img
Cien buenas razones para seguir
img
Nuria Triguero | 20-04-2010 | 11:48

Si usted es aficionado a la Bolsa o al menos está atento a las noticias financieras, sabrá que el Ibex-35 no gana para sustos últimamente: un día arriba, otro día por los suelos… Complejo mundo el de los parqués. Yo decidí dejar de intentar entenderlo el día en que un reputado economista español me dijo que no invertía en Bolsa porque no funcionaba de un modo lógico.

Pues bien, le propongo dejar a un lado los índices bursátiles –Ibex, Nikkei, Nasdaq, Dow Jones y compañía– para prestar atención a otro indicador mucho más cercano y tangible. Podríamos llamarlo MHE-100, ya que están de moda las siglas. Está formado por las cien empresas malagueñas que han ido protagonizando a lo largo de los últimos dos años la sección ‘Mi Historia de Éxito’ del suplemento ‘Dinero y Empleo’. El pasado domingo publicamos la número 100, Tortas Ramos.

Al impulsar esta serie de reportajes queríamos dar voz a los hombres y mujeres que, a base de esfuerzo y talento, han sabido construir proyectos empresariales duraderos en Málaga. Desde luego, sin la colaboración de la Confederación de Empresarios no habría sido posible afinar tanto en la selección. Repasando esos cien nombres encontramos empresas de todos los sectores –alimentación, construcción, comercio, industria, nuevas tecnologías– y todos los rincones de la provincia. Muchas son de carácter familiar, como el 63% del tejido empresarial español. Aunque también hay cooperativas, sociedades limitadas con varios socios, ‘holdings’… En la variedad está el gusto, que se suele decir. Pero todas comparten un rasgo que las hace especiales: haber alcanzado el éxito y, lo que es casi más importante, haber sobrevivido a él.

Los dos últimos años han coincidido con la fase más cruda de la crisis económica. Y podemos presumir de no tener ningún ‘título póstumo’ entre nuestras cien historias de éxito. Sólo una, Rayosol, atraviesa dificultades lo suficientemente serias como para haber acudido al concurso de acreedores. Pero ahí está, luchando por su futuro. El balance me parece lo suficientemente bueno como para que sirva de motivación a los emprendedores que puedan estar dudando, a día de hoy, si acertaron al iniciar una aventura empresarial.

No es mala una dosis de autoestima de vez en cuando. De ésa que no le falta –empresarialmente hablando– a Paco Barrionuevo. El presidente y ‘alma mater’ de Novasoft me sorprendió hace unos días al recordarme aquella entrevista del año 2000 en la que aseguraba que su empresa –por entonces, más bien empresita– acabaría saliendo a Bolsa. No sólo me sorprendió que lo recordara –los empresarios en momentos de éxito prometen casi tantas cosas como los políticos–, sino que siguiera pensando en cumplirlo. El Mercado Alternativo Bursátil, del que hablamos hace unas pocas semanas en este suplemento, puede ser la llave que finalmente permita a Barrionuevo pisar ese parqué con el que soñaba en plena burbuja ‘puntocom’.