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Manzanas por diamantes
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Nuria Triguero | 09-03-2010 | 13:53

Es una obviedad, pero quizá no somos conscientes de hasta qué punto, como advirtió hace unos meses el presidente de las Cámaras de Comercio, Javier Gómez-Navarro, «crisis significa empobrecimiento». Con la recesión está desapareciendo una valiosa parte del tejido empresarial que va a ser muy difícil recuperar. Y buena parte de las compañías que inician ahora su andadura lo hace bajo el signo de la precariedad, rozando la economía de subsistencia. Se comprueba a la vuelta de cada esquina, en el paisaje comercial de los barrios. Tiendas cerradas, algunas a los pocos meses de abrir. Carteles de ‘Se traspasa’ y de ‘Liquidación total’. Locales que parecen gafados. Y en cada cambio de inquilino, una bajada de listón. Lo que empieza siendo un restaurante con ciertas pretensiones se reconvierte en bar de tapas o de menús y, finalmente, aparece el inevitable e indestructible ‘showarma’. En el comercio pasa igual: alguien abre una joyería que luego es tienda de ropa que luego es panadería que luego es tienda de móviles y que acaba siendo un ‘chino’.

Este empobrecimiento de la oferta comercial no sólo es visible en los barrios de la ciudad. También llega a algunas zonas del Centro. ¿Alguien hubiera imaginado que una de las esquinas más transitadas de Málaga, la de El Corte Inglés con Armengual de la Mota, acabaría albergando una frutería? Con todo mi respeto hacia este gremio, resulta un tanto desolador que no haya ningún candidato más acorde con el caché de esta zona comercial, que siempre ha estado entre las más cotizadas de la ciudad. Y el cambio llama más la atención teniendo en cuenta que ese local albergaba antes una joyería.

Dicen que Zara es el mejor de los termómetros para medir el atractivo comercial de una calle. Así que algo tiene que significar que el buque insignia de Amancio Ortega abandonara Armengual de la Mota. Una vía donde hace unos años se concentraban las marcas de moda más populares –yo misma recuerdo haber ido de compras por allí muchas veces–, pero que últimamente se está viendo especialmente afectada por la crisis, en la medida en que muchos de los negocios se están encuadrando en el ‘low cost’ puro y duro a la vez que marcas de prestigio como la propia Zara, Prénatal o Bang & Olufsen han hecho las maletas. Los que siguen resistiendo son las principales cadenas malagueñas de electrodomésticos, amén de algunos comercios textiles de toda la vida que siguen gozando de una clientela fiel.

Para colmo, las obras del metro han invadido definitivamente la cercana zona de Callejones del Perchel. En el bloque conocido como de las Koplowitz, donde antes se cobraban algunos de los alquileres más caros de Málaga, aparece un rosario de locales vacíos. Hace ya meses que firmas como Tele Rosa se exiliaron, previendo lo que se les venía encima.

En fin, confiemos en que El Corte Inglés conserve su eterna buena salud…

(Publicado en ‘Dinero y Empleo’ el 7 de marzo de 2010)