img
Fecha: octubre, 2009
Fusión por la vía rápida
Nuria Triguero 28-10-2009 | 11:26 | 0

La fusión de Unicaja y Cajasur ha dado un paso decisivo con la aprobación de la nueva Ley de Cajas. Esta reforma legal era un requisito imprescindible para que la boda entre ambas entidades llegara a buen puerto, y así lo repetía Braulio Medel cada vez que los periodistas le preguntábamos por la operación. Sin embargo, su redacción también ha representado el primer escollo para el proceso, ya que el texto aprobado por el Gobierno andaluz invalida las prerrogativas que Cajasur ya se había asegurado en el protocolo de fusión firmado con Unicaja. Básicamente, la polémica reside en los privilegios que pretendía mantener la Iglesia Católica en el consejo de la futura entidad.

Con la nueva normativa, los consejeros nombrados por el Obispado de Córdoba no serán vitalicios, sino que tendrán un mandato de seis años, como el resto. Tampoco podrán retrasar su jubilación hasta los 75 años. Se acabó la ‘singularidad’. Pero lo que más le ha escocido a la Iglesia no es eso, sino la posibilidad de que su peso en el consejo se diluya de producirse una fusión entre Unicajasur y otra entidad en el futuro, algo más que probable. Cajasur había pactado con Medel mantener su cuota de poder pasara lo que pasara, pero la Junta no lo ha refrendado en la Ley de Cajas. Así que cuando el miércoles salió a la luz la nueva normativa, Córdoba se apresuró a manifestar su «profunda decepción».

Pero todo ha quedado en un órdago sin demasiada fuerza. Hace no tanto tiempo, un desplante así hubiera dado el traste con la operación. Pero es que hace no tanto tiempo, Cajasur defendía su independencia a capa y espada y descartaba cualquier acercamiento a Unicaja. Ahora, con el Banco de España apremiando a la concentración de las cajas de ahorros y la delicada situación financiera que atraviesa la entidad cordobesa, ha bastado una carta de Braulio Medel en la que «se compromete» a que en caso de futuras fusiones se respete la «representatividad de ahora» para calmar los ánimos de Cajasur. Bueno, eso y una advertencia del Banco de España.

Y es que las cosas no están para ponerse tiquismiquis, le ha venido a decir el supervisor a la caja cordobesa. Vista la facilidad con que se ha solventado este escollo, parece probable que la primera oficina de Unicajasur abra sus puertas bastante antes del tope marcado por la nueva Ley de Cajas, 2012.

Ver Post >
¿Subvenciones, sí o no?
Nuria Triguero 05-10-2009 | 1:53 | 0

Las subvenciones nunca llueven a gusto de todos. De hecho, normalmente sólo les gustan a los que las reciben, no sé si porque va a ser verdad que somos un país de envidiosos o porque siempre vemos la paja en el ojo ajeno. Porque a ver, ¿cuántos de los que han criticado al «hipersubvencionado» sector agrario claman ahora por una ayudita del gobierno?

Ya que es difícil dilucidar si una subvención es justa o injusta, intentemos juzgarla por su eficacia: ¿cumple su objetivo o no? Así, mientras las ayudas al campo no han servido para que la agricultura se convierta en una actividad próspera –al menos tal y como están planteadas actualmente–, el Plan 2000E de ayudas directas a la compra de automóviles ha logrado en apenas tres meses el ‘milagro’ de recalentar el ultracongelado mercado automovilístico. La venta de coches en Málaga creció en septiembre por primera vez después de tres años y las fábricas de automoción vuelven a habilitar turnos para atender la demanda. Un ejemplo de ayuda bien planteada, no como las inyecciones de dinero a los fabricantes. Y es que dicen los expertos que siempre es mejor estimular la demanda que la oferta. De hecho, hay quien ha sugerido que el Gobierno, en lugar de acudir al socorro de bancos y cajas, ayude a los hipotecados en apuros a pagar sus cuotas mensuales. Así se reduciría la tasa de impago, las entidades no verían empeorar sus ratings y no acabarían abocadas a problemas de liquidez.

Otra cuestión es: ¿hasta cuándo prolongar las ayudas? Los concesionarios ya claman por que el Plan 2000E se prorrogue más allá de los 100 millones de euros que destinó el Gobierno, próximos ya a agotarse. Dicen que en cuanto cesen las ayudas la caída de ventas será aún más abrupta que antes. Pero entonces, ¿qué estamos haciendo? ¿Intentar reanimar a un muerto?

Con ayudas, pero a la inversión productiva, Hojiblanca ha inaugurado esta semana su planta de envasado para marcas blancas, impulsada al 50% con la multinacional Cargill. Es un paso audaz para una cooperativa el aliarse con un ‘malo de la película’ –así han considerado tradicionalmente los agricultores a los grandes grupos envasadores y comercializadores–. Pero hace ya tiempo que Hojiblanca sigue sus propios criterios: los de una gran empresa que ha sabido dejar atrás los localismos para abrirse a horizontes nunca soñados por una cooperativa aceitera.

Ver Post >