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El comercio urbano, a debate
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Nuria Triguero | 12-05-2009 | 18:22

Cuando se celebran congresos, ciclos de conferencias y eventos similares es frecuente que los grandes titulares eclipsen las cosas realmente interesantes que allí suceden. Pienso esto al hilo de Ágora, el Encuentro Internacional de Comercio Urbano que se ha celebrado en Málaga durante esta semana. Más de un centenar de experiencias de revitalización comercial procedentes de diferentes ciudades, se mostraban en el Palacio de Ferias para servir de inspiración a autoridades y empresarios. Pero me pongo a rebuscar entre las noticias publicadas sobre el evento y me cuesta encontrar otra cosa que no sean frases grandilocuentes, brindis al sol y, sobre todo, la polémica de la apertura de las tiendas en domingo.

Entonces, ¿en Ágora no se ha hablado de ninguna experiencia que pueda resultar reveladora para los comerciantes? Por supuesto que sí. Sólo había que recorrer los expositores para encontrar proyectos interesantes que ya han sido testados en otras ciudades, incluidos algunos del Reino Unido e Islandia que han sido premiados por su utilidad en la regeneración de los centros urbanos. Sólo escuchando la conferencia inaugural del presidente de las Cámaras de Comercio, Javier Gómez Navarro, se podían extraer consejos tan prácticos como el de crear centrales de compra entre comerciantes o el de apostar por ideas de negocio en auge como los productos ‘low cost’ o las tiendas hiperespecializadas.

Gómez Navarro lo resumió en una frase: «Los comerciantes van a tener que renunciar a comodidades adquiridas y adaptarse a los nuevos tiempos». Y es que muchas tiendas han estado mucho tiempo conformándose con sobrevivir, pero ahora el agua les está subiendo del cuello. Si no encuentran la manera de competir con las grandes cadenas con otro arma que no sea la tradición no superarán esta crisis. El encanto del centro urbano no es suficiente. Comprar en grandes superficies presenta ventajas de las que todavía carecen muchas tiendas tradicionales, como el aparcamiento gratis, la devolución del dinero o el horario continuado. Si el comercio urbano igualara estas comodidades estaría en superioridad de condiciones frente a las grandes superficies, que nunca podrán competir con su diversidad de oferta, su trato humano o el hecho de que cada establecimiento sea único.

Cuando no resulta rentable abrir un negocio un domingo con miles de cruceristas en la ciudad, ¿no es que algo falla?

Publicado en ‘Dinero y Empleo’ el 10 de mayo de 2009