que el hecho de que por fin se haya decidido el destino de CajaSur ya es de por sí positivo, y recordaba que la adquisición de la entidad de los obispos tenía ventajas, sí, pero también riesgos. Lo cual no deja de ser cierto, pero no puedo evitar evocar lo que muchos decimos cuando la lotería de Navidad pasa de largo por nuestra puerta: «Da igual, si el dinero sólo trae problemas…» En fin, que si uno no se consuela es porque no quiere. Que ahora Unicaja se esfuerce por destacar lo mal que está CajaSur no puede borrar su propio interés en la operación. Que lo había, y mucho. No sólo era una cuestión de ganar tamaño o preponderancia en Córdoba. En la pugna con Cajasol por liderar el sector financiero andaluz, estaba claro que la que se llevara CajaSur se ponía en cabeza.

A Unicaja ya sólo le queda la opción de Cajasol, al menos que sepamos. Lo cierto es que en Andalucía ya no hay más fichas que comerse: Caja Jaén es suya, CajaGranada se ha desmarcado y CajaSur acaba de caer en manos vascas. Pero ciertamente no se ve mucha química entre la malagueña y la sevillana.

(Publicado en ‘Dinero y Empleo’ el 18-7-2010)

Cuestiones políticas y sentimentales aparte, no se puede negar que el Banco de España ha cumplido su misión: elegir la oferta que menos dinero cueste al erario público. Y la de BBK lo es, puesto que sólo ha pedido 392 millones de euros, frente a los casi 800 que planteaba Unicaja o los 1.400 que pedía Cajasol, según se comenta en el sector. También es, probablemente, la menos traumática: con sólo 31 oficinas en Andalucía, BBK difícilmente tendrá solapamientos con la red de CajaSur. Ahora bien, eso no significa, como parecen creer los representantes de Aspromonte, que la caja vasca no vaya a hacer limpieza. Existe una desproporción muy evidente entre sus plantillas: CajaSur tiene 500 empleados más que BBK, pese a que ésta mueve casi el doble de activos. Además, al haber pedido poco dinero al FROB, tendrá que ejecutar fuertes recortes para no perder solvencia.

Los políticos se tiran de los pelos por los nefastos efectos que tendrá esta decisión del Banco de España para Andalucía –y sus intereses–. La propia Unicaja ha calibrado los pros y los contras. Los sindicatos aguardan las consecuencias laborales… Estaría bien que alguien se acordara de analizar qué ventajas o inconvenientes trae esta operación a los consumidores.

Diario SUR

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